Puteros

Puteros

14 ago 2013

El lunes desmantelaron otro burdel en Barcelona donde, según las declaraciones de la policía, las prostitutas, en su mayoría mujeres asiáticas, se encontraban en situación cercana a la esclavitud y eran obligadas a estar disponibles para los servicios que requiriesen los clientes las 24 horas al día.

Entre 2012 y lo que va de año, y sólo en Barcelona, se han detenido 156 personas en 138 inspecciones policiales, se han incoado expedientes de expulsión a 204 personas e identificado a 544 prostitutas. La amplia mayoría de estas mujeres han sido víctimas de trata por parte de mafias que obtienen suculentos beneficios de este tráfico que blanquean en actividades más o menos legales que los paraísos fiscales hacen posible.

De acuerdo con datos de la ONU, la trata de seres humanos es la segunda mayor fuente de ganancias ilícitas para los delincuentes después del narcotráfico y se estima que 20 millones de personas son víctimas de trata en el mundo. El 76% del tráfico de seres humanos en Europa se realiza con fines de explotación sexual (prostitución) y en el mundo ese porcentaje sube al 79%, sin contar ahí otras tantas mujeres encerradas hormonadas y víctimas del tráfico de óvulos, o casadas a través de lo que se conoce como matrimonios serviles y que conllevan en muchos casos la violación y otros tipos de violencia dentro del matrimonio. Y es que el 85% de las víctimas de ese comercio son mujeres. Hay testimonios directos procedentes de mujeres que han podido salir de esos infiernos en www.mujerfrontera.org.

El pasado mes de junio el semanario The Economist cifraba las ganancias de esos negocios en 23.000 millones de euros anuales. Siendo España un auténtico paraíso para estas actividades, donde se calcula que hay unas 37.000 mujeres obligadas a prostituirse.

Lo que nunca es noticia es que esto ocurre porque hay consumidores, puteros. Las noticias siempre nos hablan de las prostitutas o los proxenetas y sus ganancias, pero nunca de los clientes, sin los cuales no habría esa trata, ese comercio y esa explotación.

Pero creo que erramos si no situamos el foco del debate sobre la prostitución en los clientes. Ahora mismo, el debate gira en torno a la voluntariedad de la persona que se prostituye, a la idea de consentimiento, creyéndose a veces que si el ejercicio de la prostitución es consentido, no hay explotación ni sumisión y, por tanto, que lo más sensato sería legalizarla completamente.

Para quienes defienden esta idea, la prostitución sería una profesión más, así, con su completa legalización, estaría mejor regulada, las prostitutas estarían más protegidas, sometidas a controles sanitarios y todo el comercio saldría de la economía sumergida y pasaría a pagar impuestos con lo que nos beneficiaríamos todos y todas.

Pero si vemos lo que ocurre en estados con legislaciones más y menos permisivas no nos encontramos con el paraíso de libertad e igualdad que sirve de coartada a estos argumentos. Así, según un estudio del Cuerpo Nacional de policía holandés que se presentó el pasado junio en el Parlamento europeo, en el sector de la prostitución legalizada se encontró que entre el 50 y el 90% de las mujeres lo hacían involuntariamente. El estado de Nevada, en EE.UU, donde el proxenetismo está despenalizado, se considera que es el estado con el más alto índice de violaciones de todo el país, mientras que, por el contrario, en Suecia, donde el foco se pone en los clientes y se les penaliza desde 1999, la prostitución callejera se ha reducido un 90%, la cantidad de mujeres prostituidas se ha reducido en más de dos tercios y la de clientes en un 80%.

Y sin frivolizar, también sería interesante explorar todos los aspectos vinculados con la legalización de la prostitución como una profesión más. En este sentido, sería consecuente diseñar una rama de formación profesional para jóvenes aspirantes a prostitutas que puedan así aprender el oficio de manera reglada y obtener un título. O que en las oficinas de colocación de parados aparezcan las vacantes de los burdeles. Así sería si fuera una profesión cualquiera.

La realidad y las cifras de la prostitución nos hablan de una explotación que va en aumento, incluso en sociedades que han avanzado fuertemente en varios aspectos de la igualdad entre mujeres y hombres, como es el caso de España donde según un estudio de la Secretaría de Estado de igualdad de 2011, el 39% de los españoles había utilizado alguna vez en su vida los servicios de una prostituta. Esa es la realidad que tenemos que analizar y dar respuesta. La revolución sexual de finales de los años sesenta y setenta debió sentar las bases de la abolición de la prostitución, pero no lo hizo. Fue crítica con la doble moral pero no con la sexualidad tradicional masculina que alaba a la figura del putero, aunque muchos hombres, la mayoría, no lo sean.

Y ahí estamos, socializando a nuestros jóvenes en esa realidad, la de que las mujeres están listas para tomarlas y penetrarlas. Obviamente no siempre las que quieren, pero si tienen algo de dinero en el bolsillo, podrán tener a la que elijan de entre las que se dedican a la prostitución, podrán además ir cambiando y probando con diferentes edades y nacionalidades, porque como a los clientes les gusta la novedad y a las mafias la movilidad para poder controlarlas mejor y que no creen vínculos, las van trayendo, cada vez de un número más variado de países, la mayoría pobres obviamente, como no podía ser de otra manera en un tráfico tan “consentido”.

Así es imposible construir una sociedad igualitaria. Como dice la filósofa Ana de Miguel, la prostitución de mujeres es una escuela de desigualdad humana. La prostitución afecta al imaginario de lo que es una mujer y lo que se puede esperar de ella, también de lo que se puede hacer con ella. La prostitución de mujeres es para los hombres una escuela de egolatría y prepotencia y la negación de toda empatía, donde priman sus deseos y no importa en absoluto lo que vivan y sientan las mujeres prostituidas. Es una auténtica escuela para aprender e interiorizar las relaciones de desigualdad.

Así que animo a los medios de comunicación que deriven el centro del debate hacia los consumidores y comiencen a hablar de los puteros… aunque claro, para la mayoría de ellos sería una contradicción de altura teniendo en cuenta que extraen una parte importante de los ingresos de la publicidad que contienen de la vinculada a la prostitución. Pero como siempre, no pasa nada, los españoles de bien siguen consumiéndolos, (esos periódicos), y consumiéndola (la prostitución).

http://www.andalucesdiario.es/tres_guineas/puteros/

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