Ilustres excluidas

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Rosario de Acuña y Sofía Casanova, las dos periodistas sabían que las beneficiadas de su lucha serían las mujeres de las generaciones futuras

Bismarck repetía que España era una gran nación porque llevaba apuñalándose varios siglos y aún sobrevivía.No hay mejor metáfora del alma cainita española. Cuando se habla de mujeres escritoras españolas del XIX y principios del XX parece que solo existen Emilia Pardo Bazán, Cecilia Bhöl de Faber, alias Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda o Carmen de Burgos, alias Colombine.

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Conferencia homenaje a Esmeralda Cervantes

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El 30 de abril tuvo lugar la conferencia homenaje a Esmeralda Cervantes en Casa Elizalde, a cargo de Zoraida Avila, en la cuál pudimos disfrutar de un concierto a cargo de Zoraida Avila (arpista) y Begoña Alberdi (soprano).

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Hipatia, un mito que perdura

Hipatia nació en Alejandría en una fecha incierta, pero si sabe el año de su muerte el 415. Estas dudas respecto al año de su nacimiento han propiciado todo tipo de elucubraciones en cuanto a la edad que tenía cuando murió. Era hija…

http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/un-mito-que-perdura-hipatia/

Teresa Claramunt

Teresa Claramunt, anarquista I maçona, va liderar totes les vagues de primers de segle XX I va pagar un preu molt car al llarg de tota una vida de lluita i repressio. Ara possiblement sembla que va ser en va, pero mai res s’atura… Recordem’ho i donem-ne homenatge.facebook_1428259328911

Parménides

PARMENIDES.

¿Y la ciencia que está en nosotros, no será la ciencia de la verdad que está en nosotros? ¿y cada una de las ciencias que están en nosotros, no será la ciencia de cada uno de los seres que están entre nosotros? (del discurso platónico “de Parménides o de las ideas”)

Si podemos considerar a Thales de Mileto el primer filósofo, Parménides ( Elea. s. VI y V a.C)  constituye el primer metafísico,  considerado el fundador de la ontología, al referirse al ente/ser de manera abstracta y no referida a una realidad concreta. Por primera vez,  un presocrático alude al ente como elemento generador o principio  generador de la naturaleza (arjé)  y por lo tanto del universo, diferenciándolo de los elementos tradicionales; agua, fuego, tierra y aire  y,  al mismo tiempo rechaza la  idea de  la existencia de un principio o elemento generador,  por cuanto,  todo lo que existe es uno, y es por ello que  ni se genera, ni se destruye ( y ese UNO  no pudo haber nacido de un sólo elemento generador). De esta manera su  doctrina desecha  el creacionismo del universo y sin ser consciente surge con  él, la teoría del evolucionismo[1].

El eléata es además  el primer filósofo que usa el lenguaje como elemento para filosofar de modo abstracto y lógico,  su  poema “sobre la naturaleza”,  que se conserva parcialmente,   es un ejercicio de deducción lógica;  es decir trabaja con y desde la dialéctica,  quizás por ello, o quizás por su pensamiento contrario a la teoría de las ideas de Platón, éste le hace partícipe de un discurso “Parménides o de las ideas” (Discurso con el que se desconoce la verdadera intención de Platón;   servir de autocrítica a su  teoría de las ideas; ser meramente  un ejercicio lógico-dialéctico en el que la crítica de su doctrina es una mera excusa; ó  la crítica es una excusa para elaborar una reexposición su  metafísica platónica).

Para Parménides el pensamiento puede captar la esencia del mundo tal y como es, de este modo en su discurso se observa un pensamiento racionalista. La razón surge como instrumento para conocer el origen del mundo.

En cualquier caso,  Parménides es un gran desconocido, su lenguaje es oscuro y simbólico, y probablemente no habrá nunca unanimidad  sobre el significado preciso de algunas de sus sentencias (pensamientos/ideas). E incluso,  para  sus estudiosos (Gilson, Fabro, Heidregger) sigue presentándose como  una incógnita  la expresión griega

 que es traducida como “ser” o “ente”, si bien ninguna de estas acepciones en  sí mismas parece correcta. Pues el término griego empleado por el filósofo, constituye un participio y por tanto exige la presencia de un sujeto y de un objeto;    “lo que es” y  “el ser del ente”.

Es el primer filósofo  en darse cuenta, que las cosas, antes de nada, son  y que el ente está siendo, por lo que el ser constituye la esencia misma del ente, desde el momento en que el ente es.

La influencia de Parménides es decisiva en la historia de la filosofía y del pensamiento mismo. Hasta él, la pregunta fundamental de la filosofía era: ¿De qué está hecho el mundo? ¿Cuál es el origen del mundo  y de la  constitución del cosmos? (a lo que algunos filósofos habían respondido que el elemento fundamental era el aire,  el agua, los números, el apeirón _lo indefinido_  etc.). Parménides instaló al  “ser”  en su discurso,  siendo a partir de entonces, ese ser el  objeto principal del discurrir filosófico.

Para el estudio de Parménides, como de cualquier otro filósofo presocrático, debe tenerse en cuenta que la filosofía nace como alternativa a  la explicación que de la realidad  daba la mitología. Estos primeros pensadores, concibieron que bajo los cambios aparentes subyace algo permanente; la esencia, y el verdadero conocimiento será separar la esencia de lo particular, lo permanente de lo cambiante. De esta manera  el conocimiento racional se opondrá al de los sentidos  (al conomimiento  sensible), concluyendo que sólo desde el  conocimiento racional se puede llegar a  conocer la  esencia, el ser de las cosas. En su obra Parménides hace una deducción lógica   partiendo de la premisa “existe” para desde la razón llegar a determinar todo lo que podemos saber del Ser, dejando al margen los sentidos (al tiempo que les niega cualquier tipo de  veracidad).

Pero, profundizar en el trabajo de Parménides, sin tener un conocimiento cierto de los filósofos presocráticos, así como de aquellos, a los que Parménides con su obra  quisiera rebatir (Heráclito/Pitágoras)  resulta un trabajo que excede, no sólo de mis conocimientos sino en estos momentos de  mis facultades para interrelacionar  al  filósofo con su tiempo y su lengua. A ello se añade que el único texto que se  conserva de su obra está incompleto y evidentemente su estudio pasa por el estudio de  los doxógrafos que se han cuidado de  conservar sus palabras, por ello en este trabajo me limito a recoger las ideas que me han parecido más importantes  tras el  “descubrimiento de Parménides”, atendiendo a un hecho cierto, como lo es que soy iniciada, por lo que cuando  Parménides en su poema habla de “vía de la salvación”,  lo  leo como la vía del conocimiento.

  “solo la vía de la salvación lleva a un hombre incólume  hasta la meta y no hay otra ruta sino la ruta  de la verdad que así lo haga para el hombre que conoce”.

La obra: “sobre la naturaleza[2]

En el proemio (la introducción al poema), en el que el eléata desarrolla su filosofía  y comunica su conocimiento, describe el viaje del  “hombre que sabe”; es un  viaje en carro, tirado por un par de yeguas, y conducido por las Helíades, realiza la ruta de la noche y del día, de la oscuridad a la luz. Es el tránsito del error a la iluminación.  El filósofo no conoce el camino sino que es guiado por las hijas de Helios, quienes apartan sus velos y ruegan a Dike que abra la puerta que le separan del  lugar en el que la diosa[3],  le revelará la verdad. Será la diosa la que transmita a Parménides el conocimiento que después él recogerá en las dos partes del poema. Le mostrará dos vías, dos caminos, el que ha de transitar que es el de la verdad; el único que le llevará al conocimiento y el de la opinión que es transitado frecuentemente por los mortales  (hombre bicéfalos) guiados por los oídos  y los ojos.

He tratado de profundizar en ciertas ideas que se desgranan del poema, y abstraerlas de la realidad siguiendo el pensamiento  de Parménides: el pensamiento  pude captar la esencia de las cosas tal y como son,  y he reconocer que es un ejercicio  muy difícil, como lo es desgranar el discurso platónico de Parménides.

I.-  ¿Es el conocimiento algo que nos tiene que ser “revelado”?, utilizo este término en contraposición al de “dado”, pues  el término revelado, delimita quien nos da ese conocimiento (un ser superior). En el caso de Parménides es “una diosa” quien el revela el conocimiento.

Parece desprenderse del poema que el  pensamiento de Parménides, no es propio, sino que ha llegado a él (ha sido elegido por ser el “hombre que sabe”) por boca de una diosa y Parménides convencido de su certeza,  lo comunica a los hombres que le escuchan.

Nos encontramos así,  con un conocimiento revelado al que el hombre por sí mismo no llega,  y que además es transmitido por  una mujer, quien le enseña el camino de la noche a la luz.

Debemos cuestionarnos si debe ser así, si al conocimiento llegamos por nosotras mismas o nos lo tienen que revelar. Para responderme necesito introducir a la sabiduría;  por nosotras mismas, podemos adquirir conocimiento, el que está en los libros, en la vida, en la naturaleza, en la experiencia, en nuestra propia física, pero  ¿necesitamos  la revelación para alcanzar la sabiduría,  para entender en su totalidad ese camino de la verdad de la que habla Parménides[4]?.

II.-  ¿Somos las mujeres las portadoras de la luz? Y no como elemento creador de vida, sino  como transmisoras de la esencia, del “ser”?. Recordemos que el filósofo  alcanza el conocimiento, y puede transitar del mundo de la apariencia al de la verdad gracias a las palabras trasmitidas por una diosa (Curiosamente es en la feminidad en la que se representa el saber perdido,  las energías secretas de las corrientes telúricas y griálicas). Además la presencia de la mujer, no lo es sólo como transmisora del conocimiento, sino también como guía para llegar al mismo; ese sendero por el que ha transitado Parménides hasta encontrar la puerta guardada por DIKE, lo ha encontrado con la ayuda de  las hijas de Helios:

 “Cuando las hijas de Helios acrecentaron la velocidad de mi marcha, olvidando la morada de la noche al dirigirse hacia la luz y quitándose los velos de la cabeza con las manos[5]

¿Debemos pensar que  no es baladí que fuera una diosa quien le mostrara el camino de la verdad, ó simplemente es un recurso poético?. ¿Es la mujer quien mejor representa  la sabiduría, las ciencias ocultas de la tierra, el ser mismo y su interior?.¿Somos nosotras las portadoras del saber ancestral?  Son cuestiones que dejo en el aire.

III.-  Es justo, _de  conformidad con el orden lógico de las cosas_  que le sea revelado el conocimiento a  quien lo merece.

Parménides proclama  la “verdad” sobre el ser,  y proclama que es eterna y sin principio, opuesta a la apariencia  y a todas las engañosas “opiniones de los mortales”.   Verdad,  que insisto,  sólo se le transmite a él, a un elegido(por ser el “hombre que sabe[6]:

 “ no es ninguna mala MOIRA quien te hace venir por esta vía (pues en rigor está alejada de los senderos  frecuentados por los hombres) 

Sino TEMIS y DIKE    y ahora tienes que estudiar todas las cosas:

No sólo el intrépido corazón de la Verdad bien redonda,

Sino también  las opiniones de los mortales, en que no cabe verdadera confianza[7].

Así se concluye del poema de Parménides, que no es equívocamente (mala Moira _destino_) por lo que, el que anhela el conocimiento, se acerca a la verdad, sino que es gracias al empeño, al  trabajo y al estudio, que  podemos alcanzarlo, y es de justicia (orden lógico de las cosas)  que a quien se esfuerza se le premie.

Sin duda la presencia de TEMIS y DIKE en el poema recuerda la glorificación del  trabajo, porque con él  podremos ser libres,  desde el momento que la verdad nos sea revelada.

IV.- Lo que es, es y el no-ser, no es.

“Ven pues, voy a decirte (y te ruego que atiendas bien mis palabras)

Cuáles son las únicas vías de indagación concebibles.

La primera, sostiene  que es y que no puede no ser; y éste 

Es el sendero de la convicción, que sigue la verdad.

Pero el otro afirma: no es y este no ser tiene que ser.

Este último sendero, tengo que decírtelo, no puede explorarse.

Pues lo que no es, ni puedes conocerlo (pues esto se halla más allá de nuestro alcance), ni puedes expresarlo con palabras”.

Parménides expone su  doctrina a partir de la existencia de dos caminos para acceder al conocimiento: la vía de la verdad y la vía de la opinión, y concluye que sólo el primero de ellos es un camino transitable, siendo el segundo un camino de continuas contradicciones y apariencias de conocimiento.

El descernimiento de las dos vías, la buena y la mala, pone al hombre moral en la obligación de elegir, ese  es el trabajo constante del ser humano, que debe utilizar la moral, los principios éticos universales  e inamovibles,  para escoger  la vía recta o la vía del error.

Estas vías constituyen la  vía del ser y del no ser, rechazando Parménides  la vía del no ser, a la que muchos hombres aceden  por las ilusiones, de esta forma los ojos y los oídos constituyen órganos que extravían a los hombres. Según Parménides los sentidos son forzosamente engañosos, siendo necesario su sometimiento al escrutinio del intelecto. Idea que yo comparto, pues son sin duda los ojos y los oídos,  los órganos más vulnerables,  a los que con más facilidad se les puede engañar, pues se quedan en lo externo de las cosas sin entrar en su esencia, siendo necesario el raciocinio para valorar aquello que hemos percibido por los sentidos.

La decisión sobre  el ser y el no ser, se basa en esto: es o no es, y si es, no puede ser el no-es, ni nacer de  la nada. De forma que el ser, (el ente)  es, y será todo y uno continuo, imperecedero, inmóvil  y sin fin. Al establecer esto, Parménides señala que ni el pasado ni el futuro tienen importancia, porque el único tiempo es un eterno presente, oponiéndose de esta manera  a la existencia del vacío como “elemento” del que nace el ser (idea pitagórica: el ser está naciendo del vacío irreal)[8].

V.-Pensar y ser son uno y lo mismo”. Lo  mismo es pensar  y ser porque no puede existir lo que no puede ser pensado.

La necesidad de  profundizar en el ser y el desarrollo de la metafísica nace cuando el hombre es consciente que los sentidos no nos ofrecen lo que es real,  sino lo que se aprende con el pensamiento.

_ Esta idea obliga al ser humano a trabajar desde el pensamiento, la acción debe estar precedida  de un pensamiento  que con rigor establezca pautas, y valore  las consecuencias.

Quizás de Parménides lo relevante es que rompió moldes, cambio el discurso filosófico e intentó  a través de la razón profundizar en la propia existencia de las cosas, rechazando a los sentidos como elementos científicos y portadores de la verdad de las cosas, en cuanto son los sentidos los que  nos muestran un mundo de multiplicidad sujeto al cambio. Es Parménides también, quien introduce por primera vez la diferencia entre el conocimiento racional y el conocimiento sensible, entre razón y sensación, entre verdad y apariencia.

Ese tránsito de la noche al día o de la ignorancia al conocimiento que a nosotras nos parece tan cercano y tan lógico (en cuanto que iniciadas, nos sentaron en la oscuridad del mundo  para que  a lo largo de nuestro eterno viaje nos acercáramos a la luz), era una novedad  en el mundo griego.

Pero yo me quedo finalmente  con otra idea arrancada de sus palabras y de las palabras de otros filósofos cuando lo cuestionan y explican el mundo de las apariencias; todo ocurre según el orden lógico de las cosas, de su esencia, del ser del ente. Nada se escapa al caos, ni nada ocurre sin razón,  al tiempo que sinrazón ocurre porque está en su esencia. Esta  es una conclusión a la que quizás por  error o por osadía llego y comporto con vosotras. Desde pequeña tras leer a Edipo y a Electra me preguntaba si realmente somos juguetes en manos de unos dioses (entendidos como seres superiores) y formamos parte de un extraño juego, como si fuéramos piezas de  ajedrez en un gran tablero, hoy pienso que aún siendo así,  nuestro destino no estaría escrito si nuestra esencia es otra, no será la fuerza de un dios quien determine nuestros pasos, sino nuestra propia esencia que será la que nos conforme como personas  con una u otra ideología, con unos u otros valores, y seremos  el UNO y el TODO,  aún respecto de quien no nos conoce, porque el todo solo es posible  con las partes que lo forman y al ser parte del todo, SOMOS EL TODO MISMO.

He dicho.

(1)  Los últimos presocráticos  aludirán ya esa idea de evolución de una manera más clara, Empédocles de Agrigento  define la realidad como una  esfera (el ser del Parménides) si bien dentro de ella introduce los cuatro elementos, que al confluir con las dos fuerzas cósmicas el amor y el odio,  genera el cambio del mundo. Anaxágoras de Clazomene,  en la idea de “todo está en el todo” (ser de Parménides,  incluye en ese todo  unos elementos que se denomina “semillas” y finalmente Demócrito de Abdera, respetando los principios de Parménides, señala la existencia de los átomos  cuyo choque genera el cambio.

(2) Poema didáctico escrito en hexámetros, compuesto de un proemio y dos partes. Al estilo del poema de Homero.

(3)  Se emplea el termino diosa en minúscula y sin mencionar ningún nombre, a diferencia del otras diosas que le han guiado hasta el lugar _ Dike o Temis_

(4) La diosa le dice a Parménides: “es preciso que aprendas todo, tanto el imperturbable corazón de la verdad bien redonda, como las opiniones de los mortales, en las que no hay verdadera creencia: aprenderás, empero también, estas cosas, cómo las apariencias, pasando todas a través del todo, deben lograr la apariencia de ser”. En otras traducciones se lee…. “como las apariencias de los mortales, para las cuales no hay fe verdadera” ó …“como las apariencias de los mortales, para las cuales no hay creencia verdadera”

(5) Otra traducción: “cuando con prisa me condujeron las doncellas Helíades, tras abandonar la morada de la noche, hacia la luz quitándose de la cabeza los velos con las manos”.

(6)  “Las yeguas me llevan  tan lejos como mi ánimo alcance, me transportaron cuando, al conducirme, me trajeron al camino, abundante en signos, de la diosa, el cual guía en todo sentido al hombre que sabe”.  Ó según otra traducción: ““Las yeguas que me arrastran  me han llevado  tan lejos cuanto mi ánimo  podría desear, cuando en su conducción, me llevaron pal famosos camino de la diosa, que conduce al hombre   vidente a través de todas las ciudades”. 

(7) Otras traducciones sustituyen  nombres de las diosas  por sus cualidades:  “pues no es mal hado el que te impulsó a seguir este camino que está fuera del trillado sendero de los hombres, sino el derecho y la justicia”.

(8) Parménides niega  el tiempo y el vacio. Si lo uno existe, no es multitud.  Y si es uno, no tiene principio, ni fin. Porque si ese algo” tuviera principio o fin, estaría rodeado por aquello otro que delimita el fin, de forma que el ser, no sería ya uno, sino dos, el ser en si mismo y lo que le rodea y delimita. De forma que al uno no se puede poner ni principio ni fin, porque ello supondría destruir la propia idea de lo UNO; y convertirlo en múltiple

Fuentes consultadas además del Google y wikipedia;

Los filósofos presocráticos I”,  Eggers Lan y Victoria E. Julia,

Los filósofos presocráticos”, G.S. Kirk, J.E. Raven y Editorial. Credos.

Parménides y el ser”. Raul ReChauri Moré.

El sentido de la ontología de Parménides”. Alberto García Salgado.

De Parménides o de las ideas”,  discurso de Platón.

Mythos  y logos en Parménides.  (revista Areté).

Textos de Martin Heidegger sobre Parménides.

 

 

Andrés Ortiz-Osés. Filosofía y Cristianismo

Andrés Ortiz-Osés. Filosofía y Cristianismo
Extraído de publicación realizada el jueves, 03 de Enero de 2013 11:48 Javier Otaola

Entrevista a Andrés Ortiz-Osés
Javier Otaola – Conocí a Andrés Ortiz-Osés allá por los 70 del siglo pasado como oyente en sus clases magistrales de Antropología filosófica en la Universidad de Deusto donde se ha desempeñado hasta su jubilación como titular de la cátedra de Filosofía. Desde entonces le he leído y le he seguido porque he encontrado en su pensamiento y en su trato una inspiración constante. Recuerdo como luminosas y conmovedoras tres de sus conferencias a las que he tenido el privilegio de asistir, una sobre el “Simbolismo del Laberinto” —con la Asociación Anaitasuna Iradier—, “Masonería y hermenéutica” en la Universidad Internacional de Andalucía en la Rábida y otra sobre “La Catedral, como matriz/cueva/oquedad del Sentido” en la Fundación Catedral Santa María de Vitoria-Gasteiz.
Nacido en Tardienta en 1943, Andrés Ortiz-Osés a mi juicio es uno de los grandes en esto del pensamiento filosófico en España, y siempre es apasionante escucharle. Estudió Teología en Comillas y Filosofía en Roma. Dice con frecuencia que sus dos grandes suertes en la vida han sido estudiar en Innsbruck y dar clases en la Universidad de Deusto.

Ha colaborado con el Círculo de Eranos, inspirado por Jung, y del que han formado parte intelectuales como Karl Kerenyi o Mircea Eliade. Ha mantenido una larga amistad intelectual con Raymond Pániker, ha organizado múltiples encuentros filosóficos en Deusto con grandes autores, destaco algunos tan importantes como Paul Ricoeur o G.Vattimo. Está considerado el fundador de la hermenéutica simbólica. [1]
Ha publicado una treintena de libros, entre los que destacan ‘Antropología
hermenéutica’, ‘El matriarcalismo vasco’, ‘Metafísica del sentido’, ‘La herida romántica’, ‘Las claves simbólicas de nuestra cultura’ o ‘Antropología simbólica vasca’, ha dirigido junto con el profesor Patxi Lanceros el imponente Diccionario de Hermenéutica, y tiene además una rica obra aforística. He tenido el honor de publicar con él un libro conjunto Masonería y hermeútica. Un mundo problemático. Madrid 2011
Andrés Ortiz-Osés es filósofo, cristiano y católico [2], abierto a un ecumenismo afectuoso e inteligente, participó conmigo en un culto anglicano el día 9 de diciembre de 2012, en Zaragoza precisamente en la parroquia de San Andrés, su Santo homónimo, y ha manifestado su deseo de colaborar con el diaconado de la parroquia.
Andrés ha tenido a bien contestar a una serie de preguntas algunas personales, otras filosóficas, que le he hecho para su publicación en la Revista [3] de la Iglesia Española Reformada Episcopal y nos ha ofrecido como colofón y epílogo de sus respuestas un poema suyo inédito a Cristo crucificado.
viernes 28 de diciembre de 2012
Cuestionario para una entrevista a Andrés Ortiz-Osés.
1.- Un viejo adagio gremial dice que “lo que hacemos nos hace”, a lo que tu añadiste en una ocasión que “lo que deshacemos nos deshace”: ¿qué cosas has hecho y has deshecho a lo largo de tu vida que han terminado perfilando lo que eres?

— Me he hecho persona y filósofo al asumir la libertad suficiente para sobrevivir, pero no la suficiente para vivir existencialmente. Vivir existencialmente es convivir radicalmente, y yo he tenido que reprimir/oprimir ciertos aspectos de mi personalidad que chirrían con el contexto tradicionalista, dogmático y cerrado de mi entorno español y eclesiástico, aunque sé bien que en otros lugares sería peor. Así que he hecho cosas que me han hecho y he hecho cosas que no me han rehecho, aunque no me hayan llegado a deshacer. Son las cosas que tienen que ver con esa falta de libertad que comentaba, y que tiene que ver con la Inquisición y el dogmatismo como trasfondo (in)cultural. Dicho en cristiano, me he resentido por la falta de libertad de conciencia y de expresión, aun reconociendo los grandes avances efectuados democráticamente en España y en el mundo.

2.- El filósofo italiano G. Vattimo con el que has compartido coloquios, ha practicado una visión muy crítica de la Iglesia Católico-Romana, especialmente de su jerarquía, al mismo tiempo que ha practicado una especie de “cristianismo filosófico” que se puede resumir en su frase.: “La hermenéutica, en su sentido más radical, no hace más que desenvolver la maduración del mensaje cristiano”. En su libro “La edad de la interpretación”, que forma parte del volumen El futuro de la religión (Paidós), llega a decir: “Nuestra cultura no tendría sentido sin el cristianismo”, al mismo tiempo que anuncia un tiempo post-cristiano. ¿Qué significa post-cristiano en este contexto? ¿Debe perecer la Cristiandad –estructura de poder- para que sea posible el cristianismo –fe personal- ?

—Tanto Vattimo como yo mismo somos cristianos y católicos, pero al mismo tiempo críticos y filosóficos. Nuestra filosofía está teñida por la cultura y el culto cristiano, e incluso proyectamos una especie de filosofía cristiana o cristianismo filosófico. Pero al respecto necesitaríamos un contexto más abierto y cultural en la Iglesia y en la sociedad, ya que a la cerrazón eclesiástica se une la cerrazón laical en una incomunicación del clericalismo y del anticlericalismo. Más allá de semejante incomunicación hay que propugnar un ecumenismo cristiano y religioso, filosófico y cultural, un diálogo universal y una comunicación de los diversos en una concepción humanista o humanitaria que no bloquee al hombre sino que lo desbloquee.
2b.-¿Qué significa hoy en nuestra sociedad post-moderna, pluralista, fragmentaria, fuertemente secularizada la presencia histórica y cultural del cristianismo en sus diferentes versiones? ¿Hasta qué punto esa presencia cultural facilita o dificulta la vivencia del cristianismo como confesión de fe?

—Yo pienso que la genialidad del cristianismo es su apertura ad extra, su extraterritorialidad frente a todo concentracionismo dogmático y a toda identidad fundamentalista, lo cual no deja de resultar paradójico tras conocer su historia. El cristianismo es Cristo, y Cristo es universal o, mejor dicho, unidiversal. El cristianismo debe significar ante todo una actitud o talante de humanización, ya que la Encarnación cristiana se traduce como humanización de Dios en el mundo. Ser cristiano es ser encarnatorio, y ser encarnatorio es ser asuntivo y realizativo, abierto y proyectivo, comprensor y mediador de todo lo humano y de toda humanidad.
Pero la institucionalización del cristianismo ha resultado apergaminada y clerical.

3.- ¿Qué aporta la mirada hermenéutica a nuestro talento para vivir la vida? ¿Qué clase de talento nos ayuda a alcanzar una felicidad razonable?

—Junto al talante religioso apuntado más arriba, de signo positivo, la hermenéutica nos aporta un talento más crítico o corrosivo, como corresponde a su naturaleza filosófica. La hermenéutica, como decía el amigo P.Ricoeur, es hermenéutica de la sospecha, porque observa en el mundo mucha palabrería y cuento, mucho idealismo falso, mucha mentira y corrupción. Frente a esta realidad ideologizada, la hermenéutica realiza una crítica de toda ideología en nombre no de las meras ideas especulativas, sino del lenguaje como razón encarnada o logos interhumano que articula y apalabra lo real humanizándolo. La hermenéutica es una filosofía humanista que busca un acuerdo, consenso o consentimiento de abajo arriba, y no de arriba abajo, de un modo inmanente y no trascendente o absoluto, intersubjetiva o relacionalmente, dialógica y no impositivamente, democráticamente o coimplicativamente. De aquí que la felicidad hermenéutica pueda describirse como una felicidad basada en la libertad de conciencia o interpretación y en la liberación de dogmatismos, en la autoafirmación del hombre con el hombre y no contra el hombre, en lo que podríamos denominar el expresionismo existencial del hombre.

4.- Tengo la impresión de que vivimos un tiempo de crisis de la religión institucional y jerárquica, lo que sin embargo es compatible con el crecimiento de una espiritualidad difusa y anárquica. ¿Es una impresión acertada a tu juicio?

—Amigo Javier, tu impresión es la expresión de la realidad contemporánea. Nuestras iglesias están bastante vacías de personas porque están vaciadas de espíritu anímico o alma. Hay una crisis de la religión instituida o institucional de carácter rutinario (la rutinización del carisma, como decía Max Weber), pero la solución no está en una huida a un trascendentalismo espiritualista que se diluye deletéreamente, aunque algo es algo. Yo pienso que la auténtica necesidad actual no es de la corporación eclesiástica ni del espíritu espiritualista, sino del alma o ánima, de la afectividad y la afección, del sentimiento y del corazón. La actual desafección del personal por la religión se debe a que hay un divorcio entre la vivencia o experiencia vital y amorosa de la gente y la visión eclesiástica conservadora de la existencia y del amor, los afectos y la sexualidad. En ello las Iglesias reformadas llevan una trayectoria mucho más abierta que la Iglesia católica, pero aún así hay una retirada de la religión externa a una religiosidad interna o interior, porque la formulación oficial del cristianismo católico o incluso reformado pertenece a un paradigma pre-moderno, y estamos en la posmodernidad, aunque a mí me interesa más la intramodernidad, o sea, una modernidad vuelta al interior del alma o sentido interior, al corazón como “co-razón” de nuestra propia razón.

5.- Por tu formación alemana has conocido más de cerca el pensamiento teológico protestante de raíz luterana y reformada, pero ¿qué visión tienes de la tradición anglicana que se ve a sí misma como una vía media entre el protestantismo y el catolicismo-romano?

—Como siempre, todo tiene ciertas ventajas e inconvenientes que habría que conjugar, por eso lo bueno sería un ecumenismo consecuente. La ventaja del catolicismo es la unidad y la asunción de cierta religiosidad pagana tal y como se muestra en su santoral y folklore. Por su parte, la ventaja del protestantismo luterano está en su libertad de conciencia y en su versión interiorizadora de la Biblia. Finalmente la tradición anglicana parece más medial y pragmática, de acuerdo con la idiosincrasia inglesa. Habría que buscar un encuentro que propiciara la unidad católica y la pluralidad reformada, la tradición y la (pos)modernidad.

6.- ¿De todas las tradiciones espirituales, ¿cuál es la que tiene una visión más amplia y completa de la libertad?

—Quizás no hay ninguna que poses esa especificidad, la cual se basaría en la concepción de un Dios como abertura o apertura, y no como cerrazón u obturación de su propia creación. Teilhard de Chardin ha aportado visiones decisivas al respecto, pero la ortodoxia denegó su pensamiento. Necesitamos un Dios heterodoxo respecto a las ortodoxias oficiales de sus propias Iglesias, un Dios no proyectado a imagen y semejanza del gran Dictador, sino un Dios que muere a su vieja deidad, Logos de amor crucificado, y finalmente un Dios-silencio (típico de la religiosidad oriental).

8.- Decía la reina Isabel I, quien consolidó la implantación del protestantismo en el siglo XVI en la Gran Bretaña y de ahí en todo el mundo anglosajón, que en materia de cristianismo lo esencial era Cristo, y que lo demás no era sino detalle. ¿Qué sería al día de hoy ese contenido esencial y cuáles serían los detalles?

—Como afirmó Romano Guardini, el cristianismo es Cristo, aunque es una definición demasiado tardía del catolicismo respecto a los reformados. En efecto, el cristianismo es Cristo, el cual es la humanización de Dios. Pero aquí hay una paradoja: mientras que Cristo humaniza a Dios, la Iglesia diviniza a Cristo (un matiz nada secundario, como ha estudiado el teólogo jesuita José María Castillo).Todo lo demás son efectivamente detalles y accidentes, aditamentos del hombre al mensaje encarnado por Jesús, el cual es la clave de bóveda del cristianismo. Una clave de bóveda que no puede quedar como un motor inmóvil, sino como un motor móvil frente a todo sectarismo.

9.- Dice el filósofo Fernando Savater que en nuestro tiempo “tener fe no es tanto creer sin haber visto, sino creer después de todo lo que hemos visto”. Por su parte, Benedicto XVI ha dedicado este año a la Fe, ¿cómo podemos asumir la fe de una manera sincera y madura a la altura de los tiempos?

—Después de visto lo visto la visión de Dios resulta enturbiada por una realidad problemática no solo a nivel físico sino metafísico, a nivel real y simbólico, a nivel humano y extrahumano. Después de los descubrimientos de la nueva física cuántica, cierta vieja visión del Dios tradicional resulta ridícula, impúdica e infame. De repente el mundo se ha desorbitado con la aparición de un universo gigantesco, al tiempo que la vieja creación está inhabitada de una complejidad descomunal. Hay que revisar la noción de Dios tanto a nivel macroscópico como microscópico, a nivel interestelar como a nivel familiar o casero. Dios ha dejado de ser ingenuo para convertirse ya no en un ingeniero mecánico sino en un ingenio cuántico, si es que realmente existe como tal. Pues los creyentes creemos en Dios, pero no sabemos si realmente existe (al menos como nos lo imaginamos).
10.- Desde la perspectiva de tu experiencia y de tu edad, a qué das más valor: ¿al éxito personal o al éxito profesional? ¿En realidad existe algo que podamos llamar éxito? ¿No es paradójicamente el mensaje cristiano una exaltación –como decía Nietzsche- de todo lo fracasado: los pobres, los que lloran, los perseguidos, los hambrientos…?

—Amigo Javier, aquí vuelves a dar en el clavo y en la clave de la auténtica filosofía cristiana. Esto del éxito es una melopea para tontos y sin éxito, para faltos de éxito que sueñan con emular a los exitosos miserables que nos rodean vergonzantemente, hasta que algunos lo alcanzan y lo sufren. Pero en este cutre mundo el éxito consiste en asumir el fracaso existencial simbolizado por la muerte. Por eso el cristianismo resulta al respecto no solo una religión, sino también una filosofía radical y fundacional. Pues el sentido de la existencia es la coexistencia compartida y compasiva, como han predicado Jesús y el Buda especialmente, ayudarnos interhumanamente a sobrevivir y morir humanamente.
11.- ¿Qué aspiraciones te quedan por cumplir?

—Todas y ninguna. Ninguna porque toda aspiración acaba con la expiración mortal, y uno toma conciencia de la futilidad de casi todo. Todas porque la vida es una existencia abocada a un abismo que no te permite volarlo ni sobrevolar el mundo. Pero hablando más sencilla y filosóficamente mi gran aspiración, mi mayor aspiración, es la de descansar en paz, el descanso eterno y la paz perpetua cantada impecablemente por la vieja liturgia: requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.

12.- ¿Qué persona(s) han sido intelectualmente más importantes en tu vida y por qué?

—Una pregunta imposible, pero recopilo: mi madre por su amor, mi padre por su energía y mi tío canónigo por su cultura. Mis padres doctorales E. Coreth y G. Griesl, y a nivel propiamente intelectual Laozi, Sócrates y Jesús, Nietzsche, Jung y Heidegger, Gadamer y Durand. Pero me dejo en el tintero mis amistades que, como decía Aristóteles, son lo más necesario de la vida, y aquí me vuelvo a Austria, Portugal, Taiwan y el País Vasco.

13.- ¿Qué papel le corresponde –a tu juicio- a la mujer en el seno de la Iglesia? ¿No es paradójico que en seno del catolicismo-romano y en la ortodoxia, Iglesias que reconocen a María -mujer y madre- una posición singular en la Redención, por su proximidad a Cristo, sin embargo no se permita a las mujeres acercarse al Altar?

—Sí, esta es una de tantas paradojas religiosas y eclesiásticas. La razón estaría en el patriarcalismo tradicional, pero también curiosamente en que la mujer –las mujeres- han formado la parte más esencial o intrínseca de las religiones y del cristianismo, hasta el punto de ser calificado este como la religión de las mujeres. Sin embargo, a nivel oficial la cosa cambia debido al tema estupefaciente –estúpidofaciente- del poder masculino, que considera deficiente a la mujer al respecto. De todas formas, pienso que la única salida nueva o novedosa a la crisis de la religión y de las religiones es la entrada de la mujer masivamente a la dirección. Pero la entrada masiva de la mujer es también la clave para la posible solución de la crisis global que padecemos, ya que lo que ha hecho el hombre varón es estabilizar un modelo heroico-competitivo de capitalismo que ha desestabilizado el mundo entero. La única revolución pendiente y relevante es la revolución de la mujer con sus específico carácter, talante y talento: la cual está áun por ver y evaluar, ya que ello conlleva un resurgimiento del “ánima” (la animadidad femenina) capaz de compensar la prepotencia del “ánimus” masculino y su animosidad o belicosidad.
Epílogo poemático.-
Pendiente
AOO
Clavado en cruz gamada y amarrado
por clavos inclementes sin pretexto
duermes la muerte, Cristo, sin denuesto
mientras se aleja aquél que tú has amado.
Absorto está tu cuerpo derramado
por el espacio yerto como un texto
que impregnado de un nuevo manifiesto
se hace biblia nacida del costado.
Abierto estás, Señor, y aporticado
cubierto estás, Señor, sin que haya resto
de iniquidad al que no estés expuesto
ni de equidad o amor no condonado.
Sólo mi amor resiste a tu contrato
sólo mi desamor busca un contexto
para poder vagar aún un buen rato.
Espérame, Señor, que cierro el trato
pues que la vida que amo yo detesto
y prefiero morir justo a tu lado.

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