Chipko. Movimiento ecológico-feminista

Chipko.Movimiento ecológico-feminista

mujeres masonas. Chipko

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El blog de mujeres masonas os ofrece este interesante artículo extraído de “Mujerícolas”

Chipko es un movimiento ecológico-feminista, liderado por dos discípulas directas de Gandhi, Mira y Sarala Bhen, y algunas otras líderes locales como Sunderlal Bahuguna.

Nació en 1972 en la colina de Uttark-Hand en el estado de Uttar Pradesh. La palabra Chipko procede de la lengua Hindi y su significado es abrazar. Y es lo que hacían para evitar la tala de árboles: abrazarlos. Cada activista, mujeres en su mayoría, adoptaba un árbol, se ataba a él y resistía hasta el límite de sus fuerzas para evitar la tala. Para significar su relación íntima con los árboles, las mujeres atan rakhis (hilos sagrados) amarillos alrededor de los árboles para proporcionarles protección simbólica.

Su filosofía se basa en la concepción del sarvodaya gandhiano y de las técnicas del uso de la resistencia no violenta. Los ejemplos los tenemos en las campañas del valle Doon durante 1986 a 1988.

Gracias al movimiento Chipko las mujeres han adquirido un grado de participación y de gestión en la toma de decisiones y en la puesta en marcha de los programas hasta entonces impensables y ha permitido reunir a castas diferentes, grupos de edad y grupos étnicos anteriormente separados o excluyentes.

Fuente:Chipko.Movimiento ecológico-feminista [En línea] http://mujericolas.blogspot.com.es/2012/11/chipkomovimiento-ecologico-feminista.html?spref=fb&m=1 [consulta: 06/06/2014)

Opinión de Angeles Caso

Viejas pintoras

Magazine | 28/02/2014 -Ángeles Caso

Se acerca el día de la Mujer, y algunos amigos me piden que escriba sobre las viejas pintoras, aquellas que, a lo largo de los siglos, triunfaron en algún momento como artistas, pero que, sin embargo, han sido tachadas de los cánones. Silenciadas como si jamás hubieran existido. Como historiadora del arte (que lo soy por formación universitaria y por vocación), he dedicado mucho tiempo a buscarlas y estudiarlas, constatando de paso la injusticia a la que sus obras han sido sometidas.

Ahí está, por ejemplo, Sofonisba Anguissola, retratista en la corte de Felipe II, cuyos lienzos han colgado durante décadas en el Museo del Prado bajo el nombre de otros pintores de la época, por supuesto varones. Elisabetta Sirani, comparada en vida al famoso Guido Reni. Elisabetta Sirani que a menudo ha sido confundida con el cotizadísimo Frans Hals. O Artemisia Gentileschi, millonaria en el siglo XVII gracias al éxito en media Euro­pa de su trabajo.

Ahí están las grandes artistas del XVIII, codiciadas en todas las cortes europeas: Rosalba Carriera, Adélaïde Labille-Guiard, Elisabeth Vigée-Le Brun, Anne Valayer-Coster, Angelica Kauffmann y Anna Dorothea Therbusch. O aquellas que pintaron en la Francia revolucionaria y napoleónica, triunfando con sus retratos de la burguesía ascendente o sus escenas de género, como Marie-Geneviève Bouliard, Marie-Gabrielle Capet o Marguerite Gérard.

Y, claro, las decimonónicas, Emily Mary Osborn –protegida de la reina Victoria–, Rosa Bonheur –riquísima gracias a sus cuadros de animales–, o las tres impresionistas, Berthe ­Morisot, Eva Gonzalès y Mary Cassatt, admiradas incluso por sus misóginos colegas. Todas ellas fueron las antepasadas de las pintoras del siglo XX, muchas veces igualmente ninguneadas por aquellos –y aquellas– que deciden cánones y marcan cotizaciones.

He mencionado tan sólo a un pequeño número de todas las que fueron. Artistas importantes, no peores –a veces, incluso mejores– que muchos de los hombres cuyas obras cuelgan en los lugares más destacados de los museos. Mujeres sin duda valientes, que lucharon contra las presiones sociales, pero que han sido muy mal tratadas por la posteridad. Pintoras incluso saqueadas, cuyas obras a veces han sido atribuidas a pinceles masculinos. Sólo en estos últimos años, gracias al esfuerzo de muchos historiadores rebeldes, su valor empieza a salir a la luz. Quienes las admiramos deseamos que pronto, también en este ámbito, se logre la igualdad.

Fuente original: http://www.lavanguardia.com/magazine/20140228/54401670602/opinion-angeles-caso-magazine.html#.UyXT94uMETI.facebook

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“El karma” de nacer mujer en India – Diario y Radio Uchile

“El karma” de nacer mujer en India

Camila Medina | Domingo 23 de febrero 2014

mujeres masonas

Cada veinte minutos una mujer es violada y las cifras de femicidios continúan aumentando. Es la realidad que viven a diario miles de mujeres en la India. Ante las ineficientes medidas tomadas por el Gobierno, activistas se agrupan para enfrentar el problema. Sin embargo, los especialistas apuntan grandes dificultades para que esta realidad cambie.

Cada hora es asesinada una mujer, mientras otras tres son violadas. Abortos selectivos, asesinatos de niñas recién nacidas y de mujeres que no pagan las dotes para el matrimonio, son sólo parte del problema que está conduciendo a la India hacia un alarmante desequilibrio de géneros.

El pasado treinta de enero, el brutal caso de un hombre que quemó vivas a su hija y esposa, conmocionó al mundo y volvió a cuestionar la violencia contra la mujer que impera en esa cultura.

Es un hecho que en India la discriminación contra la mujer comienza incluso antes de su nacimiento.
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Fotografía Walter Astrada

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Fotografía Walter Astrada

Pese a que el aborto está permitido sólo cuando el embarazo implica riesgo para la madre, al año se practican alrededor de medio millón de abortos selectivos, lo que ha provocado una brecha demográfica de 42 millones de mujeres menos.

Es así como la presión por tener un hijo varón condiciona la vida de estas mujeres. Entre las razones está la exigencia de pagar la dote, una suma de dinero que debe aportar la esposa al matrimonio y que, a causa del auge económico, está llegando a cifras inalcanzables para muchas familias.

No basta con la ley

En una entrevista con Radio Universidad de Chile Ruchira Goel, abogada de la Corte Suprema en India, advirtió que la lentitud procesal es el gran obstáculo para sancionar estos crímenes. Actualmente, los tribunales tardan entre cinco a diez años en emitir un veredicto.

Al respecto señaló “que la ley este en los libros es una cosa, pero la pregunta es: Si la ley está ahí ¿por qué no impide que ocurran los delitos? Y la razón por la que no lo evitan es la mentalidad de los hombres indios, el patriarcado y la forma en que está organizada esta sociedad. A menos que eso cambie no va a pasar nada”, afirmó la abogada, quien además acusó que en el último tiempo ha habido víctimas de violación entre las propias funcionarias de la Corte Suprema.

Sólo en 2012 ocho mil 233 mujeres fueron asesinadas a causa del dote. El mismo año la joven estudiante quien murió luego de ser víctima de una violación colectiva al interior de un bus, generó protestas en las calles y despertó la alerta internacional.

La llamaron Amanat, corazón valiente, y se convirtió en el símbolo de la lucha contra la violencia A partir de ese momento, el Gobierno indio creó el primer juzgado especializado en violencia contra la mujer y una nueva ley contra la violencia sexual. Además estableció la pena capital para las violaciones en caso de muerte de la víctima, una decisión fuertemente criticada por Amnistía Internacional.

Pese a los avances, la normativa no sanciona a los policías que cometan este delito y aún permite la violación en el matrimonio. Considerando que las mujeres se casan a partir de los quince años, la violación en contra de menores de edad continúa quedando impune.

Para el analista internacional, Guillermo Holzmann, India está enfrentando un cambio cultural complejo, en tanto quienes ejercen violencia lo hace en virtud de tradiciones ancestrales.

“La idea de que el sistema judicial sea capaz de dar ese tipo de sanciones, constituye un efecto positivo para ser reconocidos dentro del sistema internacional. Sin embargo, eso va a ser muy distinto respecto de cómo será recibido por la población, particularmente en la cultura de la sociedad de India. Probablemente estas leyes van a ser un primer paso que va a ir avanzando muy lentamente en torno a un reconocimiento de los derechos de las mujeres y sobretodo de los derechos básicos para la mujer dentro de la India”, señaló Holzmann.

Un proceso lento, pero que ya ha dado los primeros resultados: las denuncias por violación se duplicaron en Nueva Delhi durante los diez primeros meses de 2013. Sin embargo, se estima que sólo una de cada diez violaciones se denuncia y la tasa de sentencias para hombres acusados continúa siendo casi nula.

País de contrastes

Con más de 1.300 millones de habitantes y una gran diversidad de razas y credos, India es considerada la democracia más grande del mundo. Además, este país juega un rol protagónico en los negocios globales destacando su industria farmacéutica, tecnológica y cinematográfica.

Sin embargo, las altas tasas de crecimiento económico que ha reportado en los últimos años no se conjugan con el desarrollo humano. En amplios sectores del país se mantiene una arraigada mentalidad patriarcal, con la percepción de que la violencia hacia la mujer es algo normal.

Para Teresa Valdés, coordinadora del Observatorio de Género y Equidad, la mayor difusión de los casos de violencia a nivel mundial es consecuencia del rechazo que existe al interior del mismo país.

Al respecto explicó que “se trata de culturas milenarias donde, efectivamente, la idea de que la mujer es una propiedad del hombre y que sólo puede estar en esa condición ha generado con los años las expresiones más extremas de violencia”. Sin embargo, agregó que “así como hay esa expresión de tremenda violencia, también en la India existen una cantidad increíble de organizaciones de mujeres que luchan contra la violencia. En Nueva Delhi y en las ciudades más importantes las organizaciones de mujeres han logrado grandes avances”, señaló la socióloga.

Desde la muerte de Amanat, amplios sectores de la clase media se sumaron a la tarea de activistas exigiendo derechos humanos para las mujeres y anunciando en las calles las primeras señales de cambio.

Fuente: (en línea): http://radio.uchile.cl/2014/02/23/el-karma-de-nacer-mujer-en-india (Consulta: 09/03/2014)
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Sin referencias de mujeres en los manuales del sistema educativo: la transmisión de una cultura adulterada

Sin referencias de mujeres en los manuales del sistema educativo: la transmisión de una cultura adulterada

Fuente original:
http://blog.educalab.es/inee/2014/02/05/sin-referencias-de-mujeres-en-los-manuales-del-sistema-educativo-la-transmision-de-una-cultura-adulterada/
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¿Qué es la sororidad? – Introducción al análisis feminista – Pensamiento en Mujer Palabra

Mujerpalabra.net ¿Qué es la sororidad? [en línea] http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/analisisfeminista/sororidad.htm [consulta:28/01/2014]
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¿Qué es la sororidad?
Mujer Palabra

Os presentamos dos artículos que esperamos ayuden a pensar y a experimentar la sororidad… 2012, ¿Qué significa la sororidad?, Anón. Y 2004, Sororidad, nueva práctica entre mujeres, Mónica Pérez (basado en análisis de Marcela Lagarde)

¿Qué significa la sororidad?
Anónima (2012)

El término ‘sonoridad’ y derivados, como en “Saludos sororos”, “En sonoridad”, hace alusión específica a la solidaridad entre mujeres en el contexto patriarcal, es decir, en el contexto de un sistema social que no parte de la consideración de que todas las personas tienen un cerebro y una mente humanas (consideración comprendida por más gente en el siglo 20 que, aplicada a la organización social, daría lugar a sociedades no patriarcales), sino que parte de la falacia biologicista patriarcal, por la que se justifica organizar la sociedad en función del sistema sexo-género, que parte a su vez de la clasificación básica de las personas en dos grupos definidos por el hecho biológico de que se disponga de un pene o de un útero (“sexo”; dejándose fuera además cualquier otro hecho biológico relacionado con el sexo), y que le asigna a cada uno de los grupos un papel definido desde la ideología del Sistema, por el cual el Hombre (el hombre en la visión patriarcal) es superior en todos los sentidos a la Mujer (la mujer patriarcal) y debe, por tanto, asumir el control de la sociedad incluido del cuerpo de la Mujer (“género”).
Dadas las violencias que la noción de Mujer ejerce contra las personas mujeres (y las que no lo son pero están asociadas socialmente a ese grupo, como los que reciben el ataque de violencia verbal en la forma de la palabra “maricones” por quienes se sienten justificados para ello por el Sistema, pues se considera que son hombres que teniendo el derecho a ser Hombre prefieren ser Mujer, lo inferior; o los hombres capaces de comprender que el Sistema es la barbaridad que es, que asumen un punto de vista feminista, crítico con el Sistema y solidario/sororo con sus objetivos/víctimas), con la noción ‘sororidad’ se posibilita la acción humana de amor-respeto hacia ese grupo de personas injustamente difamado, explotado, reprimido, oprimido. No hace falta “ser de la Familia”, de la “Religión del verdadero dios”, del “Partido político adecuado”, del “Ejército correcto”, no hace falta ser de un grupo cuya identidad requiere y se justifica en la opresión de otros grupos (es decir, de un grupo violento); desde la sororidad se comprende que quienes han sido despojadas de su condición humana son objetivos del Sistema patriarcal, y se ofrece un apoyo para que cada cual pueda sobreponerse y optar por transformar su vida interior, su comprensión del mundo y con ello el lugar que ocupará en el escenario de la sociedad. (Obviamente, esta comprensión, este apoyo no conlleva ceguera, pues comprender es lo contrario a no comprender. No hay que olvidar, a pesar de la empecinada difamación a que someten al feminismo, que la herramienta de comprensión feminista va unida siempre a la autocrítica, pues se sabe bien lo profundamente que influye la cultura en la construcción de nuestra identidad/mente, que los problemas exteriores tienen conexión con desde dónde y cómo contemplamos y comprendemos las cosas por dentro.)
En la vida cotidiana, socialmente, construir y unirte a las redes de sororidad implica compartir el análisis de los problemas, la información, y dar apoyo emocional y psicológico desde la racionalidad empática, escapando así a los mecanismos aprendidos en el patriarcado de chantaje emocional, manipulación y dogmatismo vital. Individualmente, comprender la sororidad es liberarse de la mezquindad aprendida, y de la estupidez aprendida (de las violencias comprendidas y/o toleradas) y ubicarse en un nivel humano, de persona con una mente inteligente donde nacen las emociones unidas a lo que se comprende (inteligencia empática).

Sororidad: nueva práctica entre mujeres
Mónica Pérez (2004, Fuente vínculo externo)
http://cimacnoticias.com.mx/noticias

Como sostiene Marcela Lagarde, feminista y antropóloga mexicana: “La alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida”. En este contexto surge el concepto de sororidad, el cual se refiere a una nueva experiencia práctica intelectual y política entre mujeres que pretende materializarse en acciones específicas.

La palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión. De acuerdo con Marcela Lagarde, en un texto sobre cultura feminista, las francesas, como Gisele Halimi, llaman a esta nueva relación entre las mujeres sororité, del latín sor, cuyo significado es hermana. Las italianas dicen sororitá, y las feminista de habla inglesa la llaman sisterhood. Sin embargo, la acepción para esos vocablos es la misma: “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”, según palabras de Lagarde. Asimismo, explica que la sororidad comprende la amistad entre quienes han sido creadas en el mundo patriarcal como enemigas, es decir las mujeres, y entendiendo como mundo patriarcal el dominio de lo masculino, de los hombres y de las instituciones que reproducen dicho orden. Agrega que la sororidad está basada en una relación de amistad, pues en las amigas las mujeres encontramos a una mujer de la cual aprendemos y a la que también podemos enseñar, es decir, a una persona a quien se acompaña y con quien se construye. Habla también de que en esta relación, unas son el espejo de las otras, lo que permite a las mujeres reconocerse “a través de la mirada y la escucha, de la crítica y el afecto, de la creación, de la experiencia” de otras mujeres. Por ello, afirma que en la sororidad se encuentra la posibilidad de eliminar la idea de enemistad histórica entre mujeres.

De esta forma, el feminismo propone que este concepto vaya más allá de la solidaridad. La diferencia radica en que la solidaridad tiene que ver con un intercambio que mantiene las condiciones como están; mientras que la sororidad, tiene implícita la modificación de las relaciones entre mujeres. En resumidas cuentas, la sororidad se traduce en hermandad, confianza, fidelidad, apoyo y reconocimiento entre mujeres para construir un mundo diferente; percatarse que desde tiempos antiguos hay mujeres que trabajan para lograr relaciones sociales favorables para ellas y para nosotras, recordando siempre que todas somos diversas y diferentes.

El varón, arma de destrucción masiva

Artículo que invita a una profunda y seria reflexión

La violencia y las guerras han estado dominadas siempre por un sesgo de género
El 70% de las mujeres sufre algún tipo de agresión durante su vida

José Ignacio Torreblanca 25 ENE 2014 – 18:07 CET

 
mujers masonasUna mujer aterrorizada camina a las afuertas de Bangui, capital de la República Centroafricana. / JEROME DELAY (AP)
 
Una de las noticias más esperanzadoras del año 2014 es la apertura de negociaciones con el régimen iraní en torno a su programa nuclear. Con razón, a la comunidad internacional le preocupa la proliferación de estas armas, de ahí que, de forma excepcional, al otro lado de la mesa nos encontremos actuando unidos a EE UU, Rusia, China y la Unión Europea. Pero pese a la increíble capacidad de destrucción de estas armas, hay quienes sostienen que no tienen tanto de excepcional; son, dicen, nada más que muchas toneladas de explosivos juntas. Algo de razón no les falta: el genocidio más importante de la historia, el cometido contra el pueblo judío, no requirió de armas nucleares, como tampoco fueron necesarios más que unas decenas de miles de machetes de fabricación china para terminar con los 800.000 tutsis que fallecieron en el genocidio ruandés. Las aproximadamente 135.000 víctimas de Hiroshima desafían nuestra comprensión, pero también lo hacen los casi 300.000 muertos en la batalla por Verdún. La cruda realidad es que, desde la noche de los tiempos, el ser humano ha mostrado una increíble capacidad de matar, y de hacerlo en masa y sostenidamente, y para ello se ha servido de cualquier cosa a su alcance: un machete, un AK-47, explosivos convencionales o bombas atómicas.

Los genocidios más grandes de la historia no han requerido misiles

mujeres masonasFuente: INE / EL PAÍS

Un momento: “¿el ser humano?”. No exactamente. La práctica totalidad de todas estas muertes tienen en común un hecho tan relevante como invisible en el debate público: que fueron varones los que los cometieron. La historia militar no deja lugar a ninguna duda: los ejércitos han estado formados por varones, que han sido los ejecutores casi en exclusiva de este tipo de violencia, y sus principales víctimas. Cierto que guerrillas y grupos terroristas han incluido históricamente mujeres, a veces muy sanguinarias (en España, por desgracia, conocemos el fenómeno), pero la violencia bélica en manos de las mujeres ha sido una gota en un océano. El resultado, no por conocido, es menos trágico: solo en el siglo XX, las víctimas de estos conflictos desencadenados y ejecutados por varones se cobraron la vida de entre 136 y 148 millones de personas.

Podemos prohibir las bombas, pero detrás siempre hay un hombre

Se dirá que las guerras son cosas del pasado, típicas de sociedades predemocráticas. Pero ¿cómo explicar entonces el sesgo de género que domina la violencia en nuestras sociedades? No hablamos de sociedades atávicas, sino de sociedades occidentales, democracias plenas donde, como en Estados Unidos, las estadísticas nos indican que el 90% de todos los homicidios cometidos entre 1980 y 2005 lo fueron por varones, mientras que solo el 10% por mujeres. De todos esos homicidios, algo más de dos tercios (68%) fueron cometidos por varones contra varones, mientras que en uno de cada cinco (21%) un varón mató a mujer. Aunque sí que hubo mujeres que mataron a hombres, solo representaron el 10% de todos los homicidios, mientras que, significativamente, el porcentaje de mujeres que mataron a mujeres fue ridículo (2,2%). Así pues, las mujeres no matan mujeres, solo varones y, en gran proporción, en defensa propia. Claro que EE UU es una sociedad más violenta que otras, pero los datos de España, Reino Unido u otros países de nuestro entorno no son muy distintos: reveladoramente, la población penitenciaria española está compuesta en un 90% por hombres y en un 10% por mujeres. Al igual que la guerra, el homicidio y, en general, el crimen parecen ser fenómenos casi puramente masculinos.

Las violaciones son el capítulo más vergonzoso de los conflictos bélicos

Los efectos de una cultura patriarcal dominada por varones son tan demoledores que pareciera que en el mundo se libra una guerra (invisible, pero guerra) de varones contra mujeres. Según Naciones Unidas, el 70% de las mujeres han experimentado alguna forma de violencia a lo largo de su vida, una de cada cinco de tipo sexual. Increíblemente, las mujeres entre 15 y 44 años tienen más probabilidad de ser atacadas por su pareja o asaltadas sexualmente que de sufrir cáncer o tener un accidente de tráfico. En España y otros países de nuestro entorno, casi la mitad de las mujeres víctimas de homicidios lo fueron a manos de sus parejas, frente a un 7% de hombres, lo que significa que la probabilidad que tiene una mujer de morir a manos de su pareja es seis veces superior a la de un hombre.

mujeres masonas

La violencia sexual contra las mujeres es omnipresente y constituye uno de los capítulos más vergonzosos, y más silenciados, de la historia de los conflictos bélicos. Ello pese a la evidencia de que esa violencia no solo ha sido consentida sino alentada como arma de guerra. Según Keith Lowe, autor del libro Continente salvaje, la Segunda Guerra Mundial batió todos los récords de violencia sexual, especialmente contra las mujeres alemanas a medida que el ejército soviético se adentraba en Alemania (se calcula que dos millones fueron violadas como consecuencia de una política de venganza sexual deliberada). Hoy en día, la ONU estima en 200.000 las violaciones ocurridas en la República del Congo, una cifra similar a la ofrecida para Ruanda. Lejos de África, en el corazón de la Europa educada, la violación también fue un arma de guerra interétnica en el conflicto de la antigua Yugoslavia, donde se estima que entre 20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas. A lo que se añade una larga lista de crímenes que solo las diferencias de género pueden explicar y que incluye el aborto selectivo de niñas, los crímenes de honor, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o la mutilación sexual, que afecta a 130 millones de mujeres. No hace falta adentrarse en las sutilezas de la discriminación política, económica y social, en sí un hecho muy revelador de la subordinación generalizada de la mujer: el nivel de violencia física contra las mujeres que hay en el mundo lo dice todo. Algunos describen la violencia que se ejerce contra las mujeres solo por el hecho de serlo como “feminofobia”. ¿Por qué no nos suena nada este término, o alguno similar?

El 90% de la población española penitenciaria es masculina

Reconozcámoslo: los varones son el mayor arma de destrucción masiva que ha visto la historia de la humanidad, y hay unos 3.500 millones de ellos por ahí sueltos. Podemos prohibir las armas largas, las armas cortas, las minas antipersona, las bombas de fósforo o de fragmentación, las armas bacteriológicas, químicas y nucleares, pero al final estaremos siempre en el mismo sitio: detrás de cada arma habrá un varón. De ahí que Naciones Unidas haya adoptado varias iniciativas de alcance mundial, recurriendo para ello al propio Consejo de Seguridad, que en su Resolución 1.325 de 31 de octubre de 2000 hizo visible por primera vez la necesidad de una protección explícita y diferenciada para las mujeres y las niñas en escenarios de conflicto, así como la contribución fundamental que las mujeres hacen y deben hacer en lo relativo a la resolución de conflictos y la construcción de la paz.

Existen muchas posibles, y complejas, explicaciones sobre estos hechos. Tampoco son fáciles las respuestas que debamos dar, y mucho menos las medidas a adoptar. Pero los hechos están ahí, y son incontestables: los varones matan y se matan, mucho, y ejercen mucha violencia contra las mujeres. Sin embargo, el debate público sobre este hecho es inexistente. Antes que repuestas, este debate requiere preguntas, en realidad una sola pregunta: ¿son los varones armas de destrucción masiva?

Fuente original de este artículo:
El País. Sociedad. El varón, arma de destrucción masiva. [en línea] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/25/actualidad/1390669671_059501.html [consulta: 28/01/2014]
title=”http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/25/actualidad/1390669671_059501.html”>Enlace

Marcela Lagarde – Enemistad y sororidad: Hacia una nueva cultura feminista

Marcela Lagarde – Enemistad y sororidad: Hacia una nueva cultura feminista

El feminismo constituye una cultura que, en su globalidad, es crítica de un sujeto social -las mujeres-, a la sociedad y la cultura dominantes, pero es mucho más: es afirmación intelectual, teórica y jurídica de concepciones del mundo, modificaciones de hechos, relaciones e instituciones; es aprendizaje e invención de nuevos vínculos, afectos, lenguajes y normas; se plasma en una ética y se expresa en formas de comportamiento nuevas tanto de mujeres como de hombres. Como nueva cultura, el feminismo es también movimiento político público y privado que va de la intimidad a la plaza; movimiento que se organiza, por momentos con mayor éxito, para ganar pedazos de vida social y de voluntades a su causa, y para establecer vínculos y encontrar su sitio en otros espacios de la política.

En segundo término, es preciso reconocer en la cultura feminista la diversidad de feminismos que surgen de sus distintos momentos de elaboración de acción, de sus historias y de las particularidades de las mismas mujeres que han participado en y de esta cultura vital. Definen también a los feminismos, las sociedades en que ocurren, sus formas de organización, así como la cultura política prevaleciente entre quienes la enarbolan y quienes la combaten; por cierto, el feminismo se despliega en ambientes democráticos y contribuye a crearlos.

En efecto, hoy es posible reconocer ya una cultura feminista. Es posible también distinguir en ella diversos feminismos, constituidos por las formas específicas en que se organizan el conocimiento y la sabiduría, los lenguajes, los hechos y las experiencias políticas personales y colectivas protagonizadas por las mujeres.

Nuestro feminismo se caracteriza:

a) Por ser una crítica marxista a la historia, incluso a la que han elaborado los marxistas. Y lo es, en dos sentidos: uno antinaturalista que pone en el centro el devenir de la sociedad y la cultura como creaciones sociales y analiza el surgimiento de hombres y mujeres, como productos tardíos y sofisticados en el proceso histórico. Se caracteriza este feminismo marxista, por el esfuerzo en la rehechura de la historia por las mujeres, desde su propio sitio, y devela la estadía de las mujeres en la historia misma.

b) Por ser una crítica etnológica al androcentrismo, a partir de la cual, el feminismo deviene filosofía cuyo eje recoge la diferencia (genérica, erótica, étnica, nacional, lingüística, de edad, entre otras), integra al ser mujer, y permite el análisis de sociedades y culturas genéricamente constituidas.

c) Por incorporar una crítica psicoanalítica de la cultura que considera historia sólo a la racional, a la evidente: es una concepción que devela e incorpora dimensiones psíquicas de la experiencia -como las síntesis entre lo inconsciente, lo preconsciente y la conciencia, entre lo real, lo imaginario y lo simbólico-, a la concepción de la realidad y la considera determinante en la historia.

d) A la definición clásica de lo humano, de lo cultural, por el trabajo, hemos sumado otras actividades creativas: al valor otorgado a la racionalidad, incorporamos el valor de nuestra irracionalidad; a la visión esquemática y autoritaria de la política, enfrentamos una visión de la vida toda, como política; a la separación de cuerpo y mente incorporamos la integración de dimensiones diversas en cada sujeto, que involucran el cuerpo y la mente, los afectos, las actividades intelectuales y la sexualidad erótica y procreadora: construimos sujetos multidimensionales; a la afirmación del progreso de la humanidad respondemos con la idea de la inexistencia de la humanidad debido a la enajenación de los sujetos que nos antagoniza, y a la de progreso respondemos con la demostración de que es éticamente inadecuado y teóricamente inconsistente afirmar el progreso de una humanidad que no existe, entre otros hechos, debido a la opresión patriarcal de las mujeres y a las diversas opresiones con que se combina: las opresiones de etiología clasista, étnica, nacional, religiosa, de edad, así como la no sintetizada opresión de la violencia, y las que surgen de la inminencia de la destrucción de todos por unos cuantos, o de la salvación a cambio de la obediencia.

Como estas aproximaciones a la realidad las mujeres feminizamos, de hecho, las representaciones del mundo e intentamos modificar las formas de vida. Son creaciones colectivas hechas desde el lugar que las mujeres ocupamos en el mundo y hoy son realizadas principalmente por mujeres. Sin embargo, el feminismo es un espacio abierto y se enriquece con hechos que suceden en los lugares más alejados y en los recovecos de la vida social y la cultura: los avances civiles, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los alcances cada vez mayores de difusión de la palabra, de la voz, de la imagen, la emancipación de otros grupos, todo ello es riqueza de la que nos hacemos cargo.

El feminismo es una voz, es palabra diferente que nombra, enuncia, devela, analiza y duda, son nuevos valores y códigos éticos, y es hedonismo cuyas raíces tienden a la síntesis vital de lo físico, de lo afectivo, de lo intelectual y de lo erótico. El feminismo sintetiza la experiencia histórica de un género en la que cuerpo y mente, cuerpo y afectos, razón y afectos, no están separados: las mujeres somos nuestros cuerpos y nuestra subjetividad.

El feminismo es, en esencia, política en acto. Es una crítica filosófica e ideológica a la cultura política autoritaria y al poder como dominio, y reivindica en acto el poder como derecho a existir, como afirmación de los sujetos por sí mismo.

Como concepción del mundo inacabada y desigual de las mujeres, el feminismo es subjetivo porque expresa sujetos particulares incrédulas de la verdad, del dogma, de la perfección y de la objetividad. Es un conjunto de concepciones con distintos niveles de integración que siempre está por ampliarse; su condición es el cambio. El feminismo incide y surge de las formas diferentes de ser mujer, en cada mujer.

De esta manera, el feminismo se perfila como alternativa a la cultura política porque, en contradicción con las teorías de la revolución, es una de esas revoluciones que en su permanente construcción – desconstrucción no estalla, no irrumpe: ocurre cotidianamente y en su devenir transforma a mujeres y hombres, a las instituciones, a las normas, a las relaciones; enfrenta y desacraliza los fundamentos de tabúes, así como los ritos y los mitos que hacen su representación simbólica.

Desde su parcialidad, el feminismo anticipa la necesaria visión sobre la condición masculina que aún no emerge de los hombres, en tanto género que no puede reivindicarse más como estereotipo de lo humano.

Enemistad y sororidad.pdf 148.83 KB en el siguiente enlace:
http://e-mujeres.net/ateneo/marcela-lagarde/textos/enemistad-y-sororidad-nueva-cultura-feminista
Enlace

Tres escritos pioneros del feminismo (1)

Recordamos a Christine de Pisan, Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges

Por Montserrat Barba Pan

La Ilustración marca el punto de inicio del movimiento feminista que se ha construido en las calles y en las casas pero ha encontrado un marco teórico fundamental gracias a escritoras, filósofas y sociólogas cuyas obras son una referencia para la lucha por la igualdad y la comprensión del concepto de ciudadanía universal. En los siglos XV y XVIII, tres ciudadanas publicaron tres escritos básicos para entender los orígenes del movimiento feminista:
“La ciudad de las damas”, Christine de Pizan
“Portada de ‘La ciudad de las damas'”Foto: Cea.
mujeres
“El más grande es aquel o aquella que tiene mayores méritos. La excelencia o la inferioridad de las gentes no reside en su cuerpo según el sexo, sino en la perfección de sus costumbres y virtudes”. ‘La ciudad de las damas’.

La obra ‘La ciudad de las damas’ (‘La cité de les dames’) fue escrita en 1407 por Christine de Pizan (también conocida como Cristina de Pisán), considerada la primera mujer escritora profesional. La autora veneciana, aunque de nacionalidad francesa, construye una ciudad literaria simbólica, habitada por todas las mujeres con méritos no reconocidos o que han dejado huella en la historia, como poetas, filósofas o emperatrices. Critica el abuso de poder de los varones, el maltrato físico y la misoginia en la literatura.

Para algunos especialistas se trata del primer tratado sobre feminismo, “la primera página fuerte de la conciencia feminista” (Romeo de Maio). Otros, como Celia Amorós, ven en ella “un alegato vibrante en defensa de las mujeres”, pero no la consideran todavía una obra feminista al considerar que forma parte “del memorial de agravios”, pero carece de la carga vindicativa o “nervio del feminismo”.
Más allá de las etiquetas, Christine de Pizan fue la primera mujer que se ganó la vida como escritora, además de tener un papel activo como ciudadana, recuperar la memoria de las mujeres y ser la editora de sus propias obras. Es, junto a Juana de Arco, la mujer más destacada de la etapa feudal.
Su obra clave tiene además un gran valor artístico gracias a las hermosas ilustraciones, que puedes ver aquí.

Feminismo about.com. Tres escritos pioneros del feminismo. http://feminismo.about.com/od/historia/tp/tres-escritos-pioneros-del-feminismo.htm [consulta: 21/01/2013]
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¿Quién se empodera?

¿Quien se empodera?

mujeres masonas

Cuando pensamos en como ayudar a una mujer víctima de violencia, aparece el término “empoderar” casi de inmediato. En esta entrada pretendemos historizar un poco el término y profundizar en su significado.

La idea de empoderamiento tiene su origen en la década del 60 con el enfoque de la educación popular de Paulo Freire, quien postula la necesidad de ofrecer al pueblo una educación que lleve a la responsabilidad sobre sí mismo, “una educación que le facilitase la reflexión sobre su propio poder de reflexionar y que tuviese su instrumentación en el desarrollo de ese poder, en la explicación de sus potencialidades, de la cual nacería su capacidad de opción” (Freire 1992,p.52). En la misma línea argumental Gramsci y Focault definen al “poder como el acceso, uso y control de recursos tanto físicos como ideológicos, en una relación social siempre presente” (Leon, 1999, p. 2).
Si bien no hay un común acuerdo de quien fue la persona que establece este concepto específicamente al colectivo de mujeres, la mayoría de los textos coinciden que fue propuesta en 1985 “para referirse al proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”i . Es decir, que podemos entender el empoderamiento como una expresión de la libertad de elegir y actuar, y como el poder de las mujeres sobre los recursos y decisiones que afectan su vida. Empoderarse implica ser protagonistas de sus propias vidas.

La idea del empoderamiento de las mujeres no es condición exclusiva de aquellas que están siendo víctimas de violencia ya que por el hecho de ser parte de esta cultura, todas y todos reproducimos en más o menos, la subordinación de las mujeres como género. Sin embargo, en aquellas que están siendo violentadas por el hecho de ser mujeres, la violencia provoca un arrasamiento subjetivo que la despoja mucho de esta capacidad de control sobre los propios recursos y derechos.
Es por eso que una parte fundamental del empoderamiento es la toma de conciencia de los propios derechos e intereses, y de como estos se relacionan con los de otras personas; el objetivo es que las personas vulneradas puedan posicionarse más sólidamente, participen en el cambio social, se agrupen colectivamente y estén en condiciones de influir en la toma de decisiones. Es decir que el empoderamiento tiene una dimensión individual relacionada con los propios niveles de autoestima y la autonomía, y otra dimensión colectiva, que implica la necesidad de unirse con otras personas con objetivos comunes, a fin de que aumenten su capacidad de participación y llegada.

El poder que el empoderamiento pregona, se separa ampliamente de la concepción clásica de poder en término patriarcales. Se transforma de su significado de dominación sobre otrxs, para poner al sujeto en el centro de la escena. Desde esta perspectiva hablaremos de:

a) Poder propio: La toma de conciencia de su subordinación, el aumento de la confianza en sí mismas, y al registro de como es capaz de influir en su vida y realizar cambios-
b) Poder con: La capacidad organizarse con otrxs, negociar y defender un objetivo común.
c) Poder de: La identificación de sus intereses, de tomar decisiones y de desarrollar opciones creativas y de potenciar sus capacidades intelectuales-

Así, la mujer que logra empoderarse deja de ser sujeto para otrxs (de la historia, de la cultura) para ser sujeta de su propia su vida y protagonista de la historia, de la cultura y de la política, con libertad y legitimidad para opinar, participar, actuar y crear. Como proceso subjetivo, implica desarrollar la conciencia de la propia capacidad, del derecho a tener derechos, de ganar legitimidad con una misma, y autonomía y seguridad subjetiva para tomar decisiones propias, para elegir, para ser quien quiere ser.
Esquemáticamente, podemos pensar el empoderamiento como el elemento espaciador entre la vulnerabilidad y las mujeres. Las situaciones de violencia llevan a estas a quedar bajo la sombra del discurso hostil del violento, siendo la vulnerabilidad un efecto de esto. Empoderarse implica reducir esa vulnerabilidad e incrementar la propia capacidad de configurar la vida y el entorno, y tomar decisiones para el cambio. Como es necesario tomar conciencia de lo propio, empoderarse es algo que le sucede a cada quien, es un proceso absolutamente personal. Una SE empodera, no LA empoderan. El resto de lxs actorxs -llámese familiares o institucionales- acompañan el proceso; el cambio se concreta cuando esa mujer se individua, es decir se constituye como un ser único e independiente y con capacidad para decidir.
Considerando que a lo largo de la historia, las mujeres hemos sido un colectivo inhabilitado para ejercer poder, empoderarse es un logro que nos compete a todas y que nos permitirá tomar contacto con nuestro potencial transformador para defender nuestros derechos de manera individual, y posteriormente de manera grupal para trabajar en sororidad hacia una mayor equidad de género. Porque, como dice la popular consigna, “lo personal es político”.

Julieta Evangelina Cano y María Laura Yacovino

Fuente: De(s)generando el género [en línea] http://desgenerandoelgenero.blogspot.com.ar/2014/01/quien-se-empodera.html?m=1 [Consulta 19-01-2014]
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Las medidas propuestas sobre Economia y Feminismo

Las medidas propuestas sobre Economia y Feminismo:

a. Sistema público universal de atención a la dependencia y de educación infantil desde los 0 años.
b. Permisos iguales, intransferibles y pagados al 100% para cada persona progenitora, independientemente de su sexo o tipo de familia.
c. Prestaciones y servicios especiales para familias monoparentales
d. Aumento del Fondo de garantía de pensiones impagadas para alimentos a hijas e hijos de personas divorciadas
e. Aumento de las pensiones no contributivas hasta el mínimo de las contributivas
f. Aumento de los recursos para la prevención y persecución de la violencia de género, acoso sexual y demás actitudes masculinas violentas, incluyendo prestaciones económicas adecuadas para las víctimas.
g. Derechos sexuales y reproductivos cubiertos al 100% por la Seguridad Social; en especial el derecho al aborto libre.
h. Subsidios de desempleo para todas las personas sin prestaciones
i. Inclusión efectiva y plena de las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social y en el Estatuto de los Trabajadores.
j. Medidas para la racionalización de horarios: disminución del máximo de horas semanales de trabajo con restablecimiento del cómputo semanal; eliminación de los topes de cotización a la Seguridad Social y demás incentivos a las jornadas demasiado largas.

Que se eliminen del sistema de impuestos y prestaciones todos los incentivos al mantenimiento de la dependencia económica de las mujeres; en particular todas las prestaciones para el cuidado incompatibles con el trabajo asalariado, la tributación conjunta de los matrimonios en el IRPF y las medidas de fomento del empleo a tiempo parcial.

http://singenerodedudas.com/blog/economia-feminista-unidad-de-accion-frente-al-neoliberalismo-y-al-patriarcado/
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