ALMUERZOS CON…

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ALMUERZO CON ROSA ELVIRA PRESMANES
En nuestra comida del día 26 de Septiembre en el CLUB DE LAS 25 tuvimos una ponencia sobre “Masonería, feminismo y su convergencia”.

http://www.elclubdelas25.com/almuerzos/

Cuentos Infantiles y simbologia

Los Tres cerditos y su simbología masónica

Las primeras referencias bibliográficas del cuento de “Los tres Cerditos” data del siglo XVIII, sin embrago se le atribuyó la autoría a una versión libre recopilada por el escritor australiano Joseph Jacobs (1854 -1916); pero no es sino hasta que Walt Disney recogió esta historia y la plasmó en una película que se hizo internacionalmente conocida….

http://www.diariomasonico.com/cultura/simbologia/tres-cerditos-masoneria.

La Real Academia enmienda la definición de la Masonería

La Real Academia Española de la Lengua ha publicado la 23ª edición de su Diccionario, en el que ha enmendado la definición de la voz Masonería recogiendo por primera vez aspectos tan relevantes de su identidad como su vocación universal, su carácter iniciático, la búsqueda del conocimiento de uno mismo a través del librepensamiento y el sentimiento fraternal de los masones hacia todos los seres humanos.

Además, el diccionario ha dejado de definir a la Masonería como una “asociación secreta”, cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española de 1978.

La Real Academia publicó la primera edición del Diccionario de la Lengua Española en 1780, pero la Masonería no fue definida hasta la novena edición de 1843, como “asociación clandestina, en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc”. La definición permaneció inalterada hasta 1925, cuando la palabra “clandestina” se sustituyó por “secreta”, reforzando la idea de su carácter ilícito.

En 1984, ya en democracia, la Real Academia generó una nueva definición: “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”. La definición perseveraba en el supuesto carácter secreto de la Masonería, aunque cuatro años antes de su publicación el Registro de Asociaciones del Ministerio del lnterior había procedido a la inscripción pública de la Gran Logia de España con el número 37.256. La aprobación de la Constitución había reconocido el derecho de asociación, generando un marco democrático que ampara y protege la actividad pública de la Masonería al servicio de la sociedad.

La definición recogida por nuevo Diccionario de la Lengua Española define a la Masonería como una “Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”.

Fuente: El Oriente

Fuente original: Diario Masónico. [en línea] http://www.diariomasonico.com/cultura/definicion-masoneria [Consulta: 13/01/2015]

Primer Forum de Obediencias masónicas liberales y adogmáticas de la Unión Europea: Declaración común

Declaración común de las Obediencias masónicas liberales y adogmáticas europeas, ante el incremento de los peligros que amenazan a la Unión.

Veinticinco obediencias masónicas liberales y adogmáticas, activas en diferentes países de la Unión Europea así como en otros países vecinos, se han encontrado en París el 28 de mayo de 2014.

arbol masoneria

Conjuntamente han analizado los resultados de las elecciones europeas de los días 22 y 25 de mayo de 2014, y de forma general, la evolución de nuestra sociedad. Ponen de manifiesto su preocupación ante un posible cuestionamiento de los ideales que yacen en el origen de la creación de la Unión: paz, solidaridad entre los países, libertad de conciencia y humanismo; unos ideales que se corresponden también con los de la propia Francmasonería.

Constatan además que entre las asociaciones y organizaciones varias que intervienen ante las instancias europeas para defender su visión de la vida social, la Francmasonería suele estar ausente sin que su voz sea atendida.

En consecuencia han tomado la decisión de organizarse para trabajar de manera conjunta y desarrollar una solicaridad real entre las obediencias, para elaborar proyectos con objetivos huminstas comunes, en defensa de los valores de la Francmasonería y del interés general. Han llegado al acuerdo de estudiar los medios para presentarlos ante quienes tienen capacidad de decisión en sus respectivos países y en la Unión Europea.

El forum de obediencias liberales y adogmáticas del 28 de mayo de 2014 es la primera manifestación de este proyecto. Las obediencias se obligan a desarrollar recíprocamente una comunicación fraternal y abundante en lo que a la formulación de proposiciones respecta, así como a ahondar en esta iniciativa que se acaba de poner en marcha. Los Grandes Maestros y Maestras mantendrán un contacto continuado, bien mediante comunicaciones o videoconferencias trimestrales.

Las obediencias se han propuesto trabajar durante el ejercicio 2014/2015 sobre cuestiones relativas a la solidaridad, la libertad de expresión y de conciencia, y la democracia en pro de una Europa verdaderamente humanista.

París, a 28 de mayo de 2014

Obediencias masónicas firmantes de la Declaración de 28 de mayo

Gran Logia Liberal de Austria
Gran Logia Simbólica Española
Gran Logia Femenina de España
Gran Oriente de Francia
Federación Internacional del Derecho Humano
Gran Logia Femenina de Francia
Gran Logia Mixta Univesal
Gran Logia Francesa de Memphis Misraim
Gran Logia Femenina de Memphis Misraim
Gran Logia Mixta de Francia
Orden Masónica Internacional Delphi
Gran Oriente de Grecia
Gran Oriente Mixto de Grecia
Gran Oriente de Hungría
Gran Logia de Italia
Gran Oriente Lusitano
Gran Logia Femenina de Rumanía
Gran Logia Nacional Unida de Rumanía
Gran Oriente de Eslovenia
Gran Oriente de Suiza
Gran Oriente de Austria
Gran Oriente de Polonia
Gran Oriente de Rumanía

Fuente original: [En línea] http://memoriamasonica.blogspot.com.es/2014/07/primer-forum-de-obediencias-masonicas.html?m=1

Asalto a la sede de la Gran Logia de España

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En estos días recibíamos la noticia de que la sede en Madrid de la Gran Logia de España sufría un atentado perpetrado, aparentemente, por elementos de la extrema derecha y cuyo resultado quedó, afortunadamente, limitado al emborronamiento de la fachada y puerta principal con las clásicas pintadas “Massoness no” (sic), “Rojos no” o “Viva Franco”.

No se puede decir que las consecuencias hayan sido graves pero sí que es la demostración de que en nuestro país, España, se empiezan a dar situaciones de intolerancia como no se conocían desde hace muchos años aunque muy minoritarias afortunadamente.

Desde este blog, expresión de una masonería diferente pero que comparte algunos de los valores que le son propios a la Gran Logia de España, queremos mostrar nuestra repulsa ante este tipo de hechos y hacer una llamada de atención a la sociedad para que en unos momentos en los que parecen despertar los deseos de construir una sociedad más justa, se ponga especial énfasis en repudiar cualquier acto vandálico máxime si se trata de la expresión de ideologías intolerantes. Nos duele especialmente en esta ocasión por haber sido dirigido contra una institución a la que nos sentimos cercanos y cuya tarea no es otra, como toda la masonería, que el perfeccionamiento de las personas por encima de ideologías o creencias .

Fuente original: Masonería Mixta. [en línea] http://masoneriamixta.es/asalto-la-sede-de-la-gran-logia-de-espana/#.U9e_3fl_uuk [Consulta 20/07/2014]

El método masónico. Una aproximación

EL MÉTODO MASÓNICO

Una aproximación a su experiencia

Palabras leídas en nombre de la Federación Americana de Supremos Consejos del REAA – FASCREAA – en el Foro Masónico organizado por la Gran Logia Central de Colombia, fundada en 1985, en el Templo de la Log:. Umbral de Oriente Nº 7, en el Oriente de Villavicencio, Colombia, el día 28 de junio de 2014 (E:. V:.), en el que presentaron Ponencias el Gran Oriente de Colombia, la Gran Logia del Caribe Colombiano, la Federación Colombiana de Logias Masónicas y la Obediencia anfitriona.

Por: Iván Herrera Michel.

(Saludos protocolarios)
mujeres masonas

Queridos Hermanos y Hermanas,
Tengo mucho gusto en saludarlos en nombre de las Jurisdicciones de Altos Grados que conforman la Federación Americana de Supremos Consejos del REAA (FASCREAA), y en unirnos a este homenaje que se hace al ex Gran Maestro e IPH:. Gabriel Dávila Mejía. Pilar fundamental del nacimiento y la construcción de un pensamiento Masónico progresista en nuestro país.

De igual manera, soy portador de un cálido y fuerte abrazo fraternal que desde el Caribe colombiano les envía el Muy Resp:. Gran Maestro de la Federación Colombiana de Logias Masónicas, Q:. H:. David Name Terán, junto con sus felicitaciones por este hermoso templo que ustedes han construido en el Or:. de Villavicencio en bien general de la Masonería colombiana.

En lo personal, siempre ha sido para mí un placer visitar la Gran Logia Central de Colombia, y encontrarme con mis Queridos Hermanos de muchos años en el accidentado camino de mostrar a la Masonería colombiana que más allá de apremiarnos con dificultades estériles, existe una manera progresista, no discriminadora y no dogmática de entender y practicar nuestros cometidos constructivos.

Es por esto que yo les agradezco muchísimo que me hayan invitado a repasar con ustedes

mujeres masonas. Panorámica de Villavicencio
Panorámica de Villavicencio

la manera que tiene la Masonería para buscar sus fines, y honestamente quiero contarles cuales han sido mis impresiones después de estar asistiendo a las Logias Masónicas durante algún tiempo, advirtiendo escrupulosamente que suelo admirar la óptica tradicional y no prejuiciada sobre los asuntos Masónicos, que reconoce una gran importancia a la cantidad de libertad que otorga la Orden para repensar la realidad Masónica, para juzgar autónomamente su presente y para valorar su aporte a la sociedad, desde una institución contrahegemónica, diversa e incluyente.

Comenzaré diciendo lo obvio. Lo que todo el mundo sabe: Que en las Tenidas los Masones hablamos y discutimos sobre todo lo divino y lo humano. Los Masones podemos, como Terencio en el siglo II, decir que “nada de lo humano nos es ajeno”,

Podemos en una semana hablar de la prevalencia de nuevas infecciones del SIDA en Colombia, y en la siguiente Tenida de las características esenciales de la entelequia aristotélica, o de los 51 millones de desplazados que hay en el mundo, o de si los chacras son seis como dice la teosofía o siete como enseña el gnosticismo, o si simplemente no existen. O en cambio, ocuparnos de algo mucho más prosaico y cercano como puede ser el suministro de agua en 100 barrios de Villavicencio a raíz de la llegada del fenómeno del niño.

También hay temas que nos exigen un gran esfuerzo de comprensión. Por ejemplo: El Gran Oriente de Francia propuso para la vigencia 2012 – 2013, que todas sus 1.200 Logias se ocuparan, como una cuestión de interés general, de responder a la pregunta de ¿Cómo una sociedad que valora un ideal de competición puede esperar concretar un ideal de igualdad? Yo he leído con atención las conclusiones de sus 16 regiones nacionales e internacionales, y les puedo asegurar con absoluta franqueza que el asunto está muy lejos de estar concluido. También he conocido un documento para la reflexión general emanado del Gran Capitulo General del Rito Francés Femenino de Francia, sobre lo que llama “Un discurso amoroso sobre la laicidad”, que como se puede adivinar por su título ofrece una óptica muy poco convencional.

mujeres masonas

Y si queremos recordar una cuestión, todavía más difícil de tratar que la parcela religiosa de la laicidad que se refiere a la separación entre la iglesia y el estado, podemos traer a cuento el de la laicidad financiera que recomienda la separación entre el estado y el sector financiero y económico. Son argumentos que tienen tanto de largo como de ancho, que, de nuevo con Terencio, podemos decir que “es muy malo tener un lobo cogido por las orejas, porque no sabemos cómo soltarlo ni cómo seguir aguantándolo”.

Frente a estos apuros, y cualquiera que sea el tema tratado, la Masonería ofrece una ruta particular y esforzada en la búsqueda de la materialización de un mundo más libre, más igualitario y más solidario. Esta vía constituye su método y en ella se vale de la metáfora de la construcción, en un transcurso Iniciático sucesivo, en el que, como dicen los Masones franceses: “Lo que tú haces, te hace” (Cela que tu fais, te fait).

El proceso comienza, en resumidos términos simbólicos, con la aceptación y la admisión de personas que se convierten al mismo tiempo en un constructor y en una construcción, y que proviniendo de un mismo contexto social y poseyendo diferencias personales de todo tipo, a veces contradictorias entre sí, deben participar armónicamente en una obra comunitaria a lo largo de su membresía, en tres originales espacios especulativos que corresponden a cada uno de los tres Grados básicos de la Orden.

En medio de esta pluralidad, siempre retadora, conflictiva y asumida desde la realidad circundante, la Masonería se ocupa en primer término, filosófica y fraternalmente, de reunir y recoger en su seno a hombres y mujeres que de otra forma difícilmente hubieran compartido un espacio común. A partir de allí, y contra todo pronóstico, la especificidad del Método Masónico les hace girar sobre esa diversidad, a la vez que se aprovecha de ella para la construcción que promete.

El Método Masónico se sustenta única y exclusivamente en el trabajo en Logia. No hay
lugar para él en una labor solitaria fuera del Taller. La razón de ser de esta particularidad gravita en que impone que trabajemos en presencia e intrincados con otros, de quienes a la vez somos otros diferentes. La experiencia florece gracias a las opiniones cruzadas.

Las discusiones que permanentemente vemos en las Tenidas sobre todo tipo de saberes, adelantadas por personas no necesariamente especialistas en ellos, terminan enriqueciendo y matizando las versiones filosóficas, intelectuales, emocionales, religiosas, espirituales, profesionales, artísticas, Etc., de sus participantes. En el sentido de posibilitarles una nueva visión que incorpore perspectivas que antes no habían sido tenidas en cuenta o no les eran conocidas.

La singularidad del Método Masónico se fundamenta en una ritualidad propia y en la reflexión moralizada y convocante de sus símbolos constructivos, acompañadas de una acción compatible, por su amplitud de cobertura, con cualquier convicción personal, mientras ella admita inequívocamente el respeto al otro y la aceptación de la diferencia.

Un ritual, cualesquiera que sean sus objetivos, siempre es simbólico y representativo de unos estándares de procedimientos enmarcados en una memoria histórica, tan categóricos como redundantes, dirigidos a un determinado colectivo, en donde a cada quien se le ha estipulado un rol en el tiempo y en el espacio.

El Método Masónico implica querer pasar permanentemente de un estado presente a una nueva fase de vida. Conlleva una promesa personal acerca de cómo deseamos llegar a ser en el día de mañana en relación con lo que pensamos que es mejor para nosotros y para los otros. En el entendido de que repensar nuestras convicciones y opiniones de manera autónoma y crítica a la luz de otras miradas puede facilitarnos una mayor conexión con nuestra conciencia moral así como brindar más coherencia a nuestras acciones.

Libro de JL Cobos

En palabras del pensador y escritor español José Luis Cobos, “nuestro método Iniciático persigue hacer más dúctil nuestra Piedra, nuestra condición, para que podamos acometer la serie de cambios que necesitamos para conducirnos hacia el adueñamiento de nuestro ser” (Cobos, J. L. (2013) El Método Masónico. Pág. 122. Oviedo, España: Editorial masónica.es)

La ceremonia de “Iniciación” Masónica, con la que se aborda la pertenencia formal a la Masonería, es un Rito de Pasaje. Formaliza el cambio de un estado previo a uno nuevo, mediante el cual ampliamos nuestras comprensiones sobre “el hombre y sus circunstancias” gracias al contacto repetitivo con fórmulas de interiorización, socialización, integración al pasado y consustanciación con el futuro, diferentes a otros caminos y procedimientos Iniciáticos o especulativos.

Con el uso del ritual, las herramientas y las estructuras administrativas como símbolos, el Método Masónico busca sentar en el ámbito de lo concreto, nociones y formas de pensamiento abstracto, al mismo tiempo que sugiere un patrón constructivo centrado en el ser humano, portador de horizontes de sentidos y comprensiones.

En ese orden de ideas, el ritual Masónico, y las ceremonias que contiene, Grado tras Grado, repiten cánones de conductas que señalan una manera de comportarse en el presente, en la que los hechos, las personas, sus pensamientos y sus emociones, se despojan de su dimensión común para adquirir una médula humanista trascendental.

De tal manera, que los Grados Superiores, Colaterales, Aliados, Adicionales, Suplementarios, Accesorios, Ordenes de Sabiduría, Etc., nacidos en el siglo XVIII al calor de diferentes inspiraciones míticas, legendarias, filosóficas, religiosas o históricas, que se fueron articulando en rituales independientes por cercanía, afinidad o negociación, formulan una oportunidad adicional a la simbólica para aproximarnos con visión sistémica a algunas de las ideas e hitos que han movido la civilización occidental, conservando el permanente pulido de la Piedra Bruta y de su posterior ubicación, horizontal y vertical, en el levantamiento del “Gran Templo de la Humanidad”, que no es otro diferente a una persona más consciente de sus potencialidades y una humanidad más feliz.

En el curso del Método Masónico, un Masón cree y trabaja en y desde la autonomía de su
pensamiento, y la valora como el prerrequisito para su biografía personal. En este sentido, el psiquiatra y escritor húngaro Thomas Szasz, fallecido hace un par de años, dijo con acierto en una ocasión: “La gente suele decir que tal o cual persona no se ha encontrado todavía a sí misma. Pero la autonomía no es algo que uno encuentra, es algo que uno crea.”

Tampoco le faltaba razón a Nietzsche cuando afirmó que ser independiente es un “privilegio de los fuertes”. Y lo digo porque me he dado cuenta de que en el pulido de nuestra Piedra Bruta tenemos que confrontar con nuestro propio inconsciente. Y eso reclama un gran esfuerzo, porque exige trasgredir los límites de nuestra zona de confort genética y ambiental.

Los Masones insistimos en el compromiso con nuestros rituales, sin perder de vista la esencia primera de la maquinaria teatral, con todos sus mecanismos de espectáculo y entretenimiento, porque sabemos que sin ellos no funciona la arenga doctrinal.

Queridos Hermanos y Queridas Hermanas,

Por último, y de nuevo, les reitero mis más sinceros agradecimientos por regalarme esta impagable oportunidad para repasar el método que nos ofrece la Orden, en medio de una inmejorable compañía, en la que reconozco a buena parte de lo más avanzado del pensamiento Masónico colombiano.

Muchas gracias a todos por esta oportunidad y por sus luces.

IHM.
Or:. de Villavicencio – Colombia
Junio 28/2014

Fuente original: Pido la palabra: el método masónico. Ivan Herrera Michel blog. [en línea] http://ivanherreramichel.blogspot.com.es/2014/07/el-metodo-masonico.html?m=1 [consulta: 29/07/2014]

De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

*La Reina María Antonieta bajo el Sol y la Luna, de J.M.H.

mujeres masonas

Hace unos días publicábamos aquí un artículo titulado 1728. En él se explicaba dónde se hallan las raíces temporales del Gran Oriente de Francia. Ha sido ese texto y una conversación con un buen amigo lo que me ha llevado a plantearme la redacción de algún trabajo adicional, con la finalidad de contribuir a un mejor conocimiento de la obediencia en la que Voltaire, casi al final de sus días, vistió el mandil. Así, si hace un par de semanas nos ocupábamos en cierto modo de la confusión que genera la aparición de determinadas fechas de referencia en el sello que identifica al G.O.D.F., y que -como todo buen conocedor sabe- van más allá de la creación oficial de la Obediencia, hoy enfocamos un tema diferente que abordaremos en dos partes: Las relaciones de la Francmasonería francesa, y del Gran Oriente en particular, con el proceso revolucionario de 1789.

mujeres masonas

Hablaremos en esta ocasión del clima que se vivió en la Francia del siglo XVIII, en el momento justo en el que como vimos el otro día se pergeñaba una estructura masónica que, proveniente de las islas británicas, acabó por convertirse en algo genuinamente francés, desarrollándose en determinados círculos formados por personas caracterizadas por su relevante posición y por participar en la agitación política del momento. En la primera mitad del Siglo de las Luces son muchos los nobles que se acercan a la nueva institución. Es notable igualmente la presencia de estuardistas y orangistas, católicos los primeros, protestantes los otros, que trasladan a Francia la tensión de su enfrentamiento civil. Cuando en 1736 aparece la primera estructura obediencial francesa (la Gran Logia Provincial, luego Primera Gran Logia), el éxito de la masonería como fenómeno social es indiscutible. Un informe policial que data de 1737 apunta en unos escasos renglones este dato: “… hablamos de los progresos de la orden de los “Frimaçons”. Todo el mundo, grandes y pequeños, se hace recibir. Causa furor…” La masonería en este momento todavía no es conocida con suficiente detalle por el poder establecido. La policía ni siquiera escribe con corrección ortográfica el nombre de la institución. Pero en las más altas esferas de la Corte del Rey Luis XV se observa con recelo el progresivo avance de lo que entonces es una sociedad secreta. El todopoderoso primer ministro en la práctica, Hercule Fleury, cardenal conocido por el sobrenombre de “Su Eternidad”, reacciona con enorme desconfianza ante tal furor y, temeroso de las complicaciones políticas que puede generar la filtración de estuardistas y orangistas, así como la total ausencia de control estatal, impulsa la adopción de las primeras medidas represoras que no gozarán de mucho éxito.
Llama la atención que los hombres de la masonería de entonces fueran capaces de llegar hasta el mismísimo cardenal con el ánimo de apartarlo de una idea tan negativa. El bien conocido caballero Ramsay mantendrá una reunión con Fleury, pero con muy poca fortuna, pues el clérigo terminará recordándole que al Rey no le gustan “ésas asambleas” y que el derecho de reunión no existe.

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Tenemos noticias de una famosa redada hecha por las fuerzas del orden de la época en 1737. Sucedió en La Rapée, en París. La policía irrumpió en una taberna regentada por un tal Chapelot. Antes de acceder al local, lo primero que vieron debió de dejarles muy sorprendidos: una larga fila de lujosos carruajes estacionados en la calle, cuyos cocheros aguardaban pacientemente el regreso de sus señores. Dentro del local reconocen las caras de lo más granado de la sociedad parisina. El informe policial habla por sí sólo y deja constancia de la reunión de una muchedumbre “…ataviada en su mayor parte con un mandil de piel blanca, alguno -sigue diciendo el texto- lleva una cinta de seda azul a modo de collar en torno al cuello de la que pende una escuadra, o una paleta, o un compás, cuando no otras herramientas ligadas al oficio de albañil…” El comisario al frente de la singular misión no se atreve a identificar a nadie, limitándose a ensañarse con el posadero, que será quien pague las culpas de todos. Al pobre Chapelot le cierran el “cabaret” durante seis meses y le obligan a pagar una multa de mil libras, suma que debía ser bastante cuantiosa en aquella época. Si la resolución dictada por la autoridad policial contra Monsieur Chapelot el 14 de septiembre de 1737 tiene importancia, es porque en ella se recoge todo un fundamento a favor de la prohibición de “todo tipo de asociaciones, especialmente ésa de los Freys-Maçons”.
De todos modos el poder político no pone mucho interés en perseguir a quienes en definitiva son sus propios actores, dándose así una curiosa paradoja. Por su parte, la masonería del momento se limitará a acentuar la discreción, algo que ni pondrá fin al furor del que hablaba la policía en un primer instante, ni evitará que algún otro hostelero siga los mismos pasos que el infeliz Chapelot. El desarrollo de la masonería continúa en la Corte. La denuncias de algún párroco provocan la intervención policial pero, a diferencia de la situación que conocerán otros países como el nuestro, no generan gran inquietud. La nobleza de más alta alcurnia se incorpora a la cabeza de la naciente obediencia, llegando incluso a especularse con que el propio Luis XV ha sido iniciado. Paul Naudon, que nos guía en este relato, hace referencia a unos versos escritos por un clérigo francmasón, el Abad Pingré, con ocasión de la colocación de la primera piedra de la Iglesia de Santa Genoveva por el Rey:

Cuando con el cetro en la mano Luis dicta la ley,
En su señor un francés bendice a un tierno padre.
Si para levantar un templo toma entre sus manos una escuadra,
En su hermano un masón ve al más grande de los reyes.

Pero más allá de los versos el misterio es lo único que nos ha quedado. Los investigadores han encontrado pruebas de la existencia de una Logia del Rey, que aparece citada en 1739. También sabemos que en 1745 aparece un taller denominado Logia de la Cámara del Rey, que como su propio nombre indica aglutinaba a buena parte del personal del Monarca. Bajo el reinado de Luis XVI la Logia de Cámara se transformará en una logia militar cuya petición de constitución aparece en los archivos del Gran Oriente de Francia datada el día 17 de agosto de 1775.
De Luis XVI tampoco conocemos nada con certeza. Sí sabemos por contra de su primo Luis Felipe de Orleans, que llegó a ser el Gran Maestro del G.O.D.F.; y de dos de sus hermanos, el Conde de Provenza y el de Artois. El primero, tras el fin del Imperio, reinará con el nombre de Luis XVIII. El segundo lo hará como Carlos X y perderá el trono en la Revolución de 1830.
Las mujeres también se incorporarán a esta moda que hace estragos en la Corte de una Francia que se asoma al abismo. Es el momento en el que aparecen las logias de adopción y con ellas una especial noción de la masonería femenina en la que destacan figuras como la Princesa de Lamballe, que llegará a asumir según algunas fuentes un puesto de notable responsabilidad en la masonería escocista, para convertirse años más tarde en la víctima más conocida del asalto a la Prisión de la Fuerza por la truculencia que rodeó su muerte**. María Antonieta, Archiduquesa de Austria, Reina de Francia y amiga íntima de la Princesa de Lamballe le explicaba a su hermana con el tono frívolo que llegó a caracterizarla que, en relación con los francmasones “… Todo el mundo lo es. Es la manera de poder enterarse de todo ¡Dónde está el peligro!”

No resulta difícil comprobar que el desarrollo de la masonería en la Francia de la Ilustración y en la prerrevolucionaria, se halla ligado a los estamentos más pudientes de la sociedad. Pero el crecimiento de la entidad no se produce únicamente en los salones de la Corte. Logias como “Las Nueve Hermanas” son prueba de ello, aglutinando una buena parte de lo que hoy denominaríamos el “capital intelectual” del momento. Será una especial característica la que coloque a la masonería en una posición compleja frente al proceso revolucionario. Y decimos que es compleja porque de una parte en su seno se consolida la promoción de determinados valores que apuntan un cambio radical, el nacimiento de una nueva sociedad; pero por otro lado la masonería del momento no dejará de verse devorada por el estallido del 14 de julio, un fenómeno histórico que, sin embargo, propiciará a lo largo del siglo XIX el nacimiento de la primera teoría conspirativa con cierta trascendencia, y que atribuye a la entidad tanto la autoría intelectual como la responsabilidad en la producción de la Revolución. Todo un clásico de la leyenda negra al que muchos francmasones, inexplicablemente, siguen dando credibilidad***.

    mujeres masonas

    * Reproducción de la obra autorizada para este blog por su autor.
    ** Una placa la recuerda hoy sobre los muros de lo que creo es una biblioteca pública, levantada sobre el solar que ocupó la fatídica prisión.
    *** Recomiendo la lectura de los trabajos de Paul Naudon, guía -como digo en el texto- de esta sucesión de relatos.

    video
    Ricardo Fernández en 12:00 p. m.

    Fuente original:De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta . Blog memoria masónica. {en línea] http://memoriamasonica.blogspot.com.es/2011/10/de-la-fundacion-la-ultima-moda-en-la.html?m=1 [Consulta 09/07/2014]

MASONERÍA FEMINISMO Y LIBREPENSAMIENTO

Resulta frecuente que se entienda el movimiento feminista como forma de conflictividad social y de pensamiento reivindicativo, centrado en las manifestaciones políticas del sufragismo a partir del discurso de igualdad. Sin embargo, desde la perspectiva histórica se hace necesario establecer otros parámetros a partir de resortes socioculturales que se asienten en el reconocimientos de la diferencia de género y de roles sociales distintos para hombres y mujeres, rescatando como feminismo, actuaciones experiencias e iniciativas encaminadas al cambio social.

mujeres masonas

En España con la llegada del pensamiento liberal, la ilustración y la cultura fueron enriqueciendo la vida y la formación de muchas mujeres. Los salones literarios, las tertulias y la lectura fueron sembrando en la mujer inquietudes que irían más allá de las cuestiones “exclusivamente femeninas” de manera que puede decirse que el componente feminista de las corrientes librepensadoras en el tránsito de los siglos XIX al XX contribuyó y mucho a matizar las características del discurso igualitario de raíz ilustrada que suponía, en líneas generales, el abandono de la minoría de edad y la construcción de un espacio entre iguales aún cuando se dejaba la lucha activa a los poderes del hombre conformándose la mujer con adquirir su dignificación como compañera.
Las conexiones entre libre pensamiento, feminismo y masonería se hicieron patentes en la trayectoria de muchas mujeres fuera y dentro de España: Rosario de Acuña, Marguerite Durand, Amalia Domingo o Belén Sárraga entre otras.
En Alicante la logia Constante Alona en 1891, creaba una Cámara de Adopción femenina integrada por un total de veintiuna mujeres, todas ellas escritoras a excepción de dos artistas, lo que nos induce a pensar que se trataba de un colectivo de clase media. La conexión entre el incipiente discurso feminista y esta Cámara de Adopción femenina se producía a partir de los contactos establecidos entre los círculos masónicos alicantinos con dos pioneras del librepensamiento: Rosario de Acuña, la primera mujer que habló en el Ateneo de Madrid y que llevada por los ideales comunes; anticlericalismo, búsqueda de progreso humano, respeto y tolerancia, se inició el 12 de Febrero de 1886 en la Logia alicantina. Junto con Rosario de Acuña, la valenciana Belén Sárraga, fundadora de la Asociación Femenina de Valencia en 1897 y cuyas actividades masónicas en la ciudad conocemos tanto por la documentación existente de la citada logia Constante Alona como por sus intervenciones en distintos actos públicos junto a reconocidos masones alicantinos : Rafael Sevila, José Guardiola o José María Santaelices.
Si bien como dijimos al principio, este feminismo decimonónico estaba muy lejos de cualquier forma de reivindicación política, de lo que no cabe duda es que la preocupación de estas librepensadoras estuvo encaminada a fomentar un cambio de mentalidad que fomentara la educación igualitaria y reclamara la dignidad de la mujer como individuo desprendiéndose de la tutela del varón.
No obstante, es preciso señalar que se trataba de reducidos círculos femeninos, que tal y como afirma Mary Nash, además de sufrir la incomprensión de sus contemporáneos, tuvieron que enfrentarse a serias dificultades, como el abandono de sus familias, el silencio y la pobreza que terminaría siendo el destino de muchas de ellas.

Fuente: Blog de María Perales. http://www.enlalineadeltiempo.com/masoneria-feminismo-y-librepensamiento/
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Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos. | MASONERÍA MIXTA

Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos.
feb 02, 2014 ~ 3 Comentarios ~ Escrito por Ricardo Fernández

En los temas sociales, y más en este de los Derechos Humanos, es conveniente para saber cómo actuar acotar bien de qué se está hablando, aclarar errores en su concepción y ser conscientes de cómo hemos llegado a esta situación para proponer algunas ideas de actuación.

Un primer error respecto a los “derechos humanos” es considerar que estos existen y son intrínsecos al hecho de ser persona; un segundo error es considerarlos inmutables, de modo que un recorte o eliminación se considera como un ataque a la dignidad de las personas; y un tercer error, como consecuencia del anterior, es pensar que son consustanciales y forman eso que se ha dado en llamar “la dignidad humana”.

En el primer caso, los que piensan que los “derechos humanos” existen como parte del ser humano olvidan que los que hoy consideramos como tales no lo han sido en la inmensa mayoría de las sociedades hasta fechas muy recientes -y aún no lo son en bastantes-, ni ha abarcado a todos los seres humanos. Para empezar, no consideraba a las mujeres, ni a los extranjeros a la “polis” (los bárbaros), ni a los vasallos, o a los que no tenían una determinada renta… Hay tantas excepciones en la consideración de los “derechos humanos”, que considerarlos asociados al hecho de ser persona es exagerado.

El segundo error, el considerarlos inmutables, olvida que los “derechos humanos” se han modificado a lo largo del tiempo. De las primeras normas sobre el “derecho de gentes” del derecho romano hasta la Declaración Universal de 1948 se han sucedido los “derechos del hombre y del ciudadano”, “de la mujer y la ciudadana”, “del niño”, etc., de modo que hasta los que actualmente conocemos ha habido una continua modificación y mejora. Por otro lado, su “inmutabilidad” supondría que están predeterminados, que se derivan de una supuesta ley natural al margen de la sociedad. Es el iusnaturalismo como explicación circular.

El tercer error, que considera la aparición del “género humano” como la aparición de los “derechos humanos”, olvida que éstos son un constructo del Derecho, que “los derechos no son algo que exista ya dado en la naturaleza y que nosotros nos limitemos a descubrir, como los cromosomas o los continentes. Los derechos los creamos mediante nuestras convenciones. Así que la pregunta relevante no es ¿qué derechos tiene tal criatura?, sino ¿qué derechos queremos que tenga?[1]

Si los “derechos humanos” son un largo proceso que se inician con la Revolución Francesa, luego con los movimientos del socialismo utópico y los feministas del XIX, en que las conquistas se logran muy poco a poco, hoy, el ataque viene, principalmente, por el debilitamiento de sus principios ideológicos manifestados en la aceptación del lenguaje del adversario.

Cuando se da por cierto y bueno que existe la “libertad de mercado”, que la “eficiencia” es la vara de medir, que la “competitividad” es el valor absoluto, que el “crecimiento”, sea a costa de lo que sea, legitima cualquier medida, entonces no puede sorprendernos que se modifique la Constitución en un tiempo récord por quienes han perdiendo su discurso para convertirse en los “gestores amables” de un capitalismo que sólo ha tenido que esperar a que sus propias contradicciones les hiciera caer, y con ellos a todo lo que en más de 150 años de luchas se había construido como derechos sociales y económicos.

Del qué importa que “el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones” al “bajar los impuestos es de izquierdas” se han ido dando un cúmulo de renuncias y complicidades en los que la pérdida de derechos ha sido la consecuencia lógica; pues si los que aceptaban, aún a regañadientes, que había ciertas líneas que no se podían cruzar han visto que quienes tenían que defenderlas eran los primeros en dar por buena la lógica del capitalismo, al ocupar el poder se han encontrado con una ocasión de oro.

Entonces, una parte de esa izquierda, faltos -por propia renuncia- de un lenguaje propio, se lanza a etiquetar de fascistas a las políticas de la derecha. Y ojalá fuera cierto. Así, al menos, tendrían un enemigo fácilmente identificable, al que contestar con el lenguaje social propio que construyó el Estado de Bienestar en el siglo XX, sin esas jerigonzas con que las “terceras vías” de las London´s Schools han deslumbrado a tantos y que sólo han servido para llegar a la anulación intelectual de la izquierda en toda Europa. Que en el caso de España ha llevado a que un ex ministro vea como normal cobrar un millón de euros sólo en dietas en una Caja de Ahorros en bancarrota o a que un Gobierno autonómico nombre Hija Predilecta a la duquesa de Alba.

Pero no son fascistas, por mucho que abusen de medidas autoritarias para acallar las protestas. Son esa mezcla de señorito calavera de la España de “cerrado y sacristía” con el Chicago´s boys de la escuela de negocios. Ojalá fuesen fascistas, al menos tendrían un tinte obrerista. Pero no. El ataque a los “derechos humanos” que vemos en los recortes a la investigación, educación, salud, manifestación, opinión, etc., son los que hace un contable: ¿puedo ganar algo con ello? Lo privatizo. ¿No dará más que pérdidas? Lo elimino. Y eso no es fascismo, es contabilidad pura y dura. Cuenta de resultados. Y en esas circunstancias, para quienes han adoptado el lenguaje y la lógica del “libre mercado” pensar o hacer algo distinto les es imposible. Todo lo más suavizar sus formas, sus tiempos o su alcance. A la larga: nada.

Impedir que los “derechos humanos” retrocedan o desaparezcan exige una acción decidida que cambie las condiciones. Muchos movimientos en todo el mundo, desde Seattle a Río han marcado algunas pautas, algunas ya muy antiguas, como la tasa Tobin, que aquí, diferentes grupos han hecho suyas tras la “indignación” de un 15M, que los partidos institucionalizados aparentan ningunear, aunque no hace tanto les eran propias.

El cambio, a mi entender, pasa por recuperar un discurso propio, que en lo institucional sea revolucionario, en lo económico alternativo y conservador en lo antropológico y medio ambiental.

Revolución institucional, por la que la libertad de elegir sea cierta y no una lotería sobre propuestas trucadas, hechas a la medida de los intereses personales de las cúpulas políticas para perpetuarse; que la reforma constitucional, la electoral y las listas abiertas y desbloqueadas sean una realidad. Revolución institucional para que los derechos sociales no sean una mercancía, de modo que la ciudadanía sea un hecho cierto siempre y no una excusa electoral. Revolución institucional para que la corrupción no sea un arma arrojadiza, de modo que corruptos y corruptores encuentren abrigo o disculpa entre “los suyos” o “los nuestros”.

Una alternativa a la economía de la acumulación que se ha ido apoderando de lo colectivo y universal para privatizarlo. Una alternativa basada en el bien común, que impida la explotación más allá de los límites de la naturaleza, que evite esa espiral de demanda, consumo, desperdicio que aniquila a marchas forzadas a todo un planeta, para desarrollar un régimen en el que los procesos de producción y distribución permitan el acceso universal a los bienes colectivos, generales y universales en una nueva redistribución de la riqueza.

Y por último, conservadores en lo antropológico y ecológico frente al consumo desmedido, en una recuperación de un discurso ilustrado que nos pide incorporar el pensamiento político y social como reconocimiento de la dependencia recíproca entre los seres humanos y su entorno, pues la Naturaleza ya no marca la vida del hombre sino que éste puede deformarla de tal manera que se convierte a la vez en su verdugo y en su víctima.

Como masones tenemos un lenguaje propio, un liderazgo moral en cada uno de nosotros y una historia de defensa de los derechos que son un valor aglutinante en estos momentos; saquémoslo afuera y ayudemos a construir ese frente común contra la lógica del mercado, en el que confluyan los movimientos sociales que no tengan por único objeto ni única explicación de la vida el valor económico. Colaboremos a construir un modelo social que combine las libertades políticas, sociales y económicas con un parlamento activo y vigilante apoyado en una sociedad adulta y participativa.[2]

He dicho.
Ricardo Fernández.

[1] Creando derechos. Mosterín, Jesús. El País, 29.08.1999

[2] Democracia y sociedad civil, Keane, John. Alianza Editorial, Madrid, 1992.

Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos. | MASONERÍA MIXTA [En linea] http://masoneriamixta.es/como-impedir-el-retroceso-de-los-derechos-humanos/#.Uu6b6iOPXFo [consulta: 12/02/2014]
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La imagen que la gente tiene de la Masonería | EL LIBREPENSADOR

La imagen que la gente tiene de la Masonería
Publicado por Ricardo Serna el 1 Febrero 2014 en Karma

Mandil-de-maestro-del-Rito-Escoces

Hace dos semanas, tres veinteañeras universitarias hablaban animadamente entre ellas en el interior del tranvía, mientras se desplazaban hacia el campus poco antes de las nueve de la mañana. Yo viajaba en el mismo convoy, muy cerca de ellas, y todos íbamos casualmente al mismo sitio: a la universidad. De pronto, una dijo a sus amigas que su profe de Contemporánea —de Historia Contemporánea, quiso decir— le había encargado hacer una reseña sobre un libro de contenido masónico. ¿Ma… qué? —interrogó otra, como preguntando qué diantre era eso de la Masonería—. Y entonces, la tercera aclaró a las demás que la Masonería era «una organización secreta que, durante la República española, hacía misas negras y perseguía a los curas y las monjas». Textual.

Debemos explicar que las chicas eran cultivadas y bien educadas, pero en absoluto se las veía finolis ni meapilas; eran chicas normales y corrientes, ubicadas probablemente en familias de extracción media.

Inmediatamente, la primera matizó la definición dada por su compañera puntualizando que la Masonería no era exactamente eso, sino más bien «una secta de anticlericales y gente de extrema izquierda». También textual.

Apenas les dio más tiempo para recrear nuevas definiciones del término; el tranvía llegó a la parada de la plaza de San Francisco y allí nos apeamos los cuatro. Ellas, unos metros por delante de mí. Y el caso es que, a pesar de mi discreción habitual, no pude por menos que acelerar el paso para alcanzarlas y decirles que la información que tenían de la Masonería no era fiable; incluso les aconsejé que leyesen un libro genérico acerca de la historia de la Orden, escrito por un reconocido historiador del tema.

Me miraron extrañadas al principio, con cierta prevención, como quien no se fía del tipo extraño que inopinadamente las aborda y se mete donde no le llaman. Comprensible. Luego, cuando percibieron mi buena intención, cambió la actitud de las jóvenes, y hasta me dieron las gracias al final por mi repentina intervención. Fuimos los cuatro juntos hasta el pórtico del campus y allí nos despedimos con simpatía y cordialidad.

Contamos esta reciente anécdota porque resulta sorprendente que todavía hoy, con medio siglo casi de sistema democrático a las espaldas, un gran porcentaje de universitarios de este país tengan, de la Francmasonería, la misma o parecida imagen que se podía tener de ella, en los círculos conservadores, en 1935. Entonces, la media España tradicional y católica sí tenía determinados motivos para contemplarla negativamente desde el subjetivismo, pero parece sorprendente que a fecha de hoy se siga opinando igual de esta institución con tanta raigambre en buena parte del planeta.

No vamos a negar que cada vez son más los españoles informados y leídos, pero no nos engañemos: la mayor parte de nuestros conciudadanos sigue creyendo que la Masonería es una cosa bien antigua, rara y secreta, cuando no siniestra y complotista, contraria en cualquier caso al poso cultural judeocristiano que conforma las raíces históricas de las sociedades europeas occidentales.

Se reconozca o no, desde la calle aún se identifican las logias con las épocas de republicanismo, sobre todo con la II República y los umbrales de la guerra civil, y se asocia siempre a los masones con movimientos antimonárquicos o insurreccionales proclives al anticlericalismo iconoclasta.

Es verdad que algunas logias y obediencias de antaño mantuvieron furibundas posturas anticlericales; y que algunos iniciados, afiliados en aquel entonces a partidos republicanos o a sindicatos de signo radical, pudieron coprotagonizar a título individual ciertos episodios lamentables que hoy son mera historia, como la quema de conventos en la Barcelona de la Semana Trágica (entre el 25 de julio y el 1 de agosto del año 1909), o las sacrílegas exhumaciones de cementerios cenobiales en los conventos saqueados en la ciudad condal, en Madrid y en otras capitales de provincia. Está claro que la Masonería, como institución, nada tuvo que ver con estos desmanes u otros episodios similares, aunque la leyenda negra señaló a la Orden del compás y la escuadra como la instigadora en la sombra de algunas de esas atrocidades históricas.

Aquella Masonería que antaño apoyó decidida y públicamente los movimientos republicanos y anticlericales, y que acogió en su seno a miembros radicales del sindicalismo anarquista, fue una Masonería teñida por la nefasta influencia política y el partidismo insolente, convirtiéndose por dichas razones en ágil correa de transmisión de una determinada ideología que acabó por dañar sensiblemente a las logias en el centro neurálgico de su esencialidad. La Masonería se politizó de tal forma que al final hubo de tomar partido. Y lo tomó, ya lo creo que lo tomó. Es posible que la coyuntura política del momento no diese opciones distintas, no lo sabemos con certeza, pero los hechos están ahí. Y de aquellos barros vienen estos lodos. Han pasado tres décadas largas desde que la Masonería regresó a sus aposentos españoles tras el fallecimiento del general Francisco Franco. Y este tiempo debería haber bastado para aclarar las cosas y enviar a los ciudadanos un mensaje sereno, claro y unitario: la Francmasonería no es en realidad lo que se dijo que era, incluso a pesar de las innegables y muy dañinas inclusiones políticas que horadaron sus esencias y su sentido último. Parece inexplicable que una persona culta y joven pueda definir esta Orden a día de hoy como una secta oscura y perversa al servicio de quién sabe qué terribles y extraños intereses. Definiciones peores y más erróneas hemos oído, no obstante, en estos últimos tiempos.

En treinta años, la Masonería ha tenido tiempo de limpiar su emborronada imagen social, de paliar su mala prensa, de romper con el pesado lastre de su leyenda tenebrosa. Pero las ocasiones de hacerlo se han malgastando neciamente por diversas razones. Entre ellas, por la pugna interna desatada, desde antes incluso de 1983, entre las distintas potencias masónicas, al objeto de dominar los horizontes interiores.

Nos parece lícito preguntarnos por qué motivo se piensa todavía que las obediencias masónicas tienen carácter anticlerical, secreto o conspirativo. Es verdad que en democracia se han convertido en asociaciones reconocidas y legales; es cierto que algunos masones, a título individual, han procurado hacerse visibles para explicar las cosas como es debido, pero es obvio que el mensaje adecuado no ha llegado a las calles ni ha calado en el ambiente. El esfuerzo de unos pocos ha sido insuficiente para poner los puntos sobre las íes. Y por otro lado, el hecho de que las logias mal llamadas liberales estén abanderando, desde hace cuatro o cinco lustros, el combate en pro del laicismo, tampoco ayuda demasiado a que la sociedad se desenganche por fin de los viejos clichés. El ciudadano de a pie no asocia a los masones con ideales de presente, y menos aún con retos o proyectos de futuro, sino que los contempla como miembros de una asociación trasnochada sumida en la hojarasca otoñal de nuestro pasado patrio; una institución anacrónica, en cualquier caso.

Nos reunimos con tres iniciados en las logias, uno integrado en la denominada Masonería regular y los otros dos en la liberal. Y los tres, curiosamente, nos expresan su convencimiento de que la institución debe adaptarse al presente buscando la renovación de cuadros y un cambio sustancial en el fondo y la forma del mensaje. «El tiempo de los dinosaurios ya pasó, y lo que toca es replantearse las cosas con ojos de modernidad y de sentido común y trabajar de lo lindo. Y no precisamente —señalan con énfasis— en pro del laicismo o del aborto libre (asuntos extramuros de los talleres que afectan a muchas sensibilidades y fomentan filias y sobre todo fobias, nos explican), sino en la senda de mejora del ser humano, en la construcción del yo íntimo de los iniciados, en la concienciación de que el ser humano es un templo digno de cultivo, de atención y perfeccionamiento».

Cuando ellos mismos se expresan de esta forma y no parecen tener desacuerdos de hondura en lo que dicen, nos parece que convendría reparar esos rotos, o de lo contrario esta organización no hallará el camino franco para volver a ser tomada en serio en este país a medio o largo plazo. La fraternidad debería instruir con ganas a sus nuevos aprendices, tanto cultural como espiritualmente, y enseñarles lo que de verdad significa ser hombres libres y de buenas costumbres. Nada como volver a las raíces para renovarse en condiciones.
Joya masónica de Pasado Venerable

Joya masónica de Pasado Venerable

Los principios elementales del pensamiento masónico siguen sin conocerse. A veces, lo que es peor, ni tan siquiera dentro de las logias. No estaría mal —me consta que a muchos masones les encantaría— que los responsables últimos de las numerosas obediencias y tendencias masónicas que cohabitan en España, que son más de veinte, se sentasen alrededor de una mesa para dialogar, zanjar pleitos intestinos y formar luego un frente común que, reconociendo y respetando las diferencias entre unos y otros, ofreciesen sin embargo una imagen única y sólida a los ojos de lo que se viene llamando «mundo profano», cantera única y frágil de la que se alimenta la institución. No desconocemos que se están dando los primeros pasos en este sentido en el seno de las obediencias liberales, pero son avances lentos y poco aireados, de los que no se percata casi nadie en la sociedad civil.

«Los masones —nos dicen ellos mismos desde su deseo de anonimato— deberíamos mostrarnos, tanto hacia dentro como hacia fuera, como lo que decimos ser: hermanos. Y como tales, enseñar a nuestros conciudadanos los valores intrínsecos de esta fraternidad, que no debe buscar otra cosa distinta al mejoramiento de los individuos. Después, la extensión social de esos valores dependerá de los iniciados en particular, de su quehacer y buen ejemplo como ciudadanos responsables». No podemos estar más de acuerdo. Es preciso que la Masonería se modernice, que abandone por fin los antiguos traspiés y las viejas infecciones nocivas, que deje de agitar banderas que no le son propias y trabaje resueltamente en ese cambio de imagen tan necesario para sus propios intereses.

Que se sepa que los masones no hacen política partidaria ni ideológica, y que no andan por ahí —creemos— persiguiendo curas ni conspirando en el interior sombrío de sus templos, sino laborando por la consecución de fines más constructivos, en especial en pro de las personas y su idiosincrasia moral.

Los tiempos han cambiado, y algunos estudiosos del tema damos por sentado que la Francmasonería también ha mudado sus ideas impropias y ha dejado atrás sus metas inapropiadas y caducas; y si no lo ha hecho del todo aún, estaría bien que concluyese cuanto antes el proceso inevitable de actualización.

Sería deseable, y con esto acabamos, que esas tres simpáticas jovencitas del tranvía consiguieran en breve respuestas claras a su laguna de ignorancia sobre qué es la Masonería, y que no fuera yo precisamente quien tuviera que dárselas.

.·.
Fuente: [En linea] [Consulta: 12/02/2014]

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