El varón, arma de destrucción masiva

Artículo que invita a una profunda y seria reflexión

La violencia y las guerras han estado dominadas siempre por un sesgo de género
El 70% de las mujeres sufre algún tipo de agresión durante su vida

José Ignacio Torreblanca 25 ENE 2014 – 18:07 CET

 
mujers masonasUna mujer aterrorizada camina a las afuertas de Bangui, capital de la República Centroafricana. / JEROME DELAY (AP)
 
Una de las noticias más esperanzadoras del año 2014 es la apertura de negociaciones con el régimen iraní en torno a su programa nuclear. Con razón, a la comunidad internacional le preocupa la proliferación de estas armas, de ahí que, de forma excepcional, al otro lado de la mesa nos encontremos actuando unidos a EE UU, Rusia, China y la Unión Europea. Pero pese a la increíble capacidad de destrucción de estas armas, hay quienes sostienen que no tienen tanto de excepcional; son, dicen, nada más que muchas toneladas de explosivos juntas. Algo de razón no les falta: el genocidio más importante de la historia, el cometido contra el pueblo judío, no requirió de armas nucleares, como tampoco fueron necesarios más que unas decenas de miles de machetes de fabricación china para terminar con los 800.000 tutsis que fallecieron en el genocidio ruandés. Las aproximadamente 135.000 víctimas de Hiroshima desafían nuestra comprensión, pero también lo hacen los casi 300.000 muertos en la batalla por Verdún. La cruda realidad es que, desde la noche de los tiempos, el ser humano ha mostrado una increíble capacidad de matar, y de hacerlo en masa y sostenidamente, y para ello se ha servido de cualquier cosa a su alcance: un machete, un AK-47, explosivos convencionales o bombas atómicas.

Los genocidios más grandes de la historia no han requerido misiles

mujeres masonasFuente: INE / EL PAÍS

Un momento: “¿el ser humano?”. No exactamente. La práctica totalidad de todas estas muertes tienen en común un hecho tan relevante como invisible en el debate público: que fueron varones los que los cometieron. La historia militar no deja lugar a ninguna duda: los ejércitos han estado formados por varones, que han sido los ejecutores casi en exclusiva de este tipo de violencia, y sus principales víctimas. Cierto que guerrillas y grupos terroristas han incluido históricamente mujeres, a veces muy sanguinarias (en España, por desgracia, conocemos el fenómeno), pero la violencia bélica en manos de las mujeres ha sido una gota en un océano. El resultado, no por conocido, es menos trágico: solo en el siglo XX, las víctimas de estos conflictos desencadenados y ejecutados por varones se cobraron la vida de entre 136 y 148 millones de personas.

Podemos prohibir las bombas, pero detrás siempre hay un hombre

Se dirá que las guerras son cosas del pasado, típicas de sociedades predemocráticas. Pero ¿cómo explicar entonces el sesgo de género que domina la violencia en nuestras sociedades? No hablamos de sociedades atávicas, sino de sociedades occidentales, democracias plenas donde, como en Estados Unidos, las estadísticas nos indican que el 90% de todos los homicidios cometidos entre 1980 y 2005 lo fueron por varones, mientras que solo el 10% por mujeres. De todos esos homicidios, algo más de dos tercios (68%) fueron cometidos por varones contra varones, mientras que en uno de cada cinco (21%) un varón mató a mujer. Aunque sí que hubo mujeres que mataron a hombres, solo representaron el 10% de todos los homicidios, mientras que, significativamente, el porcentaje de mujeres que mataron a mujeres fue ridículo (2,2%). Así pues, las mujeres no matan mujeres, solo varones y, en gran proporción, en defensa propia. Claro que EE UU es una sociedad más violenta que otras, pero los datos de España, Reino Unido u otros países de nuestro entorno no son muy distintos: reveladoramente, la población penitenciaria española está compuesta en un 90% por hombres y en un 10% por mujeres. Al igual que la guerra, el homicidio y, en general, el crimen parecen ser fenómenos casi puramente masculinos.

Las violaciones son el capítulo más vergonzoso de los conflictos bélicos

Los efectos de una cultura patriarcal dominada por varones son tan demoledores que pareciera que en el mundo se libra una guerra (invisible, pero guerra) de varones contra mujeres. Según Naciones Unidas, el 70% de las mujeres han experimentado alguna forma de violencia a lo largo de su vida, una de cada cinco de tipo sexual. Increíblemente, las mujeres entre 15 y 44 años tienen más probabilidad de ser atacadas por su pareja o asaltadas sexualmente que de sufrir cáncer o tener un accidente de tráfico. En España y otros países de nuestro entorno, casi la mitad de las mujeres víctimas de homicidios lo fueron a manos de sus parejas, frente a un 7% de hombres, lo que significa que la probabilidad que tiene una mujer de morir a manos de su pareja es seis veces superior a la de un hombre.

mujeres masonas

La violencia sexual contra las mujeres es omnipresente y constituye uno de los capítulos más vergonzosos, y más silenciados, de la historia de los conflictos bélicos. Ello pese a la evidencia de que esa violencia no solo ha sido consentida sino alentada como arma de guerra. Según Keith Lowe, autor del libro Continente salvaje, la Segunda Guerra Mundial batió todos los récords de violencia sexual, especialmente contra las mujeres alemanas a medida que el ejército soviético se adentraba en Alemania (se calcula que dos millones fueron violadas como consecuencia de una política de venganza sexual deliberada). Hoy en día, la ONU estima en 200.000 las violaciones ocurridas en la República del Congo, una cifra similar a la ofrecida para Ruanda. Lejos de África, en el corazón de la Europa educada, la violación también fue un arma de guerra interétnica en el conflicto de la antigua Yugoslavia, donde se estima que entre 20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas. A lo que se añade una larga lista de crímenes que solo las diferencias de género pueden explicar y que incluye el aborto selectivo de niñas, los crímenes de honor, el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o la mutilación sexual, que afecta a 130 millones de mujeres. No hace falta adentrarse en las sutilezas de la discriminación política, económica y social, en sí un hecho muy revelador de la subordinación generalizada de la mujer: el nivel de violencia física contra las mujeres que hay en el mundo lo dice todo. Algunos describen la violencia que se ejerce contra las mujeres solo por el hecho de serlo como “feminofobia”. ¿Por qué no nos suena nada este término, o alguno similar?

El 90% de la población española penitenciaria es masculina

Reconozcámoslo: los varones son el mayor arma de destrucción masiva que ha visto la historia de la humanidad, y hay unos 3.500 millones de ellos por ahí sueltos. Podemos prohibir las armas largas, las armas cortas, las minas antipersona, las bombas de fósforo o de fragmentación, las armas bacteriológicas, químicas y nucleares, pero al final estaremos siempre en el mismo sitio: detrás de cada arma habrá un varón. De ahí que Naciones Unidas haya adoptado varias iniciativas de alcance mundial, recurriendo para ello al propio Consejo de Seguridad, que en su Resolución 1.325 de 31 de octubre de 2000 hizo visible por primera vez la necesidad de una protección explícita y diferenciada para las mujeres y las niñas en escenarios de conflicto, así como la contribución fundamental que las mujeres hacen y deben hacer en lo relativo a la resolución de conflictos y la construcción de la paz.

Existen muchas posibles, y complejas, explicaciones sobre estos hechos. Tampoco son fáciles las respuestas que debamos dar, y mucho menos las medidas a adoptar. Pero los hechos están ahí, y son incontestables: los varones matan y se matan, mucho, y ejercen mucha violencia contra las mujeres. Sin embargo, el debate público sobre este hecho es inexistente. Antes que repuestas, este debate requiere preguntas, en realidad una sola pregunta: ¿son los varones armas de destrucción masiva?

Fuente original de este artículo:
El País. Sociedad. El varón, arma de destrucción masiva. [en línea] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/25/actualidad/1390669671_059501.html [consulta: 28/01/2014]
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La desigualdad corroe el proyecto europeo

La crisis y las políticas económicas dominantes erosionan la cohesión social, disparan los niveles de pobreza y ensanchan la brecha entre ricos y pobres

Claudi Pérez Bruselas 5 ENE 2014 – 22:19 CET

Seis años largos después del arranque de la Gran Recesión, el número de británicos que se ven obligados a acudir a instituciones benéficas para comer se ha multiplicado por 20, según un informe reciente de Trussell Trust. Italia reconoció la semana pasada a través de su Gobierno que los niveles de pobreza han subido a máximos desde 1997. El número de españoles atendidos en los servicios de acogida de Cáritas ha pasado de 370.000 a 1,3 millones en lo que va de crisis. A Grecia han vuelto enfermedades como la malaria y la peste.

La pobreza es una abstracción, menos para quienes la padecen: los síntomas de empobrecimiento colectivo y de creciente desigualdad están por todas partes. Desde la Gran Depresión hasta la década de los setenta, Occidente se volvió cada vez menos desigual gracias a lo que los economistas llaman políticas contracíclicas; a partir de ahí todo eso empezó a arrojarse por la borda. La crisis actual no ha hecho sino agudizar las desigualdades en Europa.

Los datos que ofrecen Eurostat, la Comisión Europea, la OCDE, el Banco Mundial y los informes del Luxembourg Income Studies son rotundos. Los índices de desigualdad crecieron durante los ochenta y se redujeron en los noventa, en general, en los países avanzados —aunque en España fue justo al revés—, para volver a agrandarse en los años previos a la crisis. Europa era en 2007 más desigual que en 1970. Una vez iniciada la Gran Recesión, la brecha entre ricos y pobres siguió creciendo levemente hasta 2010, y cogió velocidad con el estallido de la crisis de deuda —aunque ahí los datos aún tienen que confirmar con todas las de la ley los ya numerosos indicios—, que llevó al continente a activar duras políticas de austeridad.

Entre los países más desiguales del continente figuran los bálticos, los latinos —España ocupa el segundo lugar y es también el segundo país que más ha incrementado la desigualdad entre los Veintiocho— y los de Europa del Este, junto con los anglosajones, Reino Unido e Irlanda. Los menos desiguales son los centroeuropeos, que en algunos casos, como los de Alemania y Holanda, han aprovechado la crisis para reducir el abanico entre ricos y pobres.

Los países latinos, anglosajones y bálticos son los más desiguales

El alud de cifras de fuentes diversas es abrumador, y a veces contradictorio. Pero pueden espigarse algunos números que subrayan esa tendencia indiscutible hacia la mayor desigualdad. El 20% de los europeos más ricos gana cinco veces más que el 20% más pobre —un indicador que crece muy levemente en la eurozona— si bien en países como Grecia y España esa cifra es de hasta siete veces más, según Eurostat. En España, en particular, los datos de desigualdad crecen a toda velocidad, a un ritmo muy superior a la media. Y, al igual que en los países anglosajones, la cicatriz es especialmente visible en el 1% más rico: en 1976, el presidente de la tercera entidad bancaria española ganaba ocho veces más que el empleado medio; hoy gana 44 veces más.

El ritmo es asfixiante, aunque las magnitudes aún están lejos de las de EE UU: el primer ejecutivo de General Motors se llevaba a casa unas 66 veces el sueldo de un empleado medio; hoy, el presidente de Wal-Mart gana un salario unas 900 veces mayor. En general, la tendencia es preocupante en toda Europa, pero no caben los tenebrismos: las desigualdades son superiores en EE UU y en los países emergentes, donde la renta per cápita sube y millones de personas han salido de la pobreza, pero los más ricos son mucho más ricos que los pobres en comparación con los estándares europeos.

La media docena de fuentes consultadas para esta información coinciden en ese diagnóstico. Thomas Picketty, autor de un monumental libro sobre desigualdad —Capital en el Siglo XXI, aún no traducido al español—, asegura a este diario que la creciente desigualdad europea obedece a varias razones. En economías con bajo nulo crecimiento económico y de población, los efectos redistributivos del sistema fiscal y del Estado de Bienestar son menores. La crisis agudiza esa tendencia: reduce prestaciones, dificulta el acceso a la educación de los desfavorecidos y, en general, “avería el denominado ascensor social”. La globalización, la financiarización de las economías y la ingeniería fiscal han agudizado esa tendencia. “El problema básico de la UE es que nuestras insitituciones políticas no funcionan: activaron durísimos planes de austeridad para restaurar la credibilidad fiscal, pero nada de eso ha funcionado. Europa necesita imperiosamente más unión política, pero esta vez para acabar con la competencia fiscal, para volver a disponer de instrumentos que permitan luchar contra la desigualdad”, apunta.

La desigualdad es corrosiva; el historiador Tony Judt, ya fallecido, aseguraba que corrompe a las sociedades desde dentro. La Comisión Europea ha empezado a activarse ante un problema que se adivina más y más importante, pero con los mecanismos habituales: promete poner en marcha un indicador de desigualdad y, a falta de políticas —y dinero fresco—, ha apretado el botón de alerta: “Europa encarda una era de desigualdad creciente; la crisis ha golpeado particularmente a los más débiles, a las generaciones más jóvenes y a las ciudades y regiones más pobres. En los dos últimos año s hay más de siete millones de personas adicionales en riesgo de pobreza. Hay que moverse para salvaguardar el modelo social europeo”, explica el comisario Laszlo Andor.

Porque eso es lo que está en juego: las tendencias actuales corroen el contrato social europeo y puede que eso acabe desencadenando problemas sociales. Pese a que la crisis invita a ser prudente, ya ha habido acciones más o menos violentas (Grecia, Portugal, el movimiento 15-M) que se han movilizado contra ese incremento de la brecha entre ricos y pobres, pese a que esos brotes son aún insuficientes para concentrar el suficiente capital político. Y aun así, la sensación de que la alternancia política es meramente decorativa, la impresión cada vez más generalizada de que nada cambia en Bruselas, en Fráncfort o en Berlín, los verdaderos centros de decisión europeos, puede provocar que toda esa presión derivada del incremento de las desigualdades es evacúe hacia los populismos, según temen fuentes europeas. “Los extremismos, además, buscan chivos expiatorios —la inmigración, la corrupción, el descrédito de las instituciones— y desvían el punto de mira del que debería ser el auténtico objetivo: reformas fiscales audaces y cooperación fiscal internacional para taponar los agujeros negros del sistema financiero”, apunta una fuente europea.

Charles Wyplosz, del Graduate Institute, añade que la Gran Recesión “no ha dejado de elevar el grado de desigualdad, y no va a dejar de hacerlo: ¿Quiénes han perdido su empleo, y quiénes van a seguir perdiéndolo? Para suavizar eso se inventaron las políticas contracícilicas: para acortar recesiones y aliviar el sufrimiento de los más desfavorecidos. Pero Europa insiste en que este es el precio que hay que pagar para purgar los pecados del pasado, el despilfarro fiscal y la falta de reformas. En cierto modo, los políticos que han abrazado esa narrativa tienen razón, pero en algún momento alguien tiene que darse cuenta de que todo este castigo tiene algo de inmoral y puede llevarse por delante el proyecto europeo”.

La desigualdad es uno de los aspectos más controvertidos y va y viene, una y otra vez. En el siglo XIX, Karl Marx y David Ricardo alertaron de las incógnitas que suponían altos niveles de desigualdad para el conjunto del sistema. Tras el crack de 1929 llegaron décadas de esplendor y el debate se soterró cuando los niveles de desigualdad bajaron drásticamente. En algunos lugares, algunos indicadores de desigualdad vuelven a niveles próximos a los años previos a la Gran Depresión: Estados Unidos ha tomado nota y su presidente, Barack Obama, señala la lucha contra la desigualdad como “uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”; Nueva York ha elegido a un alcalde, Bill DeBlasio, que llevaba la desigualdad como el mascarón de proa de su campaña; los mejores economistas se enzarzan en agrias polémicas al respecto.

En Europa, cuna de Marx y Ricardo, el nivel del debate es muy inferior. Pero empieza a estar ahí. ¿Qué dicen los marxistas al respecto? Costas Lapavitsas, profesor de la Universidad de Londres, es tajante: “Las políticas de rescate han agravado la desigualdad en todos los aspectos: salarios, pensiones, desempleo, laminación del Estado del Bienestar. Queda claro que la UE no tiene ya un programa keynesiano, que proyecte poder blando a través del crecimiento y el nivel de vida: se ha convertido en un proyecto neoliberal puro, elitista, socialmente insensible, que promueve una nueva estratificación social. Dadas las pobres perspectivas de Europa, las cosas solo pueden empeorar: política y socialmente, más desigualdad sería un serio peligro para Europa a la vista de los extremismos que vienen”.

Desde la ortodoxia, un economista muy diferente a Lapavitsas, Daren Acemoglu, apunta en la misma dirección: “Lo más peligroso de la desigualdad es cuando llega a tocar la política: la democracia corre riesgos cuando hay gente con mucho dinero que puede llegar a tener un enorme poder”. El sociólogo español José María Maravall huye de tenebrismos y explica que la tendencia hacia la mayor desigualdad es inequívoca, pero en el pasado “ya pudo controlarse a través del gasto social y de las orientaciones políticas de los Gobiernos europeos en determinadas épocas, la más reciente durante los años noventa”. ¿Hay políticos en Europa dispuestos a dar un golpe de timón con políticas redistributivas, y electorados dispuestos a apoyarles?

Fuente: El País Internacional – La desigualdad corroe el proyecto europeo [en línea] http://internacional.elpais.com/internacional/2014/01/05/actualidad/1388953809_021102.html. [Consulta 19 enero 2014]
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Por qué ellos se orientan mejor y ellas tienen más memoria

Científicos de la Universidad de Pensilvania creen haber hallado la clave neurológica de las diferencias de comportamiento de ambos sexos

PNA

Los estudios psicológicos muestran de forma consistente ciertas diferencias en el comportamiento de los dos sexos: los hombres muestran en promedio más habilidades motoras y de percepción espacial, y las mujeres puntúan mejor en el conocimiento social y la memoria. Los neurocientíficos de la Universidad de Pensilvania creen haber hallado la clave neurológica de esas diferencias. Según su investigación con casi un millar de jóvenes, la conectividad entre distintas partes del cerebro se desarrolla de manera diferente en los dos sexos. En las mujeres predominan las conexiones entre los dos hemisferios cerebrales, y en los hombres prevalecen las interiores de cada hemisferio. Curiosamente, ese patrón se invierte en el cerebelo, una estructura implicada en la coordinación de movimientos y el aprendizaje de procedimientos.

Los investigadores piensan que esas diferencias de conectividad subyacen a los patrones de comportamiento previamente detectados por los psicólogos. “Nuestros resultados”, dicen Madura Ingalhalikar y sus colegas de Pensilvania, “indican que el cerebro masculino está estructurado para facilitar la conectividad entre percepción y acción coordinada, mientras que el femenino facilita la comunicación entre el modo de procesamiento analítico y el intuitivo”. Publican el trabajo en la revista científica PNAS.

La interpretación de los autores requiere alguna explicación adicional. Dentro de cada hemisferio, el cerebro está dividido en módulos, como los encargados de la percepción visual (situados cerca de la nuca) y los que mandan las órdenes a los músculos para ejecutar movimientos (localizados más o menos por encima de las orejas). Por eso una mayor conectividad dentro de cada hemisferio implica una mayor coordinación entre percepción visual y control motor.

Por otro lado, un hemisferio no es una copia exacta del otro. A grandes trazos, el hemisferio izquierdo aloja nuestra parte más racional, incluido el lenguaje y el intérprete o narrador que da sentido a nuestra vida; el hemisferio derecho, por el contrario, se ocupa de nuestra parte más intuitiva. De ahí que los autores interpreten la alta conectividad entre hemisferios en las mujeres como una mayor coordinación entre el pensamiento analítico y el intuitivo.

El lector ya estará familiarizado con el término genoma, e incluso con sus secuelas proteoma y metaboloma. La terminación –oma quiere resaltar una ambición de totalidad: la investigación simultánea de todos les genes, de todas las proteínas o de todos los metabolitos. Los estudiosos del cerebro hablan ahora del conectoma con el mismo espíritu de globalidad. Ingalhalikar y sus colegas han estudiado el conectoma (todas las conexiones del cerebro) de 949 personas entre 8 y 22 años de edad (521 chicas y 428 chicos).

Un dato importante es que las diferencias de conectividad entre los dos sexos son muy escasas antes de los 13 años; es a partir de los 14 cuando empiezan a pronunciarse. Aunque no hay datos directos, esa distribución de edad hace probable que las tormentas de hormonas sexuales que se disparan en la adolescencia estén implicadas en el fenómeno.

Publicado en: El País – Sociedad – Javier Sampedro Madrid 3 DIC 2013
Enlace [en línea]: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/03/actualidad/1386068482_598843.html
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Víctimas del machismo a los 15 | Sociedad | EL PAÍS

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Mujeres al borde del abismo

Fuente original [en línea:] http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/10/mujeres-al-borde-del-abismo.html

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Una niña yemení de 8 años muere en su noche de bodas por lesiones sexuales

La pequeña fue obligada a contraer matrimonio con un hombre que le quintuplicaba la edad

Una niña yemení de ocho años ha muerto tras ser agredida sexualmente por su marido, de 40 años, en la noche de bodas, a consecuencia de graves lesiones internas, en la zona tribal de Hardh al noroeste del país, según informa la versión británica de The Huffington Post.

La pequeña, identificada como Rawan, sufrió un desgarro en sus genitales y una ruptura uterina, de acuerdo con la información del diario kuwaití Al Watan, que afirma que varias organizaciones en defensa de los derechos humanos han pedido que se castigue al marido que le quintuplicaba la edad y a la familia de la niña por permitir el matrimonio.

El de Rawan no es el único caso reciente. Hace apenas dos meses, Nada al-Ahdal, una yemení de 11 años, se fugó de casa y denunció a su familia para evitar un matrimonio forzado por dinero

Según la publicación Albawaba, casi una de cada cuatro niñas son obligadas a casarse antes de los 15 años en Yemen. El país aprobó en febrero de 2009 una ley que establecía la edad mínima para el matrimonio en 17 años, pero fue revocada porque los legisladores conservadores la consideraron “anti-islámica”.

Entre 2011 y 2020, más de 140 millones de niñas se convertirán en niñas-novias, según el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). La Organización Mundial de la Salud (OMS), calcula que cada día se casan 39.000 niñas menores de 18 años.

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¿Quién fue el responsable del “millón de muertos” de Hernando?

¿Quién fue el responsable del “millón de muertos” de Hernando?

franco
Ante las declaraciones del portavoz adjunto del PP en el Congreso sobre la II República, ‘Público’ ha contactado con cuatro historiadores de conocido prestigio para explicar por qué hubo una Guerra Civil y quién fue el culpable de las más de 500.000 víctimas mortales que causó el conflicto bélico.

Alejandro Torrús – Público – 01/09/2013
Aza
Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso, acudió al programa de televisión La mañanas de Cuatro con una estrategia clara: comparar la apología del fascismo y de la dictadura de Franco con el apoyo a la Segunda República. Ante la insistencia del presentador para que contestara a la pregunta de si aboga por expulsar a los jóvenes de Nuevas Generaciones (NNGG) que muestren símbolos franquistas, Hernando perdió los papeles y acabó diciendo que “las consecuencias de la Segunda República llevaron a un millón de muertos”.

El argumento no es nuevo. A la hora de justificar la Guerra Civil, que acabó en genocidio, diversos políticos conservadores, como Esperanza Aguirre o Manuel Fraga, así como historiadores neofranquistas, han utilizado como argumento el fracaso de la II República. “La II República fue un auténtico desastre para España y los españoles”, escribió Aguirre en un artículo publicado en ABC. Fraga fue aún más lejos y en una entrevista concedida a El País en el año 2007 señaló: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”, dijo.

Para aclarar esta cuestión y con la intención de evitar que a base de repeticiones se pueda terminar convirtiendo en verdad, Público ha contactado con cuatro historiadores de reconocido prestigio en el campo de la historiografía de la Guerra Civil repitiendo una única pregunta: ¿Quién fue el responsable del millón de muertos de la Guerra Civil? Estas son sus contestaciones.

Julián Casanova
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza

La Guerra Civil es resultado de un golpe de Estado y de una sublevación militar. Sin ese golpe de Estado habrían pasado muchas cosas pero nunca se hubiera abierto una Guerra Civil. No se puede decir nunca que la República provoca un millón de muertos. Primero porque la Guerra Civil cuenta 600.000 muertos más 50.000 asesinados después de la guerra por el régimen. De esos 600.000 muertos, 130.000 son asesinados en las zonas controladas por los rebeldes y unos 55.000, en la zona republicana. El resto muere en el frente de batalla.

Además, la República, que llega por un proceso de elecciones libres, no tiene ningún plan de exterminio. A la República, como dice Azaña, le obligan a hacer una guerra. Es obvio que por abajo hubo un sector de gente que aprovechó la situación para tratar de eliminar al que consideraba su enemigo, pero la República paró esa dinámica en diciembre de 1936 y eso se puede ver perfectamente en el registro de defunciones. En bando franquista, sin embargo, las voces dirigentes, incluidas la Iglesia católica, defienden hasta el final el exterminio del contrario. Las fuentes históricas son muy claras respecto a este tema, pero este país nunca ha tenido educación histórica en las aulas y la educación política es como es.

Mirta Nuñez
Directora de la cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense de Madrid

El señor Hernando ha bebido de leyendas franquistas. Por varios motivos. Como ya está más que demostrado, nunca hubo un millón de muertos aunque evidentemente la guerra fue sangrienta, terrible y triste. Lo que debería saber el señor Hernando es que lo que causó la guerra fue un golpe de Estado encabezado por militares insurrectos que tenían en su cabeza al general Mola y al general Franco. Por tanto, al millón de muertos, como él dice, se les puede poner cara. Cabe decir también que la República fue el primer régimen democrático de España.

Fue el primero en salir de unas urnas limpias y el primero en llevar una reforma progresista del Estado en forma de revolución burguesa, tantas veces frustrada en España. Además, fue una reforma que se intentó hacer desde la ley y el Parlamento por lo que fue un proceso mucho más lento de lo que hubieran querido muchos sectores sociales. Las investigaciones han mostrado también como los llamados rebeldes, de modo frecuente, elaboraban en pueblos y ciudades listas de miembros de partidos políticos o sindicatos dando lugar a una brutal represión, a veces legal y otras veces irregular. No hay que olvidar que los enemigos de los insurrectos no eran sólo los partidarios del marxismo sino también los demócratas. El odio de los insurrectos hacia la democracia se puede probar.

José Luis LedesmaHistoriador e investigador. Coautor de Violencia roja y azul

Las declaraciones de Hernando lo retratan mejor que una descripción. El problema es que no se le debería prestar ninguna atención si no fuera por el cargo que ostenta. Desde un punto de vista histórico, político y moral, sus declaraciones son aberrantes. Sus declaraciones, además de falsas y contrarias a un 99% de los historiadores, son aberrantes moralmente. Si tenemos que discutir sobre quién causó “el millón de muertos” no son los republicanos sino los que provocaron la Guerra Civil, es decir, una parte del Ejército español que se sublevó contra la legalidad, contra un Gobierno legítimamente constituido y el fracaso de ese golpe de Estado provocó la guerra.

La única participación de la República en aquella guerra fue defenderse. Sus afirmaciones muestran como una parte del Partido Popular utiliza aún hoy argumentos rancios que proceden de la propia propaganda del régimen franquista. Sus declaraciones son tan aberrantes como decirle a Alemania que la República de Weimar provocó el holocausto judío. Lo más grave es que su afirmación busca absolver de cualquier tipo de responsabilidad al otro bando y justificar la Guerra Civil.

Francisco Sánchez Pérez
Profesor Historia Universidad Carlos III. Coordinador de Los mitos del 18 de julio

Las declaraciones de Hernando responden a un patrón habitual de mezclar la Guerra Civil y la República. Esta es una manera frecuente de deslegitimar la democracia que hubo en este país antes de Franco, es decir, la República. La Guerra Civil es producto de un golpe de Estado militar que contó con el apoyo de civiles de extrema derecha. De todo esto, la República no tiene ninguna culpa. En otros países hubo tensiones similares y no se resolvieron con un golpe de Estado ni una Guerra Civil. En España tenemos el problema de quién ganó la Guerra Civil.

Mientras en Europa las democracias liberales y el comunismo ganaron al fascismo, en España, la Guerra Civil la ganó el fascismo doméstico. En Europa no puedes hacer símbolos nazis, aquí hasta dirigentes de NNGG se hacen fotos con símbolos fascistas. Este es un problema histórico que tenemos en este país. La derecha española tiene el problema de que reivindica la derecha antiliberal que existió durante la República, la derecha de Gil Robles o Calvo Sotelo. No citan a Alejandro Lerroux o Alcalá Zamora. Beben de la derecha más extrema. La República tuvo sus problemas, pero los muertos tienen que ver con los que estaban en contra de la República y no aceptaron el juego democrático. Su argumento es completamente insostenible. El problema de todo esto es que la frase la ha dicho el portavoz adjunto del Congreso del PP. Estaría bien saber qué libro de referencia sobre la República y la Guerra Civil tiene Hernando. Sería interesante ver qué ha leído sobre el tema. Esta es una incógnita que ocupa muchas conversaciones entre los profesores.

Fuente de este artículo: Enlace a buscameenelciclodelavida

La reina de las fiestas

Os adjuntamos el enlace al artículo de El País, sección mujeres. La reina de las fiestas

Enlace a artículo de El País

La reina de las fiestas

Por: Octavio Salazar | 23 de agosto de 2013

Fiestas

Vivimos, sin duda, tiempos de neomachismo. Y no sólo porque las conquistas que creíamos irreversibles en materia de igualdad de género corran el riesgo de ser aniquiladas por la crisis y el triunfo del neoliberalismo, sino también porque el lenguaje moral de nuestra sociedad sigue prorrogando, en muchas ocasiones bajo el disfraz de lo políticamente correcto, la diferenciación jerárquica que durante siglos ha determinado el lugar de mujeres y hombres en la sociedad. De esta manera, y aunque es indudable que las mujeres han ido alcanzado determinadas cuotas de autonomía e incluso de poder, siguen estando condicionadas por un mandato de género que tiende a cosificarlas, a convertirlas en objeto sexual, a someterlas a los dictados de un canon estético que las tiraniza y les niega la cualidad de sujetos.

La mayoría de las culturas, y no digamos de las religiones, han contribuido de manera singular a mantener ese rol subordinado de las mujeres, el cual se ha traducido a lo largo de la historia en rituales e imágenes que han negado su subjetividad y las han mantenido calladas, dispuestas a ser observadas y deseadas, pero sin capacidad para abrir la boca o hacer expresa su inteligencia. En este sentido bastaría hacer un recorrido por muchas de las tradiciones de nuestros pueblos para descubrir esos ritos, esa simbología, ese papel que se prorroga y se justifica en la historia sin que haya la valentía de cuestionar su oportunidad en pleno siglo XXI.

En estos meses de agosto y de septiembre, en los que las fiestas se multiplican por nuestra geografía, sigue siendo fácil encontrar rastros de esa cosificación de la mujer. Así, no me ha resultado del todo extraño leer en un periódico digital que el Ayuntamiento de Estepa recupera este año, tras haberse interrumpido en 1982, la tradición de elegir a una Reina de las Fiestas y a su corte de honor. “Un jurado compuesto por personas de relevancia en el ámbito de la belleza y la moda, tanto de Estepa como de otros pueblos de la provincia, determinará quiénes van a seguir en su intento de alzarse con el título de Reina de la Feria 2013 en la primera edición que se celebra desde que en el año 1982 se interrumpiera el certamen”, ha dicho el Ayuntamiento estepeño en nota de prensa.

Una noticia que, insisto, no me ha sorprendido, porque en mi pueblo, Cabra, al sur de la provincia de Córdoba, al igual que en otros muchos de esta Andalucía tan patriarcal, esta tradición se ha mantenido hasta el día de hoy y ha sido incluso potenciada por gobiernos municipales que decían defender la igualdad de género en sus programas electorales. Las jóvenes egabrenses, al igual que supongo este año las estepeñas, tienen la oportunidad de lucirse durante varios días en los que se valora más su belleza que su inteligencia, en los que lucirán varios modelos con los que tratarán de emular a las top de moda y en los que lo mismo harán el saque de honor de un partido de fútbol que lucirán mantilla en actitud de recogimiento delante de la patrona. Ante tal cúmulo de despropósitos, que me retrotraen a los años del franquismo en los que eran las señoritas de buena familia las elegidas para tal honor, no sólo me cuestiono la lucidez de unos equipos de gobierno que amparan estas tradiciones sino también la misma actitud de unas jóvenes que siguen estando dispuestas a lucir palmito y a sentirse por unos días las princesas del cuento. Algo, sin duda, hemos hecho mal en estas décadas en materia de educación igualitaria.

Puestos a mantener las tradiciones, y siendo fieles a los objetivos paritarios que nuestro ordenamiento insiste en perseguir, lo suyo sería que en todos estos pueblos que siguen empeñados en mantener ese ritual, fuéramos también los chicos incorporados en igualdad de condiciones. De esta manera, reina y rey, y la correspondiente corte de infantas e infantes, compartirían el brillo de lo superfluo y harían las delicias de todas y de todos, con independencia de la orientación sexual y de los deseos del respetable. En este sentido, la reciente noticia de que una transexual haya sido elegida como dama en las fiestas de Almendral representa, sin duda, una ruptura como mínimo sorprendente y digna de aplauso. Ahora bien, como yo no entiendo la paridad como la extensión a la mitad de la humanidad de las mismas tonterías hechas por la otra mitad, optaría por la eliminación de unas tradiciones que durante décadas han convertido a las mujeres en mero objeto expuesto a las miradas del público. Y ello porque también los gestos, las imágenes, los rituales, alimentan un orden cultural que tanto esfuerzo está costando erosionar. De ahí que, de la misma manera que somos extremadamente críticos con las costumbres de otras culturas que denigran a la mujer, le tapan el rostro o le niegan la palabra, deberíamos empezar por serlo con las que en nuestra propia casa avalan la concepción de las mujeres como, Amelia Valcárcel dixit, “el sexo que debe agradar”. De lo contrario, las ventanas seguirán estando rotas y será un peligro para las mujeres. Porque, como bien explica Caitlin Moran en el imprescindible Cómo ser mujer, “basta dejar una ventana rota sin reparar en un edificio vacío para que los más vándalos empiecen a romper las demás. Al final se colarán en el edificio, y encenderán fogatas o se convertirán en okupas”. De ahí que haya llegado el momento de que las mujeres inicien, como reivindica la británica, “su propia política de Tolerancia Cero con las Ventanas Rotas de su vida.” Una política de tolerancia cero “con esa Mierda De Ventanas Rotas del Patriarcado”.

Maruja Torres abandona “El País”

La dirección del periódico le ha comunicado este jueves su cese de la sección de Opinión. La periodista ha decidido marcharse tras de 32 años de relación. Su contrato finalizaba el 30 junio.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 16/05/2013 20:38 Actualizado: 17/05/2013 11:27

Maruja Torres comenzó a colaborar con 'El País' en 1981.

Maruja Torres comenzó a colaborar con ‘El País’ en 1981.– EFE

Maruja Torres no volverá a escribir en El País. Tras 32 años en el diario del grupo Prisa, la periodista ha decidido no renovar su contrato con el periódico tras ser apartada de la sección de opinión durante la mañana de este jueves, según han confirmado a Público fuentes oficiales de El País. La propia periodista ha anunciado su marcha en la red social Twitter: “El director de EL PAÍS me ha echado de Opinión y yo me he ido de EL PAÍS. Tantos años… Pero es un alivio””.

Este jueves el director del periódico, Javier Moreno, ha comunicado a Maruja Torres su decisión de que la periodista abandonara la sección de opinión para “explorar otras vías de colaboración”, como la elaboración de reportajes de color para El País Semanal. La columnista, que termina contrato con el diario el 30 de junio, ha rechazado la propuesta de la dirección y ha decidido abandonar el periódico, según informan fuentes de la dirección del diario a Público.

“Tengo 70 años y no me veo haciendo otra cosa a estas alturas”, ha argumentado Torres a la dirección del periódico antes de anunciarles su decisión de no renovar el contrato. En declaraciones a Efe, la periodista ha querido dejar “muy claro” que el motivo de su marcha no es “el dinero” sino “la dignidad”.  “Nunca me ha importado el dinero. Eso no se podrá decir nunca jamás. Lo hago por dignidad”, ha señalado Maruja Torres.

“El motivo de mi marcha no es el dinero sino la dignidad”, ha argumentado

El cambio de sección y las nuevas condiciones no son las únicas razones que han llevado a la periodista a abandonar el periódico. Según fuentes cercanas a la periodista, Maruja Torres llevaba meses barruntando que este junio podría ser su último en el diario. La ejecución de un ERE el pasado mes octubre que afectó a 128 trabajadores, la reciente marcha de Enric González así como diferentes discrepancias con la actual dirección de El País son otras de las razones que han llevado a  la columnista a no renovar su contrato.

El último artículo de la periodista en el diario ha sido publicado este mismo jueves en su contraportada bajo el título de Ignominia . En él, Maruja Torres cargaba contra “los ejecutivos de las grandes empresas” y de “los grandes bancos” que se blindan los sueldos y las pensiones y los bonos, “los directivos de la televisión pública” o los Wert, Ruiz-Gallardón, Margallo, Morenés y Rajoy. “Hay más dignidad en la uña del meñique de un desahuciado que en toda la cúpula que nos aniebla”, reza la última frase escrita por Maruja Torres en El País.

Desde 1981

La periodista comenzó su relación laboral con El País en el dominical Color en septiembre 1981 bajo la dirección de Rosa Montero. Apenas unos meses después, en febrero de 1982, ingresó en la sección de Cultura del diario. En junio de 1984 dejó el diario para integrarse en la redacción de Cambio 16, actividad que en 1985 compaginó como columnista en Diario 16 hasta 1986 cuando regresó a El País.



En su faceta como escritora, Torres cuenta en su haber con el Premio Planeta 2000 por Mientras vivimos y el Premio Nadal en 2009 con la novela Esperadme en el cielo, entre otros. Asimismo, cuenta desde 2001 con la Medalla Gabriela Mistral, la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat, recibida en 2004, y, desde 2006, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Fuente: http://www.publico.es/455502/maruja-torres-abandona-el-pais

Maruja Torres

Final del artículo IGNONIMIA, de Maruja Torres, El País, 16-05-2013, el último que publica en ese medio
El Director de El País me ha echado de Opinión y yo me he ido de EL PAÍS. Tantos años… pero es un alivio.
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Enlace al artículo:
http://elpais.com/elpais/2013/05/15/opinion/1368615782_833454.html