Ovidir Montllor – Canço de les balances

Pues era un rey que tenía
el castillo en la montaña,
todo lo que se veía era suyo:
Tierras, pozos, árboles y casas,
y mañana desde la torre
cada día las contaba.

La gente no quería el rey,
y él tampoco los quería,
porque de contar sabía,
pero amor, no le quedaba,
cada cosa tenía un precio,
la tierra, los hombres, las casas.

Un día un chico de su reino
cerca del castillo se puso.
Y dijo esta canción
con voz triste pero clara:
Y dijo esta canción
con voz triste pero clara:

Cuando venga el día que el hombre
valga más que pozos y casas,
más que las mejores tierras,
más que las plantas y los árboles?
Cuando venga el día que el hombre
no se le pese a las balanzas?

El rey, que sintió el muchacho,
lo hizo coger y, con rabia,
ordenó que le dieran
ciento cincuenta palos
y en la torre lo cerró,
castigado a pan y agua.

Pero el pueblo aún sabe
la canción de las balanzas,
y cuando se juntan los hombres,
riendo y llorando la cantan.
y cuando se juntan los hombres,
riendo y llorando la cantan.