La Real Academia enmienda la definición de la Masonería

La Real Academia Española de la Lengua ha publicado la 23ª edición de su Diccionario, en el que ha enmendado la definición de la voz Masonería recogiendo por primera vez aspectos tan relevantes de su identidad como su vocación universal, su carácter iniciático, la búsqueda del conocimiento de uno mismo a través del librepensamiento y el sentimiento fraternal de los masones hacia todos los seres humanos.

Además, el diccionario ha dejado de definir a la Masonería como una “asociación secreta”, cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española de 1978.

La Real Academia publicó la primera edición del Diccionario de la Lengua Española en 1780, pero la Masonería no fue definida hasta la novena edición de 1843, como “asociación clandestina, en que se usan varios símbolos tomados de la albañilería, como escuadras, niveles, etc”. La definición permaneció inalterada hasta 1925, cuando la palabra “clandestina” se sustituyó por “secreta”, reforzando la idea de su carácter ilícito.

En 1984, ya en democracia, la Real Academia generó una nueva definición: “asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”. La definición perseveraba en el supuesto carácter secreto de la Masonería, aunque cuatro años antes de su publicación el Registro de Asociaciones del Ministerio del lnterior había procedido a la inscripción pública de la Gran Logia de España con el número 37.256. La aprobación de la Constitución había reconocido el derecho de asociación, generando un marco democrático que ampara y protege la actividad pública de la Masonería al servicio de la sociedad.

La definición recogida por nuevo Diccionario de la Lengua Española define a la Masonería como una “Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”.

Fuente: El Oriente

Fuente original: Diario Masónico. [en línea] http://www.diariomasonico.com/cultura/definicion-masoneria [Consulta: 13/01/2015]

El camino iniciático

Compartimos plenamente esta reflexión: “El camino iniciático, nuestra seña de identidad” MASONERÍA MIXTA

El camino iniciático, nuestra seña de identidad
Publicado el 10 junio, 2011 por admin

Hablaba hace algunos días con un H.·. sobre todo lo que se está viviendo en España en estos días y sobre como en muchas ocasiones se piensa que la Logia es un lugar para la política, la pequeña política, la de los gestos más que la de las soluciones, o la reflexión sobre las cuestiones que nos afectan como seres humanos. Terminaba la conversación con un apunte que creo que debemos tener muy en cuenta quienes estamos en esta organización y que marca la diferencia con cualquier otra, me refiero (se refería) a la cuestión iniciática.

En ocasiones nos olvidamos de esa pequeña cuestión, quien ingresa en la masonería no lo hace rellenando una ficha, ni presenta un curriculum para que se valoren sus posibilidades de ser admitido, ingresa en el momento en el que, tras finalizar las diferentes pruebas que conforman la iniciación, es reconocida/o como francmasón por el resto de sus hermanas y hermanos. A partir de ese momento se inicia un camino hacia el interior de uno mismo por el que quien lo recorre se irá cambiando, al menos tratará de hacerlo, al mismo tiempo que por una especie de extraña ósmosis va modificando la sociedad en la que se mueve.
Precisamente por esa ósmosis entre el trabajo interior y su proyección al exterior el camino que se recorre tiene dos partes perfectamente definidas la esotérica y la exotérica. La una sin la otra no tendría sentido pues quien sólo persigue su propio cambio y no busca el cambio social a través del suyo está poniendo de manifiesto una actitud profundamente egoísta que casa mal con los principios que inspiran nuestro trabajo.

Es evidente que ese viaje hacia el interior de uno mismo necesita de unas condiciones especiales, no casa con el ruido de la calle y por esa razón no se debe llevar el ruido de la calle, o nuestros propios ruidos, a la cantera en la que laboramos y en la que únicamente se debe escuchar el ruido el mazo y el cincel atacando nuestras piedras brutas, y haciendo que sus aristas vayan desapareciendo hasta conseguir una perfecta piedra tallada capaz de encajar en el resto del edificio que entre todos construimos día a día.

Debemos ser conscientes de que por mucho que deseemos el cambio social, una sociedad más justa, si no lo hacemos desde el método iniciático, si no somos capaces de dejar fuera de nuestro trabajo la contaminación profana -no rechazable en otro ámbito- estaremos convirtiendo el trabajo masónico en algo diferente, no necesariamente peor, a lo que debe ser: reflexión, fraternidad y búsqueda del Progreso de la Humanidad.

Así pues recojámonos en el silencio de nuestros talleres y tratemos de aportar, después, el fruto de nuestras reflexiones mediante nuestra actividad diaria en la vida profana.

He dicho
Masonería Mixta Internacional