Situación, retos y proposiciones con la acogida de los refugiados

Seria demasiado largo, durante el espacio de tiempo que se nos ha dado, establecer una situación de la acogida de los refugiados dentro del seno de cada país de la Unión Europea: desgraciadamente existen demasiadas diversidad entre los estados que la componen. Sin querer agraviar a uno u otro de estos países, es inevitable comprobar que estas diferencias atañen tanto a los criterios y formalidades, que los solicitantes de asilo deben llevar a cabo como la proporción de inmigrantes acogidos en relación con el número de habitantes, calidad de alojamiento, cuidados médicos ofrecidos y ayudas a la integración.

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El acuerdo con Turquía, si bien ha disminuido drásticamente el número de inmigrantes que llegan a Grecia, no ha hecho mas que desviar el problema hacia Italia, con el aumento de los riesgos del peligro en el mar durante la travesía de las poblaciones que huyen de la guerra y la destrucción de sus países.
El registro de todos estos emigrantes sobrepasa ampliamente las capacidades de los países de acogida que, debido a su situación geográfica, se encuentran en primera línea. Por otra parte es particularmente injusto e inoportuno, cargar sobre estos países periféricos del continente la responsabilidad de acogida de los inmigrantes. El reglamento de Dublín II, según existe en la actualidad, no esta en absoluto en consonancia con la realidad sobre el terreno.
Los acuerdos de Schengen se están incumpliendo constantemente con un endurecimiento de controles de fronteras impuesto por ciertos estados, incluido el control sistemático de los primeros en llegar, el cierre temporal de fronteras o la construcción de barreras y incluso de muros. No se respeta en absoluto ni en parte alguna la convención de Ginebra, según ha señalado el Alto Comisariado de Refugiados de la ONU.
Los desafíos de Europa son evidentemente numerosos y su supervivencia política depende de encontrar soluciones que respeten los valores humanistas que han presidido su creación.
Es necesario crear urgentemente en cada país condiciones positivas para la acogida de los refugiados, para su integración y, después, si aquellos que lo deseen y si la situación de sus países de origen se normaliza, para ayudarles a volver a su tierra natal.
Creemos pues, que es fundamental precisar de una parte a nivel europeo lo que cada país debe hacer, y de otra parte lo que nosotros y nosotras ciudadanas europeas, queremos que haga la Unión Europea. En este sentido exponemos las proposiciones siguientes:

A nivel de los países de acogida:

– En cada país debe de concretarse un procedimiento de acogida de los refugiados: Antes de emprender cualquier acción, es indispensable comprender lo que quieren los inmigrantes, sus necesidades urgentes y lo que prácticamente se puede hacer en el momento actual.

– Cada Estado debe de esforzarse en su relocalización con la mayor rapidez, para no prolongar la permanencia de estancia en alojamientos provisionales. Es necesario evitar que durante la instalación de los inmigrantes no se reagrupen comunidades diferentes, ya que esto puede ocasionar que se refugien en su identidad y la creación de guetos, circunstancia que a continuación sería un obstáculo para cualquier política constructiva de integración.

– Se descuida a menudo la dimensión ciudadana, y a pesar de su eficacia desgraciadamente no es, o es poco sostenida por nuestros dirigentes que, en ciertas ocasiones, bloquean incluso estas iniciativas como ha sido el caso de Grecia y España. Muy al contrario, es necesario que los gobiernos tengan en cuenta las iniciativas personales de ciudadanos y las fomenten. Se necesita encontrar personas o familias que acojan a los inmigrantes y que les ayuden a integrarse con el apoyo y el control de los servicios sociales. La concesión a esos voluntarios y voluntarias, según ha sido sugerido por ciertas personas, de un reembolso de los gastos ocasionados o incluso de un crédito sobre los impuestos, debería ser considerado para favorecer la emergencia de un “derecho de asilo ciudadano”.

– Es indispensable un esfuerzo significativo de comunicación y de pedagogía con los habitantes de los países de acogida para favorecer de una parte el conocimiento de la realidad de la inmigración, y de otra parte evitar, como a menudo es actualmente el caso, que los gobiernos sean acusados de favorecer a los inmigrantes en detrimento de sus población, ya empobrecida por la situación económica europea que arrastra aumento del paro y restricción de los subsidios sociales. La realidad de las situaciones dramáticas que obligan a las personas a emigrar deben de mostrase en los medios de comunicación. Es necesario combatir el miedo que inspiran los refugiados para que, en definitiva, se eviten reacciones de repulsa.

– Debe de llevarse a efecto un esfuerzo político de imaginación para presentar objetivos constructivos para la acogida de los refugiados. Es necesario que la población sea consciente del hecho de que los inmigrantes pueden enriquecer el país en el que se instalan y aportar su experiencia, su fuerza de trabajo y su capacidad para restablecer nuevas actividades o regiones desiertas.

A nivel europeo:

– Actualmente los inmigrantes huyen de sus países natales en los que sus vidas están amenazadas, y en donde se ha instalado una situación cuasi genocida. Dentro del respeto de los criterios de la Convención de Ginebra, es urgente establecer pasillos humanitarios por los cuales estos hombres, estas mujeres y estos niños puedan pasar para alcanzar un país seguro donde solicitar asilo.

– Durante la acogida, es necesario no descuidar este aspecto humanitario y el impacto físico y psicológico de este largo y peligroso éxodo; estos hombres y estas mujeres han tenido que abandonar sus domicilios y dejar todos sus bienes. Se han quedado sin raíces, han perdido sus estatus sociales, mucho de entre ellos además han perdido una parte de su familia en su lugar, desparecidos o muertos durante su trayecto hacia Europa. La Unión Europea debe ayudar financieramente a la puesta en marcha de células de acogida: médicos, psicólogos, asistentes sociales y de acompañamiento durante los primeros tramites. Asimismo, los niños menores no acompañados, que a veces son muy jóvenes, deben poder beneficiarse en prioridad de un programa especial de integración y de escolarización.

– Una Oficina Europea de Respeto a la Dignidad Humana y una Agencia Europea para el Asilo (European Agency for Asylum) que traten conjuntamente la problemática de la inmigración y de la integración deben de crearse la mayor brevedad posible.

– La política y la diplomacia europeas deben implicarse activamente para obtener un cese de los combates.

– La Unión Europea debe hacer que se vote un presupuesto europeo plurianual destinado a ayudar a cada país a que se haga cargo correctamente a los inmigrantes.

– De una parte es indispensable asegurar sus necesidades elementales de base, desde su llegada: alojamiento, alimentación, cuidados de salud, porque la situación sanitaria en muchos de los campos es dramática debido a la superpoblación de hombres, de mujeres y de niños en un lugar insalubre, en estados de salud deplorables como consecuencia de las privaciones y a menudo, en lo que se refiere esencialmente a las mujeres, a las vejaciones soportadas durante su difícil travesía hacia Europa.

– Por ora parte este presupuesto deberá igualmente contener una partida destinada a la integración de estas poblaciones desplazadas. Es necesario que esta integración comience por el aprendizaje de la lengua del país en el que los inmigrantes van a instalarse. Debe continuar con una enseñanza general y una educación positiva, cercana a la cultura europea que les permita la comprensión de nuestros valores humanistas y el conocimiento de los derechos fundamentales de los individuos y del funcionamiento democrático de nuestras sociedades. La integración no podrá convertirse en realidad si el acceso al mercado de trabajo y el derecho a la sanidad no sean garantizados.

– La Unión Europea debe lo antes posible adoptar la reforma del régimen de asilo europeo presentado por el Vicepresidente Frans Timmermans, reforma que va a crear un sistema de repartición mas eficaz, mas equitativo y mas duradero que el previsto por el reglamento de Dublín II, cuya versión actual se ha quedado ampliamente obsoleta debido a la crisis de los inmigrantes. En cuanto a los refugiados económicos, hay textos legales que determinan las obligaciones de cada estado pero que no siempre se respetan.

– Debe establecerse una “vigilancia europea” con el fin de verificar si cada Estado respeta las disposiciones legales referentes a la acogida de inmigrantes y de refugiados económicos. En caso contrario, deben de aplicarse las sanciones previstas.

– Finalmente, se pone en cuestión el acuerdo con Turquía y las ventajas que le han sido concedidas. La actual situación política de este país es un germen de desestabilización: Europa debe, pues, supervisar la aplicación de este acuerdo por parte de este socio y el respeto de sus disposiciones.

CONCLUSIÓN
Es cierto que el reto es enorme pero debe poder ponerse en marcha. Ya es hora de acabar con las pugnas de uno u otro país, de tolerar las violaciones permanentes de los derechos Humanos; una política perseverante debe de imponerse en todos los Estados de la Unión, política dirigida por Europa sin que tengamos que pedir ayuda a terceros. De lo contrario se corre el riesgo de ver desmoronarse el ideal europeo.
El proyecto europeo era un proyecto de esperanza y Europa, a pesar de sus debilidades actuales es y sigue siendo sinónimo de esperanza para todos estos inmigrantes; es hora de actuar porque no tenemos derecho a decepcionarles. Un fracaso en este tema significaría la muerte del ideal europeo.

Nos prometieron un nuevo renacimiento y nos están llevando a un nuevo feudalismo | Economistas Frente a la Crisis

Nos prometieron un nuevo renacimiento y nos están llevando a un nuevo feudalismo
Posted on 02/12/2013

Por Juan Tugores Ques, Catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona y colaborador de Economistas Frente a la Crisis en Cataluña

Una de las crueles paradojas de la crisis, cada vez más abrumadoramente evidente, es que su gestión ha estado, y continua estando, en manos de quienes la provocaron. Con ello han conseguido no sólo inmunidad e impunidad sino además generar un escenario postcrisis en que aumentan su peso los poderosos intereses que representan y que difieren sustancialmente de los del conjunto de la sociedad. Cada vez adquiere más relieve la expresión “quiet coup” – golpe de estado sigiloso, en alguna traducción en la web – que desde 2009 viene utilizando Simon Johnson – nada menos que execonomista-jefe del FMI – para describir, con experiencias de primera mano, cómo las élites financieras – con conexiones y altavoces en los ámbitos políticos y académicos cada vez más fácilmente identificables – nos han llevado a la actual situación y siguen decidiendo nuestros destinos.

Una parte importante del “relato” de estas élites caracteriza la crisis como una fase schumpeteriana de “destrucción creativa”. Apela a los excesos del pasado – sin mencionar que los más importantes son los que ellos mismos generaron en los ámbitos que controlaban – para presentar la crisis como un mecanismo depurador, prácticamente “purificador” de las ineficiencias acumuladas y, por ello, como la condición necesaria o antesala de una nueva era en que las fuerzas de la innovación creativa que ellos dicen encarnar – suelen llamarle “excelencia” – propiciarán un nuevo renacimiento una vez liberadas de lastres tales como los “derechos adquiridos”, los mecanismos de cobertura social y buena parte de las “cargas” del Estado de Bienestar.

La retórica de la austeridad se ha alejado de la noble virtud del ahorro y la preocupación por el futuro para pasar a prostituir el concepto utilizándolo como ariete contra el modelo social europeo – el estado del bienestar – logro histórico que ha demostrado que es posible combinar, con potentes complementariedades, un razonable crecimiento económico con la democracia política y las políticas sociales. Las verdaderas intenciones de esos planteamientos aparecieron con nitidez primero con la “carga” contra el estado de bienestar, luego con la presentación de los “gobiernos tecnocráticos” como alternativa superior a la democracia (y con la cada vez más indisimulada admiración, especialmente en privado, con los “parámetros” de gobernanza de China o incluso de Rusia), y más recientemente con las referencias a que el estancamiento secular puede ser una opción…si no seguimos sus directrices.

Pero la realidad es tozuda. Cada vez son más evidentes los cambios en la distribución de la renta, iniciados con la globalización pre-crisis, acentuados con ésta, y que, de continuar como hasta ahora, se acentuarán en los escenarios postcrisis. Incluso el Journal of Economic Pesrpectives dedica en 2013 uno de sus influyentes symposia a la concentración de los ingresos en el 1% más rico de la población. Algunos indicadores al respecto muestran cómo estos primeros tiempos del siglo XXI nos retrotraen a distribuciones de la renta similares a las de hace un siglo. Otro ex economista-jefe de FMI, Raghuram Rajan, ha explicado con claridad por qué la creciente desigualdad no es sólo un problema social “colateral” sino una fuente de ineficiencias y fragilidades que han tenido mucho que ver con la gestación de la Gran Depresión, de la actual Gran Recesión y, añadamos, si seguimos por este camino, de la próxima.

El empobrecimiento de amplios segmentos de las clases medias y populares ha debilitado el motor de la estabilidad económica y política especialmente en Occidente, abriendo incertidumbres sociopolíticas y conduciendo a revisar los acontecimientos que generaron en el Viejo Continente dinámicas similares en las décadas de 1920 y 1930. A un nivel más concreto, en algunos países como los del Sur de Europa, incluso el Banco de España ha mostrado datos acerca del sobrecoste que han de pagar por acceder al (escaso) crédito las medianas y pequeñas empresas en comparación con el coste de financiación para las grandes empresas. Las tendencias regresivas a escala internacional se ven así especialmente acentuadas en los países del Sur de Europa.

La concentración de poder en las élites no es sólo económica sino asimismo política e ideológica. La capacidad de los sectores más poderosos para influir sobre la realpolitik no ha dejado de crecer con la crisis pese, debe insistirse, a ser sus principales causantes. El discurso de la “inevitabilidad” trata de provocar la resignación del conjunto de la sociedad, y las formas despectivas (seamos suaves) con que influyentes sectores de la academia tratan cualquier discrepancia, pretenden cerrar el círculo de los poderosos (y bien financiados) “intereses creados”. Esta concentración del control de posiciones de influencia es sustancialmente más parecida a la de épocas feudales, con la ortodoxia económica desempeñando un papel similar al de la ortodoxia eclesiástica de aquellas épocas, incluidas las funciones inquisitoriales frente a cualquier disidencia. Estos rasgos, junto con las tendencias de desigualdad en la distribución de la renta, encajan bien en la conceptualización como neofeudalismo para referirnos a lo que se está alumbrando. Justo en las antípodas del neo-renacimiento que describen los apologetas de la ortodoxia. “Si no os gustó la crisis, esperad a ver lo que llamamos recuperación” podría ser el sentimiento íntimo de algunos de ellos…

Llegados a este punto aparece la cuestión central de la necesidad de profundizar en una alternativa sólida. El enorme reto abierto, tan crucial como urgente, es conformar una alternativa capaz no sólo de explicar de forma convincente un relato mejor sustentado en los hechos. También ha de ser capaz de sintonizar con las experiencias y expectativas de amplios sectores de la población. Capaz de convertir en planteamientos operativos a través del sistema democrático (todavía) vigente la conformación de propuestas susceptibles de recibir apoyos ciudadanos en las urnas. Capaz de superar las presiones y descalificaciones de todo tipo que se lanzan contra cualquier iniciativa al respecto. Capaz de jugar en los mismos niveles – nacionales e internacionales, mediáticos y sociales – en que han articulado ya posiciones hegemónicas los “intereses creados”. Capaz de afrontar la lección bíblica de que a menudo “los hijos de las tinieblas son más preclaros que los hijos de la luz”. Capaz, en definitiva, de re-encauzar los acontecimientos y las decisiones de tal manera que nuestros hijos y nietos puedan seguir viviendo en un modelo social y político en que se siga mostrando la complementariedad entre progreso económico, democracia política y bienestar social. Capaz de evitar, por el contrario, que cuando mi generación explique a sus nietos lo que era el estado del bienestar su respuesta no sea que no les “contemos batallitas”. Capaz de evitar que nos reescriban la historia a su dictado, como en la orwelliana 1984, los que nos prometieron un nuevo renacimiento y nos condujeron a un nuevo feudalismo en que las posiciones de señores y siervos quedaron consolidadas en el devenir de esta crisis…

Artículo del blog

Economistas Frente a la Crisis
El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos
Enlace directo: http://economistasfrentealacrisis.wordpress.com/2013/12/02/nos-prometieron-un-nuevo-renacimiento-y-nos-estan-llevando-a-un-nuevo-feudalismo/
Enlace

Programa Singulars: Entrevista a VICENÇ NAVARRO.

Programa Singulars: Entrevista a VICENÇ NAVARRO.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-vicenc-navarro-juan-torres-debes-saber-para-roben-pension/1858709/

PENSIONES DE JUBILACIÓN. La crisis económica, el paro, las prejubilaciones y el aumento de la esperanza de vida hacen que nos planteemos si habrá pensión de jubilación para todos. Sobre el tema, Vicenç Navarro, catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, y Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, han escrito a cuatro manos “Lo que debes saber para que no te roben la pensión”, un texto que trata de poner las cosas en su sitio de la forma más clara posible.

Otra vida es posible

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Otra vida es posible
Prácticas económicas alternativas durante la crisis
Manuel Castells, Joana Conill, Amalia Cárdenas

Mario Alonso Puig: la situación económica es producto de la pobreza ética

 

Dr. Mario Alonso, en El Confidencial: «La situación económica es producto de la pobreza ética»

Dr. Mario Alonso, en El Confidencial: «La situación económica es producto de la pobreza ética»

Escrito el 13/02/2013 
El Dr. Mario Alonso Puig es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow en Cirugía por la Harvard Medical School y, posiblemente, uno de los más reconocidos conferenciantes españoles en temas de equilibrio personal, liderazgo o inteligencia emocional.
El Dr. Alonso acaba de abordar con acierto en un artículo publicado en El Confidencial con el título “La situación económica es producto de la pobreza ética”  la cuestión fundamental de nuestro tiempo: ¿quién es el hombre?. A su juicio, la falta de valores y de principios que se aprecia en la sociedad y que nos ha llevado hasta donde hoy estamos no es sino la consecuencia de la respuesta que hemos dado a esa pregunta esencial.
“Además de la dimensión material, también existen en nosotros otras dimensiones como pueden ser la psicológica, la emocional, la social, la cultural y la trascendental (…). Nosotros actuamos de acuerdo a como percibimos y si percibimos que el hombre es sólo materia, le reducimos inmediatamente de nivel y dignidad. A partir de este punto, el paso para convertirlo en un simple objeto se da casi sin pensarlo. Así, el hombre deja de ser visto como persona y se convierte en un simple medio para aumentar el capital. La situación económica que vivimos es la consecuencia de la pobreza ética en la que nos movemos y, debajo de esta falta de ética se encuentra una visión antropológica, una visión del hombre también pobre y reducida”, afirma el Dr. Alonso.
Por su interés, proponemos a continuación el texto completo del mencionado artículo.
LA SITUACIÓN ECONÓMICA ES PRODUCTO DE LA POBREZA ÉTICA
Mario Alonso Puig*
(El Confidencial, 12/02/2013)
Cuando un enfermo va a un hospital, no es simplemente un cuerpo doliente el que acude a ese centro asistencial para que lo arreglen. Nos pongamos como nos pongamos, todos nosotros somos seres completos, seres que, por supuesto, tenemos un cuerpo, pero que no podemos ser reducidos simplemente a eso, a un cuerpo.
Todo ser humano es ante todo persona y, por eso, hay dimensiones en su vida que no se pueden explicar como el simple funcionamiento de un conjunto de órganos y sistemas, por sofisticados que estos sean. La ciencia agota sus argumentos cuando intenta explicar cómo es posible que se comuniquen como lo hacen los cien mil millones de neuronas que se encuentran en el cerebro o los trillones de células que componen nuestro cuerpo. No podemos reducir la inteligencia, la libertad o el amor, a la actividad de un conjunto de núcleos cerebrales, neuronas y neurotransmisores. Si aceptamos que todo, hasta lo más sutil y sublime que hay en nuestra vida es sólo eso, materia, entonces también tendremos que aceptar que no somos libres, ya que la materia está determinada por sus propias leyes. Además, tendremos que asumir que el amor que sentimos por nuestros seres más queridos es tan sólo el resultado de una física y de una química que se manifiestan eso sí, de una forma sorprendente.
Además de la dimensión material, también existen en nosotros otras dimensiones como pueden ser la psicológica, la emocional, la social, la cultural y la trascendental. El asunto que nos ocupa no es para nada banal. La falta de valores y de principios que se aprecia en la sociedad y que nos ha llevado hasta donde hoy estamos no es sino la consecuencia de la respuesta que hemos dado a la pregunta acerca de ¿quién es el hombre?
Retornar al humanismo
Nosotros actuamos de acuerdo a como percibimos y si percibimos que el hombre es sólo materia, le reducimos inmediatamente de nivel y dignidad. A partir de este punto, el paso para convertirlo en un simple objeto se da casi sin pensarlo. Así, el hombre deja de ser visto como persona y se convierte en un simple medio para aumentar el capital. La situación económica que vivimos es la consecuencia de la pobreza ética en la que nos movemos y, debajo de esta falta de ética se encuentra una visión antropológica, una visión del hombre también pobre y reducida.
La visión no puede reducirse a lo que se ve a simple vista. Por eso, hoy tengo algo que proponer para educar la mirada y en ello, me inspiran las palabras de Marcel Proust: “El verdadero acto del descubrimiento no consiste en salir a buscar nuevas tierras, sino en aprender a ver la vieja tierra con nuevos ojos”. La mirada más necesaria no es la que nos aportan los ojos, sino la que aporta nuestra inteligencia con su capacidad de penetrar en la realidad oculta que encierran las cosas. Hoy cuando camine y mire a su alrededor, hágase una sencilla pregunta: ¿Qué es lo que hay a mi alrededor que existe y que yo no puedo ver? Deje que su mente juegue con la pregunta y tal vez se sorprenda cuando se le desvele la respuesta.
En estas cuestiones acerca de los planos más sutiles de la realidad, podemos tener una elevada edad cronológica y a pesar de ello seguir siendo muy inmaduros. Ganar en madurez es también ganar en sabiduría y, por tanto, en perspectiva. Aprender a ver a los demás distintos, pero no distantes, nos ayuda también a verlos como personas y no como simples objetos para nuestro uso particular. Entender que todos tenemos ilusiones, sueños, necesidades, preocupaciones y luchas internas, favorece el encuentro dentro de la diversidad. Retornar al humanismo es también retornar a lo que nos une. ¡Qué difícil es hacer daño a los demás cuando se les contempla con este nivel de cercanía!
 *Mario Alonso Puig ha ejercido la actividad quirúrgica durante 26 años, es Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/02/12/la-situacion-economica-es-producto-de-la-pobreza-etica-114716/
http://articulosclaves.blogspot.com.es/2013/05/la-situacion-economica-es-producto-de.html?m=1

Ignacio Ramonet: “América Latina le está indicando el camino a Europa”

 

Ignacio Ramonet es uno de los pensadores más lúcidos de los últimos tiempos. Instalado en París desde 1972, sociólogo y semiólogo, especialista en geopolítica, profesor de Teoría de la Comunicación, sagaz periodista, su forma de mirar e interpretar la modernidad y, por extensión, la globalización, hace de sus ideas un punto de inflexión necesario contra el pensamiento dominante. Diario Kafka ha hablado con él sobre la actualidad política, la crisis y los emergentes movimientos sociales, Europa y el porvenir.

¿Asistimos a un renacimiento de los movimientos de protesta ciudadana?

Desde que estalló la actual crisis financiero-económica, en 2008, estamos asistiendo a una multiplicación de los movimientos de protesta ciudadana. En primer lugar, en los países más afectados (Irlanda, Grecia, Portugal, España), los ciudadanos –cívicamente– apostaron por apoyar, con sus votos, a la oposición, pensando que esta aportaría un cambio de política tendente a menos austeridad y menos ajuste. Pero cuando todos estos países cambiaron de Gobierno, pasando de la izquierda o centro-izquierda a la derecha o centro-derecha, la estupefacción fue completa, ya que los nuevos Gobiernos conservadores radicalizaron aún más las políticas restrictivas y exigieron más sacrificios, más sangre y más lágrimas a los ciudadanos.

Ahí es cuando empiezan las protestas. Sobre todo porque los ciudadanos tienen ante sus ojos los ejemplos de dos protestas con éxito: la del pueblo unido en Islandia y la de los contestatarios que tumban las dictaduras en Túnez y Egipto. Además, destaca el hecho de que las redes sociales están facilitando formas de la organización espontánea de las masas sin necesidad de líder, de organización política, ni de programa. Todo está listo entonces para que surjan, en mayo de 2011, los indignados españoles, y que su ejemplo se imite de un modo u otro en toda la Europa del sur.

¿Por qué los partidos políticos de la izquierda son mal comprendidos por estos movimientos?

Porque lo que los medios califican de “partidos políticos de la izquierda” tienen, en opinión de esos movimientos y de las mayorías exasperadas, muy poco de izquierda. No hay que olvidar, además, que estos partidos están comprometidos con esta misma política conservadora que ellos fueron los primeros en aplicar, sin anestesia. Recuérdese lo que ocurrió en España cuando, de pronto, en mayo de 2011, Rodríguez Zapatero, sin avisar ni explicar, decidió aplicar un brutal plan de ajuste ultraliberal que era exactamente lo contrario del ADN del socialismo.

¿Cuál fue el pecado original de Mayo del 68? ¿Son los movimientos de hoy hijos tardíos del 68? ¿Cree que pueden realmente construir contrapoder político, alternativa real de Gobierno, o son más bien movimientos emocionales?

No se pueden comparar las dos épocas. Mayo del 68 era una crisis contra un país en expansión (nacimiento de la sociedad de consumo, crecimiento alto, pleno empleo), que seguía siendo profundamente conservador y hasta arcaico en materia de costumbres. Hoy sabemos que fue menos una crisis política que una crisis cultural. El movimiento del 15M, sin embargo, es el reflejo del derrumbe general de todas las instituciones (Corona, justicia, Gobierno, oposición, Iglesia, autonomías…).

En ese sentido, es lo más positivo que ha ocurrido en la política española desde el final del franquismo. Lo más fresco e innovador. Aunque no se ha traducido en movimiento político con perspectivas de conquistar el poder, revela un sentimiento profundo de hartura de la sociedad española golpeada por la crisis y por las brutales medidas de austeridad del Gobierno de Mariano Rajoy.

Se podría decir que los movimientos de protesta son una buena noticia ya que demuestran que las sociedades europeas, y en particular su juventud tan castigada por la crisis social, está expresando su descontento general hacia la situación que se está viviendo y hacia el tipo de solución neoliberal que los Gobiernos y la Unión Europea están aplicando contra la crisis. Es más, estos movimientos rechazan la adopción de medidas de austeridad extremadamente serias, de ajuste económico, en una Europa del sur donde más del 20% de los jóvenes menores de treinta años se encuentra en paro. Curiosamente, esta juventud se expresa de una manera pacífica, no violenta, inspirándose en varios movimientos generales.

¿Qué otros efectos está produciendo esta crisis en Europa?

La crisis se está traduciendo también en un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada. Todo ello es un desafío para las democracias, porque ese “terror difuso” se transforma a veces en odio y repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente, los otros (musulmanes, gitanos, subsaharianos, sin papeles…) y crecen los partidos xenófobos, racistas y de extrema derecha.

¿Son los movimientos sociales y políticos actuales, culminando en el 15M, capaces superar a los partidos políticos tradicionales de la izquierda?

No sabemos hacer política sin partidos políticos. Lo que reclaman los contestatarios, los indignados en casi toda Europa del sur, es cambiar las reglas del juego: desmontar el truco. Nuevas reglas supondrían, por ejemplo en España, una nueva Constitución como reclama un número cada vez mayor de ciudadanos. Una Constitución que dé más poder a los ciudadanos, que garantice más justicia social y que sancione a los responsables del actual naufragio.

Un naufragio que no puede sorprender a nadie. El escándalo de las hipotecas basura era sabido por todos. Igual que el exceso de liquidez orientado a la especulación, y la explosión delirante de los precios de la vivienda. Nadie se inmutaba, porque el crimen beneficiaba a muchos. Y se siguió afirmando que la empresa privada y el mercado lo arreglaban todo. En la historia larga de la economía, el Estado ha sido siempre un actor central. Solo desde hace treinta años –o sea, nada en una historia de siglos–, el mercado ha querido expulsar al Estado del campo de la economía.

Hay que volver al sentido común, a un keynesianismo razonable: tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea indispensable. La prueba evidente del fracaso del sistema neoliberal actual son los ajustes y rescates que demuestran que los mercados no son capaces de regularse por sí mismos. Se han autodestruido por su propia voracidad. Además, se confirma una ley del cinismo neoliberal: se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Se hace ahora pagar a los pobres las excentricidades irracionales de los banqueros, y se les amenaza, en caso de que se nieguen a pagar, ¡con empobrecerlos aún más! ¿Se producirá un incendio social? No es imposible.

Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres. Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Londres y Atenas, de Nicosia a Roma, una ola de indignación levanta a la juventud. Añádase, además, que en la actualidad, las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las está abandonando al borde del camino. En España, una parte se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal de la Unión Europea y del Gobierno. “No nos representan”, dijeron todos los indignados.

¿Cómo ve Europa y el proyecto común europeo dominado, estos años, por Alemania y su política de austeridad?

El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento. El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora podría ir en la dirección contraria. Ha llegado la hora de reinventar la política y el mundo. Todas las sociedades del sur de Europa se han vuelto furiosamente anti alemanas puesto que Alemania, sin que nadie le haya otorgado ese derecho, se ha erigido en jefe –autoproclamado – de la Unión Europea enarbolando un programa de sadismo económico. Europa es ahora, para millones de ciudadanos, sinónimo de castigo y sufrimiento: una utopía negativa.

¿Hay alternativas frente al abandono del campo de batalla de la socialdemocracia tradicional?

La socialdemocracia ha fracasado porque ella misma ha participado en la liquidación del Estado de bienestar, que era su principal conquista y su gran seña de identidad. De ahí el desarraigo de muchos ciudadanos que pasan de la política absteniéndose, limitándose a protestar o votando por Beppe Grillo (que es una manera de preferir un payaso auténtico en lugar de sus hipócritas copias). Otros han decidido votar a la extrema derecha, que sube espectacularmente en todas partes, o en menor grado, optar por la izquierda de la izquierda que encarna hoy el único discurso progresista audible.

Así estaban también en América Latina hace poco más de un decenio, cuando las protestas derrocaban Gobiernos democráticamente elegidos (en Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú…), que aplicaban con saña los ajustes dictados por el FMI. Hasta que los movimientos sociales de protesta convergieron con una generación de nuevos líderes políticos (Chávez, Morales, Correa, Kirchner, Lula, Lugo…) que canalizaron la poderosa energía transformadora y la condujeron a votar en las urnas programas de refundación política (constituyente), de reconquista económica (nacionalizaciones, keynesianismo) y de regeneración social. En ese sentido, se observa cómo a una Europa desorientada y grogui, América Latina le está indicando el camino.

El Diario

Fuente original del artículo: http://www.librered.net/?p=26205#bookmark

Publicado el Viernes, abril 19, 2013, 11:00

Crisis, por Concha Caballero

Crisis, por Concha Caballero.

Un buen día el año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos
advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel
de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa -mitad realidad, mitad ficción-, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder30 años en derechos y en salarios.

Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a serpolivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.

Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos -excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector-, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado. Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto.

Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse.
Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados, ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida.

Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

Tiempo al tiempo. Me temo que se aproximan días/años muy muy grises y tristes si no lo impedimos,… ¿todavía estamos a tiempo?

Un abrazo

Masonería y política: mi visión masónica de la “crisis” actual

Adjuntamos este texto, extraído del blog http://gabrieljaraba.wordpress.com/

Masonería y política: mi visión masónica de la “crisis” actual

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masoneria y politica

La revista Cultura Masónica ha tenido la amabilidad de publicarme un artículo en su último  número, que acaba de aparecer, un monográfico dedicado al tema de masonería y política. El artículo se titula Doscientos años después: esto no es una crisis, es una contrarrevolución antidemocrática, y en él hago consideraciones como estas:

Mi tesis es la siguiente: lo que llamamos crisis no es tal. Se trata de una contrarrevolución, en el pleno sentido de este concepto y con todo lo que ello implica. Es decir, la lucha contra un cambio profundo que se ha producido en la sociedad, lucha emprendida por  quienes se consideran perjudicados por él en sus intereses, con la determinación de revertir las transformaciones que señalan la nueva era emprendida.

Esta contrarrevolución que vivimos es la fase actual de un proceso iniciado, por lo menos, hace 40 años. El objetivo de este proceso es la vuelta atrás de los derechos políticos, sociales y civiles instaurados en Europa occidental después de 1945. Es decir, la ruptura del pacto que estuvo en la salida de la Segunda Guerra Mundial y que dio paso a lo que llamamos estado del bienestar, o economía social de mercado. Un acuerdo entre las distintas corrientes que confluyeron en el impulso de la Europa unida, principalmente socialdemócratas y socialcristianos, en el que se puso de relieve que lo esencial de la democracia liberal desde sus orígenes no es, como algunos piensan, el mercado sino el pacto.

Lo que ahora llamamos crisis es un momento crítico puntual en el que se produce una inflexión en las relaciones entre capital financiero, capital industrial y poderes públicos. El primero ha llevado hasta cierto límite su ofensiva, hasta el punto de conseguir que los poderes públicos reparen sus estropicios, como por ejemplo en la crisis de las subprimes, y que redefinan las reglas del juego respecto a los pactos entre las fuerzas que confluyen en el mercado. Y el capital financiero lo ha hecho tratando de suplantar al mercado, tanto adjudicándose su nombre como su función. Con ello ha sometido al capital industrial, obligándole a aliarse con él en la conveniencia de desregular el mercado y privatizar el estado.

La crisis, pues, no es tal. Ni siquiera nos encontramos en un modelo socioeconómico agotado en el que hay que replantearse las prestaciones públicas porque son insostenibles. Lo que ha pasado es que el enemigo por fin ha dado la cara. La involución ideológica que ahora triunfa hace 40 años que se prepara en multitud de laboratorios neoconservadores esperando el momento oportuno para hacer la guerra. El auténtico campo de batalla es la mismísima constitución moral de nuestra civilización y nuestra cultura.

Podéis descargaros la revista en PDF desde el enlace siguiente:

Revista Cultura Masónica, nº 14

Pero esta publicación no es una revista digital; se publica en papel en formato libro, en una cuidada edición, y cada número cuesta 7 €. Se pueden ver y descargar todos los números a efectos de lectura y evaluación, pero hacerse con la colección vale la pena.

Cuando tantas tonterías se dicen en la red y fuera de ella sobre la fraternidad masónica (cosa que sucede desde hace por lo menos 300 años) es bueno que las personas sensatas se informen de primera mano con una publicación de calidad escrita y editada por masones.

Ediciones del Arte Real y revista Cultura Masónica: ver todos los números.

Cultura Masónica me publicó también otro artículo en un número anterior dedicado a masonería y religión: Más allá de la creencia: la realidad de una espiritualidad liberal y democrática.

Para saber más sobre la masonería y la actualidad que genera: El masón aprendiz. En catalán: El maçó aprenent.