Ilustres excluidas

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Rosario de Acuña y Sofía Casanova, las dos periodistas sabían que las beneficiadas de su lucha serían las mujeres de las generaciones futuras

Bismarck repetía que España era una gran nación porque llevaba apuñalándose varios siglos y aún sobrevivía.No hay mejor metáfora del alma cainita española. Cuando se habla de mujeres escritoras españolas del XIX y principios del XX parece que solo existen Emilia Pardo Bazán, Cecilia Bhöl de Faber, alias Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda o Carmen de Burgos, alias Colombine.

http://www.ahorasemanal.es/ilustres-excluidas-rosario-de-acuna-y-sofia-casanova

La iniciación de Voltaire

Fue el martes 7 de abril de 1778 cuando Voltaire abandonó el mundo profano para entrar en la sociedad de los misterios. Concretamente en el templo de Les Neuf Soeurs que se encontraba en la sede del Gran Oriente.

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Voltaire (1694-1778) escritor,historiador, filósofo y abogado francés fue uno de los principales representantes de la Ilustración. Miembro de la Academia francesa. Fue iniciado en la masonería en París el martes 7 de abril de 1778 en la logia Les Neuf Soeurs
Voltaire (1694-1778) escritor,historiador, y filósofo francés. Uno de los principales representantes de la Ilustración. Fue iniciado en la masonería en París el martes 7 de abril de 1778 en la logia Les Neuf Soeurs

El busto de Luis XVI, el del Gran Maestre, el del rey de Prusia Federico II, el de Helvetius, presunto fundador de la logia, acogieron a Voltaire. Todos los grandes hombres de la Masonería francesa estaban presentes, y Benjamín Franklin entre ellos.A veces se suele establecer una especie de correspondencia entre masonismo y volterianismo. Pero lo que de ordinario no se indica es que Voltaire fue iniciado en la masonería a la edad de ochenta y cuatro años, exactamente siete semanas antes de su muerte.

El abate Cordier de Saint-Firmin fue el encargado de presentar a Voltaire. La logia, a petición del sacerdote padrino del profano, decidió que en razón de su edad y débil salud dispensaba a Voltaire de las pruebas más penosas. Así, pues, no se le vendaron los ojos, por ejemplo. Pero, en sustitución, una cortina negra le impidió ver el Oriente hasta el instante en que la iniciación fuera un hecho consumado. Una comisión de nueve miembros designados por el Venerable tuvo por oficio el recibir y preparar al candidato. Este, apoyado en los Hermanos Franklin y Court de Gébelin, entró en el templo. Después de haber respondido de forma notable a cuestiones de moral y filosofía, que le planteó el Venerable, experimentó una gran impresión cuando, desapareciendo el velo negro, pudo ver el Oriente en todo su esplendor y la corona de personajes célebres que se encontraban allí reunidos.

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benjamin franklin
El Hermano Benjamin Franklin (Boston, 1706-Filadelfia, 1790) influyó en la redacción de la Declaración de Independencia norteaméricana (1776). Nombrado representante oficial estadounidense, viajó en 1775 a Francia en busca de apoyo contra las tropas británicas firmando un tratado de comercio y cooperación (1778)

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El Hermano Joseph Lefrançois de Lalande (1732-1807) se licenció en Derecho y ejerció en Paris como abogado. Con su amigo Lemonnier y Lacaille viajaron al Cabo de Buena Esperanza para realizar investigaciones científicas que le valieron el acceso como miembro a la Academia de Ciencias de Berlín. Dedicado a la astronomía consiguió notable fama

AntoineCourtdeGebelin
El Hermano Antonie Court de Gebelin (Nimes, 1725-París, 1784) estudió Teología y lo mismo que su padre, ejerció el ministerio de pastor de la Iglesia Reformada. Sostuvo que las cartas de taroteran de origen egipcio y que eran una alegoría de la filosofía y de la razón egipcias

Lalande le hizo prestar entonces la obligación; le recibió como aprendiz, siguiendo la costumbre, y le comunicó los signos, palabras y señales de reconocimiento. Una corona de laurel vino a ceñir su cabeza, que el nuevo hermano no quiso guardar, y cuando Lalande se le acercó para colocarle el delantal que había pertenecido a Helvetius, el nuevo hermano lo llevó a sus labios, rindiendo así homenaje a su memoria.

Después de haber sido colocado Voltaire en el Oriente por el Venerable -lo cual era algo excepcional- Lalande le dirigió un discurso en el que entre otras muchas frases retóricas, tras aludir a su amistad con Federico II de Prusia, señaló claramente cómo no había sido masón antes, de una forma explícita, si bien lo había sido en espíritu. Estas fueron sus palabras:

«Muy querido hermano, la época más gloriosa para esta logia estará en adelante señalada por el día de vuestra adopción. Hacía falta un Apolo en la logia de Las Nueve Hermanas; ella lo encuentra en un amigo de la humanidad, que reúne todos los títulos de gloria que podía desear para ornato de la Masonería. Un rey del que sois amigo desde hace tiempo, y se ha hecho conocer como el más ilustre protector de nuestra orden, debería haberos inspirado el gusto de entrar en ella; pero era a vuestra patria a quien reservabais la satisfacción de iniciaros en nuestros misterios.

Tras haber oído los aplausos y sobresaltos de la nación, tras haber visto su entusiasmo y embriaguez, venís a recibir en el templo de la amistad, de la virtud y de las letras, una corona menos brillante, pero igualmente lisonjera tanto para el corazón corno para el espíritu. La emulación que vuestra presencia debe difundir aquí, al dar un nuevo resplandor y una nueva actividad a nuestra logia, repercutirá en provecho de los pobres que ella alivia, de los estudios que patrocina y de todo el bien que no cesa de hacer.

¿Qué ciudadano ha servido mejor a la patria que vos, al ilustrarla sobre sus deberes, y sobre sus verdaderos intereses, al hacer odioso el fanatismo, y la superstición ridícula; al devolver el gusto a sus verdaderas reglas; la historia a su verdadero fin; las leyes a su primigenia integridad? Nosotros prometemos acudir en socorro de nuestros hermanos, y vos habéis sido el creador de un pueblo entero que os adora, y que sólo se conoce por vuestros actos de beneficencia; vos habéis elevado un templo al Eterno; pero lo que todavía vale más, se ha visto cerca de ese templo: un asilo para hombres proscritos, pero útiles, que un celo ciego habría quizá rechazado. Así, muy querido hermano, vos erais francmasón antes incluso de recibir el carácter, y habéis cumplido los deberes antes de haber contraído la obligación en nuestras manos.

La escuadra que llevamos como símbolo de la rectitud de nuestras acciones; el delantal que representa la vida laboriosa y la actividad útil; los guantes blancos, que expresan el candor, la inocencia y ]a pureza de nuestras acciones; la paleta que sirve para ocultar los defectos de nuestros hermanos, todo hace alusión a la beneficencia y al amor de la humanidad y, en consecuencia, no expresa sino las cualidades que os distinguen; sólo podíamos añadir a ella, al recibiros entre nosotros, el tributo de nuestra admiración y de nuestro reconocimiento».
Voltaire agradeció la bienvenida del Venerable. A continuación, varios hermanos leyeron poesías y otros textos apropiados; y mientras tenían lugar estas lecturas, el hermano Monnet, pintor del rey, dibujó el retrato de Voltaire. Siguió el banquete, y poco después se retiró acompañado de gran cantidad de hermanos.

El sábado 11 de abril de 1778, fue a su vez el Gran Maestre, el duque de Chartres, el que recibió a Voltaire. Poco después, en la noche del 30 al 31 de mayo, fallecía Voltaire. No obstante, a título póstumo, Les Neuf Soeursconsagraron a Voltaire su sesión del 28 de noviembre de 1778, en el transcurso de la cual debían haberse recibido masones a Diderot, d’Alembert y Condorcet.

Extractado de: José Antonio Ferrer Benimeli, “Voltaire y la Masonería”, en Cuadernos de Investigación: Geografía e Historia, 1,1 (1975), pp. 65-90.

Su biografía en:

http://es.wikipedia.org/wiki/Voltaire

Fuente original: La iniciación de Voltaire. Diario Masónico [en línea] http://www.diariomasonico.com/historia/la-iniciacion-de-voltaire [Consulta: 10/08(2014]

El misterio del hombre que liberó París

Portada del periódico francés 'Libération' que muestra una foto en la que se puede ver a la derecha al primer soldado del ejército francés que entró en París para liberar la ciudad en agosto de 1944

Portada del periódico francés ‘Libération’ que muestra una foto en la que se puede ver a la derecha al primer soldado del ejército francés que entró en París para liberar la ciudad en agosto de 1944

A. Alvarez
Ciudadana española en Francia

Desde el pasado 6 de junio, en el país de los franceses se ha comenzado a celebrar el 70 aniversario de todo: desembarco, liberación… Pero se les olvida algo.

El 25 de Agosto de 1944, el periódico francés Libération publicaba en su portada la foto del primer soldado de Leclerc que entraba en París. El titular decía que era americano y no daba su nombre. En Francia se conocen obra y milagros de cualquier combatiente de última hora que pasaba por allí y no ha transcendido cómo se llamaba el primer soldado del ejército francés que el 24 de agosto entró en París para liberar la ciudad. ¿No les parece raro?

Fíjense bien en la foto de esa portada. Está tomada la noche del 24 en el Ayuntamiento de París. En el centro, George Bidault, presidente del Consejo Nacional de Resistencia, y a su derecha nuestro hombre, quien el 26 de agosto abría el desfile de la Victoria por los Campos Elíseos. Desfile en el que De Gaulle legitimó su posición frente a los aliados que hasta ese momento se frotaban las manos esperando “administrar” Francia.

A este soldado, sus convicciones democráticas le guiaron allí donde reside el poder civil de la ciudadanía. El Ayuntamiento de París se convirtió en símbolo del pueblo soberano por cuya defensa estaba dispuesto a morir. La Prefectura también se había sublevado, pero a esa no la vota el pueblo.

Nuestro hombre lleva uniforme americano, pertenece al ejército francés, ha luchado con Leclerc en el norte de África, pasado por Inglaterra, desembarcado en Normandía y por si fuera poco, se trata de un republicano español. ¿Acaso se le levantó un monumento al europeo del año? No, Francia se limitó a echarle de la historia con minúscula, la que se amolda a las necesidades políticas del momento.

Vichy creó escuela y la “razón de Estado” que todo lo justifica siguió ganando adeptos en la posguerra. Siempre hay alguien que quiere decidir lo que el pueblo debe o no debe saber. Necesitamos la verdad si queremos construir libertades.

Franceses y españoles siempre han estado preparados para saber la verdad
Los ciudadanos franceses y españoles, por mucho que sus gobernantes se hayan empeñado en lo contrario, siempre han estado preparados para conocer la verdad, cualquier verdad, incluso el nombre de este hombre y el de tantos miles de republicanos españoles que lucharon y murieron con las Fuerzas de la Francia Libre. En el ejército, en la resistencia y en la guerrilla. No fueron los únicos extranjeros, pero sí los más numerosos con diferencia. Ellos continuaban una guerra contra el fascismo que había empezado en España en el 36. Libertad, igualdad y fraternidad. Bonitas palabras que no significan nada si no hacemos justicia a la memoria de los hombres que sí creyeron en ellas y abrazaron la causa de Francia y de Europa porque era la causa de la libertad.

Qué inocencia o qué grandeza hacer la guerra por ideales y no por conquistar y mantener imperios que aseguren la explotación de los recursos del otro. Si el objetivo hubiera sido acabar con el fascismo, los aliados hubieran entrado en Madrid junto al ejército de la República española. Europa nos ha recordado, con la utilización de la crisis dentro de los parámetros de la doctrina del shock y los resultados electorales del 25-M, que no se acabó con el fascismo, más bien se le permitió mantenerse en un discreto segundo plano, a la espera de tiempos mejores.

Setenta años de silencio son demasiados. El hombre de la foto, el primer soldado aliado que entró en París, se llamaba Amado Granell. Oficial del Ejército Republicano Español y voluntario del Ejército de la Francia Libre, llegó al Hotel de Ville el 24 de agosto de 1944, tras ocho años de lucha contra el fascismo.

Granell no entró solo, le seguían sus hombres de La Nueve, la legendaria 9ª compañía del III Batallón de Marcha del Tchad, de la 2ª División Blindada (2ªDB), conocida como División Leclerc. Aunque había republicanos españoles en todo el ejército de la Francia Libre, La Nueve era conocida por su nombre en español, idioma oficial de la compañía. Dirigida por el Capitán Dronne y el Teniente Amado Granell, estaba compuesta por 160 soldados, de los que 146 eran españoles, ex combatientes del ejército republicano español. Habían empezado su lucha contra el fascismo de Hitler, Mussolini, Franco y Salazar en 1936, cuando la mayoría de ellos no contaba ni 20 años.

Con el Pacto de Múnich, Europa abandonaba a la República española, pero los republicanos españoles no abandonaron nunca ni sus ideales ni a Europa. Pagaban así una deuda de honor contraída con los Brigadistas Internacionales.

Los soldados eran héroes con un fuerte sentido de justicia y solidaridad

Granell y Dronne siguieron recorridos distintos y Granell llegó al ayuntamiento a las 21:20 horas después de cruzar el Sena. Hitler había dado la orden de destruir la ciudad y las Fuerzas del Interior (FFI) no aguantaban más. No había tiempo para comprobar si el puente estaba o no minado, Granell lo verificó sobre la marcha. Cruzando solo, al volante de su vehículo en un ejemplo de las muchas acciones casi suicidas que realizaban estos míticos soldados. Estaban hechos de otra pasta, héroes forzados por las circunstancias, con un fuerte sentido de justicia y solidaridad. Granell es el primer oficial del ejército francés que llega al ayuntamiento y es recibido por el Consejo Nacional de Resistencia que ocupa el palacio. En ese momento le toman la foto junto a G. Bidault.

Los half-tracks, vehículos blindados semiorugas de La Nueve, toman posiciones en la plaza del ayuntamiento y esperan acontecimientos. Llevan en el frente nombres como Gernika, Madrid, Don Quijote, Guadalajara, Teruel o España cañí. El Capitán Dronne llega más tarde con los tres tanques de la 501ª llamados Montmirail, Champaubert y Romilly, que curiosamente sí han pasado a la historia.

Suenan las campanas de Notre Damme y le siguen las de todo París. La radio entrevista a esos hombres y al exilio español ya no le cabe duda de que Madrid será la siguiente.
La Nueve era la compañía de choque de la 2ªDB de Leclerc. Siempre los primeros, siempre adelante, sin retroceder jamás. Desde Normandía hasta Berchtesgaden, el nido de las águilas de Hitler. De los 146 iniciales sólo llegaron 16. El General Leclerc conocía muy bien a estos hombres, por eso les confió París. Eran antimilitaristas e incluso pacifistas, pero estupendos soldados. Su iniciativa e independencia a la hora de hacer la guerra encajaba perfectamente con el espíritu indómito de Leclerc. Como él, no aceptaban órdenes estúpidas, necesitaban entender el objetivo y la razón de las mismas. Y sólo respetaban a los mandos que daban ejemplo en el combate y a los franceses libres de primera hora.

Los republicanos españoles salieron de España perseguidos por el ejército de Franco en el 39. Fueron internados como indeseables en los vergonzosos campos de concentración franceses. Al trasladarse la guerra a Europa, se ofrecieron como voluntarios para luchar bajo bandera española, pero sólo se les dio la opción de la Legión o la vuelta a España a una muerte segura. Algunos llevaban con Leclerc desde el principio, habían asistido al juramento de Koufra y participado en la epopeya del desierto desde el Tchad hasta la Cirenaica. Otros habían luchado desde Noruega a Bir Hakeim con la Legión. Muchos se unieron en cuanto pudieron desertar del ejército al servicio de Vichy tras el armisticio. No faltaban los que iban escapando de los campos de concentración franceses en el norte de África. Verdaderos centros de exterminio cuyos mandos fueron juzgados y algunos fusilados.

En la liberación de París, La Nueve participó en diversos combates y lo hizo junto a los cuatro mil compañeros españoles del exilio que estaban en la Resistencia y la guerrilla de la ciudad. La Nueve ocupa la posición de honor durante el desfile de la Liberación. El día 26, los half-tracks con nombres españoles y banderas de la República española escoltan a De Gaulle y al Consejo de las Fuerzas del Interior y reciben la aclamación y el cariño del pueblo francés. Los españoles ven más cerca el día en que los aliados les ayuden a entrar y liberar Madrid. Pero los aliados tienen otros planes y mantienen a Franco.

Granell vivió entregado a liberar a España del fascismo
Amado Granell sobrevivió a la guerra, recibió la Legión de Honor de manos de Leclerc y pasó el resto de su vida entregado a la causa de liberar pacíficamente a España del fascismo. No lo consiguió.

El 25 de a/gosto, 70 aniversario de la liberación de París, el presidente Hollande, que dice que “para que todo cambie no hay que borrar nada”, tiene la ocasión histórica de honrar la memoria de los luchadores por la libertad que parecen haber sido “borrados” de la historia de Francia. La Europa que ayudaron a liberar tiene una deuda de honor con los republicanos españoles.

El fin de semana del 24 de agosto, París tiene que ser una fiesta. Sin subvenciones ni ayudas se ha creado una asociación que ha organizado charlas, coloquios, teatro y una manifestación festiva por el recorrido de La Nueve. Estamos todos invitados.

Más información sobre actos en París en www.24-aout-1944.org

Fuente original de este artículo: [en línea] http://www.publico.es/politica/533393/el-misterio-del-hombre-que-libero-paris [consulta 29/07/2014]

Yo soy como soy y tú eres como eres…

mujeres masonas

Yo soy como soy y tú eres como eres,
construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo,
donde tú puedas ser sin dejar de ser tú,
y donde ni yo ni tú obliguemos al otro a ser como yo o como tú

(Subcomandante Marcos EZLN)

Opinión de Angeles Caso

Viejas pintoras

Magazine | 28/02/2014 -Ángeles Caso

Se acerca el día de la Mujer, y algunos amigos me piden que escriba sobre las viejas pintoras, aquellas que, a lo largo de los siglos, triunfaron en algún momento como artistas, pero que, sin embargo, han sido tachadas de los cánones. Silenciadas como si jamás hubieran existido. Como historiadora del arte (que lo soy por formación universitaria y por vocación), he dedicado mucho tiempo a buscarlas y estudiarlas, constatando de paso la injusticia a la que sus obras han sido sometidas.

Ahí está, por ejemplo, Sofonisba Anguissola, retratista en la corte de Felipe II, cuyos lienzos han colgado durante décadas en el Museo del Prado bajo el nombre de otros pintores de la época, por supuesto varones. Elisabetta Sirani, comparada en vida al famoso Guido Reni. Elisabetta Sirani que a menudo ha sido confundida con el cotizadísimo Frans Hals. O Artemisia Gentileschi, millonaria en el siglo XVII gracias al éxito en media Euro­pa de su trabajo.

Ahí están las grandes artistas del XVIII, codiciadas en todas las cortes europeas: Rosalba Carriera, Adélaïde Labille-Guiard, Elisabeth Vigée-Le Brun, Anne Valayer-Coster, Angelica Kauffmann y Anna Dorothea Therbusch. O aquellas que pintaron en la Francia revolucionaria y napoleónica, triunfando con sus retratos de la burguesía ascendente o sus escenas de género, como Marie-Geneviève Bouliard, Marie-Gabrielle Capet o Marguerite Gérard.

Y, claro, las decimonónicas, Emily Mary Osborn –protegida de la reina Victoria–, Rosa Bonheur –riquísima gracias a sus cuadros de animales–, o las tres impresionistas, Berthe ­Morisot, Eva Gonzalès y Mary Cassatt, admiradas incluso por sus misóginos colegas. Todas ellas fueron las antepasadas de las pintoras del siglo XX, muchas veces igualmente ninguneadas por aquellos –y aquellas– que deciden cánones y marcan cotizaciones.

He mencionado tan sólo a un pequeño número de todas las que fueron. Artistas importantes, no peores –a veces, incluso mejores– que muchos de los hombres cuyas obras cuelgan en los lugares más destacados de los museos. Mujeres sin duda valientes, que lucharon contra las presiones sociales, pero que han sido muy mal tratadas por la posteridad. Pintoras incluso saqueadas, cuyas obras a veces han sido atribuidas a pinceles masculinos. Sólo en estos últimos años, gracias al esfuerzo de muchos historiadores rebeldes, su valor empieza a salir a la luz. Quienes las admiramos deseamos que pronto, también en este ámbito, se logre la igualdad.

Fuente original: http://www.lavanguardia.com/magazine/20140228/54401670602/opinion-angeles-caso-magazine.html#.UyXT94uMETI.facebook

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Eco Republicano: Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

Eco Republicano: Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte

mujeres masonasAntonio Machado

La sepultura del poeta en Collioure se ha convertido, tras no pocas peripecias y polémicas, en el memorial más conocido y concurrido del medio millón de republicanos que pasaron derrotados la frontera, con quienes el poeta quiso compartir el destino hasta el final.

El 22 de febrero se cumplen 75 años de la muerte de Antonio Machado en el exilio de Collioure. Ya era considerado el primer poeta vivo en lengua castellana, una venerable figura patriarcal de 61 años, cuando decidió no marchar de España al inicio de la Guerra Civil, a diferencia de lo que hicieron Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro, Azorín, Pío Baroja, José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Gregorio Marañón, Pedro Salinas, Salvador de Madariaga, Ramón Pérez de Ayala y otros. Él quiso permanecer en el domicilio familiar de Madrid como gesto de apoyo a la legalidad republicana.

Pero con el precedente del fusilamiento de Federico García Lorca por los franquistas en agosto de 1936 en Granada, en noviembre se presentaron León Felipe y Rafael Alberti en casa de Machado para rogarle que aceptase la evacuación a Valencia, como ya había hecho el gobierno de la República en peso desde el día 7 de aquel mes, ante la amenaza de bombardeos y el asedio sobre la capital por parte de los sublevados. De entrada se negó, fue precisa una segunda visita para convencerle. Finalmente el 24 de noviembre dejó Madrid por Valencia, donde permaneció con su familia hasta finales de abril de 1938 en que fue evacuado de nuevo, este vez a Barcelona, conjuntamente con el gobierno de la República.

Primero se alojó en el hotel Majestic del Paseo de Gracia, convertido en residencia de invitados y corresponsales extranjeros. El ajetreo del céntrico establecimiento aconsejó trasladar a Machado y su familia al cabo de un mes a la Torre Castanyer, en el Paseo de San Gervasio nro. 21, un palacete incautado al vizconde de Güell. Contaba con amplio jardín, aunque la casa conocía problemas de calefacción y suministro eléctrico como la mayoría de la ciudad en aquellos momentos. El hecho de no saberse de ninguna salida de Machado de la Torre Castanyer durante los once meses de estancia en Barcelona trasluce su delicado estado de salud y el cariz que la guerra había empezado a tomar en el ánimo de todos.

El domingo 22 de enero de 1939, a les tres de la madrugada, Machado abandonó Barcelona en dirección a la frontera francesa, igual que todos los mandatarios republicanos, en una comitiva de coches y ambulancias formada por el poeta (con su madre, el hermano José Machado y su mujer Matea Monedero) y los hermanos Joaquim y Josep Xirau Palau con sus familias. Tomaron por la carretera litoral hasta Malgrat. Al alba del lunes 23 de enero atravesaron la ciudad de Girona, repleta de evacuados, bajo los bombardeos franquistas. Se alojaron en la masía Can Santamaria, en Raset. Allí se les unió una segunda comitiva integrada por el pedagogo Joan Roura Parella, el doctor Emili Mira, el lingüista Tomás Navarro Tomás, el médico Joaquim Trias i Pujol, el periodista Corpus Barga, el astrónomo Pedro Carrasco, el naturalista Enrique Rioja, el neurólogo José Miguel Sacristán y el geólogo José Royo Gómez, algunos con sus familias. El grupo quedó inmovilizado durante cuatro días, debido a la creciente inseguridad de las carreteras y al cierre de la frontera mantenido por las autoridades francesas. Royo Gómez tomó, en el patio de la casa, la última foto en vida de un Machado envejecido, demacrado, visiblemente abatido.

Tras recibir la noticia de la caída de Barcelona el jueves 26 de enero, aquel mismo día prosiguieron camino de noche en varios vehículos y por grupos separados. Una ambulancia condujo a Machado y sus familiares hasta el Mas Faixat, en una loma boscosa de Viladesens, a tan solo un par de kilómetros de trayecto. Allí pasaron la noche en blanco. Se les sumó un tercer grupo de intelectuales evacuados, encabezado por el presidente de la Institución de las Letras Catalanas, Josep Pous i Pagès, y su vicepresidente, el poeta y profesor Carles Riba.

En el Mas Faixat Carles Riba entregó a Machado un fragmento que acababa de componer, con la dedicatoria: “Con admiración y afecto, en la común esperanza que aún nos alienta, a don Antonio Machado, de su fiel amigo Carles Riba”. Aquellos versos aparecerían pocos años más tarde como íncipit de las célebres Elegies de Bierville: “Tristes banderes/ del crepuscle!/ Contra elles/ sóc porpra viva./ Seré un cor dins la fosca;/ porpra de nou amb l’alba”.

La comitiva retomó la marcha al alba del viernes 27 de enero y llegó al puesto fronterizo de Cerbère al anochecer. Pese al colapso de la carretera por la cantidad de refugiados, la gendarmería tomó en consideración el estado del poeta y de su anciana madre y les condujo en coche hasta la estación de tren de la localidad, donde pasaron la noche a un vagón sin calefacción. A la mañana siguiente todos los integrantes de la comitiva de Machado (intelectuales bajo protección del gobierno de la República que no eran deportados por las autoridades francesas a los campos de concentración de las playas vecinas como los milicianos ni dispersados obligatoriamente hacia el interior de Francia como el resto de civiles) tomaron el tren para dirigirse a Perpiñán o a París, donde los medios de subsistencia eran más presumibles.

El consulado de la República española en Perpiñán ofreció a Machado la ayuda que necesitase y le recomendó trasladarse a París, donde era esperado. El poeta, tras más de dos años bajo la protección de las autoridades republicanas, esta vez declinó la ayuda. Sin fuerzas para continuar, decidió tomar él solo con sus familiares y el amigo Corpus Barga un tren local hasta algún discreto lugar cercano donde dejar caer sus huesos. Se apearon después de tan solo quince minutos de viaje, indefensos bajo la lluvia, en la diminuta estación de Collioure. Apenas había dejado atrás las estaciones de Banyuls y Port-Vendres. Solo faltaban dos más, Argelés y Elna, para llegar a la ciudad de Perpiñán, a quince minutos suplementarios de recorrido.

El joven ferroviario Jacques Baills, jefe suplente de la estación de Collioure, vio apearse del tren el sábado 28 de enero de 1939, a las cinco y media de la tarde, bajo la lluvia, a Machado y sus familiares. El poeta, exhausto, tan solo sobrevivió 26 días en Collioure, acogido por la propietaria del hotelito Bougnol-Quintana. Murió el 22 de febrero, “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”, tal como auguraban sus versos. La madre falleció dos días después en la misma habitación. Fueron enterrados en el cementerio viejo de la localidad.

Dentro de la sencillez vocacional de Machado, su sepultura en Collioure se ha convertido, tras no pocas peripecias y polémicas, en el memorial más conocido y concurrido del medio millón de republicanos que pasaron derrotados la frontera, con quienes el poeta quiso compartir el destino hasta el final. Hoy no son recordados solamente sus versos o su vida, también su muerte. Por eso la tumba mantenida en Collioure tiene el mismo sentido que el primer día. Es el memorial del éxodo de 1939. A nadie se le escapa que Machado se encuentra allí en el exilio, porque precisamente de lo que se trata es de recordarlo.

Xavier Febrés

Fuente: www.eldiario.es

Fuente: http://www.ecorepublicano.es/2014/02/antonio-machado-sigue-en-el-exilio-75.html?m=1
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Las Maestras de la República, premio Goya a la mejor película documental

Una buena noticia que nos trae Eco Republicano: Las Maestras de la República, premio Goya a la mejor película documental

Las Maestras de la República’, con guión y dirección de Pilar Pérez Solano, se llevó el Goya al mejor documental. La cinta pone en valor el compromiso por la educación, la justicia y la igualdad.

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El documental, a través de la recreación de una maestra de la época y de imágenes de archivo inéditas, nos descubre el maravilloso legado que nos han dejado las maestras republicanas y que ha llegado hasta nuestros días.

El sindicato UGT presentó el año pasado este documental con el que se pretende hacer un reconocimiento público al papel de las mujeres comprometidas con la igualdad social y de género y, especialmente, a las maestras republicanas por su interés en innovar, investigar y desarrollar un discurso propio en el ámbito de la educación. Con enorme inteligencia y valentía se embarcaron en los viajes de estudios que las llevarían lejos de España, se incorporaron a las misiones pedagógicas, ocuparon puestos de dirección en los colegios, y tomaron la palabra en las organizaciones sindicales, políticas y en las asociaciones feministas y ciudadanas.

Fueron pioneras en procesos de innovación, investigación y prácticas pedagógicas que abrían las aulas a una metodología activa y participativa. Porque creían en la igualdad, derribaron los muros que separaban a alumnos y alumnas, proponiendo prácticas de relación que les permitirían compartir intereses y conocimientos. Una coeducación que, con el tiempo, les serviría para aprender a compartir la vida en igualdad.

Para FETE UGT el legado de las maestras republicanas es hoy un referente de la educación que defendemos. Las investigaciones, ensayos, propuestas didácticas y pedagógicas que nos dejaron, son más necesarias que nunca para impulsar un proyecto educativo en la construcción de un mundo democrático. Sus vidas son el testimonio del compromiso con la educación, la justicia y la igualdad. Su recuerdo forma parte de nuestro presente y el inicio de nuestro futuro.

Por ello, en los tiempos tan críticos como los que estamos viviendo, con un continuo ataque a la educación y a otros derechos sociales que son fundamentales para el desarrollo de nuestra democracia y bienestar, volvemos sobre sus pasos y recordamos aquellos momentos en el que lucharon por lograr mayores cuotas de igualdad, solidaridad y justicia.

En definitiva, el documental pretende contribuir a la difusión de los valores de una educación pública, obligatoria, gratuita, activa, laica, bilingüe, solidaria y de ciudadanía que impregnaron el trabajo de las Maestras de la República y que queda patente en esta obra.

Más información:

http://lasmaestrasdelarepublica.com

Fuente: www.nuevatribuna.es

Fuente: Las Maestras de la República, premio Goya a la mejor película documental [en linea] http://www.ecorepublicano.es/2014/02/las-maestras-de-la-republica-premio.html?m=1 [consulta: 12/02/2014]

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Antonio Machado sobre la Guerra Española

Antonio Machado sobre la Guerra Española.

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“Si preguntáis ahora ¿por qué esos militares rebeldes volvieron contra el pueblo las mismas armas que el pueblo había puesto en sus manos para la defensa de la nación? ¿Por qué, no contentos con esto, abrieron las fronteras y los puertos de España a los anhelos imperialistas de las potencias extranjeras? Yo os contestaría: en primer lugar, por los treinta dineros de Judas; quiero decir por las míseras ventajas que obtendrían ellos, los pobres traidores a España, en el caso de una plena victoria de las armas de Italia y Alemania en nuestro suelo. En segundo lugar, por la rencorosa frivolidad, no menos judaica, que no mide nunca las consecuencias de sus actos. Ellos se rebelaron contra un gobierno de hombres honrados, atentos a las aspiraciones más justas del pueblo, cuya voluntad legítimamente representaban. ¿Cuál era el gran delito de este Gobierno, lleno de respeto, de mesura y de tolerancia? Gobernar en un sentido de porvenir, que es el sentido esencial de la historia. Para derribar a este Gobierno, que ni había atropellado ningún derecho ni olvidado ninguno de sus deberes, decidieron vender España entera a la reacción europea. Por fortuna la venta se ha realizado en falso, como siempre que el vendedor no dispone de la mercancía que ofrece. Porque a España, hoy como ayer, la defiende el pueblo, es el pueblo mismo, algo muy difícil de enajenar. Porque por encima y por debajo y a través de la truhanería inagotable de la política internacional burguesa, vigila la conciencia universal de los trabajadores.

¡Viva España! ¡Viva el pueblo! ¡Viva el Socorro Rojo Internacional! ¡Viva la República española!

Antonio Machado, 11 de abril de 1937
Fuente: Alonso, Monique, “Antonio Machado: poeta en el exilio”, Anthropos, pp. 108‐110

Fuente: 242. Antonio Machado sobre la Guerra Española. [en línea] http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com.es/2012/06/antonio-machado-sobre-la-guerra-civil.html?m=1 [consulta: 12/02/2014]
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Orwell: En España no sólo había una Guerra Civil, sino el inicio de una revolución

El escritor inglés plasmó en ‘Homenaje a Catalunya’ su experiencia personal en el frente de Aragón y sus opiniones sobre el proceso revolucionario que estaba iniciándose en Catalunya y que fue reprimido, entre otros, por la Unión Soviética, según escribió. Pero la traducción de la obra permaneció duramente censurada en España hasta 2003, como ha detallado el profesor de la Universidad de Alcalá Alberto Lázaro.

ALEJANDRO TORRÚS ⎮Público ⎮Madrid 12/01/2014

mujeres masonas
George Orwell

Cuando George Orwell, cuyo nombre real era Eric Blair, llega a Barcelona el 26 de diciembre de 1936, se encuentra con una situación “abrumadora y sorprendente”. Los trabajadores “habían requisado casi todos los edificios y los habían tapizado de banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas, habían pintado la hoz y el martillo y las iniciales de partidos revolucionarios en todas las paredes; habían saqueado casi todas las iglesias y quemado las imágenes”. Orwell quedó fascinado.

“Era la primera vez que yo pisaba una ciudad donde estaban al mando los obreros”, escribe el autor de ’1984′ en la obra Homenaje a Cataluña, donde muestra su experiencia personal en el frente de Aragón y sus opiniones sobre el proceso revolucionario que estaba iniciándose en Catalunya y que en su opinión fue reprimido por, entre otros, la Unión Soviética.

Pero lo que más sorprendió al famoso novelista y escritor no eran ya los edificios “requisados” sino el cambio en las relaciones humanas. “Los camareros y los dependientes de los comercios te miraban a los ojos y te trataban de igual a igual. Las formas de tratamiento serviles o ceremoniosas habían desaparecido temporalmente. Nadie decía señor, ni don, ni siquiera usted, sino que todos se llamaban camarada, se tuteaban y se decían salud en lugar de buenos días”.

Esta sensación de que la revolución social se estaba implantando fue mantenida por Orwell durante su estancia en el frente de Aragón junto a las milicias del POUM, partido al que se alistó nada más llegar a Barcelona porque “en aquel momento y en aquel ambiente parecía lo único lógico”. En el frente de batalla no había jerarquías, todo el mundo se tuteaba y todos los soldados, del rango que fueran, cobraban lo mismo. Eso sí, puntualiza, todos obedecían las órdenes, aunque la guerra, como tal, que se encontró en Aragón, entre enero y abril de 1937, no era lo que él esperaba.

“Los ingleses adquirieron la costumbre de decir que aquello no era una guerra, sino una siniestra pantomima. Los fascistas apenas disparaban. El único peligro era el de las balas perdidas, que (…) llegaban de varias direcciones. Todas las víctimas de aquella guerra las causaban las balas perdidas”, señala el escritor.

La percepción de que la revolución social se estaba implantando en Catalunya desapareció en la primavera de 1937, sobre todo, tras los sucesos de mayo cuando la Guardia de Asalto de la República tomó el edificio de Telefónica de la ciudad condal, que hasta entonces y desde el inicio de la guerra había estado controlado por los trabajadores, en su mayoría afiliados al sindicato anarquista CNT, y tras el inicio de la feroz represión de los dirigentes del POUM, ilegalizado el 15 de junio, que acabó con el secuestro y posterior asesinato de Andreu Nin a manos de agentes soviéticos.

“Yo no era culpable de nada más que de trotskismo. Que hubiera combatido en la milicia del POUM bastaba para enviarme a la cárcel””Los estalinistas estaban en el poder y todo el mundo sabía que los trotskistas corrían peligro (…) No estaban deteniendo a criminales; era meramente el reinado del terror. Yo no era culpable de nada, en concreto, pero sí de trotskismo. El hecho de que hubiera combatido en la milicia del POUM bastaba para enviarme a la cárcel”, escribe Orwell, que ha reconocido en varias ocasiones que su experiencia en la Guerra Civil española fue la que le hizo “abrir los ojos” sobre la realidad de la Unión Soviética de Stalin y su deriva totalitarista.

Su experiencia en el frente de Aragón con la milicia del POUM, primero, y las Brigadas Internacionales, después; y en Barcelona el invierno de 1936/37 y el mes de mayo de 1937 llevaron al autor a señalar que “lo que había sucedido en España no era sólo una Guerra Civil, sino el inicio de una revolución”.

“Sólo era el comienzo de una revolución, no una revolución completa. Incluso cuando los trabajadores, sin duda en Catalunya y posiblemente en todas partes, tuvieron el poder para hacerlo, no derrocaron ni reemplazaron el Gobierno. Es evidente que no podían hacerlo con Franco a la puerta y con parte de la clase media de su lado. El país atravesaba una etapa de transición que podía derivar hacia el socialismo o hacia una república convencional”, escribe el autor.

Bajo su punto de vista, la Guerra Civil española y el conflicto interno que se vivió en el bando republicano fue silenciado por la prensa internacional. ”Otra de las enseñanzas que me llevo de esta guerra es que tanto la prensa de derechas, como la prensa de izquierdas, mienten por igual”, llega a escribir. “La prensa antifascista europea ha tratado de ocultar [el aspecto revolucionario], reduciéndolo todo a una cuestión de fascismo contra democracia y pasando por alto en lo posible el aspecto revolucionario. En Inglaterra, donde la prensa está más centralizada y la opinión pública es más fácil de manipular que en ninguna otra parte, sólo se ha dado publicidad a dos versiones de la guerra de España: la versión de la derecha de unos patriotas cristianos enfrentados a unos bolcheviques con las manos manchadas de sangre, y la de la izquierda de unos caballerosos republicanos aplastando una revuelta militar”, explica.

Problemas para su publicación

La obra Homenaje a Cataluña de George Orwell tuvo serios problemas para ver la luz debido a la feroz crítica al stalinismo. De hecho, el libro pondrá en aprietas la relación de Orwell con su editorial habitual, que se negó a publicar la obra, y que finalmente salió a la venta con la pequeña editorial Secker & Warburg. “La ‘verdad’ que quería contar Orwell en su libro sobre España resultaba excesivamente incómoda para un editor que se sentía, como tantos otros, compañero de viaje del Partido Comunista”, escribe Miquel Berga, doctor en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Barcelona y especializado en escritores ingles y la Guerra Civil española.

No obstante, la publicación de la obra fue un fiasco editorial. Los 1.500 ejemplares de la primera edición aún no se habían agotado a la muerte de Orwell en 1950. La editorial tardó 14 años en recuperar el avance de 150 libros que había pagado al autor. Sin embargo, en 1975, las ventas ya eran millonarias, tal y como recoge Berga.

En España, la publicación del libro de Orwell tuvo que esperar más de treinta años. La primera edición, publicada en 1970 en catalán y en castellano, fue duramente censurada y hasta 2003 no se público el libro tal y como lo escribió el escritor inglés. Alberto Lázaro, profesor de la Universidad de Alcalá, ha hecho un estudio meticuloso de la censura franquista en el libro de Orwell. Lázaro resume en una tabla comparativa lo escrito por Orwell y lo publicado en el régimen franquista.

Así, la obra publicada, vigente hasta 2003, no podía hablar de “fascistas” sino de “franquistas o nacionales”; la ”bandera nacional catalana” debía ser “la bandera catalana”; lo que Orwell llamaba el alzamiento del pueblo español fuese sustituido por “la izquierda española”; o que cuando el autor decía que valía la pena luchar por el Gobierno “contra el fascismo más crudo y desarrollado de Franco y Hitler” se le hiciese decir simplemente “contra el fascismo”. En otros casos, sin embargo, se optó por la eliminación de un párrafo entero, como uno en el que Orwell afirma que Franco “está vinculado a los latifundistas feudales y defendía la vetusta reacción militar eclesiástica”.
Citas de Orwell sobre la Guerra Civil:
Sobre España y españoles

“Prefería ser extranjero en España que en cualquier otro país. ¡Qué fácil es hacer amigos en España! Al cabo de un día o dos, ya había veinte milicianos que me llamaban por mi nombre de pila, me enseñaban toda clase de trucos y me abrumaban con su hospitalidad”.

“A los españoles se les dan bien muchas cosas, pero no combatir. A todos los extranjeros les horroriza su ineficacia y, sobre todo, su desesperante falta de puntualidad. Lo quiera o no, un extranjero siempre acabará aprendiendo la palabra mañana. Siempre que es humanamente posible, los asuntos de hoy se posponen a mañana. Tan evidente es que los propios españoles bromean con ello. En España, desde una batalla a una comida, nunca ocurre a la hora acordada”.
Sobre la preparación de la milicia del POUM y el material bélico

“La supuesta instrucción consistía solo en estúpidos y anticuados ejercicios de desfile: variación derecha, variación izquierda, media vuelta, en columna de tres y todos sinsentidos que habría aprendido a los quince años. Era un modo insensato de entrar a un ejército de guerrilleros. Es evidente que, si solo se dispone de unos días para adiestrar a un soldado, es imprescindible enseñarle lo más necesario: a ponerse a cubierto, a avanzar por terreno despoblado, a montar guardias y construir un parapeto y, sobre todo a utilizar armas. Sin embargo, aquella turba de muchachos entusiastas a quienes iban a enviar al frente al cabo de unos días no aprendía a disparar un fusil o a quitar el seguro de una granada. En aquel momento, no caí en la cuenta de que sencillamente no tenían armas. En la milicia del POUM, la falta de fusiles eran tan desesperante que las tropas recién llegadas al frente tenían que utilizar los de los soldados a quienes habían ido a relevar”.

“Los proyectiles eran viejísimos; no recuerdo quién encontró una espoleta con la fecha impresa y era de 1917. Los cañones fascistas eran del mismo fabricante que los nuestros, y los obuses que no llegaban a estallar se reparaban y se volvían a utilizar contra ellos. Se contaba que había un proyectil, que tenía mote propio, que iba de un lado al otro sin explotar nunca”.
Enfrentamiento en la Telefónica a favor de los anarquistas

“En cuanto supe lo que ocurría me sentí aliviado. La cosa estaba clara. De un lado estaba la CNT, del otro la Policía. No siento especial simpatía por el “obrero” idealizado por los comunistas burgueses, pero cuando veo a un obrero de carne y hueso enfrentado a su enemigo natural, el policía, no necesito preguntarme de qué lado estoy”.
Barcelona, en la primavera de 1937

“La indiferencia generalizada por la guerra me pareció sorprendente y repulsiva. Horrorizaba a los que llegaban a Barcelona procedentes de Madrid o incluso de Valencia. En parte se debía a lo lejos que estaba del frente. (…) Nadie quería perder la guerra, pero la mayoría quería que acabara cuanto antes. Se notaba en todas partes. Fueras a donde fueses te recibían con la misma observación: ‘¡Qué guerra tan terrible! ¿Cuándo acabará?’ A la gente con conciencia política le preocupaban más las rencillas internas entre los anarquistas y los comunistas que la lucha contra Franco.
Herido en el frente

Apenas llevaba diez días en el frente cuando me hirieron. Recibir un balazo es una experiencia interesante, y creo que la pena describirla con detalle. (…) Es muy difícil decir lo que sentí, aunque lo recuerda de manera muy vívida. A grandes rasgos, tuve la sensación de encontrarme en el centro de una explosión. Creí oír una detonación muy fuerte, vi una luz muy intensa y sentí una tremenda sacudida, aunque no me dolió: sólo fue una una sacudida muy violenta, como una descarga eléctrica, acompañada de una debilidad terrible, como si me hubieran golpeado y no tenía fuerzas para hacer nada. (…)

“Enseguida supe que me había dado. (…) Justo después se me doblaron las rodillas. Caí y me golpeé la cabeza contra el suelo, pero por suerte no me dolió. (…) Cuando me incorporaron, me salió un chorro de sangre de la boca y oí decir a un español que tenía detrás que la bala me había atravesado limpiamente el cuello. Noté que el alcohol, que en condiciones normales me habría escocido como un demonio, me producía un frescor agradable en la garganta. (…) Di por hecho que estaba listo. Nunca había oído hablar de hombre o animal al que hubieran disparado en el cuello y que hubiese sobrevivido.”

“Debieron pasaron dos minutos en los que pensé que me habían matado. Y eso también fue interesante; me refiero a que es interesante saber en qué piensa uno en una ocasión así. Aunque parezca un tópico en lo primero que pensé fue en mi mujer. Lo siguiente que sentí fue una violenta rabia por tener que dejar este mundo, en el que, a pesar de todo, me encuentro muy bien. Tuve tiempo de sentirlo de forma muy vívida”.

Fuente: http://www.publico.es/politica/494645/orwell-en-espana-no-solo-habia-una-guerra-civil-sino-el-inicio-de-una-revolucion
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Fuente: Iniciativa debate. Orwell: “En España no sólo había una Guerra Civil, sino el inicio de una revolución” [en línea]
http://iniciativadebate.org/2014/01/12/orwell-en-espana-no-solo-habia-una-guerra-civil-sino-el-inicio-de-una-revolucion/ [consulta 19-01-2014]
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