Permiso para hacer la revolución

Una visión de la mujer como ‘sororidad’, como colectivo de hermanas, desde la comunidad de monjas que compusieron en el siglo XII el ‘Hortum Deliciarum’ hasta las modernos grupos de activismo feminista

Un instante del siglo XII: el momento en el que sesenta monjas, fatigadas sus miradas, manos e intelecto, terminan El Hortus Deliciarum. Tras treinta años de trabajo se detienen y posan: “Aquí estamos, nosotras fuimos las autoras de este libro”.

mujeres masonas

A la derecha aparece una figura preeminente, se trata de Herralda, la abadesa del scriptorium de Hohenburg, quien sostiene un pergamino en el que podemos leer la siguiente dedicatoria: “Herralda, por gracia de Dios abadesa de la iglesia de Hohenburg, aunque indigna, augura la gracia y la gloria del Señor a las dulcísimas vírgenes de Cristo (…). Para vuestra santidad os ofrezco este libro, que se titula Jardín de delicias”. Consciente de que su obra era un esfuerzo coral, quiso recompensar el trabajo de las novicias representándolas para la posteridad tal y como eran: unas jóvenes y otras ancianas, altas o encorvadas, cada una con su tocado particular, su nombre propio y singularidad intransferible. El Hortus fue una obra hecha en colaboración por las mujeres de la orden (las trescientas treinta y seis ilustraciones miniadas que recogen desde temas filosóficos, teológicos, históricos y literarios hasta escenas de la vida cotidiana en torno al convento de Hohenburg nos hablan de un trabajo desarrollado en equipo) y para las mujeres de la orden (con este “libro de texto” se las instruía en la lectura, en el aprendizaje de la, la composición e interpretación de textos, el estudio del latín y el aprendizaje de las técnicas para realizar miniaturas).

Pero si algo resulta sorprendente de esta imagen del siglo XII es que retrata el fin de una época: una época en la que, al menos intramuros, las mujeres se reconocen como maestras cultas y alumnas atentas, como sujetos ilustrados hermanadas, en este caso, por su valía intelectual.

DE HERRALDA A SHULAMIT

No años, sino siglos después nos encontramos con la fotografía de una joven que con sus enormes ojos miopes mira atentamente a la cámara de Michael Hardy. Su aspecto físico delata la época que corre, finales de los sesenta, pero jamás podríamos derivar de él la vasta experiencia política que esta mujer atesora: a los 23 años ha fundado tres de las organizaciones feministas más importantes de Nueva York, el New York Radical Women, Redstockings y la organización New York Radical Feminist. Ella es Shulamith Firestone y tras el éxito de su Dialéctica del sexo, publicada a los veintiséis años, abandonará la vida pública.

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Podríamos ahora buscar un paralelismo entre la imagen del siglo XII y la fotografía de 1970, hacer un ejercicio literario que capture las similitudes entre la foto de tres cuartos de Firestone y las imágenes de las hermanas del Hortus. Pero no es necesario acudir a tal ejercicio para engarzar ambos momentos, ya que la propia Firestone urdió su trabazón en el Manifiesto de las Redstockings publicado en 969. Para acabar con las diferencias que mantenían separadas a las mujeres, las Redstockings se centraron en modelar una teoría de la hermandad o sororidad. Con este término se hacía referencia a la conciencia femenina del sometimiento dentro de la estructura patriarcal y a la reacción contra el mismo. El término sororidad, ausente en los diccionarios de la lengua española, procede de la raíz etimológica “sor” (definida como “hermana” casi siempre en relación con el ámbito religioso) y alude a la hermandad de las mujeres en el rechazo del papel que les ha tocado jugar en el guión patriarcal. Todas las mujeres unidas por una experiencia común de opresión, podría ser el lema que convirtió a las Redstockings en uno de los grupos más representativos del activismo feminista.

Desde 1967 los grupos en los que militó Shulamith Firestone bien fuera junto a Pan Allen (en el NYRW) Anne Koedt (en el NYRF) o Ellen Willis (en Redstockings) protagonizaron acciones de desobediencia civil en las que se empleaban métodos creativos para despertar la autoconciencia de las mujeres.

CABEZAS DE CERDO EN BANDEJA

Esta creatividad activista no pretendía ser arte, aunque sí utilizaba herramientas propias de él como los happening, las performances o el teatro de calle. Las componentes de WITCH emularon aquelarres en Wall Street y ante la sede de la Union Fruit Company , se pasearon desnudas portando bandejas con cabezas de cerdo durante la convención del partido demócrata en 1968, aunaron esfuerzos con el Women’s Liberation Movement (WLM) para boicotear el concurso de belleza de Miss America en Atlantic City, tiraron simbólicamente a la basura sujetadores, fajas, cosméticos y zapatos de tacón, asaltaron la Feria Nupcial de Nueva York de 1969…

Todas estas acciones tuvieron como denominador común el cruce entre creatividad plástica, práctica comunitaria y activismo político al asalto de instituciones clave en la dominación patriarcal. Formas de protesta social que fueron en sí estructuras estéticas y cuyo éxito dependía de su efectividad artística pero, al mismo tiempo, superaban los límites de la estética al influir en la opinión pública y a través de ella en la política. No cabe duda de que esto último sucedió: muchas mujeres fueron tomando las riendas de su vida y motivaron a otras a hacer lo mismo, se construyeron redes más amplias, agendas más completas y se multiplicaron las organizaciones, las protestas, marchas y manifestaciones.

En el año 1959 Simone de Beauvoir escribía: “A lo largo de la Historia las mujeres no han ganado más que lo que los hombres han querido concederles; no han tomado nada, han recibido” . Y esto, a juicio de la filósofa francesa, se debía a que entre las mujeres no había solidaridad ni sentimiento de unidad: “Viven dispersas entre los hombres, conectadas por el hábito, el trabajo, los intereses económicos y la condición social a algún hombre más estrechamente que a otras mujeres”. Diez años después de que Beauvoir describiera esta situación todo empezaba a cambiar gracias a la consrucción de la sororidad y de la pronunciación del “nosotras” como declaración de principios. El relevo de las Redstockings o de WITCH fue tomado por las Guerrilla Girls, las Pussy Riot, Femmen…

Kathleen Hanna y sus compañeras de Bratmobile escribían: “Porque nosotras, las chicas, ansiamos discos y libros y fanzines que nos hablen a nosotras y en los que nosotras nos sintamos incluidas y comprendidas”. Los nueve siglos que han pasado entre las líneas del Riot Grrrl Manifesto y el El Hortus Deliciarium confirman que cuando las mujeres son capaces de pensarse como colectivo no es necesario pedir permiso para hacer la revolución. Sólo añadir a este lance final una proclama a su altura, la de las chicas rojas e intelectuales del 69, las Redstockings:

“Convocamos a todas nuestras hermanas a unirse con nosotras en lucha. Llamamos a todos hombres a dejar su privilegio masculino y apoyar la liberación de las mujeres para el interés de la humanidad y de ellas mismas. El tiempo de las pequeñas batallas individuales ha pasado. Ahora vamos hasta el fin”.

Fuente original de este artículo [en línea]: http://mas.asturias24.es/secciones/lecturas/noticias/permiso-para-hacer-la-revolucion/1409725780

Autora del artículo: Susana Carro Fernández
Susana Carro Fernández (Mieres, 1971) es Doctora en Filosofía por la Universidad de Oviedo con la tesis que lleva por título Del arte feminista al arte femenino. Tiene en su haber tres obras publicadas: Educación para la igualdad de oportunidades (Ediciones FMB, 2001), Tras las huellas de El segundo sexo en el pensamiento feminista contemporáneo (KRK Ediciones, 2002) y Mujeres de ojos rojos (Editorial Trea, 2010). Actualmente coordina la edición del volumen Salud sexual y reproductiva y opciones de maternidad, de próxima publicación en la Editorial Trabe. En la actualidad es miembro de la asociación Deméter, colabora con la Universidad de Oviedo en tareas de investigación sobre estudios de género y escribe en publicaciones como las revistas Koré de Historia y Pensamiento de Género y la Revista Internacional de Culturas y Literaturas. En el presente desarrolla su actividad profesional como docente en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Candás, Asturies.

La transición borró los nombres de las mayores defensoras de la educación pública

Una vida de película llevó a las hermanas Úriz, pioneras de la escuela moderna en España, a luchar contra el fascismo en la II Guerra Mundial, denunciar ante Naciones Unidas las condiciones de las presas en cárceles de Franco y a promover el Día Mundial del niño, aún vigente, entre otros episodios silenciados en la España democrática

PATRICIA CAMPELO Madrid 27/06/2014

hermanas Uriz

Tres décadas después de su fallecimiento en Berlín Oriental, los nombres de Josefa (1883-1958) y Elisa Úriz Pi (1893-1979) han resonado en un pequeño rincón de Navarra. Un amplio programa de actos organizados por el Ayuntamiento del Valle de Egües, su lugar de origen, ha recordado durante cuatro días el elevado compromiso social de estas hermanas que defendieron los derechos de la mujer y de la infancia ante Naciones Unidas, lucharon con la resistencia francesa en París durante la Segunda Guerra Mundial y se enfrentaron a la Iglesia en defensa de una educación igualitaria, entre otros hitos.

Desde la semana pasada, una plaza de esta localidad navarra lleva el nombre de las dos intelectuales. Además, un colegio público espera ahora la autorización del Gobierno de Navarra para poder rebautizarse con el nombre de una de ellas.

Poseedoras de una mentalidad progresista y una conciencia crítica, la vida de las hermanas Úriz Pi está plagada de episodios, dentro y fuera de España, en defensa de los valores democráticos. Ambas militaron en el Partido Comunista, y tuvieron que exiliarse en 1939. Con la Transición, y el regreso de la democracia tras cuatro décadas de dictadura sus nombres quedaron silenciados.

“Se olvidaron de ellas porque eran dos comunistas y aquí siempre se ha tratado de minimizar el trabajo intelectual realizado por militantes comunistas, a los que se les ha tildado más de saboteadores que de gente que quería ayudar y enseñar”, lamenta Olga García Domínguez, hija de miembros del PCE exiliados en Alemania y vecina de Elisa Úriz en Berlín Oriental. “En este país se ha ocultado todo”, subraya.

Olga es una de las personas que ha preservado el legado de las hermanas Úriz a través de los múltiples documentos que guarda de ellas, fruto de la estrecha convivencia que mantuvieron los padres de Olga con Elisa tras la muerte de la hermana mayor.

Pioneras de la escuela moderna en España
Maestras de profesión, se considera a Josefa y a Elisa como las precursoras de la escuela moderna en España. Introdujeron los avanzados métodos educativos de María Montessori, Celestine Freinet, Ovide Decroly y Jean Piaget, entre otros, décadas antes de que comenzaran a generalizarse en el país.

Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, promovieron las asociaciones de padres y madres, sustituyeron los manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas relacionadas con la realidad social. Josefa Úriz, Pepita, que dirigió la escuela normal de Magisterio de Lleida, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con una sala de lectura y gestión de préstamo de libros, antes inexistente.

“Eran mujeres muy activas; estuvieron en París, en el Congreso de la Paz, y becadas en Europa” relata Olga. En concreto, Pepita trabajó en Bélgica con el doctor Decroly y Elisa en Ginebra, estudiando los nuevos métodos de aprendizaje musical de Dalcroze, según ha indagado el historiador y periodista Manuel Martorell, que ha investigado la vida de estas dos hermanas y, junto a Olga, participó en los actos de homenaje de la pasada semana en Navarra.

Desterrada por recomendar una lectura feminista
La llegada de Pepita Úriz a la escuela normal de Magisterio de Lleida, con sus métodos avanzados, llamó pronto la atención de los estamentos más conservadores de la ciudad. “El obispo Josep Miralles la denunció ante el rectorado de la universidad por haber recomendado a sus alumnas que leyeran un libro de Margarita Nelken”, cuenta Olga. La denuncia derivó en un expediente que acabó convirtiéndose en una cuestión de estado. “Intelectuales de la época como Menéndez Pidal, Ramón y Cajal y Julián Besteiro firmaron un manifiesto de apoyo a Pepita”, explica.

El propio presidente de las Cortes salió en su defensa, paralizando el proceso y provocando la dimisión del ministro de Educación. Pero la llegada de la dictadura de Primo de Rivera reabrió el expediente, y fue expulsada a 100 kilómetros de la ciudad sin empleo ni sueldo durante un año. “Hubo una campaña a su favor y sus compañeros hicieron una colecta para poder pagarle durante un año el salario”, añade.

Hasta 100.000 menús infantiles al día en plena guerra
Sensibilizadas con las víctimas más débiles de la Guerra Civil, los niños, ambas hermanas participaron en la ayuda de retaguardia. “Estuvieron muy activas en las colonias pedagógicas, alimentando a los niños”, indica Olga. Llegaron a dar, según datos contrastados por Martorell, hasta 100.000 comidas al día. Pepita fue, desde septiembre de 1938, directora general de Evacuación y Refugiados, nombrada por el gobierno de la República. Ayudaron también a cientos de profesores a partir hacia el exilio.

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Antes del estallido de la guerra, las hermanas se habían afiliado al Partit Comunista de Catalunya, donde también militaba el que fuera marido de Elisa, el secretario general de la UGT catalana Antonio Sesé. “Lo mataron el día que iba a tomar posesión de su cargo de ministro”, apuntala Olga. El matrimonio junto a la hermana mayor, Pepita, promovió la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Esta última, además, fue elegida secretaria general de la rama catalana del principal sindicato de trabajadores de la enseñanza, FETE-UGT, en agosto de 1936, y elevada a presidenta año y medio después, según consta en la documentación que Olga conserva de las hermanas.

Con una trayectoria a sus espaldas en defensa del progreso y la democracia -en 1934 impulsaron la asociación Mujeres Antifascistas Españolas-, Elisa y Pepita Úriz no tenían sitio en la oscura dictadura que cercenó de raíz los avances republicanos. En febrero de 1939, dos meses antes de que los militares sublevados, con Franco a la cabeza, proclamaran su victoria en Burgos, las hermanas navarras abandonaron el país para no volver nunca más.

Lucha contra el fascismo en el maquis francés
Cruzaron la frontera por los Pirineos, y en el exilio en Francia volvieron a vivir de manera intensa otra guerra. Lucharon contra el nazismo al lado de la resistencia española en París, formando parte del núcleo dirigido por los hermanos Miret. Cuando este grupo fue desarticulado, en 1942, Josep Miret fue asesinado en el campo de concentración de Mauthausen. Elisa y Pepita lograron escapar.

“A Elisa no le gustaba mucho hablar de sus ‘batallitas’, como ella decía. Cuando empecé a mirar con detenimiento sus documentos comencé a saber más de su vida. Vi que tenía hasta un carnet para portar armas, consecuencia de su pertenencia al primer grupo armado de la resistencia parisina”, detalla Olga.

Tras años escasos de tranquilidad en París, el gobierno francés expulsó a los militantes comunistas en el marco de la denominada ‘Operación Bolero’, en 1950. Las hermanas navarras recibieron su expulsión en abril de 1951. La Guerra Fría las obligaba a vivir en su lado ideológico del mundo, y cruzaron el Telón de Acero para instalar su residencia en Berlín Oriental. Pepita murió y fue enterrada en esta ciudad. La hermana menor continuó su actividad intelectual, más sosegada en los últimos años, según recuerda Olga, estudiante de Medicina en aquel tiempo. “Era una mujer muy generosa y solidaria; mi padre era ciego y ella bajaba todos los días a leerle los periódicos. También le interesaba mucho la actualidad política, leía prensa de diferentes países a diario”.

En defensa de las mujeres presas en cárceles de Franco
Elisa Úriz, en el marco de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), donde llegó a la secretaría general, propuso que cada 1 de junio se celebrara en todo el mundo una jornada para la infancia equiparable al 8 de marzo para la mujer. Tras años de trabajo, Naciones Unidas proclamó el Día Mundial del Niño, cita que muchos países siguen recordando. “Después, costó mucho que se mantuviera porque dentro de la Federación había mujeres de muchas orientaciones políticas que apoyaban que cada país tuviera su propio día de la infancia”, aclara Olga, cuya madre, Isabel Domínguez, sustituyó a Elisa como representante española en la FDIM.

Con esta organización, la menor de las Úriz denunció las condiciones en que vivían las presas en las cárceles de Franco, y logró en 1948 que una comisión de juristas visitara las prisiones madrileñas de Las Ventas y Yeserías. Elisa formó además parte de la Unión de Mujeres Españolas, organización integrada por grupos que actuaban en la clandestinidad durante la dictadura, y participó en el consejo de redacción de la revista Mujeres Antifascistas Españolas con Dolores Ibárruri, Victoria Kent y Teresa León, entre otras. “Este movimiento estaba originado por las mujeres de los presos, las que lucharon por las libertades de sus compañeros y por la libertad en general”, concreta Olga.

35 años después del fallecimiento de Elisa, el Valle de Egües (18.000 habitantes), ha reconocido la figura de estas dos mujeres, desconocidas en su país, que con su trabajo allanaron el camino por el que se han ido conquistando los derechos sociales de las mujeres en muchos países del mundo.

Fuente original (on line): Público.es http://www.publico.es/politica/530506/la-transicion-borro-los-nombres-de-las-mayores-defensoras-de-la-educacion-publica

Hechos y derechos de las mujeres

En nombre de la Asociación MHDM, Mª ELENA SIMÓN RODRIGUEZ, como su su presidenta, nos informa de que un grupo de feministas de Alicante, han constituido una Asociación con el fin de crear un Museo de Hechos y Derechos de las Mujeres (MHDM). Quieren recorrer este hermoso camino con todas las personas que, en adelante, quieran participar en esta experiencia y/o contribuir a que llegue a buen término.

El próximo día 19 de septiembre de 2014, viernes, en la Sede Universitaria de la ciudad de Alicante han organizado una Jornada Feminista de reflexión e intercambio de ideas, titulada: “Ayer y hoy del feminismo. De las olas a las mareas”, en la que contarán con Carmen Alborch, Oliva Blanco y Rosa Cobo. En el transcurso del día presentarán en público la Asociación y sus proyectos.

Como se sienten parte de todas aquellas personas que saben que el feminismo es un motor para el cambio social y cultural y que van poniendo una moneda en la hucha del bagaje feminista, quieren contar con un “nosotras” ampliado y para ello, aquí teneis el programa, donde figuran los datos para la inscripción y asistencia a la jornada del 19 septiembre.

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Es deseo de este grupo que a esta iniciativa se unan multitud de personas interesadas, individualmente o como pertenecientes a otras asociaciones. Hagámoslo saber a cuantas más personas mejor. Esto será una obra colectiva o no será.

¡¡¡TODAS SOMOS NECESARIAS!!!
Más información en museohdmujeres@gmail.com. En esta dirección podreis solicitar una hoja de inscripción en la Asociación HDM, con las condiciones para asociarse.

El origen de la palabra “feminista”

Incontables veces, me preguntan:
¿Por qué en lugar de “feminista” no te reivindicás como “humanista” o “igualitarista”? ¿No era que el feminismo era un humanismo?
Feminisme
Las razones son dos principalmente:
El movimiento humanista no ha defendido históricamente la igualdad entre varones y mujeres
Muchos humanistas eran también grandes misóginos. Tomemos el ejemplo del iniciador de los Juegos Olímpicos modernos, el francés Pierre de Coubertin. Está asociado en todo el mundo a los ideales de paz y de igualdad supuestamente celebrados por los Juegos.

En realidad, su concepto de igualdad se limitaba a la igualdad entre los varones: consideraba que los Juegos Olímpicos debían ser vedados a las mujeres, porque su participación sería “no práctica, ininteresante, antiestética e (…) incorrecta”. Los Juegos, pensaba, deben buscar “la exaltación solemne y periódica del atletismo macho con el internacionalismo como base, la lealtad como medio, el arte como marco y el aplauso femenino como recompensa”.

Y sin embargo, todavía hoy en día, se considera a ese misógino como un gran humanista, y muchos estadios, gimnasios, etc., llevan su nombre.

¿Y qué pensar de los masones, estos humanistas destacados, que celebran la libertad, la tolerancia, la justicia social, la paz, pero que en sus estatutos rechazaban a “los siervos y las mujeres”, y entre quienes todavía hoy en día perdura la idea de que las logias no deben ser mixtas?

El humanismo nunca fue ninguna garantía para las mujeres. Hizo falta un movimiento específico de defensa de los derechos de las mujeres para que ellas pudieran ser consideradas ciudadanas y gozar de los mismos derechos que los varones (derecho de votar, de trabajar, de tener una cuenta bancaria. de viajar, de tener o no hijxs, de compartir la patria potestad, de casarse, de divorciar, de tener el mismo salario que ellos, de ser dueñas de su cuerpo, cosas que hoy en día, todavía no están garantizadas).

Entonces sí, el feminismo es un igualitarismo, pero la palabra “feminista” permite visibilizar a las mujeres y su lucha específica, y subrayar el hecho de que son ellas las primeras víctimas del patriarcado.

El feminismo lucha por la igualdad entre varones y mujeres, pero esa igualdad se alcanzará cuando se deje de oprimir, maltratar, denigrar a las mujeres, y cuando se acaben con los estereotipos de género que atribuyen a unas y otros cualidades distintas.

Si bien los varones también son “víctimas relativas” del patriarcado, ellos salen favorecidos en la ecuación, aunque les cueste reconocerlo, porque no siempre se sienten favorecidos (evidentemente, existen otras opresiones, de clase, de raza, que los afecta también, y les impiden ver que ante una mujer que esté en las mismas condiciones que ellos, ellos siempre tendrán las de ganar).

Pero hacer de las mujeres el centro de la lucha por la igualdad de género es una manera de recordar que si bien los varones también sufren por el sexismo, las primeras víctimas, a las que liberar en prioridad del yugo patriarcal, son las mujeres.

La otra razón tiene que ver con la historia de la palabra “feminista”.

¿Cuál es el origen de la palabra feminista?

La palabra nació en Francia en el siglo XIX. Durante mucho tiempo, se pensó que la palabra había sido inventada por el filósofo socialista (y favorable a la igualdad entre varones y mujeres) Charles Fourier, quien presenció los inicios del movimiento feminista moderno allá por 1830.

Pero al parecer, se trata de un error. En realidad, el término ya se usaba en medicina. Designaba un trastorno de desarrollo en los varones, que afectaba su “virilidad” y les hacía parecer femeninos.

Pero el primero en usar ese término para designar a las mujeres que luchaban por sus derechos fue en realidad el escritor francés Alexandre Dumas hijo. En 1872, publica “El hombre-mujer”, en el que se burlaba:

“Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

A partir de ese neologismo, la palabra se difundió como una manera despreciativa de designar a las mujeres que luchaban por sus derechos.

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Hubertine Auclert
(1848-1914)

Hasta que la sufragista francesa Hubertine Auclert se apropió de la palabra en 1882, del mismo modo que las personas “queer” se apropiaron de ese término, que en un principio era una manera negativa de designar a las personas “raras”.

Reivindicarme “feminista” es una manera de honrar a todas aquellas que me precedieron, lucharon, sufrieron y a veces murieron por que las mujeres tengan los mismos derechos que los varones.

La gente piensa que los derechos fueron adquiridos por arte de magia, o porque algunos varones fueron muy muy generosos y decidieron, en su inmensa bondad, ceder derechos a las mujeres.

Pues no. Las mujeres consiguieron el derecho de voto luchando, peleando, manifestándose, siendo reprimidas, encarceladas, tildadas de locas, de histéricas, exactamente como se tilda de locas e histéricas a las feministas actuales.

Por todas estas mujeres que me precedieron (como Hubertine Auclert, de quien se recordará el centenario del fallecimiento el 4 de agosto próximo) y gracias a las cuales hoy en día soy una ciudadana que goza de casi los mismos derechos que los varones, me reivindico y me reivindicaré siempre FEMINISTA.

Con mucho orgullo y a mucha honra.

Como lo deberían hacer todas las mujeres que hoy, gozan de esos derechos sin siquiera preguntarse gracias a quién, y que luego escupen sobre el feminismo y hasta afirman no necesitarlo.

Algunas fuentes (en francés):
Geneviève Fraisse, “Muse de la raison. Démocratie et exclusion des femmes en France”. Texto completo.
Geneviève Fraisse, “FÉMINISME – Histoire du féminisme”, Encyclopædia Universalis [en línea]. Extracto.

Fuente original: http://bastadesexismo.blogspot.com.es/2014/08/el-origen-de-la-palabra-feminista_1.html?spref=fb&m=1 [Consulta: 4 de agosto2014]

Tú a mi no me llamas feminista

Aquí está el artículo publicado por Begoña Gómez para SModa (El País) sobre algunas mujeres famosas y el feminismo.

Tú a mi no me llamas feminista -Begoña Gómez

Os aseguro que había hecho más declaraciones pero a ver qué os parece.
Hace año y medio publicamos un artículo titulado ¿Feminista, yo? No, gracias repasando la nómina de mujeres de la esfera pública que no se identifican con la etiqueta y/o que suelen usar algún tipo de oración adversativa cuando se les pregunta al respecto: “Creo en la igualdad de la mujer PERO” o “Me encantan las mujeres fuertes PERO” (¿y las que no lo son?). Ahí estaban Taylor Swift, Katy Perry, Carla Bruni, Belén Rueda, Marissa Meyer, Melisa Leo, Lady Gaga, Demi Moore y Juliette Binoche en un recuento rápido.

Varias cosas han pasado desde entonces. La primera es que, debido a que el feminismo ha escalado posiciones en la lista de prioridades de la agenda mediática en los últimos tiempos, la pregunta se ha hecho casi obligatoria, algo que molesta a alguna de esas entrevistadas, que preferirían hablar de lo suyo y no de su género. La segunda es que, a pesar de esa preminencia del debate, la confusión permanece. A juzgar por muchas declaraciones, pocos tienen clara la definición de la RAE que ya dábamos entonces y repetimos: “teoría de la igualdad política, social y económica entre sexos”.

Así que la lista de femiescépticas ha ido aumentando. En ella están, casualmente, dos de las estrellas del verano: Shailene Woodley, que estrena hoy en España la película Bajo la misma estrella, el taquillazo de la temporada en Estados Unidos y protagonizó también Divergent, y Lana del Rey, cuyo segundo álbum, Ultraviolence, se colocó hace unas semanas en el número 1 de la lista Billboard y que actúa este fin de semana en el Vida Festival de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

La primera optó por el clásico “no soy feminista porque amo a los hombres” en una entrevista que concedió a la revista Time. Y añadió: “Creo que la idea de tomar el poder y sacar del poder a los hombres nunca va a funcionar porque se necesita equilibrio. Yo misma me siento muy en contacto con mi lado masculino, me siento 50% hombre, 50% mujer”. Woodley aclara que ella no está por el feminismo pero sí por la sororidad: “No sé cómo las mujeres esperamos que los hombres nos respeten cuando no nos respetamos ni las unas ni a las otras. Hay mucha envidia, comparaciones y celos. Eso es tonto y me parte el corazón”.

El problema que tiene con el feminismo Lana del Rey, a quien a menudo se ha acusado de fetichizar la sumisión de las mujeres en sus canciones y de perpetuar estereotipos como “la novia del gangster”, es que sencillamente le aburre. O eso dijo en una entrevista con la web The Fader: “para mí, el asunto del feminismo no es un conepto interesante. Estoy más interesada en, no sé, SpaceX y Tesla o qué es lo que va a pasar con nuestras posibilidades intergalácticas. Cada vez que alguien saca el tema del feminismo pienso ‘oh Dios, no me interesa”. Así que no le vengan a Lana que si igualdad salarial, que si La mujer eunuco, que si aborto libre y gratuito. Que bosteza.

Otra estrella del verano, Dolly Parton, que triunfó hace una semana escasa en Glastonbury, decepcionó a quienes la habían aupado a icono del movimiento por canciones como 9 to 5 con sus palabras en la revista Bust. Cuando le preguntaron si se consideraba feminista, contestó: “Me considero mujer y me considero alguien que es tan lista como cualquier hombre que conozco. No creo que haya que juzgar a alguien por ser hombre, mujer, blanco, negro, azul o verde. (…) Amo a los hombres, amo a las mujeres y estoy orgullosa de ser una”.

Cada vez que se publican declaraciones de éste tipo (como cuando Kirsten Dunst dijo que “a veces necesitas a tu príncipe azul. Un hombre es un hombre y una mujer es una mujer y así funcionan las relaciones”) se produce una minitormenta mediática que va de las webs feministas a los medios mainstream y un pequeño reguero de artículos y comentarios, generalmente censurando la actitud de estas artistas. Y muchos inciden en que estas mujeres quizá no han entendido de qué están hablando. ¿Al final se trata de una cuestión semántica? Nuria Varela, autora del libro Feminismo para principiantes, cree que no. “No es eso, es una cuestión de poder. El feminismo es una teoría crítica que cuestiona el poder establecido y que ya nació desacreditado (..) El coste de declararse feminista sigue siendo elevado, especialmente para las mujeres porque no hay nada que moleste más que una feminista inteligente y atractiva, y muchas no lo quieren pagar”. Varela sí cree sin embargo que “existe un gran desconocimiento. Lógico porque está casi vetado de la Universidad. Uno puede licenciarse en Filosofía, Historia o Derecho sin conocer un sólo título de Teoría Feminista” y que pronunciar en público la-palabra-que-empieza-por-f “es como soltar una bomba. La dices y empieza el lío. Pocas palabras tienen esa capacidad polémica”.

Por cada Kirsten, Shailene y Lana hay una Lorde, Lena, Beyoncé o Miley que sí se declara feminista. ¿Es necesario que lo hagan?, ¿tenemos que convertir en modelo a seguir y portavoz social a una chica de 21 años que acostumbra a no llevar pantalones encima de la ropa interior? “No, no están obligadas. A mí me gusta escuchar a mujeres inteligentes y con éxito que se definen como lo que son y no tienen miedo. Pero el feminismo es una teoría de la igualdad y la libertad. Quiero decir que no hemos llegado hasta aquí para ponermos aún más obligaciones. Unas mujeres sentirán el deseo y tendrán la fuerza para ser activistas y otras no, lo importante es que sean mujeres libres en sus vidas públicas y privadas”.

Otras tienen menos paciencia con las negacionistas. Lena Dunham asegura que no odia nada tanto en el mundo como “Las mujeres que dicen ‘no soy feminista’. ¿Crees que las mujeres deberían cobrar lo mismo por hacer el mismo trabajo?, ¿Crees que las mujeres deberían salir de casa y que hombres y mujeres tienen los mismos derechos? Bien, entonces eres feminista. A mí misma me daba vergüenza denunciar la misoginia porque entonces te ven como la chica quejica que no sabe superarlo. Pero lo cierto es que no tenemos que dejarlo pasar hasta que nos hayamos hecho oír”.

Fuente original: Tú a mi no me llamas feminista. Nuria Varela. [en línea] http://nuriavarela.com/tu-a-mi-no-me-llamas-feminista/ [Consulta: 09/07/2014]

Salwa Bughaigis

Nos unimos a ONU Mujeres en su condena enérgica al asesinato de la líder libia y abogada por los derechos de las mujeres Salwa Bugaighis. Con ellas nos unimos a millones en el duelo por la pérdida de una hermana y valiente defensora de los derechos humanos. Estamos indignadas y profundamente triste por este brutal asesinato.

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Salwa fue asesinada poco después de emitir su voto en la elección de Libia, un derecho por el que ella luchó como miembro del Consejo Nacional de Transición durante la revolución de 2011. Salwa trabajó con Karama, una organización colaboradora del Fondo de ONU Mujeres para la Igualdad de Género, capacitando activistas y líderes y promoviendo la participación política de las mujeres en Libia. Ella jugó un papel clave en el desarrollo de la nueva Constitución de Libia. Muchos colegas de ONU Mujeres la conocíeron en estas actividades, y como participante activo en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

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Expresamos nuestras profundas condolencias a su familia y amigos. Salwa Bugaighis era una líder valiente que abogó por los derechos humanos de su pueblo. Con su muerte, se nos recuerda una vez más de las amenazas a los logros duramente ganados para las mujeres y niñas en todo el mundo. En muchos países, las mujeres que participan en la política o en la cara del activismo sufren intimidación y violencia. ONU Mujeres pide medidas urgentes para llevar a los criminales que perpetraron este acto cobarde ante la justicia.
El asesinato de Salwa Bugaighis rompe nuestros corazones, pero no va a romper nuestra determinación para promover la paz y la participación plena e igualitaria de la mujer en todas las esferas de la vida, en todos los países del mundo.

Texto de la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres condenando el asesinato de la activista de los derechos de la mujer en Libia y nos sumamos a todo su contenido .

Asesinada el 26/06/2014

http://www.elmundo.es/internacional/2014/06/26/53abf1c0268e3e46698b4576.html
http://www.ansa.it/sito/notizie/mondo/2014/06/26/uccisa-a-bengasi-avvocato-diritti-umani_fb926711-3d2c-486c-b9e5-75a02d39afaa.html
http://www.abc.es/internacional/20140626/abci-activista-asesinada-bengasi-201406261451.html

Fuente original: Salwa Bughaigis. Blog Heroínas. [en línea] http://heroinas.blogspot.com.es/2014/06/salwa-bughaigis_29.html?spref=fb&m=1 [consulta: 09/07/2014]

De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

*La Reina María Antonieta bajo el Sol y la Luna, de J.M.H.

mujeres masonas

Hace unos días publicábamos aquí un artículo titulado 1728. En él se explicaba dónde se hallan las raíces temporales del Gran Oriente de Francia. Ha sido ese texto y una conversación con un buen amigo lo que me ha llevado a plantearme la redacción de algún trabajo adicional, con la finalidad de contribuir a un mejor conocimiento de la obediencia en la que Voltaire, casi al final de sus días, vistió el mandil. Así, si hace un par de semanas nos ocupábamos en cierto modo de la confusión que genera la aparición de determinadas fechas de referencia en el sello que identifica al G.O.D.F., y que -como todo buen conocedor sabe- van más allá de la creación oficial de la Obediencia, hoy enfocamos un tema diferente que abordaremos en dos partes: Las relaciones de la Francmasonería francesa, y del Gran Oriente en particular, con el proceso revolucionario de 1789.

mujeres masonas

Hablaremos en esta ocasión del clima que se vivió en la Francia del siglo XVIII, en el momento justo en el que como vimos el otro día se pergeñaba una estructura masónica que, proveniente de las islas británicas, acabó por convertirse en algo genuinamente francés, desarrollándose en determinados círculos formados por personas caracterizadas por su relevante posición y por participar en la agitación política del momento. En la primera mitad del Siglo de las Luces son muchos los nobles que se acercan a la nueva institución. Es notable igualmente la presencia de estuardistas y orangistas, católicos los primeros, protestantes los otros, que trasladan a Francia la tensión de su enfrentamiento civil. Cuando en 1736 aparece la primera estructura obediencial francesa (la Gran Logia Provincial, luego Primera Gran Logia), el éxito de la masonería como fenómeno social es indiscutible. Un informe policial que data de 1737 apunta en unos escasos renglones este dato: “… hablamos de los progresos de la orden de los “Frimaçons”. Todo el mundo, grandes y pequeños, se hace recibir. Causa furor…” La masonería en este momento todavía no es conocida con suficiente detalle por el poder establecido. La policía ni siquiera escribe con corrección ortográfica el nombre de la institución. Pero en las más altas esferas de la Corte del Rey Luis XV se observa con recelo el progresivo avance de lo que entonces es una sociedad secreta. El todopoderoso primer ministro en la práctica, Hercule Fleury, cardenal conocido por el sobrenombre de “Su Eternidad”, reacciona con enorme desconfianza ante tal furor y, temeroso de las complicaciones políticas que puede generar la filtración de estuardistas y orangistas, así como la total ausencia de control estatal, impulsa la adopción de las primeras medidas represoras que no gozarán de mucho éxito.
Llama la atención que los hombres de la masonería de entonces fueran capaces de llegar hasta el mismísimo cardenal con el ánimo de apartarlo de una idea tan negativa. El bien conocido caballero Ramsay mantendrá una reunión con Fleury, pero con muy poca fortuna, pues el clérigo terminará recordándole que al Rey no le gustan “ésas asambleas” y que el derecho de reunión no existe.

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Tenemos noticias de una famosa redada hecha por las fuerzas del orden de la época en 1737. Sucedió en La Rapée, en París. La policía irrumpió en una taberna regentada por un tal Chapelot. Antes de acceder al local, lo primero que vieron debió de dejarles muy sorprendidos: una larga fila de lujosos carruajes estacionados en la calle, cuyos cocheros aguardaban pacientemente el regreso de sus señores. Dentro del local reconocen las caras de lo más granado de la sociedad parisina. El informe policial habla por sí sólo y deja constancia de la reunión de una muchedumbre “…ataviada en su mayor parte con un mandil de piel blanca, alguno -sigue diciendo el texto- lleva una cinta de seda azul a modo de collar en torno al cuello de la que pende una escuadra, o una paleta, o un compás, cuando no otras herramientas ligadas al oficio de albañil…” El comisario al frente de la singular misión no se atreve a identificar a nadie, limitándose a ensañarse con el posadero, que será quien pague las culpas de todos. Al pobre Chapelot le cierran el “cabaret” durante seis meses y le obligan a pagar una multa de mil libras, suma que debía ser bastante cuantiosa en aquella época. Si la resolución dictada por la autoridad policial contra Monsieur Chapelot el 14 de septiembre de 1737 tiene importancia, es porque en ella se recoge todo un fundamento a favor de la prohibición de “todo tipo de asociaciones, especialmente ésa de los Freys-Maçons”.
De todos modos el poder político no pone mucho interés en perseguir a quienes en definitiva son sus propios actores, dándose así una curiosa paradoja. Por su parte, la masonería del momento se limitará a acentuar la discreción, algo que ni pondrá fin al furor del que hablaba la policía en un primer instante, ni evitará que algún otro hostelero siga los mismos pasos que el infeliz Chapelot. El desarrollo de la masonería continúa en la Corte. La denuncias de algún párroco provocan la intervención policial pero, a diferencia de la situación que conocerán otros países como el nuestro, no generan gran inquietud. La nobleza de más alta alcurnia se incorpora a la cabeza de la naciente obediencia, llegando incluso a especularse con que el propio Luis XV ha sido iniciado. Paul Naudon, que nos guía en este relato, hace referencia a unos versos escritos por un clérigo francmasón, el Abad Pingré, con ocasión de la colocación de la primera piedra de la Iglesia de Santa Genoveva por el Rey:

Cuando con el cetro en la mano Luis dicta la ley,
En su señor un francés bendice a un tierno padre.
Si para levantar un templo toma entre sus manos una escuadra,
En su hermano un masón ve al más grande de los reyes.

Pero más allá de los versos el misterio es lo único que nos ha quedado. Los investigadores han encontrado pruebas de la existencia de una Logia del Rey, que aparece citada en 1739. También sabemos que en 1745 aparece un taller denominado Logia de la Cámara del Rey, que como su propio nombre indica aglutinaba a buena parte del personal del Monarca. Bajo el reinado de Luis XVI la Logia de Cámara se transformará en una logia militar cuya petición de constitución aparece en los archivos del Gran Oriente de Francia datada el día 17 de agosto de 1775.
De Luis XVI tampoco conocemos nada con certeza. Sí sabemos por contra de su primo Luis Felipe de Orleans, que llegó a ser el Gran Maestro del G.O.D.F.; y de dos de sus hermanos, el Conde de Provenza y el de Artois. El primero, tras el fin del Imperio, reinará con el nombre de Luis XVIII. El segundo lo hará como Carlos X y perderá el trono en la Revolución de 1830.
Las mujeres también se incorporarán a esta moda que hace estragos en la Corte de una Francia que se asoma al abismo. Es el momento en el que aparecen las logias de adopción y con ellas una especial noción de la masonería femenina en la que destacan figuras como la Princesa de Lamballe, que llegará a asumir según algunas fuentes un puesto de notable responsabilidad en la masonería escocista, para convertirse años más tarde en la víctima más conocida del asalto a la Prisión de la Fuerza por la truculencia que rodeó su muerte**. María Antonieta, Archiduquesa de Austria, Reina de Francia y amiga íntima de la Princesa de Lamballe le explicaba a su hermana con el tono frívolo que llegó a caracterizarla que, en relación con los francmasones “… Todo el mundo lo es. Es la manera de poder enterarse de todo ¡Dónde está el peligro!”

No resulta difícil comprobar que el desarrollo de la masonería en la Francia de la Ilustración y en la prerrevolucionaria, se halla ligado a los estamentos más pudientes de la sociedad. Pero el crecimiento de la entidad no se produce únicamente en los salones de la Corte. Logias como “Las Nueve Hermanas” son prueba de ello, aglutinando una buena parte de lo que hoy denominaríamos el “capital intelectual” del momento. Será una especial característica la que coloque a la masonería en una posición compleja frente al proceso revolucionario. Y decimos que es compleja porque de una parte en su seno se consolida la promoción de determinados valores que apuntan un cambio radical, el nacimiento de una nueva sociedad; pero por otro lado la masonería del momento no dejará de verse devorada por el estallido del 14 de julio, un fenómeno histórico que, sin embargo, propiciará a lo largo del siglo XIX el nacimiento de la primera teoría conspirativa con cierta trascendencia, y que atribuye a la entidad tanto la autoría intelectual como la responsabilidad en la producción de la Revolución. Todo un clásico de la leyenda negra al que muchos francmasones, inexplicablemente, siguen dando credibilidad***.

    mujeres masonas

    * Reproducción de la obra autorizada para este blog por su autor.
    ** Una placa la recuerda hoy sobre los muros de lo que creo es una biblioteca pública, levantada sobre el solar que ocupó la fatídica prisión.
    *** Recomiendo la lectura de los trabajos de Paul Naudon, guía -como digo en el texto- de esta sucesión de relatos.

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    Ricardo Fernández en 12:00 p. m.

    Fuente original:De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta . Blog memoria masónica. {en línea] http://memoriamasonica.blogspot.com.es/2011/10/de-la-fundacion-la-ultima-moda-en-la.html?m=1 [Consulta 09/07/2014]

Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica

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Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica por sesgos de género en la organización sanitaria y en los análisis estadísticos por la actitud de los profesionales de la sanidad

Los profesionales sanitarios y la organización sanitaria son los que construyen poco a poco el gran entramado del análisis estadístico de las frecuencias y prevalencias de las enfermedades, de las incidencias de las enfermedades nuevas, de los resultados de los tratamientos, y de su evolución. Si las actitudes de los médicos, de las/los profesionales sanitarios hacia las/los pacientes ya está sesgada en un inicio, difícilmente las estadísticas de prevalencia de las enfermedades podrán ser objetivas si no se realiza un esfuerzo mayor.
Las actitudes de los médicos de atención primaria hacia los pacientes, mujeres y hombres, fueron estudiadas por Berstein y Kane (1991). Se observó que el 25 % de las mujeres eran catalogadas como pacientes que se quejaban en exceso; los síntomas de las pacientes eran más fácilmente atribuidas a influencias emocionales que las de los hombres y las enfermedades de las mujeres iban a ser clasificadas como psicosomáticas en el 26 % de los casos frente solamente el 9 % en el caso del sexo masculino. Los médicos y las médicas aprecian, a menudo, que las demandas de los pacientes varones son más serias, y también es probable que valoren un componente psicosomático si la paciente es de sexo femenino. La confianza de los profesionales sanitarios a la hora de asistir y de investigar que la ciencia era neutra por naturaleza les hizo pensar que cualquier metodología introducida podía ser válida para estudiar las enfermedades porque no creyeron en ningún momento que hubiera diferencias de sexo, ni en la mortalidad, ni en la evolución de las enfermedades, ni en el metabolismo de los fármacos. Además creyeron que la misma organización sanitaria no podía influir de manera alguna en la metodología del estudio y en los resultados de los análisis estadísticos efectuados: «Parece que tanto las circunstancias sociales como los procesos biofisiológicos contribuyen a las frecuencias y a las estadísticas observadas. Una rígida adherencia a un aspecto en exclusión del otro es de un provincianismo destructivo. Además, esta aproximación tiene como resultado una incompleta y a veces poco rigurosa explicación de los fenómenos. Esta rigidez ha conducido a una investigación mal enfocada, a unas evaluaciones inapropiadas, y a unas intervenciones mal concebidas relacionadas con la enfermedad. Como resultado, tanto el reduccionismo sociológico entre sociólogos y trabajadores de salud pública se ha convertido en tan destructivamente miope como lo ha sido hasta ahora el reduccionismo biofisiológico entre los científicos de ciencias biológicas y naturales» (Mckinlay, 1996).
Si las personas que realizan los estudios estadísticos nunca piensan que pueda haber una evolución de las enfermedades diferente, o una metabolización de los fármacos distinta, o incluso un riesgo más elevado de sufrir algún tipo de consecuencias negativas por la utilización de un fármaco, si no se piensa en aquello difícilmente las estadísticas resultantes serán fieles reflejos de la realidad, por tanto, se perpetuará la invisibilidad científica de las mujeres año tras año en la ciencia médica.
Carme Valls Llobet
http://quark.prbb.org/27/027041.htm

Fuente original:Valls Llobet, Carme Las mujeres han sido invisibles para la ciencia biomédica – Mujer del Mediterráneo [en linea] http://mujerdelmediterraneo.blogspot.com.es/2014/06/las-mujeres-han-sido-invisibles-para-la.html?spref=fb&m=1 [Consulta:24/062014]