Convocatoria cívica

pabanquSe ha hecho público en Madrid el manifiesto que te adjunto. Se ha creado una web para que, además de los firmantes iniciales, otras personas puedan adherirse al manifiesto. La dirección de la web es: http://convocatoriacivica.es

CONVOCATORIA CÍVICA.

Las personas que firmamos esta iniciativa no estamos dispuestas a resignarnos ante todo lo que nos está pasando.
Aspiramos a conseguir un Gobierno dedicado al servicio del bien común, a vivir en una auténtica democracia y a seguir disfrutando de los derechos sociales que hemos conquistado a lo largo de decenios y con mucho esfuerzo.
Queremos acabar con la corrupción porque no podemos seguir despertándonos cada mañana con un nuevo escándalo político, un nuevo recorte, una nueva arbitrariedad. No admitimos que quieran acostumbrarnos a convivir con la indecencia política. No aceptamos que la normalidad sea el clientelismo, el abuso y la mediocridad.
Queremos involucrarnos con la verdad, la justicia, los derechos cívicos, la defensa de las víctimas y la reparación que merecen y combatir la involución democrática que se agranda cada día en España de la mano del Partido Popular, la extrema derecha creciente y la jerarquía católica más reaccionaria.
Queremos que no se pierdan los avances en derechos cívicos e igualdad de género conseguidos por los movimientos sociales tras años de lucha.
Queremos que España sea de la gente común y que nos gobiernen políticos identificados con las personas honradas y bien preparadas que día a día, a base de decencia y eficacia, sacan adelante nuestra sociedad, los centros educativos, los hospitales, las empresas y la vida de millones de familias.
Queremos vivir en un país en el que la justicia sea igual para todos y en el que la ciudadanía intervenga de forma directa en el gobierno de los jueces, en donde no queden impunes quienes más culpa tienen en la generación y prolongación de la crisis. Queremos pedir responsabilidades a los que han depredado los bienes y las esperanzas de millones de personas.
Estamos ya hartos de que, con la excusa de Europa, España sufra un retroceso continuo en el bienestar y pierda derechos que costó decenios conquistar. Los gastos públicos y sociales de nuestro país han sido los más bajos de la Europa de los 15. No aceptamos que pertenecer al euro sólo implique la entrega de nuestras mejores riquezas, la destrucción de nuestra actividad productiva o el abandono de nuestra soberanía política en manos de los grandes especuladores. Buscamos una integración de fuerzas europeas que conviertan la Unión en lo que siempre debió ser: un proyecto al servicio de los ciudadanos.
Queremos acabar con la manipulación constante de los medios públicos y asegurar que dejen de estar al servicio de los partidos o del Gobierno de turno porque esa es una de las causas principales de la degradación democrática que estamos sufriendo.
HAY OTRO CAMINO
Tenemos los conocimientos y preparación suficientes para afirmar con seguridad y convicción que, en contra de lo que se empeñan en decirnos, hay otras alternativas, cuya adopción permitiría superar la frustración ante el bloqueo económico y la degeneración de nuestra vida política. Sabemos que podemos enderezar el rumbo de nuestra economía. Ni nos resignamos ni estamos dispuestos a padecer en silencio las secuelas de un mal gobierno que aplica sin cesar medidas tan injustas como ineficaces contra la inmensa mayoría. Ya hemos llegado demasiado lejos y es el momento de acabar con su incompetencia y servidumbre.
Sabemos que lo podemos hacer y queremos hacerlo juntos.
En primer lugar, debemos acabar con los privilegios de los banqueros. Es necesario garantizar la financiación, disponiendo de entidades públicas que concedan créditos de bajo interés a las empresas.
Es posible aumentar los ingresos privados y públicos para que se reactive la economía, aunque eso obliga a repartir la riqueza de otro modo, frenando su concentración en pocas manos, aumentando el salario mínimo, reduciendo la factura hipotecaria de millones de familias y reformando el sistema fiscal para combatir el fraude y la evasión fiscal.
Es posible replantear el pago de nuestra deuda y hacer frente al fundamentalismo que imponen en Europa los grandes financieros. Incluso, si hiciera falta, podemos replantearnos los términos de nuestra pertenencia al euro y a las instituciones europeas.
Sabemos que se puede evitar el padecimiento diario de millones de personas y la paralización de la vida económica, generando confianza en los inversores a la hora de elegir España. Aunque para ello resulta imprescindible ofrecer una seguridad jurídica consolidada, exigente en la persecución de la especulación, los aprovechamientos ilícitos y las agresiones al medio ambiente y la naturaleza.
Sabemos que es posible mantener los servicios públicos de salud universal, educación, pensiones o atención a la dependencia, garantizar el derecho a la vivienda o disponer de un potente sistema de ciencia y tecnología siempre que no se busque -como ahora- convertirlos en negocios privados. No sólo es posible, sino que sabemos que sólo así se puede garantizar el desarrollo y la sostenibilidad de nuestra economía para el bienestar social.
Sabemos que se puede eliminar la corrupción si se adoptan para ello medidas drásticas, un mecanismo ágil de investigación y sanción en el ámbito administrativo, con participación ciudadana, y un mecanismo eficaz de investigación y enjuiciamiento en el ámbito penal. Deben pedirse responsabilidades a quienes han mentido y robado y a quienes tomaron a sabiendas decisiones injustas que han arruinado a tantos españoles. Deben aprobarse leyes que garanticen que la ciudadanía sea representada directa y fielmente en las instituciones públicas (y no sólo a través de las cuotas de partidos), porque esa es la mejor manera de acabar con el clientelismo que mueve con cada cambio de gobierno a familias completas, amistades y patrocinados varios a cambio de sumisión.
LLAMAMIENTO AL COMPROMISO CIUDADANO
Sabemos que es posible actuar de otro modo y resolver los problemas económicos y sociales que tenemos planteados. Pero es necesario que las respuestas elegidas no estén, como hasta ahora, pensadas sólo en beneficio de grupos empresariales y financieros muy minoritarios. Y para ello es imprescindible que todas las personas de diversas ideologías y sensibilidades políticas o sociales nos pongamos de acuerdo para forjar una amplia y eficaz mayoría que dé una respuesta contundente, democrática y pacífica a la agresión que estamos sufriendo. Para conseguirlo resulta necesario abrir un proceso de diálogo y convergencia social, lo más amplio posible, asentado en medidas precisas que se orienten a la regeneración política y la reactivación económica.
Por eso hacemos este llamamiento solicitando a la ciudadanía que se comprometa de forma responsable en la construcción de una alternativa política y social basada en los principios de igualdad real, participación, diversidad, pluralidad y defensa de los derechos humanos.
Convocamos a todas las personas y organizaciones sociales y políticas -muy especialmente a las que ya actúan con una importante representación ciudadana y resolviendo problemas directos de los afectados-, para que se manifiesten en favor del diálogo. Que abran en todas las esquinas y caminos de España, en las ciudades y en el campo, en todos y cada uno de los sectores que integran la sociedad democrática, un proceso de confluencia y unidad que, con el amparo de la máxima movilización ciudadana, culmine en la alternativa que ponga fin al drama que estamos viviendo.
Firmantes iniciales (otros han podido adherirse antes del anuncio público): Paco Álvarez, Rosa María Artal, Luis García Montero, Baltasar Garzón, Almudena Grandes, Antonio Gutiérrez, Pilar del Río, Juan Torres, Miguel Ríos, José Antonio Martín Pallín, Carlos Berzosa, Nieves Concostrina, Angels Martinez Castells, Federico Mayor Zaragoza, Vicenç Navarro, Rosa Maria Calaf, José Chamizo de la Rubia, Manuel Rivas, Carmen Durán, Ignasi Riera, Javier Baeza, Manuel Ollé, José Luis Arceo, APDHE, Ignacio Ramonet, Joaquín Sabina, Jacinto Lara Bonilla, Isabel Coixet, Ana Noguera, Carlos Jimenez Villarejo, Lina Galvez, Jesús Maraña, Teresa Aranguren, Montse Armengou y Benjamin Forcano.

La Contra de la Vanguàrdia: Gianni Vattimo, filósofo

Queridas HH:.,
Os envío este artículo que me ha parecido muy interesante y que en parte confirma lo que a veces hemos comentado de que hay alternativas en los ideales que nos han querido convencer de que estaban totalmente perdidos y fuera de lugar. 
Habría mucho en lo que profundizar, pero creo que es importante el que empiecen a aparecer opiniones sobre estos temas…

Fuente: La Contra de la Vanguardia. Publicado el 29/11/2012

Gianni Vattimo, filósofo

“Sólo un comunismo débil puede salvarnos”

Tengo 76 años. Soy de Turín. Soy profesor de filosofía, y acuñé el concepto de posmodernidad. Estoy soltero, sin hijos. Soy homosexual. Soy anarco-comunista, por cristiano. Soy creyente, soy un cristiano no papista, crítico con la Iglesia autoritarista. Rezo cada noche

Eurodiputado

Atraído por la teología y la política, fue católico militante y proselitista, y tuvo al comunismo por enemigo. Su condición homosexual le enfrentó al dogmatismo eclesiástico, y derivó a un catolicismo heterodoxo y comunista, hasta dar en el partido radical del juez Di Pietro (“¡En Italia, la revolución consiste en respetar la legalidad!”, me dice) con un objetivo: “Que al menos un comunista italiano llegase al Parlamento Europeo”. Y así ha sido, del año 2009 al 2014. Sus reflexiones son siempre estimulantes, como su defensa de la prostitución: “¿Es anticristiano que dos adultos pacten placer por dinero?”. Publica Comunismo hermenéutico (Herder), con Santiago Zabala.

De verdad es comunista?
¿Qué otra cosa se puede ser, tal como van las cosas?

El comunismo dejó 70 millones de muertos…
No fue el comunismo.

¿Qué, entonces?
El industrialismo. Lenin propuso electrificación más sóviets, es decir, control popular…, ¡pero el control popular se esfumó!

¿Y qué quedó?
El industrialismo: Stalin impuso el desarrollo de la industria pesada contra el agro, y de ahí los desplazamientos de poblaciones, los sacrificios, muertes… ¡Un sueño loco!

Un horror.
Pero… sin aquella fuerza industrial estalinista, ¡los nazis hubiesen ganado!

Susto o muerte, qué desgracia.
Comunismo soviético y capitalismo occidental comparten el mismo ideario loco: la industrialización forzada de la sociedad.

El comunismo cayó, el capitalismo no.
En crisis. ¿Y con qué futuro?

Dígame cómo lo ve.
Hace unos años, la diferencia de sueldo entre un obrero y un directivo era de 1 a 20, ¡y hoy es de 1 a 250! La deriva está clara: pocos ricos cada vez más ricos, y muchos pobres cada vez más pobres.

Pero viviendo en democracia.
Pues vea el creciente desinterés de la ciudadanía ante las elecciones… Así las cosas, ¿con qué ideal de vida ilusionaremos a la sociedad? ¿Con el libre mercado…?

¿Qué ideal propone?
Soy cristiano, por eso soy comunista. Las primeras comunidades cristianas fueron muy comunistas…, sólo que ellas esperaban el inmediato fin del mundo.

Hay días en que por aquí también…
Así que propongo el comunismo hermenéutico: un comunismo no dogmático, un comunismo débil. Sólo esto puede salvarnos.

¿Comunismo débil? Descríbamelo.
Sin esencias ni absolutos que realizar a toda costa. Se trata sólo de un ideal de sociedad equitativa, una sociedad que debilite progresivamente la violencia como dialéctica.

Voy entendiéndole: otro sueño.
Un comunismo como espectro, más definible por lo que no quiero que por otra cosa.

¿Qué no quiere?
No quiero clases sociales, desigualdad económica (¡basta de heredar!), una Europa dominada por banqueros, una Iglesia que impide casarse a los curas, despilfarro en armas mientras se retira la asistencia sanitaria…

Y, todo esto, sin absolutismos.
¡Eso es! Hoy nos domina un absoluto.

¿Cuál?
¡Austeridad! Todo para saldar la deuda pública. Es un absoluto.

¿Algún país se acerca a su sueño?
La Venezuela de Chaves. El Brasil de Lula. La Bolivia de Morales. La Argentina de Kirchner. El Ecuador de Correa…

¿En serio?
Los países latinoamericanos están tomándose en serio la gestión de su riqueza, y la socialización de sanidad y educación.

¿Puede aportar datos?
Venezuela ha multiplicado por tres su cobertura sanitaria, ha reducido la mortalidad un tercio, ha eliminado el analfabetismo, ha reducido la pobreza un 72% desde el 2003… Y sin prescindir de la democracia.

Vendiendo petróleo a Estados Unidos.
Para hacer hospitales. Contrapesan el imperialismo anglosajón con modelos de vida comunitarios. ¡Allí la democracia va en serio!

¿Es esto aplicable a Europa?
Aquí la izquierda tiene que plantearse un programa de oposición, no de gobierno. Si no es imaginable un Estado de izquierdas, ¡sí es imaginable una resistencia!

¿Manifestaciones?
Sí, conflictos locales. La vida no es para divertirte, es para luchar y resistir. ¡Eso proporciona salud mental! El malestar psicológico deriva de no tener por qué luchar.

Como eurodiputado, ¿lucha?
Propongo una política de izquierda tolerante, para evitar violencia terrorista.

¿Qué tal lo hace Monti en Italia?
Un buen técnico: está reparando el sistema en nombre del dueño.

¿Cómo ve el sur de Europa, España…?
Podríamos producir lo que necesitamos, pero están drenándonos el dinero… Acabaremos como colonias del amo del capital.

¿Dónde está ese amo?
No sé, pero si sé que el 1% de los italianos detenta el 50% de la riqueza italiana. ¡Y que podríamos comprar menos aviones y hacer mejores escuelas! El exceso de irrealismo industrial ahogó al comunismo, el exceso de realismo financiero ahoga al capitalismo.

Contra la crisis, ¿producción?
Sin el viejo industrialismo: produzcamos sólo lo necesario. ¡Menos coches, menos bienes, más y mejor agricultura local!

Seremos más pobres.
Y sin tanta gente suicidándose: no habrá tantas diferencias sociales. O habrá violencia: seamos pragmáticos y prevengámosla.

¿Qué hace usted por su ideal?
Estoy becando jóvenes estudiantes de Medicina. Me da alegría hacerlo.

¿Qué más?
Y rezo cada noche las completas.

 

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Comunismo hermenéutico: De Heidegger a Marx 

Forges – El triunfo de los mediocres

  FORGES

El triunfo de los mediocres
 
Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es, de todo punto, necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera
.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampocoen tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan
, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

– Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

– Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo
 presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
– Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
– Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.
– Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
– Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.
– Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.
– Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida.
– Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
– Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
– Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.
 
ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)