ALMUERZOS CON…

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ALMUERZO CON ROSA ELVIRA PRESMANES
En nuestra comida del día 26 de Septiembre en el CLUB DE LAS 25 tuvimos una ponencia sobre “Masonería, feminismo y su convergencia”.

http://www.elclubdelas25.com/almuerzos/

Ilustres excluidas

Minientrada

Rosario de Acuña y Sofía Casanova, las dos periodistas sabían que las beneficiadas de su lucha serían las mujeres de las generaciones futuras

Bismarck repetía que España era una gran nación porque llevaba apuñalándose varios siglos y aún sobrevivía.No hay mejor metáfora del alma cainita española. Cuando se habla de mujeres escritoras españolas del XIX y principios del XX parece que solo existen Emilia Pardo Bazán, Cecilia Bhöl de Faber, alias Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda o Carmen de Burgos, alias Colombine.

http://www.ahorasemanal.es/ilustres-excluidas-rosario-de-acuna-y-sofia-casanova

Las mujeres en la revolución científica: un injustificado olvido

La prolongada esclavitud de las mujeres es la página más negra de la historia de la humanidad.

Elisabeth Cady Stanton

Como suele suceder en la Historia de la Biología, el punto de referencia más antiguo es el famoso filósofo griego Aristóteles (384-322 a.C.), cuya huella en el pensamiento occidental duró largos siglos.
http://mujeresconciencia.com/2015/07/06/las-mujeres-en-la-revolucion-cientifica-un-injustificado-olvido/

La lucha de Ángeles López de Ayala

La intensa lucha de Ángeles López de Ayala

Ángeles López de Ayala ha sido una de las protagonistas más destacadas en la lucha por los derechos de la mujer en la historia contemporánea de España, a caballo entre el siglo XIX y el XX. Intentemos acercarnos a una figura, sin lugar a dudas, fascinante.

http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-intensa-lucha-de-angeles-lopez-de-ayala/

El feminismo contra las políticas neoliberales

En sus tres siglos de historia, el feminismo ha sabido identificar los nudos de la opresión y ha luchado políticamente para deshacerlos…

http://linkis.com/www.eldiario.es/zona/XZB5U

Las guerrilleras silenciadas

“Para mí fue un orgullo participar en aquella lucha. Fui varios años enlace y después pase a la guerrilla del monte, con armas y luchando con ellos. No queríamos el…

http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/las-guerrilleras-silenciadas/

Dalai Lama

El Dalai Lama dice que las mujeres tienen las cualidades necesarias para sucederle

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/13/internacional/1371110435.html

El origen de la palabra “feminista”

Incontables veces, me preguntan:
¿Por qué en lugar de “feminista” no te reivindicás como “humanista” o “igualitarista”? ¿No era que el feminismo era un humanismo?
Feminisme
Las razones son dos principalmente:
El movimiento humanista no ha defendido históricamente la igualdad entre varones y mujeres
Muchos humanistas eran también grandes misóginos. Tomemos el ejemplo del iniciador de los Juegos Olímpicos modernos, el francés Pierre de Coubertin. Está asociado en todo el mundo a los ideales de paz y de igualdad supuestamente celebrados por los Juegos.

En realidad, su concepto de igualdad se limitaba a la igualdad entre los varones: consideraba que los Juegos Olímpicos debían ser vedados a las mujeres, porque su participación sería “no práctica, ininteresante, antiestética e (…) incorrecta”. Los Juegos, pensaba, deben buscar “la exaltación solemne y periódica del atletismo macho con el internacionalismo como base, la lealtad como medio, el arte como marco y el aplauso femenino como recompensa”.

Y sin embargo, todavía hoy en día, se considera a ese misógino como un gran humanista, y muchos estadios, gimnasios, etc., llevan su nombre.

¿Y qué pensar de los masones, estos humanistas destacados, que celebran la libertad, la tolerancia, la justicia social, la paz, pero que en sus estatutos rechazaban a “los siervos y las mujeres”, y entre quienes todavía hoy en día perdura la idea de que las logias no deben ser mixtas?

El humanismo nunca fue ninguna garantía para las mujeres. Hizo falta un movimiento específico de defensa de los derechos de las mujeres para que ellas pudieran ser consideradas ciudadanas y gozar de los mismos derechos que los varones (derecho de votar, de trabajar, de tener una cuenta bancaria. de viajar, de tener o no hijxs, de compartir la patria potestad, de casarse, de divorciar, de tener el mismo salario que ellos, de ser dueñas de su cuerpo, cosas que hoy en día, todavía no están garantizadas).

Entonces sí, el feminismo es un igualitarismo, pero la palabra “feminista” permite visibilizar a las mujeres y su lucha específica, y subrayar el hecho de que son ellas las primeras víctimas del patriarcado.

El feminismo lucha por la igualdad entre varones y mujeres, pero esa igualdad se alcanzará cuando se deje de oprimir, maltratar, denigrar a las mujeres, y cuando se acaben con los estereotipos de género que atribuyen a unas y otros cualidades distintas.

Si bien los varones también son “víctimas relativas” del patriarcado, ellos salen favorecidos en la ecuación, aunque les cueste reconocerlo, porque no siempre se sienten favorecidos (evidentemente, existen otras opresiones, de clase, de raza, que los afecta también, y les impiden ver que ante una mujer que esté en las mismas condiciones que ellos, ellos siempre tendrán las de ganar).

Pero hacer de las mujeres el centro de la lucha por la igualdad de género es una manera de recordar que si bien los varones también sufren por el sexismo, las primeras víctimas, a las que liberar en prioridad del yugo patriarcal, son las mujeres.

La otra razón tiene que ver con la historia de la palabra “feminista”.

¿Cuál es el origen de la palabra feminista?

La palabra nació en Francia en el siglo XIX. Durante mucho tiempo, se pensó que la palabra había sido inventada por el filósofo socialista (y favorable a la igualdad entre varones y mujeres) Charles Fourier, quien presenció los inicios del movimiento feminista moderno allá por 1830.

Pero al parecer, se trata de un error. En realidad, el término ya se usaba en medicina. Designaba un trastorno de desarrollo en los varones, que afectaba su “virilidad” y les hacía parecer femeninos.

Pero el primero en usar ese término para designar a las mujeres que luchaban por sus derechos fue en realidad el escritor francés Alexandre Dumas hijo. En 1872, publica “El hombre-mujer”, en el que se burlaba:

“Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

A partir de ese neologismo, la palabra se difundió como una manera despreciativa de designar a las mujeres que luchaban por sus derechos.

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Hubertine Auclert
(1848-1914)

Hasta que la sufragista francesa Hubertine Auclert se apropió de la palabra en 1882, del mismo modo que las personas “queer” se apropiaron de ese término, que en un principio era una manera negativa de designar a las personas “raras”.

Reivindicarme “feminista” es una manera de honrar a todas aquellas que me precedieron, lucharon, sufrieron y a veces murieron por que las mujeres tengan los mismos derechos que los varones.

La gente piensa que los derechos fueron adquiridos por arte de magia, o porque algunos varones fueron muy muy generosos y decidieron, en su inmensa bondad, ceder derechos a las mujeres.

Pues no. Las mujeres consiguieron el derecho de voto luchando, peleando, manifestándose, siendo reprimidas, encarceladas, tildadas de locas, de histéricas, exactamente como se tilda de locas e histéricas a las feministas actuales.

Por todas estas mujeres que me precedieron (como Hubertine Auclert, de quien se recordará el centenario del fallecimiento el 4 de agosto próximo) y gracias a las cuales hoy en día soy una ciudadana que goza de casi los mismos derechos que los varones, me reivindico y me reivindicaré siempre FEMINISTA.

Con mucho orgullo y a mucha honra.

Como lo deberían hacer todas las mujeres que hoy, gozan de esos derechos sin siquiera preguntarse gracias a quién, y que luego escupen sobre el feminismo y hasta afirman no necesitarlo.

Algunas fuentes (en francés):
Geneviève Fraisse, “Muse de la raison. Démocratie et exclusion des femmes en France”. Texto completo.
Geneviève Fraisse, “FÉMINISME – Histoire du féminisme”, Encyclopædia Universalis [en línea]. Extracto.

Fuente original: http://bastadesexismo.blogspot.com.es/2014/08/el-origen-de-la-palabra-feminista_1.html?spref=fb&m=1 [Consulta: 4 de agosto2014]

Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica

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Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica por sesgos de género en la organización sanitaria y en los análisis estadísticos por la actitud de los profesionales de la sanidad

Los profesionales sanitarios y la organización sanitaria son los que construyen poco a poco el gran entramado del análisis estadístico de las frecuencias y prevalencias de las enfermedades, de las incidencias de las enfermedades nuevas, de los resultados de los tratamientos, y de su evolución. Si las actitudes de los médicos, de las/los profesionales sanitarios hacia las/los pacientes ya está sesgada en un inicio, difícilmente las estadísticas de prevalencia de las enfermedades podrán ser objetivas si no se realiza un esfuerzo mayor.
Las actitudes de los médicos de atención primaria hacia los pacientes, mujeres y hombres, fueron estudiadas por Berstein y Kane (1991). Se observó que el 25 % de las mujeres eran catalogadas como pacientes que se quejaban en exceso; los síntomas de las pacientes eran más fácilmente atribuidas a influencias emocionales que las de los hombres y las enfermedades de las mujeres iban a ser clasificadas como psicosomáticas en el 26 % de los casos frente solamente el 9 % en el caso del sexo masculino. Los médicos y las médicas aprecian, a menudo, que las demandas de los pacientes varones son más serias, y también es probable que valoren un componente psicosomático si la paciente es de sexo femenino. La confianza de los profesionales sanitarios a la hora de asistir y de investigar que la ciencia era neutra por naturaleza les hizo pensar que cualquier metodología introducida podía ser válida para estudiar las enfermedades porque no creyeron en ningún momento que hubiera diferencias de sexo, ni en la mortalidad, ni en la evolución de las enfermedades, ni en el metabolismo de los fármacos. Además creyeron que la misma organización sanitaria no podía influir de manera alguna en la metodología del estudio y en los resultados de los análisis estadísticos efectuados: «Parece que tanto las circunstancias sociales como los procesos biofisiológicos contribuyen a las frecuencias y a las estadísticas observadas. Una rígida adherencia a un aspecto en exclusión del otro es de un provincianismo destructivo. Además, esta aproximación tiene como resultado una incompleta y a veces poco rigurosa explicación de los fenómenos. Esta rigidez ha conducido a una investigación mal enfocada, a unas evaluaciones inapropiadas, y a unas intervenciones mal concebidas relacionadas con la enfermedad. Como resultado, tanto el reduccionismo sociológico entre sociólogos y trabajadores de salud pública se ha convertido en tan destructivamente miope como lo ha sido hasta ahora el reduccionismo biofisiológico entre los científicos de ciencias biológicas y naturales» (Mckinlay, 1996).
Si las personas que realizan los estudios estadísticos nunca piensan que pueda haber una evolución de las enfermedades diferente, o una metabolización de los fármacos distinta, o incluso un riesgo más elevado de sufrir algún tipo de consecuencias negativas por la utilización de un fármaco, si no se piensa en aquello difícilmente las estadísticas resultantes serán fieles reflejos de la realidad, por tanto, se perpetuará la invisibilidad científica de las mujeres año tras año en la ciencia médica.
Carme Valls Llobet
http://quark.prbb.org/27/027041.htm

Fuente original:Valls Llobet, Carme Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica – Mujer del Mediterráneo [en linea] http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com.es/2014/06/las-mujeres-han-sido-invisibles-para-la.html?spref=fb&m=1 [Consulta:24/062014]