Eudald Carbonell

Autor: Eudald Carbonell, en su bloc, de forma magistral, destaca el relevante papel de la educación y vislumbra el paso hacia una identidad y conciencia critica de especie.
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sapiens/2013/10/31/evolucion-y-educacion-4.html

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Con la implantación industrial la educación se generaliza y cambia la estrategia de la especie en este ámbito. La educación no solamente se caracteriza por ser el método que permite explicar el comportamiento y la cultura de los grupos humanos, sino que se basa estructuralmente en la preparación teórica y en el conocimiento técnico y científico del que dispone la humanidad.

El cambio de la producción artesana a la manufactura y a la sistematización de la producción industrial destruye la parsimonia evolutiva que había caracterizado el periodo posterior a la revolución neolítica. Es obvio que acontece una revolución en los comportamientos humanos y, como consecuencia, una transformación en las relaciones sociales humanas con tanta intensidad como nunca antes se había producido. La consecuencia de este proceso es la aceleración de la historia de la humanidad.

La Revolución Industrial

La Revolución Industrial supone la aceleración de la historia de la humanidad

La lucha de los humanos alineados en clases sociales conlleva una pugna ideológica que desarrolla una dinámica encaminada a la búsqueda de una verdadera identidad de especie. Así se construye un camino hacia la conciencia crítica de especie. La educación se homogeniza, pero solamente las élites sacan beneficio de la preparación intelectual y técnica, mientras que las mayorías sociales trabajadoras no llegaran al nivel de aprendizaje intelectual hasta la democratización del sistema; solamente lo hacen una vez el capitalismo ha avanzado y emergen las clases medias.

Estamos ante una revolución, que se consigue gracias a un combate ideológico que rompe con la selección natural y establece nuevas formas de relación, más horizontales, en una humanidad que aún no ha alcanzado la conciencia de especie, pero si la de clase. Entender la diferencia entre la conciencia de clase y la conciencia de especie es enormemente importante, pues forman parte de una misma dialéctica y deben entenderse como complementariedad temporal y evolutiva.

Desde que tenemos conocimiento de la historia, la educación siempre tiene la clave del progreso social económico e intelectual de las comunidades, no solo en el comportamiento sino también en la cultura. Como consecuencia, podríamos establecer que se trata de una regla general, una ley que controla y dirige la evolución de la humanidad.

La educación en la formación social capitalista se prepara para la reproducción del sistema. Como ocurre con anterioridad, posiblemente sea la única de las cuestiones que no cambian en los procesos de estructuración social. Pero es importante conocer cuáles son las características de la educación clasista de la revolución industrial y el capitalismo.

De como cierto feminismo se convirtió en criada del capitalismo. Y la manera de rectificarlo, por Nancy Fraser

Fuente:De como cierto feminismo se convirtió en criada del capitalismo. Y la manera de rectificarlo, por Nancy Fraser

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Quien controla a la mujer controla el mundo.

Por ello el patriarcado que conlleva el capitalismo y viceversa. A ver si es verdad que el sigloXXI es el de las mujeres y vislumbramos una real transformacion social… con mayor equidad y justicia para tod@s.

“El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir”

Voces alternativas

“El capitalismo no se puede cambiar, se tiene que destruir”
La diputada islandesa pretende convertir su país en un refugio seguro para informadores
Joseba Elola Madrid 25 AGO 2013 – 00:00 CET

Enlace directo al artículo de El País

Lo que la película ‘Lincoln’ no dice sobre Lincoln

Os pasamos el siguiente artículo de Vicenç Navarro “Lo que la pelicula “lincloln” no dice sobre Lincoln” . Se publicó en el diario  Público el pasado 17 de enero de 2013
http://blogs.publico.es/dominiopublico/6405/lo-que-la-pelicula-lincoln-no-dice-sobre-lincoln/

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University

La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.

Lincoln fue también uno de los fundadores del Partido Republicano que en sus orígenes fue directamente opuesto al Partido Republicano actual, que está hoy altamente influenciado por un movimiento –el Tea Party- chauvinista, racista y sumamente reaccionario detrás del cual hay intereses económicos y financieros que quieren eliminar la influencia del gobierno federal en las vidas económicas, sociales y políticas del país. El Partido Republicano fundado por el presidente Lincoln era, por el contrario, un partido federalista, que consideró al gobierno federal como garante de los Derechos Humanos. Y entre ellos, la emancipación de los esclavos, tema central de la película Lincoln, fue al que Lincoln dio mayor hincapié. Terminar con la esclavitud significaba que el esclavo pasaba a ser trabajador, dueño de su propio trabajo.

Ahora bien, Lincoln, incluso antes de ser presidente, consideró otras conquistas sociales como parte también de los Derechos Humanos, y entre ellas, el derecho del mundo del trabajo a controlar, no sólo su trabajo, sino también el producto de su trabajo. El derecho de emancipación de los esclavos transformaba al esclavo en una persona libre asalariada, unida –según él- en lazos fraternales con los otros miembros de la clase trabajadora, independientemente del color de su piel. Sus demandas de que el esclavo dejara de serlo y de que el trabajador –tanto blanco como negro- fuera el dueño, no sólo de su trabajo, sino también del producto de su trabajo, eran igualmente revolucionarias. La emancipación de la esclavitud requería que la persona fuera la dueña de su trabajo. La emancipación de la clase trabajadora significaba que la clase trabajadora fuera la dueña del producto de su trabajo. Y Lincoln demandó los dos tipos de emancipación. El segundo tipo de emancipación, sin embargo, ni siquiera se cita en la película Lincoln. En realidad, la ignora. Y utilizo la expresión “ignora” en lugar de “oculta”, porque es del todo posible que los autores de la película o del libro sobre el que se basa ni siquiera conozcan la historia real de Lincoln. La Guerra Fría en el mundo cultural e incluso académico de EEUU (que continúa existiendo) y el enorme dominio de lo que en allí se llama la Corporate Class (la clase de los propietarios y gestores del gran capital) sobre la vida, no sólo económica, sino también cívica y cultural, explica que la historia formal de EEUU que se enseña en las escuelas y en las universidades sea muy sesgada, purificada de cualquier contaminación ideológica procedente del movimiento obrero, sea socialismo, comunismo o anarquismo. La gran mayoría de estudiantes estadounidenses, incluso de las universidades más prestigiosas y conocidas, no saben que la fiesta del 1º de Mayo, celebrada mundialmente como el Día Internacional del Trabajo, es una fiesta en homenaje a los sindicalistas estadounidenses que murieron en defensa de trabajar ocho horas al día (en lugar de doce), victoria que inició tal reivindicación exitosa en la mayoría de países del mundo. En EEUU, tal día, el 1º de Mayo, además de no ser festivo, es el día de la Ley y el Orden -Law and Order Day- (ver el libro People’s History of the U.S., de Howard Zinn). La historia real de EEUU es muy distinta a la historia formal promovida por las estructuras de poder estadounidenses.

Las ignoradas y/o ocultadas simpatías de Lincoln

Lincoln, ya cuando era miembro de la Cámara Legislativa de su Estado de Illinois, simpatizó claramente con las demandas socialistas del movimiento obrero, no sólo de EEUU, sino también mundial. En realidad, Lincoln, tal como indiqué al principio del artículo, consideraba como un Derecho Humano, el derecho del mundo del trabajo a controlar el producto de su trabajo, postura claramente revolucionaria en aquel periodo (y que continúa siéndolo hoy), y que ni la película ni la cultura dominante en EEUU recuerda o conoce, convenientemente olvidada en los aparatos ideológicos del establishment estadounidense controlados por la Corporate Class. En realidad, Lincoln consideró que la esclavitud era el dominio máximo del capital sobre el mundo del trabajo y su oposición a las estructuras de poder de los Estados sureños se debía precisamente a que percibía estas estructuras como sustentadoras de un régimen económico basado en la explotación absoluta del mundo del trabajo. De ahí que viera la abolición de la esclavitud como la liberación no sólo de la población negra sino de todo el mundo del trabajo, beneficiando también a la clase trabajadora blanca, cuyo racismo él veía que iba en contra de sus propios intereses. Lincoln también indicó que “el mundo del trabajo antecede al capital. El capital es el fruto del trabajo, y no hubiera existido sin el mundo del trabajo, que lo creó. El mundo del trabajo es superior al mundo del capital y merece la mayor consideración (…) En la situación actual el capital tiene todo el poder y hay que revertir este desequilibrio”. Lectores de los escritos de Karl Marx, contemporáneo de Abraham Lincoln, recordarán que algunas de estas frases eran muy semejantes a las utilizadas por tal analista del capitalismo en su análisis de la relación capital/trabajo bajo tal sistema económico.

Le sorprenderá a gran número de lectores saber que los escritos de Karl Marx influenciaron a Abraham Lincoln, tal como documenta en gran detalle John Nichols en su excelente artículo  “Reading Karl Marx with Abraham Lincoln Utopian socialists, German communists and other republicans” publicado en Political Affairs(27/11/12), y del cual extraigo las citas así como la mayoría de datos publicados en este artículo. Los escritos de Karl Marx eran conocidos entre los grupos de intelectuales que estaban profundamente insatisfechos con la situación política y económica de EEUU, como era el caso de Lincoln. Karl Marx escribía regularmente en The New York Tribune, el rotativo intelectual más influente en Estados Unidos en aquel periodo. Su director Horace Greeley se consideraba un socialista y un gran admirador de Karl Marx, al cual invitó a ser columnista de tal diario. En las columnas de su diario incluyó gran número de activistas alemanes que habían huido de las persecuciones ocurridas en la Alemania de aquel tiempo, una Alemania altamente agitada, con un naciente movimiento obrero que cuestionaba el orden económico existente. Algunos de estos inmigrantes alemanes (conocidos en el EEUU de aquel momento como los “Republicanos Rojos”) lucharon más tarde con las tropas federales en la Guerra Civil, dirigidos por el presidente Lincoln.

Greeley y Lincoln eran amigos. En realidad Greeley y su diario apoyaron desde el principio la carrera política de Lincoln, siendo Greeley el que le aconsejó a que se presentara a la presidencia del país. Y toda la evidencia apunta que Lincoln era un ferviente lector del The New York Tribune. En su campaña electoral para la presidencia de EEUU invitó a varios “republicanos rojos” a integrarse en su equipo. En realidad, ya antes, como congresista, representante de la ciudadanía de Springfield en el Estado de Illinois, apoyó frecuentemente los movimientos revolucionarios que estaban ocurriendo en Europa, y muy en especial en Hungría, firmando documentos en apoyo de tales movimientos.

Lincoln, gran amigo del mundo del trabajo estadounidense e internacional.

Su conocimiento de las tradiciones revolucionarias existentes en aquel periodo no era casual sino que era fruto de sus simpatías con el movimiento obrero internacional y sus instituciones. Animó a los trabajadores de EEUU a organizar y establecer sindicatos y continuó haciéndolo cuando fue presidente. Y varios sindicatos le nombraron miembro honorario. En su respuesta a los sindicatos de Nueva York subrayó “vosotros habéis entendido mejor que nadie que la lucha para terminar con la esclavitud es la lucha para liberar al mundo del trabajo, es decir, a liberar a todos los trabajadores. La liberación de los esclavos en el Sur es parte de la misma lucha por la liberación de los trabajadores en el Norte”. Y durante la campaña electoral, el presidente Lincoln promovió la postura en contra de la esclavitud indicando explícitamente que la liberación de los esclavos les permitiría a los trabajadores exigir los salarios que les permitirían vivir decentemente y con dignidad, ayudando con ello a aumentar los salarios de todos los trabajadores, tanto negros como blancos.

Marx, y también Engels, escribieron con entusiasmo sobre la campaña electoral de Lincoln, en un momento en que ambos estaban preparando la Primera Internacional del Movimiento Obrero. En un momento de las sesiones, Marx y Engels propusieron a la Internacional que enviara una carta al presidente Lincoln felicitándolo por su actitud y postura. En su carta, la Primera Internacional felicitaba al pueblo de EEUU y a su presidente por, al terminar con la esclavitud, haber favorecido la liberación de toda la clase trabajadora, no solo estadounidense, sino también la mundial.

El presidente Lincoln respondió, agradeciendo la nota y respondiendo que valoraba el apoyo de los trabajadores del mundo a sus políticas, en un tono cordial, que, por cierto, creó gran alarma entre los establishments económicos, financieros y políticos a ambos lados del Atlántico. Estaba claro, a nivel internacional que, como señaló más tarde el dirigente socialista estadounidense Eugene Victor Debs, en su propia campaña electoral, “Lincoln había sido un revolucionario y que por paradójico que pudiera parecer, el Partido Republicano había tenido en su orígenes una tonalidad roja”.

La revolución democrática que Lincoln inició y que nunca se desarrolló.

Ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en la película Lincoln, ni son ampliamente conocidos en EEUU. Pero, como bien señalan John Nichols y Robin Blackburn (otro autor que ha escrito extensamente sobre Lincoln y Marx), para entender Lincoln hay que entender el periodo y el contexto en los que él vivió. Lincoln no era un marxista (término sobreutilizado en la literatura historiográfica y que el propio Marx denunció) y no era su intento eliminar el capitalismo, sino corregir el enorme desequilibrio existente en él, entre el capital y el trabajo. Pero, no hay duda de que fue altamente influenciado por Marx y otros pensadores socialistas, con los cuales compartió sus deseos inmediatos, claramente simpatizando con ellos, llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln.

No hay duda de que Lincoln fue una personalidad compleja con muchos claroscuros. Pero las simpatías están escritas y bien definidas en sus discursos. Es más, los intensos debates que ocurrían en las izquierdas europeas se reproducían también en los círculos progresistas de EEUU. En realidad, la mayor influencia sobre Lincoln fue la de los socialistas utópicos alemanes, muchos de los cuales se refugiaron en Illinois huyendo de la represión europea.

El comunalismo que caracterizó a tales socialistas influenció la concepción democrática de Lincoln, interpretando democracia como la gobernanza de las instituciones políticas por parte del pueblo, en el cual las clases populares eran la mayoría. Su famoso dicho (que se ha convertido en el espléndido eslogan democrático más conocido en el mundo –Democracy for the people, of the people and by the people- claramente señala la imposibilidad de tener una democracia del pueblo y para el pueblo sin que sea realizada y llevada a cabo por el mismo pueblo. De ahí que viera la liberación de los esclavos y del mundo del trabajo como elementos esenciales de tal democratización. Su concepto de igualdad llevaba inevitablemente un conflicto con el dominio de tales instituciones políticas por el capital. Y la realidad existente hoy en EEUU y que detallo en mi artículo “Lo que no se ha dicho en los medios sobre las elecciones en EEUU” (Público, 13.11.12)es una prueba de ello. Hoy la Corporate Class controla las instituciones políticas de aquel país.

Últimas observaciones y un ruego

Repito que ninguna de estas realidades aparece en la película. Spielberg no es, después de todo, Pontecorvo, y el clima intelectual estadounidense todavía está estancado en la Guerra Fría que le empobrece intelectualmente. “Socialismo” continúa siendo una palabra mal vista en los círculos del establishment cultural de aquel país. Y en la tierra de Lincoln, aquel proyecto democrático que él soñó nunca se realizó debido a la enorme influencia del poder del capital sobre las instituciones democráticas, influencia que ha disminuido enormemente la expresión democrática en aquel país. Y la paradoja hiriente de la historia es que el Partido Republicano se haya convertido en el instrumento político más agresivo hoy existente al servicio del capital.

Por cierto, agradecería que todas las personas que encuentren este artículo interesante lo distribuyan ampliamente, incluyendo en su distribución a los críticos de cine, que en su promoción de la película, seguro que no dirán nada del otro Lincoln desconocido en su propio país (y en muchos otros, incluyendo España). A uno de los fundadores del movimiento revolucionario democrático ni siquiera se le reconoce como tal. Su emancipación de los esclavos es una gran victoria que hay que celebrar. Pero Lincoln fue incluso  más allá. Y de esto ni se habla.

¿Crisis económico-financiera o final de un modelo?

Compartimos esta presentación sobre la crisis económica actual.

Crisis Economica o Final de Un Modelo[1]

Alicia tras el espejo

¡Veo, veo…! ,  ¿qué ves?

Veo el artículo sobre el fin del capitalismo, veo la entrevista a Daniel Cohn-Bendit mencionando su retirada de la política, veo artículos como el de la economía del bien común y pienso si no será realmente que algo está cambiando en el sentido positivo, entendiendo como positivo todo aquello que sirva mejor a la aproximación de los seres humanos a la felicidad. Porque alcanzarla a veces está simple y sencillamente en  la vuelta de la esquina, o mejor dicho tras el espejo.

Parece que se cierra un ciclo y se entrevé un nuevo horizonte. La contracultura de los sesenta se retira bajo el cansancio de la inevitable integración a un mundo que no se pudo cambiar. Muchos de sus paradigmas fueron subsumidos y comercializados por un sistema alieno a ellos, pero quedaron como legado.  Ahora parece que ese mundo está cambiando, retorna la ilusión de modificar conductas y disposiciones humanas. Se huele a aroma de azahar.

Hemos de proponernos ser felices y no con los pocos recursos en los que nos deja la crisis, si no trascendiendo la alucinante sarta de mentiras (como el principio de la escasez, sirva de ejemplo, que de hecho se confunde con el de la acaparación…)  que hemos entretejido en milenios que la hacen posible, y así ser capaces de transformarnos, dar un vuelco sobre nosotros mismos y comenzar a hacer las cosas de forma diferente, percibiéndolas realmente diferentes. Los usos y costumbres que conforman nuestros mapas mentales son los elementos verdaderos de transformación, comenzar a modificar hábitos, valores, costumbres, visiones…, formas de comunicarnos, de producir, de intercambiar, de percibirnos y de percibir el mundo y la vida, de aceptarnos y amarnos,  ¿por qué no?, de modo diferente.

Hemos de ser capaces de transformarnos para transformar necesariamente el mundo.  Traspasar el espejo de Alicia y vivir las maravillas de la vida, sin aceptar que nos digan que alucinamos.  Aún ha de valer hoy la imaginación: “La imaginación no al poder, sino al hacer”.

Alicia tras el espejo, oliendo azahar y a punto de dar un vuelco,   1 de octubre de 2012

Economía del bien común

Os transcribimos la definición, según la wikipedia, de la economia del bien común

Economía del bien común

Economía del bien común (en el original alemán Gemeinwohl-Ökonomie), es un proyecto económico abierto a las empresas y promovido por el economista austríaco Christian Felber que pretende implantar y desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros en la que necesariamente tienen que participar las empresas. [1][2][3]

Origen del Proyecto de economía del bien común
Los antecedentes se remontan al 31 de octubre de 2008, día en el que Christian Felber junto a Frank Crüsemann, Ulrich Duchrow, Heino Falcke, Kuno Füssel, Detlef Hensche, Siegfried Katterle, Arne Manzeschke, Silke Niemeyer, Franz Segbers, Ton Veerkamp y Karl Georg Zinn firmaron la declaración Frieden mit dem Kapital? Ein Aufruf wider die Anpassung der evangelischen Kirche an die Macht der Wirtschaft.[4] En el año 2009 Felber cofundó Bewegungsstiftung Österreich (Movimiento Austria), [5] y en 2010 inició el proyecto Banca Democrática.[6]

En 2010 junto a un grupo de empresarios Felber inició el desarrolló práctico del modelo de Economía del Bien Común o Economía del bien público, como una alternativa real al capitalismo de mercado y a la economía planificada.[7]

Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común es presentada por Christian Felber como un alternativa tanto al capitalismo de mercado como la economía planificada. El proyecto parte de unos criterios generales pero deber ser un modelo abierto que debe construirse entre todos sus miembros.[7]

 

Principios legales de la Economía del Bien Común

Según Felber muchas constituciones y normas legales recogen el principio según el cual la actividad económica debe servir a los intereses general y en general al bien común o bien público (‘’common good’’ en inglés y ‘’Gemeinwohl’’ en alemán). Así, por ejemplo la Constitución de Baviera en su artículo 151 indica que:[7][8]

Toda actividad económica sirve al bien común.

Para Felber la implantación de la economía del bien común no es otro que adaptar la economía real capitalista (en la que priman valores como el afán de lucro y la competencia) a los principios constitucionales que recoge, entre otras, la Constitución de Baviera.

Principios de la Economía del Bien Común

La economía del bien común se debe regir por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros.

Para los defensores de la economía del bien común aquellas empresas que les guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir a los valores del lucro y la competencia actuales

La economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos, etc. De la misma manera una empresa que tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni como lo produce.

El balance del bien común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientes.[7]

Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos.

Felber propone un límite a la propiedad privada y a la herencia.[7]

Implantación del proyecto

La implantación del modelo teórico comenzó en octubre de 2010 con un grupo de empresas de varios países que participan activamente cumpliendo voluntariamente los requisitos del proyecto de economía del bien común. El grupo se ha convertido en un movimiento político que presiona al gobierno para que los principios teóricos se plasmen definitivamente en leyes.[7]

Publicaciones (selección)

Véase también

Referencias