De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta

*La Reina María Antonieta bajo el Sol y la Luna, de J.M.H.

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Hace unos días publicábamos aquí un artículo titulado 1728. En él se explicaba dónde se hallan las raíces temporales del Gran Oriente de Francia. Ha sido ese texto y una conversación con un buen amigo lo que me ha llevado a plantearme la redacción de algún trabajo adicional, con la finalidad de contribuir a un mejor conocimiento de la obediencia en la que Voltaire, casi al final de sus días, vistió el mandil. Así, si hace un par de semanas nos ocupábamos en cierto modo de la confusión que genera la aparición de determinadas fechas de referencia en el sello que identifica al G.O.D.F., y que -como todo buen conocedor sabe- van más allá de la creación oficial de la Obediencia, hoy enfocamos un tema diferente que abordaremos en dos partes: Las relaciones de la Francmasonería francesa, y del Gran Oriente en particular, con el proceso revolucionario de 1789.

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Hablaremos en esta ocasión del clima que se vivió en la Francia del siglo XVIII, en el momento justo en el que como vimos el otro día se pergeñaba una estructura masónica que, proveniente de las islas británicas, acabó por convertirse en algo genuinamente francés, desarrollándose en determinados círculos formados por personas caracterizadas por su relevante posición y por participar en la agitación política del momento. En la primera mitad del Siglo de las Luces son muchos los nobles que se acercan a la nueva institución. Es notable igualmente la presencia de estuardistas y orangistas, católicos los primeros, protestantes los otros, que trasladan a Francia la tensión de su enfrentamiento civil. Cuando en 1736 aparece la primera estructura obediencial francesa (la Gran Logia Provincial, luego Primera Gran Logia), el éxito de la masonería como fenómeno social es indiscutible. Un informe policial que data de 1737 apunta en unos escasos renglones este dato: “… hablamos de los progresos de la orden de los “Frimaçons”. Todo el mundo, grandes y pequeños, se hace recibir. Causa furor…” La masonería en este momento todavía no es conocida con suficiente detalle por el poder establecido. La policía ni siquiera escribe con corrección ortográfica el nombre de la institución. Pero en las más altas esferas de la Corte del Rey Luis XV se observa con recelo el progresivo avance de lo que entonces es una sociedad secreta. El todopoderoso primer ministro en la práctica, Hercule Fleury, cardenal conocido por el sobrenombre de “Su Eternidad”, reacciona con enorme desconfianza ante tal furor y, temeroso de las complicaciones políticas que puede generar la filtración de estuardistas y orangistas, así como la total ausencia de control estatal, impulsa la adopción de las primeras medidas represoras que no gozarán de mucho éxito.
Llama la atención que los hombres de la masonería de entonces fueran capaces de llegar hasta el mismísimo cardenal con el ánimo de apartarlo de una idea tan negativa. El bien conocido caballero Ramsay mantendrá una reunión con Fleury, pero con muy poca fortuna, pues el clérigo terminará recordándole que al Rey no le gustan “ésas asambleas” y que el derecho de reunión no existe.

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Tenemos noticias de una famosa redada hecha por las fuerzas del orden de la época en 1737. Sucedió en La Rapée, en París. La policía irrumpió en una taberna regentada por un tal Chapelot. Antes de acceder al local, lo primero que vieron debió de dejarles muy sorprendidos: una larga fila de lujosos carruajes estacionados en la calle, cuyos cocheros aguardaban pacientemente el regreso de sus señores. Dentro del local reconocen las caras de lo más granado de la sociedad parisina. El informe policial habla por sí sólo y deja constancia de la reunión de una muchedumbre “…ataviada en su mayor parte con un mandil de piel blanca, alguno -sigue diciendo el texto- lleva una cinta de seda azul a modo de collar en torno al cuello de la que pende una escuadra, o una paleta, o un compás, cuando no otras herramientas ligadas al oficio de albañil…” El comisario al frente de la singular misión no se atreve a identificar a nadie, limitándose a ensañarse con el posadero, que será quien pague las culpas de todos. Al pobre Chapelot le cierran el “cabaret” durante seis meses y le obligan a pagar una multa de mil libras, suma que debía ser bastante cuantiosa en aquella época. Si la resolución dictada por la autoridad policial contra Monsieur Chapelot el 14 de septiembre de 1737 tiene importancia, es porque en ella se recoge todo un fundamento a favor de la prohibición de “todo tipo de asociaciones, especialmente ésa de los Freys-Maçons”.
De todos modos el poder político no pone mucho interés en perseguir a quienes en definitiva son sus propios actores, dándose así una curiosa paradoja. Por su parte, la masonería del momento se limitará a acentuar la discreción, algo que ni pondrá fin al furor del que hablaba la policía en un primer instante, ni evitará que algún otro hostelero siga los mismos pasos que el infeliz Chapelot. El desarrollo de la masonería continúa en la Corte. La denuncias de algún párroco provocan la intervención policial pero, a diferencia de la situación que conocerán otros países como el nuestro, no generan gran inquietud. La nobleza de más alta alcurnia se incorpora a la cabeza de la naciente obediencia, llegando incluso a especularse con que el propio Luis XV ha sido iniciado. Paul Naudon, que nos guía en este relato, hace referencia a unos versos escritos por un clérigo francmasón, el Abad Pingré, con ocasión de la colocación de la primera piedra de la Iglesia de Santa Genoveva por el Rey:

Cuando con el cetro en la mano Luis dicta la ley,
En su señor un francés bendice a un tierno padre.
Si para levantar un templo toma entre sus manos una escuadra,
En su hermano un masón ve al más grande de los reyes.

Pero más allá de los versos el misterio es lo único que nos ha quedado. Los investigadores han encontrado pruebas de la existencia de una Logia del Rey, que aparece citada en 1739. También sabemos que en 1745 aparece un taller denominado Logia de la Cámara del Rey, que como su propio nombre indica aglutinaba a buena parte del personal del Monarca. Bajo el reinado de Luis XVI la Logia de Cámara se transformará en una logia militar cuya petición de constitución aparece en los archivos del Gran Oriente de Francia datada el día 17 de agosto de 1775.
De Luis XVI tampoco conocemos nada con certeza. Sí sabemos por contra de su primo Luis Felipe de Orleans, que llegó a ser el Gran Maestro del G.O.D.F.; y de dos de sus hermanos, el Conde de Provenza y el de Artois. El primero, tras el fin del Imperio, reinará con el nombre de Luis XVIII. El segundo lo hará como Carlos X y perderá el trono en la Revolución de 1830.
Las mujeres también se incorporarán a esta moda que hace estragos en la Corte de una Francia que se asoma al abismo. Es el momento en el que aparecen las logias de adopción y con ellas una especial noción de la masonería femenina en la que destacan figuras como la Princesa de Lamballe, que llegará a asumir según algunas fuentes un puesto de notable responsabilidad en la masonería escocista, para convertirse años más tarde en la víctima más conocida del asalto a la Prisión de la Fuerza por la truculencia que rodeó su muerte**. María Antonieta, Archiduquesa de Austria, Reina de Francia y amiga íntima de la Princesa de Lamballe le explicaba a su hermana con el tono frívolo que llegó a caracterizarla que, en relación con los francmasones “… Todo el mundo lo es. Es la manera de poder enterarse de todo ¡Dónde está el peligro!”

No resulta difícil comprobar que el desarrollo de la masonería en la Francia de la Ilustración y en la prerrevolucionaria, se halla ligado a los estamentos más pudientes de la sociedad. Pero el crecimiento de la entidad no se produce únicamente en los salones de la Corte. Logias como “Las Nueve Hermanas” son prueba de ello, aglutinando una buena parte de lo que hoy denominaríamos el “capital intelectual” del momento. Será una especial característica la que coloque a la masonería en una posición compleja frente al proceso revolucionario. Y decimos que es compleja porque de una parte en su seno se consolida la promoción de determinados valores que apuntan un cambio radical, el nacimiento de una nueva sociedad; pero por otro lado la masonería del momento no dejará de verse devorada por el estallido del 14 de julio, un fenómeno histórico que, sin embargo, propiciará a lo largo del siglo XIX el nacimiento de la primera teoría conspirativa con cierta trascendencia, y que atribuye a la entidad tanto la autoría intelectual como la responsabilidad en la producción de la Revolución. Todo un clásico de la leyenda negra al que muchos francmasones, inexplicablemente, siguen dando credibilidad***.

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    * Reproducción de la obra autorizada para este blog por su autor.
    ** Una placa la recuerda hoy sobre los muros de lo que creo es una biblioteca pública, levantada sobre el solar que ocupó la fatídica prisión.
    *** Recomiendo la lectura de los trabajos de Paul Naudon, guía -como digo en el texto- de esta sucesión de relatos.

    video
    Ricardo Fernández en 12:00 p. m.

    Fuente original:De la fundación a la última moda en la Corte de María Antonieta . Blog memoria masónica. {en línea] http://memoriamasonica.blogspot.com.es/2011/10/de-la-fundacion-la-ultima-moda-en-la.html?m=1 [Consulta 09/07/2014]

Las desaparecidas de la historia

Las desaparecidas de la historia

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Por Nicole Pellegrin

Historiadora y antropóloga

¿Quién, en Francia, conoce a la autora de la Declaración de los derechos de la mujer y ciudadana aparecida el 14 de septiembre de 1791? ¿Una candidata a la presidencia a la caza de los votos femeninos en las elecciones de 2007? ¿Un puñado de feministas y algunos historiadores e historiadoras que sueñan con hacer entrar en el Panteón a una mujer de letras honestamente revolucionaria? ¿Acaso no supo aplicar para sí misma el principio “la mujer tiene derecho a subir al cadalso; debe tener también el de subir a las tribunas” (artículo X)? Este pasaje, el más citado de todos los escritos de Olympe de Gouges, tiene un acento dramático que gusta tanto más que el resto de la Declaración, que se contenta con corregir, feminizando el texto de 1789. Dar – de forma concreta y no en abstracto- todos los derechos a todos, comprendido “un sexo superior en belleza y valor”, era pensar de otra manera, también hay que decirlo: con fuerza y humor, tomar en cuenta todas las relaciones sociales y meterse de lleno en un debate europeo sobre la auténtica igualdad, debate abierto por la Ilustración -en el Siglo de las Luces- y que sigue siendo actual.
Ignorada durante mucho tiempo (se publicaron algunos extractos en 1840, pero la primera versión completa la publica Benoîte Groult en 1986), la Declaración firmada (y por tanto plenamente asumida) por de Gouges es dedicada a la reina.
Este folleto parece haber pasado desapercibido en su tiempo, al contrario de lo que sucedió con la “Vindication of the Right of Women, de Mary Wollstonecraft, traducida ya en 1792 y bastante menos radical en la forma. La publicación precedió en dos años a la muerte en el patíbulo de de Gouges, por federalista y antirobespierrista, el día 3 de noviembre de 1793.
Reeditado bajo una forma a menudo truncada, este documento va a tender a convertir a Marie Gouze, viuda Aubry, llamada Olympe de Gouges, un icono internacional del feminismo. Sin embargo, esta fama, que todavía desconoce ampliamente Francia, se queda corta. Cuando se la conoce, es el final trágico de la segunda guillotinada de la historia de Francia (María Antonieta la precedió un poco antes) el que eclipsa el resto de los títulos gloriosos de una mujer transgresora: hija no reconocida de un padre aristócrata y de la hermosa esposa de un carnicero de Montauban, occitana que va a París después de quedar viuda muy joven, novelista autobiógrafa y escritora de teatro maltratada, esta antiesclavista fue una innovadora propagandista que supo hacer circular sus ideas por medio de carteles y a través de la prensa: abolir la trata de negros, reformar el sistema de impuestos y la Constitución, salvar la cabeza de los reyes, dar a todas y a todos el derecho al divorcio, a la educación, etc.
De sus muchas luchas, han quedado sobre todo los ataques frontales en favor de las mujeres. Puesto que “la mujer nace libre y es igual en derechos al hombre” (Declaración, artículo I), “la ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos deber participar personalmente, o a través de sus representantes, en su creación; debe ser la misma para todos: todas las ciudadanas y todos los ciudadanos siendo iguales a sus ojos, deben ser admitidos a todas las dignidades, plazas y empleos públicos, según su capacidad, y sin otras distinciones que aquellas que marquen su virtud y talento” (artículo VI).
Su vida e ideas comienzan a ser bien conocidas gracias al trabajo de Olivier Blanc y a muchas reediciones de sus piezas de teatro y de otros textos (Côte-femmes, Mille et une nuits, Cocagne). Distintos trabajos universitarios bastante recientes proyectan una luz cada vez más matizada sobre una obra singular (Joan Scott, Eléni Varikas, Christine Fauré, Gabrielle Verdier, Catherine Masson, etc).
Pero el destino sufrido por la notoriedad póstuma de de Gouges, incluyendo su carácter de feminista, merece atención en tanto que afecta a un aspecto que generalmente afecta a las innombrables (semi) olvidadas de la historia. Por haber tomado la palabra y hecho utilización de un talento juzgado masculino, estas mujeres pasaron en su tiempo, por mujeres-hombre y marimachos. Ésta reputación inicial, acrecentada a menudo por situaciones que las hacían social y financieramente vulnerables, ha devorado o marginalizado a estas mujeres, cuando no las ha metamorfoseado en arpías y/o en mártires.
George Sand no escapó a este tipo de desfiguración a la vez física y moral; tampoco Madame Roland. En cuanto a sus colegas escritoras, feministas o no, esperaron mucho tiempo antes de reconocer las aportaciones de de Gouges a la reflexión política general y a la causa de las minorías (mujeres o esclavos)en partiuclar. Flora Tristan ¿no se autoproclama en 1843 en La Unión obrera, “La primera que ha reconocido el principio de los derechos de la mujer? ¿Negación o desprecio de la antecesora? No lo sabemos, pero las diferentes etapas del feminismo también han conocido otros olvidos semejantes.
La misoginia de los “descubridores” recurrentes de de Gouges en el siglo XIX, tiene un acento feroz y estúpido: “heróica y loca” (los Goncourt), enferma de “paranoia reformataria” (un tal doctor Guillois), “una pirada en sus días malos, muchísimos, y una perdedora en los que tenía buenos” (Léopold Lacour), etc. Pero en este principio de siglo XXI, sería verdaderamente enojoso ver asentarse una visión que, por querer ser más ponderada, no estaría menos tergiversada y truncada.
Activista de las letras francesas, de Gouges es inseparable de los debates de su tiempo y de un mundo violentamente dividido por la diferencia de sexos, en el que las mujeres comienzan a practicar, sin el maquillaje del anonimato, una brecha visible y controvertida. En medio de escritoras francófonas de talento como Isabelle e Charrière, Germaine de Staël, Stéphanie de Genlis, Constance Pipelet, Louise de Kéralio y muchas otras a menudo olvidadas, de Gouges es, según Fortunée Briquet en 1804, “una de las mujeres más interesantes de su tiempo.
El contexto en el que a autora de la Declaración de derechos de la mujer y de la ciudadana formuló sus ideas, y sobre todo sus sentido hoy día, serán tratados durante dos días, el 14 de noviembre en la sede de la UNESCO y el 15 en Montreuil (Escuela nacional de música y de danza) de 10:00 a 17:30, por especialistas en su obra y “grandes testigos” de la lucha actual por la igualdad de derechos.
Organizado por Le Monde Diplomatique con el apoyo del Sector de ciencias sociales y humanas de la UNESCO, de la Comisión francesa para la UNESCO, de la ciudad de Montreuil, del Consejo Regional de Île de France y de TV5 Monde
Entrada libre previa reserva en www.unesco.fr

Fuente original: Las desaparecidas de la historia. Blog memoria masónica. [en lnea] http://memoriamasonica.blogspot.com.es/2008/10/las-desaparecidas-de-la-historia.html?m=1 [consulta: 09/07/2014]

Masonería exotérica/esotérica ¿hacia dónde caminar? – Masonería Mixta

Masonería: exoterismo y esoterismo. Mujeres Masonas. Foto extraída de masoneriamixta.es

Masonería: exoterismo y esoterismo. Mujeres Masonas. Foto extraída de masoneriamixta.es

Aunque los conceptos están claros me voy a permitir aclarar que los términos exotérico y esotérico se utilizan aquí únicamente en el sentido del trabajo hacia fuera o con la sociedad en la que nos movemos (exotérico) o hacia dentro y centrándolo exclusivamente en el que se desarrolla en la Logia (esotérico). Quien quiera ver cualquier otro tipo de connotaciones estará errando el tiro de manera clara y rotunda y pensando en una masonería inexistente ya que cualquiera que sea la opción por la que nos decantemos estaremos hablando de masonería y no de mancia sea, también, cualquiera que sea esta.

Si se analiza el crecimiento de las distintas Federaciones de nuestra Orden, Le Droit Humain, a lo largo y ancho del mundo podemos observar que el mayor crecimiento se produce en aquellas cuyas Logias entienden que el trabajo masónico en el siglo XXI no puede limitarse al que se realiza en el interior de los talleres y para exclusivo beneficio de sus miembros.

La anterior Gran Maestre de la Orden, Danielle Juette, insistía siempre en cada una de sus intervenciones públicas o privadas en la importancia que tenía el sacar el trabajo de los talleres a las calles, a las ciudades, a la sociedad en suma en la que nos encontramos inmersos. Me atrevo a decir que abogaba por una masonería exotérica, volcada hacia el Ser Humano en general. Capaz de trabajar realmente por el Progreso de la Humanidad pero desde la propia humanidad, no cómo algo por encima o extraño a ella.

Es evidente que este tipo de actitud masónica puede chocar, de hecho lo hace, con algunos usos y costumbres que tienden a buscar un tipo de asociación menos pública, y más orientada hacia el trabajo íntimo y el mejoramiento personal dentro -exclusivamente- de la logia, aunque en el bien entendido de que tal mejoramiento acaba rindiendo frutos a toda la humanidad. Cómo decía en el sumario nos encontraríamos ante una masonería exotérica y volcada hacia la cives en la que se incardina frente a aquella otra de carácter esotérico y que se volcaría fundamentalmente hacia el individuo como target de su quehacer. De alguna manera tendríamos la tradición, esta última, frente al aggiornamento de aquella.

En cualquier caso hay un punto en común entre ambas, y es que en ninguno de los dos casos se renuncia a la característica esencial de la masonería, el carácter iniciático de la sociedad y que se mantiene inalterable adoptemos la opción que adoptemos, y será precisamente lo que en cualquiera de los dos casos diferencia una Logia, una Obediencia(sea la que sea), de cualquier otro tipo de asociación, club o grupo humano unido por cualquier tipo de intereses comunes y legítimos.

El título lleva implícita la exigencia de una respuesta y aquí estaremos a lo que cada cual considere más conveniente desde su propio punto de vista, vivencias o necesidades. Cómo no se trata de hacer una exposición neutra sino de aportar una reflexión personal, razón fundamental de este blog es llevar a la sociedad el pensamiento de un grupo de masones encuadrados en una determinada obediencia, he de decir que mi apuesta personal es, desde siempre y de una manera inequívoca, por la opción que nos lleva a continuar fuera de nuestros talleres la labor en ellos comenzada, pero sin que en ningún caso confundamos la Logia o el trabajo masónico con ningún tipo de ágora o ateneo, mucho menos con organizaciones con un mayor contenido político (entiéndase que en este caso el término político tiene más que ver con la acción partidaria que con el propio concepto amplio de la política: aquello que nos envuelve a todos en todos los momentos de nuestra vida).

La masonería debería en consecuencia, y en mi opinión, en conjugar ambos mundos consiguiendo así que la reflexión presidiese, en la medida de lo posible, nuestros actos y que estos se atuviesen a las exigencias de la plomada y el nivel.

He dicho

Fuente original: Masonería exotérica/esotérica ¿hacia dónde caminar? – Masonería Mixta http://masoneriamixta.es/masoneria-exoterica-esoterica-hacia-donde-caminar/ [Consulta: 24/06/2014]

La forma de sentarse en logia

mujeres masonas abu simbel

LA FORMA DE SENTARSE EN LOGIA

En las instrucciones que recibe todo masón cuando comienza a desbastar la piedra tosca, es la forma de sentarse. Es muy probable que actualmente se pase por alto esta instrucción, e incluso decirle que debe sentarse recto, pero no se le instruye que esta forma de sentarse tiene un significado esotérico, de que representa un simbolismo en logia, y no porque así debe ser. Nada más alejado de la verdad, de que solo debe sentarse recto porque es una regla de urbanidad y apelar a las “buenas costumbres”.

Esto no es así, y el presente trazado trata de darle la razón simbólica a esta forma del sentarse en logia. La instrucción recibida suele referirse de esta manera : “ El masón en logia Debe sentarse de esa forma por que simboliza la rectitud de nuestros actos mediante la formación de la Esc:. con nuestro cuerpo; y por lo tanto prácticamente, adoptamos una forma simbólica de tomar asiento.” En las alegorías que nos enseña la Ley de la Doble Esc:. , donde sabemos que la Esc:. Está compuesta por la Plo:. Que simboliza una línea por la cual el H:. asciende y desciende del mundo espiritual hacia el Niv:. Que simboliza el mundo terrenal Y de esta forma encontramos que todo nuestro cuerpo al sentarse, forma una escuadra, conectados con el mundo espiritual.

Esa es la razón simbólica, pero vayamos un poco más en la historia. A través de los estudios realizados acerca de la historia de las religiones, de las Humanidades, del Antiguo Egipto y de otras Ordenes Fraternales, y como siempre en la búsqueda de la verdad y del conocimiento trascendental, se llega a a la conclusión que todas las religiones así como las diferentes Escuelas Iniciáticas tuvieron su nacimiento, en las Escuelas de los Misterios de los Egipcios. Comencemos por el ángulo recto que se convierte en símbolo de divinidad, ya que su conocimiento por los antiguos egipcios, por el simple hecho de poder construir todo tipo de ángulos a partir de la plomada, hicieron posible estas mega construcciones como son las pirámides.

Como dice el psicoanalista Antonio Bustamante “Tanta importancia cobra este concepto, que llegamos a la época de Pitágoras donde el conocido teorema de Pitágoras puede considerarse como el cénit de la gloria de lo ortogonal: lo que pasa con los cuadrados de los catetos tiene algo de psicoanálisis del rectángulo. Después de Pitágoras, todo lo que se diga sobre el ángulo recto, o es tradición, o es más de lo mismo”.

Pero esto que tiene que ver con la postura al sentarse me preguntarán?? La respuesta es que primero hay darle la verdadera magnitud al concepto divino del ángulo recto para poder ir más adelante. Es entonces que al ser considerada la geometría y el ángulo recto, un sinónimo de conocimiento superior, y si nos trasladamos a la época antigua, cuando había que mantenerse largo rato en cuclillas para realizar tareas de molienda, cocina o manufactura, aparece el taburete bajo, para descansar las piernas, sin perder el acceso a los objetos del suelo. En esta postura el peso del cuerpo descansa sobre la base de la columna y las posaderas. En las casa de los potentados del Antiguo Egipto había una silla y muchos taburetes. La silla era un instrumento simbólico, no laboral, que realzaba el rango del jefe de la casa colocando su cabeza por encima de los que trabajan en cuclillas o taburetes.

Al igual que el trono de faraones, emperadores o papas, no es un asiento que pretenda ser cómodo, sino comunicar el poder de su usuario. O sea, dicho esto, y llevándolo a nivel simbólico, siempre el tener el poder significaba tener un conocimiento superior, y ese, es el conocimiento superior de un iniciado. Existe otro concepto que reafirma lo antedicho, voy a citar una frase del libro: El secreto, que nos dice al referirse sobre el poder de la visualización.-Los pies deben descansar totalmente en el suelo. No se deben cruzar brazos ni piernas, ni permitir que se toquen con otra parte del cuerpo. En esta posición la conciencia sensorial se mantiene aislada de los mensajes externos.

Favorece la búsqueda de los principios internos de una guía interior que nos oriente antes de tomar una decisión, ayuda también a una respiración profunda y a mantener la atención, ya que otra posición remite al descanso o al sueño, un ejemplo de ello es la pose del loto, que es la pose yoga para la meditación, diferente a lo que se desea con la pose de faraón, que es la que acabo de describir. Es necesario mencionar también que al hacer mediciones exactas a estas estatuas egipcias por estudiosos no masones, habían ciertas diferencias en cuanto a la porción fémur-pies, y se menciona de que esta posición es la ideal para la concentración, y que es ésta la que se adoptó en los viajes espaciales, denominándola “pose del astronauta”, y tanto es así que en algunas universidades han modificado en un plan piloto, la clásica carpeta recta por otra, semejándose a la pose del astronauta, pero esto ya se aleja del presente trazado, y lo menciono solo como asunto anexo. Volviendo al antiguo Egipto, si vemos, el ángulo tronco-fémur de las estatuas, la postura sentado en silla, pues, diviniza al hombre; el hombre, ese simple mortal que en el Antiguo Egipto se sienta sobre sus talones, se dignifica al sentarse, como un faraón, en una silla.

En el Antiguo Egipto, durante miles de años, sólo los poderosos disponían de una silla en sus casas, y ésta con fines más rituales que de uso práctico. Ahora se aclara el porqué esta posición, pero no justifica la posición de las manos y pies, solamente dice que deben estar los pies tocando el suelo, y surge la pregunta, entonces, ¡se puede cruzar las piernas y seguir con los pies en el suelo? Si nos detenemos a observar la posición de faraón, notaremos que en ningún momento se cruzan las manos y pies. El fundamento es el mismo, la rectitud, pero podemos agregar algo más a esta razón. El fundamento del Templo masónico, es que está situado en el universo, y que al abrir los trabajos, nos encontramos “sincronizados”, todos armonizados, y sin alejarnos de que este trazado es de primer grado, esto indica que las energías fluyen en un sentido, una razón más de porque el Mae:. de Cer:. Siempre gira en un sentido alrededor del Tem:., y así como fluyen en forma horizontal, es lógico suponer que para que se mantenga ese flujo, las energías que fluyen en vertical, no deben tener ningún impedimento para que sea de esa manera, esa es otra razón simbólica del pavimento de mosaicos, que representan estas fuerzas en vertical, equilibradas bajo el principio hermético de la polaridad “Todo tiene su par de opuestos, los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado”. , por lo tanto no debe haber ningún cruce de esta confluencia de energías. Esto quiere decir que cruzar los pies, o cruzar las manos impiden que la logia esté en armonía con el universo, así también esto indica que aquel que lo causa desarmoniza con la logia en sí. Esperando que estas razones simbólicas, y las razones de urbanidad sean suficientes para que adoptemos la pose del faraón para la realización correcta de nuestros trabajos cuando estemos sentados en logia, ya que no olvidéis que la razón primordial de ello, es que estos trabajos están dedicados al supremo ser, el Gran Arquitecto del Universo.

Texto enviado via-email.

Fuente original:La forma de sentarse en logia. Portal Masónico [en línea] http://www.portalmasonico.com/la-forma-de-sentarse-en-logia [Consulta: 06/06/2014] Enlace

MASONERÍA FEMINISMO Y LIBREPENSAMIENTO

Resulta frecuente que se entienda el movimiento feminista como forma de conflictividad social y de pensamiento reivindicativo, centrado en las manifestaciones políticas del sufragismo a partir del discurso de igualdad. Sin embargo, desde la perspectiva histórica se hace necesario establecer otros parámetros a partir de resortes socioculturales que se asienten en el reconocimientos de la diferencia de género y de roles sociales distintos para hombres y mujeres, rescatando como feminismo, actuaciones experiencias e iniciativas encaminadas al cambio social.

mujeres masonas

En España con la llegada del pensamiento liberal, la ilustración y la cultura fueron enriqueciendo la vida y la formación de muchas mujeres. Los salones literarios, las tertulias y la lectura fueron sembrando en la mujer inquietudes que irían más allá de las cuestiones “exclusivamente femeninas” de manera que puede decirse que el componente feminista de las corrientes librepensadoras en el tránsito de los siglos XIX al XX contribuyó y mucho a matizar las características del discurso igualitario de raíz ilustrada que suponía, en líneas generales, el abandono de la minoría de edad y la construcción de un espacio entre iguales aún cuando se dejaba la lucha activa a los poderes del hombre conformándose la mujer con adquirir su dignificación como compañera.
Las conexiones entre libre pensamiento, feminismo y masonería se hicieron patentes en la trayectoria de muchas mujeres fuera y dentro de España: Rosario de Acuña, Marguerite Durand, Amalia Domingo o Belén Sárraga entre otras.
En Alicante la logia Constante Alona en 1891, creaba una Cámara de Adopción femenina integrada por un total de veintiuna mujeres, todas ellas escritoras a excepción de dos artistas, lo que nos induce a pensar que se trataba de un colectivo de clase media. La conexión entre el incipiente discurso feminista y esta Cámara de Adopción femenina se producía a partir de los contactos establecidos entre los círculos masónicos alicantinos con dos pioneras del librepensamiento: Rosario de Acuña, la primera mujer que habló en el Ateneo de Madrid y que llevada por los ideales comunes; anticlericalismo, búsqueda de progreso humano, respeto y tolerancia, se inició el 12 de Febrero de 1886 en la Logia alicantina. Junto con Rosario de Acuña, la valenciana Belén Sárraga, fundadora de la Asociación Femenina de Valencia en 1897 y cuyas actividades masónicas en la ciudad conocemos tanto por la documentación existente de la citada logia Constante Alona como por sus intervenciones en distintos actos públicos junto a reconocidos masones alicantinos : Rafael Sevila, José Guardiola o José María Santaelices.
Si bien como dijimos al principio, este feminismo decimonónico estaba muy lejos de cualquier forma de reivindicación política, de lo que no cabe duda es que la preocupación de estas librepensadoras estuvo encaminada a fomentar un cambio de mentalidad que fomentara la educación igualitaria y reclamara la dignidad de la mujer como individuo desprendiéndose de la tutela del varón.
No obstante, es preciso señalar que se trataba de reducidos círculos femeninos, que tal y como afirma Mary Nash, además de sufrir la incomprensión de sus contemporáneos, tuvieron que enfrentarse a serias dificultades, como el abandono de sus familias, el silencio y la pobreza que terminaría siendo el destino de muchas de ellas.

Fuente: Blog de María Perales. http://www.enlalineadeltiempo.com/masoneria-feminismo-y-librepensamiento/
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Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos. | MASONERÍA MIXTA

Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos.
feb 02, 2014 ~ 3 Comentarios ~ Escrito por Ricardo Fernández

En los temas sociales, y más en este de los Derechos Humanos, es conveniente para saber cómo actuar acotar bien de qué se está hablando, aclarar errores en su concepción y ser conscientes de cómo hemos llegado a esta situación para proponer algunas ideas de actuación.

Un primer error respecto a los “derechos humanos” es considerar que estos existen y son intrínsecos al hecho de ser persona; un segundo error es considerarlos inmutables, de modo que un recorte o eliminación se considera como un ataque a la dignidad de las personas; y un tercer error, como consecuencia del anterior, es pensar que son consustanciales y forman eso que se ha dado en llamar “la dignidad humana”.

En el primer caso, los que piensan que los “derechos humanos” existen como parte del ser humano olvidan que los que hoy consideramos como tales no lo han sido en la inmensa mayoría de las sociedades hasta fechas muy recientes -y aún no lo son en bastantes-, ni ha abarcado a todos los seres humanos. Para empezar, no consideraba a las mujeres, ni a los extranjeros a la “polis” (los bárbaros), ni a los vasallos, o a los que no tenían una determinada renta… Hay tantas excepciones en la consideración de los “derechos humanos”, que considerarlos asociados al hecho de ser persona es exagerado.

El segundo error, el considerarlos inmutables, olvida que los “derechos humanos” se han modificado a lo largo del tiempo. De las primeras normas sobre el “derecho de gentes” del derecho romano hasta la Declaración Universal de 1948 se han sucedido los “derechos del hombre y del ciudadano”, “de la mujer y la ciudadana”, “del niño”, etc., de modo que hasta los que actualmente conocemos ha habido una continua modificación y mejora. Por otro lado, su “inmutabilidad” supondría que están predeterminados, que se derivan de una supuesta ley natural al margen de la sociedad. Es el iusnaturalismo como explicación circular.

El tercer error, que considera la aparición del “género humano” como la aparición de los “derechos humanos”, olvida que éstos son un constructo del Derecho, que “los derechos no son algo que exista ya dado en la naturaleza y que nosotros nos limitemos a descubrir, como los cromosomas o los continentes. Los derechos los creamos mediante nuestras convenciones. Así que la pregunta relevante no es ¿qué derechos tiene tal criatura?, sino ¿qué derechos queremos que tenga?[1]

Si los “derechos humanos” son un largo proceso que se inician con la Revolución Francesa, luego con los movimientos del socialismo utópico y los feministas del XIX, en que las conquistas se logran muy poco a poco, hoy, el ataque viene, principalmente, por el debilitamiento de sus principios ideológicos manifestados en la aceptación del lenguaje del adversario.

Cuando se da por cierto y bueno que existe la “libertad de mercado”, que la “eficiencia” es la vara de medir, que la “competitividad” es el valor absoluto, que el “crecimiento”, sea a costa de lo que sea, legitima cualquier medida, entonces no puede sorprendernos que se modifique la Constitución en un tiempo récord por quienes han perdiendo su discurso para convertirse en los “gestores amables” de un capitalismo que sólo ha tenido que esperar a que sus propias contradicciones les hiciera caer, y con ellos a todo lo que en más de 150 años de luchas se había construido como derechos sociales y económicos.

Del qué importa que “el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones” al “bajar los impuestos es de izquierdas” se han ido dando un cúmulo de renuncias y complicidades en los que la pérdida de derechos ha sido la consecuencia lógica; pues si los que aceptaban, aún a regañadientes, que había ciertas líneas que no se podían cruzar han visto que quienes tenían que defenderlas eran los primeros en dar por buena la lógica del capitalismo, al ocupar el poder se han encontrado con una ocasión de oro.

Entonces, una parte de esa izquierda, faltos -por propia renuncia- de un lenguaje propio, se lanza a etiquetar de fascistas a las políticas de la derecha. Y ojalá fuera cierto. Así, al menos, tendrían un enemigo fácilmente identificable, al que contestar con el lenguaje social propio que construyó el Estado de Bienestar en el siglo XX, sin esas jerigonzas con que las “terceras vías” de las London´s Schools han deslumbrado a tantos y que sólo han servido para llegar a la anulación intelectual de la izquierda en toda Europa. Que en el caso de España ha llevado a que un ex ministro vea como normal cobrar un millón de euros sólo en dietas en una Caja de Ahorros en bancarrota o a que un Gobierno autonómico nombre Hija Predilecta a la duquesa de Alba.

Pero no son fascistas, por mucho que abusen de medidas autoritarias para acallar las protestas. Son esa mezcla de señorito calavera de la España de “cerrado y sacristía” con el Chicago´s boys de la escuela de negocios. Ojalá fuesen fascistas, al menos tendrían un tinte obrerista. Pero no. El ataque a los “derechos humanos” que vemos en los recortes a la investigación, educación, salud, manifestación, opinión, etc., son los que hace un contable: ¿puedo ganar algo con ello? Lo privatizo. ¿No dará más que pérdidas? Lo elimino. Y eso no es fascismo, es contabilidad pura y dura. Cuenta de resultados. Y en esas circunstancias, para quienes han adoptado el lenguaje y la lógica del “libre mercado” pensar o hacer algo distinto les es imposible. Todo lo más suavizar sus formas, sus tiempos o su alcance. A la larga: nada.

Impedir que los “derechos humanos” retrocedan o desaparezcan exige una acción decidida que cambie las condiciones. Muchos movimientos en todo el mundo, desde Seattle a Río han marcado algunas pautas, algunas ya muy antiguas, como la tasa Tobin, que aquí, diferentes grupos han hecho suyas tras la “indignación” de un 15M, que los partidos institucionalizados aparentan ningunear, aunque no hace tanto les eran propias.

El cambio, a mi entender, pasa por recuperar un discurso propio, que en lo institucional sea revolucionario, en lo económico alternativo y conservador en lo antropológico y medio ambiental.

Revolución institucional, por la que la libertad de elegir sea cierta y no una lotería sobre propuestas trucadas, hechas a la medida de los intereses personales de las cúpulas políticas para perpetuarse; que la reforma constitucional, la electoral y las listas abiertas y desbloqueadas sean una realidad. Revolución institucional para que los derechos sociales no sean una mercancía, de modo que la ciudadanía sea un hecho cierto siempre y no una excusa electoral. Revolución institucional para que la corrupción no sea un arma arrojadiza, de modo que corruptos y corruptores encuentren abrigo o disculpa entre “los suyos” o “los nuestros”.

Una alternativa a la economía de la acumulación que se ha ido apoderando de lo colectivo y universal para privatizarlo. Una alternativa basada en el bien común, que impida la explotación más allá de los límites de la naturaleza, que evite esa espiral de demanda, consumo, desperdicio que aniquila a marchas forzadas a todo un planeta, para desarrollar un régimen en el que los procesos de producción y distribución permitan el acceso universal a los bienes colectivos, generales y universales en una nueva redistribución de la riqueza.

Y por último, conservadores en lo antropológico y ecológico frente al consumo desmedido, en una recuperación de un discurso ilustrado que nos pide incorporar el pensamiento político y social como reconocimiento de la dependencia recíproca entre los seres humanos y su entorno, pues la Naturaleza ya no marca la vida del hombre sino que éste puede deformarla de tal manera que se convierte a la vez en su verdugo y en su víctima.

Como masones tenemos un lenguaje propio, un liderazgo moral en cada uno de nosotros y una historia de defensa de los derechos que son un valor aglutinante en estos momentos; saquémoslo afuera y ayudemos a construir ese frente común contra la lógica del mercado, en el que confluyan los movimientos sociales que no tengan por único objeto ni única explicación de la vida el valor económico. Colaboremos a construir un modelo social que combine las libertades políticas, sociales y económicas con un parlamento activo y vigilante apoyado en una sociedad adulta y participativa.[2]

He dicho.
Ricardo Fernández.

[1] Creando derechos. Mosterín, Jesús. El País, 29.08.1999

[2] Democracia y sociedad civil, Keane, John. Alianza Editorial, Madrid, 1992.

Cómo impedir el retroceso de los Derechos Humanos. | MASONERÍA MIXTA [En linea] http://masoneriamixta.es/como-impedir-el-retroceso-de-los-derechos-humanos/#.Uu6b6iOPXFo [consulta: 12/02/2014]
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La imagen que la gente tiene de la Masonería | EL LIBREPENSADOR

La imagen que la gente tiene de la Masonería
Publicado por Ricardo Serna el 1 Febrero 2014 en Karma

Mandil-de-maestro-del-Rito-Escoces

Hace dos semanas, tres veinteañeras universitarias hablaban animadamente entre ellas en el interior del tranvía, mientras se desplazaban hacia el campus poco antes de las nueve de la mañana. Yo viajaba en el mismo convoy, muy cerca de ellas, y todos íbamos casualmente al mismo sitio: a la universidad. De pronto, una dijo a sus amigas que su profe de Contemporánea —de Historia Contemporánea, quiso decir— le había encargado hacer una reseña sobre un libro de contenido masónico. ¿Ma… qué? —interrogó otra, como preguntando qué diantre era eso de la Masonería—. Y entonces, la tercera aclaró a las demás que la Masonería era «una organización secreta que, durante la República española, hacía misas negras y perseguía a los curas y las monjas». Textual.

Debemos explicar que las chicas eran cultivadas y bien educadas, pero en absoluto se las veía finolis ni meapilas; eran chicas normales y corrientes, ubicadas probablemente en familias de extracción media.

Inmediatamente, la primera matizó la definición dada por su compañera puntualizando que la Masonería no era exactamente eso, sino más bien «una secta de anticlericales y gente de extrema izquierda». También textual.

Apenas les dio más tiempo para recrear nuevas definiciones del término; el tranvía llegó a la parada de la plaza de San Francisco y allí nos apeamos los cuatro. Ellas, unos metros por delante de mí. Y el caso es que, a pesar de mi discreción habitual, no pude por menos que acelerar el paso para alcanzarlas y decirles que la información que tenían de la Masonería no era fiable; incluso les aconsejé que leyesen un libro genérico acerca de la historia de la Orden, escrito por un reconocido historiador del tema.

Me miraron extrañadas al principio, con cierta prevención, como quien no se fía del tipo extraño que inopinadamente las aborda y se mete donde no le llaman. Comprensible. Luego, cuando percibieron mi buena intención, cambió la actitud de las jóvenes, y hasta me dieron las gracias al final por mi repentina intervención. Fuimos los cuatro juntos hasta el pórtico del campus y allí nos despedimos con simpatía y cordialidad.

Contamos esta reciente anécdota porque resulta sorprendente que todavía hoy, con medio siglo casi de sistema democrático a las espaldas, un gran porcentaje de universitarios de este país tengan, de la Francmasonería, la misma o parecida imagen que se podía tener de ella, en los círculos conservadores, en 1935. Entonces, la media España tradicional y católica sí tenía determinados motivos para contemplarla negativamente desde el subjetivismo, pero parece sorprendente que a fecha de hoy se siga opinando igual de esta institución con tanta raigambre en buena parte del planeta.

No vamos a negar que cada vez son más los españoles informados y leídos, pero no nos engañemos: la mayor parte de nuestros conciudadanos sigue creyendo que la Masonería es una cosa bien antigua, rara y secreta, cuando no siniestra y complotista, contraria en cualquier caso al poso cultural judeocristiano que conforma las raíces históricas de las sociedades europeas occidentales.

Se reconozca o no, desde la calle aún se identifican las logias con las épocas de republicanismo, sobre todo con la II República y los umbrales de la guerra civil, y se asocia siempre a los masones con movimientos antimonárquicos o insurreccionales proclives al anticlericalismo iconoclasta.

Es verdad que algunas logias y obediencias de antaño mantuvieron furibundas posturas anticlericales; y que algunos iniciados, afiliados en aquel entonces a partidos republicanos o a sindicatos de signo radical, pudieron coprotagonizar a título individual ciertos episodios lamentables que hoy son mera historia, como la quema de conventos en la Barcelona de la Semana Trágica (entre el 25 de julio y el 1 de agosto del año 1909), o las sacrílegas exhumaciones de cementerios cenobiales en los conventos saqueados en la ciudad condal, en Madrid y en otras capitales de provincia. Está claro que la Masonería, como institución, nada tuvo que ver con estos desmanes u otros episodios similares, aunque la leyenda negra señaló a la Orden del compás y la escuadra como la instigadora en la sombra de algunas de esas atrocidades históricas.

Aquella Masonería que antaño apoyó decidida y públicamente los movimientos republicanos y anticlericales, y que acogió en su seno a miembros radicales del sindicalismo anarquista, fue una Masonería teñida por la nefasta influencia política y el partidismo insolente, convirtiéndose por dichas razones en ágil correa de transmisión de una determinada ideología que acabó por dañar sensiblemente a las logias en el centro neurálgico de su esencialidad. La Masonería se politizó de tal forma que al final hubo de tomar partido. Y lo tomó, ya lo creo que lo tomó. Es posible que la coyuntura política del momento no diese opciones distintas, no lo sabemos con certeza, pero los hechos están ahí. Y de aquellos barros vienen estos lodos. Han pasado tres décadas largas desde que la Masonería regresó a sus aposentos españoles tras el fallecimiento del general Francisco Franco. Y este tiempo debería haber bastado para aclarar las cosas y enviar a los ciudadanos un mensaje sereno, claro y unitario: la Francmasonería no es en realidad lo que se dijo que era, incluso a pesar de las innegables y muy dañinas inclusiones políticas que horadaron sus esencias y su sentido último. Parece inexplicable que una persona culta y joven pueda definir esta Orden a día de hoy como una secta oscura y perversa al servicio de quién sabe qué terribles y extraños intereses. Definiciones peores y más erróneas hemos oído, no obstante, en estos últimos tiempos.

En treinta años, la Masonería ha tenido tiempo de limpiar su emborronada imagen social, de paliar su mala prensa, de romper con el pesado lastre de su leyenda tenebrosa. Pero las ocasiones de hacerlo se han malgastando neciamente por diversas razones. Entre ellas, por la pugna interna desatada, desde antes incluso de 1983, entre las distintas potencias masónicas, al objeto de dominar los horizontes interiores.

Nos parece lícito preguntarnos por qué motivo se piensa todavía que las obediencias masónicas tienen carácter anticlerical, secreto o conspirativo. Es verdad que en democracia se han convertido en asociaciones reconocidas y legales; es cierto que algunos masones, a título individual, han procurado hacerse visibles para explicar las cosas como es debido, pero es obvio que el mensaje adecuado no ha llegado a las calles ni ha calado en el ambiente. El esfuerzo de unos pocos ha sido insuficiente para poner los puntos sobre las íes. Y por otro lado, el hecho de que las logias mal llamadas liberales estén abanderando, desde hace cuatro o cinco lustros, el combate en pro del laicismo, tampoco ayuda demasiado a que la sociedad se desenganche por fin de los viejos clichés. El ciudadano de a pie no asocia a los masones con ideales de presente, y menos aún con retos o proyectos de futuro, sino que los contempla como miembros de una asociación trasnochada sumida en la hojarasca otoñal de nuestro pasado patrio; una institución anacrónica, en cualquier caso.

Nos reunimos con tres iniciados en las logias, uno integrado en la denominada Masonería regular y los otros dos en la liberal. Y los tres, curiosamente, nos expresan su convencimiento de que la institución debe adaptarse al presente buscando la renovación de cuadros y un cambio sustancial en el fondo y la forma del mensaje. «El tiempo de los dinosaurios ya pasó, y lo que toca es replantearse las cosas con ojos de modernidad y de sentido común y trabajar de lo lindo. Y no precisamente —señalan con énfasis— en pro del laicismo o del aborto libre (asuntos extramuros de los talleres que afectan a muchas sensibilidades y fomentan filias y sobre todo fobias, nos explican), sino en la senda de mejora del ser humano, en la construcción del yo íntimo de los iniciados, en la concienciación de que el ser humano es un templo digno de cultivo, de atención y perfeccionamiento».

Cuando ellos mismos se expresan de esta forma y no parecen tener desacuerdos de hondura en lo que dicen, nos parece que convendría reparar esos rotos, o de lo contrario esta organización no hallará el camino franco para volver a ser tomada en serio en este país a medio o largo plazo. La fraternidad debería instruir con ganas a sus nuevos aprendices, tanto cultural como espiritualmente, y enseñarles lo que de verdad significa ser hombres libres y de buenas costumbres. Nada como volver a las raíces para renovarse en condiciones.
Joya masónica de Pasado Venerable

Joya masónica de Pasado Venerable

Los principios elementales del pensamiento masónico siguen sin conocerse. A veces, lo que es peor, ni tan siquiera dentro de las logias. No estaría mal —me consta que a muchos masones les encantaría— que los responsables últimos de las numerosas obediencias y tendencias masónicas que cohabitan en España, que son más de veinte, se sentasen alrededor de una mesa para dialogar, zanjar pleitos intestinos y formar luego un frente común que, reconociendo y respetando las diferencias entre unos y otros, ofreciesen sin embargo una imagen única y sólida a los ojos de lo que se viene llamando «mundo profano», cantera única y frágil de la que se alimenta la institución. No desconocemos que se están dando los primeros pasos en este sentido en el seno de las obediencias liberales, pero son avances lentos y poco aireados, de los que no se percata casi nadie en la sociedad civil.

«Los masones —nos dicen ellos mismos desde su deseo de anonimato— deberíamos mostrarnos, tanto hacia dentro como hacia fuera, como lo que decimos ser: hermanos. Y como tales, enseñar a nuestros conciudadanos los valores intrínsecos de esta fraternidad, que no debe buscar otra cosa distinta al mejoramiento de los individuos. Después, la extensión social de esos valores dependerá de los iniciados en particular, de su quehacer y buen ejemplo como ciudadanos responsables». No podemos estar más de acuerdo. Es preciso que la Masonería se modernice, que abandone por fin los antiguos traspiés y las viejas infecciones nocivas, que deje de agitar banderas que no le son propias y trabaje resueltamente en ese cambio de imagen tan necesario para sus propios intereses.

Que se sepa que los masones no hacen política partidaria ni ideológica, y que no andan por ahí —creemos— persiguiendo curas ni conspirando en el interior sombrío de sus templos, sino laborando por la consecución de fines más constructivos, en especial en pro de las personas y su idiosincrasia moral.

Los tiempos han cambiado, y algunos estudiosos del tema damos por sentado que la Francmasonería también ha mudado sus ideas impropias y ha dejado atrás sus metas inapropiadas y caducas; y si no lo ha hecho del todo aún, estaría bien que concluyese cuanto antes el proceso inevitable de actualización.

Sería deseable, y con esto acabamos, que esas tres simpáticas jovencitas del tranvía consiguieran en breve respuestas claras a su laguna de ignorancia sobre qué es la Masonería, y que no fuera yo precisamente quien tuviera que dárselas.

.·.
Fuente: [En linea] [Consulta: 12/02/2014]

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«Ser masona es ser librepensadora»

Rosa Presmanes presenta en el Club Diario de Ibiza su libro ´La masonería femenina en España´, que recoge las vidas de masonas famosas que lucharon por la consecución de derechos sociales | En la actualidad existen once logias de mujeres

 Rosa Presmanes, autora del libro, acompañada por Teresa Alabèrnia, gran maestra de la Gran Logia Femenina de España. JUAN A. RIERA

Rosa Presmanes, autora del libro, acompañada por Teresa Alabèrnia, gran maestra de la Gran Logia Femenina de España. JUAN A. RIERA

raquel sánchez | ibiza ­«No somos un lobby de poder ni económico. En nuestros talleres cabemos todas. Las únicas condiciones que pedimos son ser librepensadora y de buenas costumbres, es decir, buenas personas». De esta forma describe Teresa Alabèrnia, la gran maestra de la Gran Logia Femenina de España, a las mujeres masonas a las que está dedicado el libro de Rosa Elvira Presmanes ´La masonería femenina en España´.

La autora ofreció una conferencia el jueves en el Club Diario de Ibiza para presentar este texto con el que pretende «recuperar la memoria de todas aquellas mujeres que pertenecieron a la masonería, haciendo hincapié en las más famosas, pero dando entrada a todas las demás». Para Presmanes la masonería «ahora parece una cosa antigua y lejana, pero es atemporal». «Se trata de mejorarse a uno mismo para mejorar la Humanidad», señaló a modo de introducción y aseguró que la masonería, ofrece «el contexto y el método» para lograr esa mejora. «Sus divisas, libertad, igualdad y fraternidad, siguen vigentes en el siglo XXI», sentenció. Actualmente existen diez logias femeninas en España y está a punto de fundarse la undécima en Canarias.

Presmanes recordó que la masonería, como método de conocimiento, se remonta a la antigua Mesopotamia, pero sus sociedades fueron estrictamente masculinas hasta que en 1770, la Gran Logia del Gran Oriente, en Francia, creó el rito de la adopción por el que pudieron empezar a participar mujeres. El rito de adopción no llegó a España hasta 1822 «aunque algunas mujeres participaban previamente en logias de hombres en las que eran aceptadas porque estaban muy dotadas intelectualmente y tenían impronta social». Presmanes defiende que las logias femeninas no fueron una estrategia de los maridos para alejar a sus esposas de los confesionarios, como defienden algunos autores, sino que «sirvieron de catapulta para que las mujeres encontraran su propio espacio».

La investigadora acercó al público a algunas de las masonas que protagonizan su libro y que fueron relevantes en la defensa de los derechos sociales en distintas épocas. Desde Mariana Pineda, mitificada con la ayuda de García Lorca, a Emilia Pardo Bazán, la primera catedrática española, o Rosario de Acuña, dramaturga y poetisa que luchó por el feminismo y la República, se divorció y tuvo un compañero 20 años más joven que ella ¡en el siglo XIX! «Lo bonito de estas mujeres es que trabajaban en red, como hacemos ahora las masonas españolas», apuntó Presmanes antes de referirse a la vida y logros de Ángeles López de Ayala, Teresa Claramunt, Carmen de Burgos, Clara Campoamor o Libertad Morte.

Fuente: http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2013/10/12/masona-librepensadora/650414.html
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Fotos. Visita en el secreto de los templos francmasones

Fuente: Le nouvel observateur. [En linea]http://tempsreel.nouvelobs.com/photo/20140124.OBS3769/photos-visiter-dans-le-secret-des-temples-francs-macons.html [Consulta: 12/02/2014]

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