Machado

Gran verdad ésta. Cómo se nota la maestria masónica del maestro Machado:

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En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.
Antonio Machado

Eco Republicano: Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

Eco Republicano: Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

mujeres masonasAntonio Machado

La sepultura del poeta en Collioure se ha convertido, tras no pocas peripecias y polémicas, en el memorial más conocido y concurrido del medio millón de republicanos que pasaron derrotados la frontera, con quienes el poeta quiso compartir el destino hasta el final.

El 22 de febrero se cumplen 75 años de la muerte de Antonio Machado en el exilio de Collioure. Ya era considerado el primer poeta vivo en lengua castellana, una venerable figura patriarcal de 61 años, cuando decidió no marchar de España al inicio de la Guerra Civil, a diferencia de lo que hicieron Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro, Azorín, Pío Baroja, José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Gregorio Marañón, Pedro Salinas, Salvador de Madariaga, Ramón Pérez de Ayala y otros. Él quiso permanecer en el domicilio familiar de Madrid como gesto de apoyo a la legalidad republicana.

Pero con el precedente del fusilamiento de Federico García Lorca por los franquistas en agosto de 1936 en Granada, en noviembre se presentaron León Felipe y Rafael Alberti en casa de Machado para rogarle que aceptase la evacuación a Valencia, como ya había hecho el gobierno de la República en peso desde el día 7 de aquel mes, ante la amenaza de bombardeos y el asedio sobre la capital por parte de los sublevados. De entrada se negó, fue precisa una segunda visita para convencerle. Finalmente el 24 de noviembre dejó Madrid por Valencia, donde permaneció con su familia hasta finales de abril de 1938 en que fue evacuado de nuevo, este vez a Barcelona, conjuntamente con el gobierno de la República.

Primero se alojó en el hotel Majestic del Paseo de Gracia, convertido en residencia de invitados y corresponsales extranjeros. El ajetreo del céntrico establecimiento aconsejó trasladar a Machado y su familia al cabo de un mes a la Torre Castanyer, en el Paseo de San Gervasio nro. 21, un palacete incautado al vizconde de Güell. Contaba con amplio jardín, aunque la casa conocía problemas de calefacción y suministro eléctrico como la mayoría de la ciudad en aquellos momentos. El hecho de no saberse de ninguna salida de Machado de la Torre Castanyer durante los once meses de estancia en Barcelona trasluce su delicado estado de salud y el cariz que la guerra había empezado a tomar en el ánimo de todos.

El domingo 22 de enero de 1939, a les tres de la madrugada, Machado abandonó Barcelona en dirección a la frontera francesa, igual que todos los mandatarios republicanos, en una comitiva de coches y ambulancias formada por el poeta (con su madre, el hermano José Machado y su mujer Matea Monedero) y los hermanos Joaquim y Josep Xirau Palau con sus familias. Tomaron por la carretera litoral hasta Malgrat. Al alba del lunes 23 de enero atravesaron la ciudad de Girona, repleta de evacuados, bajo los bombardeos franquistas. Se alojaron en la masía Can Santamaria, en Raset. Allí se les unió una segunda comitiva integrada por el pedagogo Joan Roura Parella, el doctor Emili Mira, el lingüista Tomás Navarro Tomás, el médico Joaquim Trias i Pujol, el periodista Corpus Barga, el astrónomo Pedro Carrasco, el naturalista Enrique Rioja, el neurólogo José Miguel Sacristán y el geólogo José Royo Gómez, algunos con sus familias. El grupo quedó inmovilizado durante cuatro días, debido a la creciente inseguridad de las carreteras y al cierre de la frontera mantenido por las autoridades francesas. Royo Gómez tomó, en el patio de la casa, la última foto en vida de un Machado envejecido, demacrado, visiblemente abatido.

Tras recibir la noticia de la caída de Barcelona el jueves 26 de enero, aquel mismo día prosiguieron camino de noche en varios vehículos y por grupos separados. Una ambulancia condujo a Machado y sus familiares hasta el Mas Faixat, en una loma boscosa de Viladesens, a tan solo un par de kilómetros de trayecto. Allí pasaron la noche en blanco. Se les sumó un tercer grupo de intelectuales evacuados, encabezado por el presidente de la Institución de las Letras Catalanas, Josep Pous i Pagès, y su vicepresidente, el poeta y profesor Carles Riba.

En el Mas Faixat Carles Riba entregó a Machado un fragmento que acababa de componer, con la dedicatoria: “Con admiración y afecto, en la común esperanza que aún nos alienta, a don Antonio Machado, de su fiel amigo Carles Riba”. Aquellos versos aparecerían pocos años más tarde como íncipit de las célebres Elegies de Bierville: “Tristes banderes/ del crepuscle!/ Contra elles/ sóc porpra viva./ Seré un cor dins la fosca;/ porpra de nou amb l’alba”.

La comitiva retomó la marcha al alba del viernes 27 de enero y llegó al puesto fronterizo de Cerbère al anochecer. Pese al colapso de la carretera por la cantidad de refugiados, la gendarmería tomó en consideración el estado del poeta y de su anciana madre y les condujo en coche hasta la estación de tren de la localidad, donde pasaron la noche a un vagón sin calefacción. A la mañana siguiente todos los integrantes de la comitiva de Machado (intelectuales bajo protección del gobierno de la República que no eran deportados por las autoridades francesas a los campos de concentración de las playas vecinas como los milicianos ni dispersados obligatoriamente hacia el interior de Francia como el resto de civiles) tomaron el tren para dirigirse a Perpiñán o a París, donde los medios de subsistencia eran más presumibles.

El consulado de la República española en Perpiñán ofreció a Machado la ayuda que necesitase y le recomendó trasladarse a París, donde era esperado. El poeta, tras más de dos años bajo la protección de las autoridades republicanas, esta vez declinó la ayuda. Sin fuerzas para continuar, decidió tomar él solo con sus familiares y el amigo Corpus Barga un tren local hasta algún discreto lugar cercano donde dejar caer sus huesos. Se apearon después de tan solo quince minutos de viaje, indefensos bajo la lluvia, en la diminuta estación de Collioure. Apenas había dejado atrás las estaciones de Banyuls y Port-Vendres. Solo faltaban dos más, Argelés y Elna, para llegar a la ciudad de Perpiñán, a quince minutos suplementarios de recorrido.

El joven ferroviario Jacques Baills, jefe suplente de la estación de Collioure, vio apearse del tren el sábado 28 de enero de 1939, a las cinco y media de la tarde, bajo la lluvia, a Machado y sus familiares. El poeta, exhausto, tan solo sobrevivió 26 días en Collioure, acogido por la propietaria del hotelito Bougnol-Quintana. Murió el 22 de febrero, “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”, tal como auguraban sus versos. La madre falleció dos días después en la misma habitación. Fueron enterrados en el cementerio viejo de la localidad.

Dentro de la sencillez vocacional de Machado, su sepultura en Collioure se ha convertido, tras no pocas peripecias y polémicas, en el memorial más conocido y concurrido del medio millón de republicanos que pasaron derrotados la frontera, con quienes el poeta quiso compartir el destino hasta el final. Hoy no son recordados solamente sus versos o su vida, también su muerte. Por eso la tumba mantenida en Collioure tiene el mismo sentido que el primer día. Es el memorial del éxodo de 1939. A nadie se le escapa que Machado se encuentra allí en el exilio, porque precisamente de lo que se trata es de recordarlo.

Xavier Febrés

Fuente: www.eldiario.es

Fuente: http://www.ecorepublicano.es/2014/02/antonio-machado-sigue-en-el-exilio-75.html?m=1
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Antonio Machado sobre la Guerra Española

Antonio Machado sobre la Guerra Española.

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“Si preguntáis ahora ¿por qué esos militares rebeldes volvieron contra el pueblo las mismas armas que el pueblo había puesto en sus manos para la defensa de la nación? ¿Por qué, no contentos con esto, abrieron las fronteras y los puertos de España a los anhelos imperialistas de las potencias extranjeras? Yo os contestaría: en primer lugar, por los treinta dineros de Judas; quiero decir por las míseras ventajas que obtendrían ellos, los pobres traidores a España, en el caso de una plena victoria de las armas de Italia y Alemania en nuestro suelo. En segundo lugar, por la rencorosa frivolidad, no menos judaica, que no mide nunca las consecuencias de sus actos. Ellos se rebelaron contra un gobierno de hombres honrados, atentos a las aspiraciones más justas del pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban. ¿Cuál era el gran delito de este Gobierno, lleno de respeto, de mesura y de tolerancia? Gobernar en un sentido de porvenir, que es el sentido esencial de la historia. Para derribar a este Gobierno, que ni había atropellado ningún derecho ni olvidado ninguno de sus deberes, decidieron vender España entera a la reacción europea. Por fortuna la venta se ha realizado en falso, como siempre que el vendedor no dispone de la mercancía que ofrece. Porque a España, hoy como ayer, la defiende el pueblo, es el pueblo mismo, algo muy difícil de enajenar. Porque por encima y por debajo y a través de la truhanería inagotable de la política internacional burguesa, vigila la conciencia universal de los trabajadores.

¡Viva España! ¡Viva el pueblo! ¡Viva el Socorro Rojo Internacional! ¡Viva la República española!

Antonio Machado, 11 de abril de 1937
Fuente: Alonso, Monique, “Antonio Machado: poeta en el exilio”, Anthropos, pp. 108‐110

Fuente: 242. Antonio Machado sobre la Guerra Española. [en línea] http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com.es/2012/06/antonio-machado-sobre-la-guerra-civil.html?m=1 [consulta: 12/02/2014]
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Matilde Landa, la mujer que prefirió la muerte al bautizo

La dirigente del PCE se suicidó en el penal de Mallorca en septiembre de 1942 el día en el que el régimen franquista había organizado su conversión al catolicismo

Documento con fecha domingo, 18 de agosto de 2013. Publicado el domingo, 18 de agosto de 2013.
Autor: Alejandro Torrús.Fuente: Público.

Matilde Landa prefirió la muerte. La dictadura franquista ofreció a la dirigente comunista mejoras en la alimentación de los hijos de las presas del penal de Mallorca a cambio de su bautismo y conversión al catolicismo. Matilde eligió sus principios. El 26 de septiembre de 1942, día que estaba prevista la ceremonia de bautismo, Landa se precipitó por la terraza hacia el patio interior de la prisión. Se suicidó. En los 45 minutos que duró la agonía de Landa, completamente inconsciente, las autoridades eclesiásticas de Illes Balears aprovecharon para bautizarla en articulo mortis.

Minutos antes de su suicidio, Landa escribió una carta a su hija donde, de manera encubierta, se despedió de ella rogándole perdón. La ceremonia de su bautizo ya estaba preparada. “Hoy es el gran día, dicen. Doña Bárbara, otras señoras de Acción Católica y las monjitas andarán relamiéndose con el triunfo. El dolor del pecho no me deja pensar, Carmencilla; pero no creo que el aceite alcanforado alivie mi sufrimiento, porque otro dolor, más hondo, es el que me acucia (…)”.

“No puedo ver sin llorar los rostros de esos niños a los que amenazan con dejar sin leche si yo no me convierto -prosigue la misiva- Tú sabes, Camencilla, lo mucho que me preocupan los niños, los más desgraciados, con sus corazoncitos, tan sensibles y tan a merced de los caprichos de los mayores. No puedo, no puedo aceptarlo. Sería como prostituirme. Ay, esos niños… ¿Será lo mío un capricho? (…) Quien sobra soy yo. (…) Espero que me sigas queriendo y que te acuerdes de mí a pesar de lo que te cuenten, a pesar de lo que voy a hacer. Que tú, mi niña, mi chiquitina, y esos pobres niños me perdonéis”, escribió Landa antes de su suicidio en una carta que recoge Antoni Tugores en la obra Víctimes invisibles.

En esa misma misiva, Matilde Landa recordaba lo mucho que echaba de menos leer los versos que el poeta Miguel Hernández le había dedicado. Hernández y Landa se conocieron cuando, en 1938, la mujer formaba parte de la sección de información popular del subsecretariado de Propaganda del Gobierno Republicano y recorría la España republicana organizando conferencias para levantar la moral a los combatientes republicanos.
‘A Matilde’ de Miguel

“En la tierra castellana 
el castellano caía 
con la voz llena de España
 y la muerte de alegría.

 Para conseguir la libertad de sus hermanos
 caen en los barbechos los más nobles castellanos.

 No veré perdida España
 porque mi sangre no quiere.
 El fascismo de Alemania 
junto a las encinas muere.

 Para hacer cenizas la ambición de los tiranos 
caen en las trincheras los más nobles castellanos.

 Españoles de Castilla
 y castellanos de España
 un fusil a cada mano
 y a cada día una hazaña.

 Voy a combatir al alemán que nos da guerra
 hasta conquistar los horizontes de mi tierra”.

Eran los años en los que la popularidad de Matilde Landa crecía sin parar. Un año antes, en 1937, Matilde había sido voluntaria en el Socorro Rojo Internacional, donde colaboró en la evacuación de Málaga. Cuando estalló la Guerra, Landa se incorporó a las tareas sanitarias en un hospital de guerra de Madrid. El activista italiano Vittorio Vidali “Comandante Carlos” había señalado que si tuviera que escribir la historia de la Guerra Civil española bastaría con dos biografías: la de Antonio Machado y la Matilde.
Condenada a muerte

Con la victoria del ejército de Francisco Franco sobre la República, Matilde Landa se quedó en Madrid para reconstruir desde dentro el PCE. El 4 de abril de 1939 fue detenida mientras preparaba la huida de dos compañeros del partido. Tras ser sometida a un Consejo de Guerra, fue condenada a muerte. Antes, le habían ofrecido salir libre si renegaba públicamente del PCE. También se había negado.

Condenada a muerte, Matilde ingresó en la cárcel de Ventas de Madrid, donde permanecían alrededor de 10.000 presas. Desde dentro, con el permiso de la directora de la prisión, compañera de la residencia de estudiantes, montó la llamada Oficina de Penadas, que se encontraba en su misma celda. Se trataba de una máquina de escribir en la que Matilde escribía recursos para que sus compañeras no fueran fusiladas una vez escuchados sus casos.

En poco tiempo se convirtió en la reclusa más carismática. La joven comunista se había convertido en un símbolo de dignidad y resistencia para sus compañeras reclusas. Un amigo de la familia, cercano al régimen franquista, intercedió para que no fuera ejecutada. A cambio, el régimen la condenó a 30 años de prisión que debían cumplirse fuera de la península. Fue entonces cuando trasladaron a Landa a Mallorca. Era el mes de agosto de 1940.

Landa se convirtió entonces en el objetivo propagandístico de la Iglesia balear. Su conversión al catolicismo sería una gran arma propagandística y minaría la moral de los vencidos. No bastaba con vencer. Había que humillar y convertir a los derrotados. Matilde fue apartada del resto de presos y sólo podía hablar con Bárbara Pons, de Acción Católica, quien se encargaba de que finalmente aceptara la conversión al catolicismo. Matilde Landa prefirió la muerte.

Matilde Landa PCE represión franquista
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Fuente original del artículo: laicismo.org http://www.laicismo.org//detalle.php?pk=24607#.UhCFg0uwX1s.facebook
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