La lucha de Ángeles López de Ayala

La intensa lucha de Ángeles López de Ayala

Ángeles López de Ayala ha sido una de las protagonistas más destacadas en la lucha por los derechos de la mujer en la historia contemporánea de España, a caballo entre el siglo XIX y el XX. Intentemos acercarnos a una figura, sin lugar a dudas, fascinante.

http://losojosdehipatia.com.es/cultura/historia/la-intensa-lucha-de-angeles-lopez-de-ayala/

La revolució de les dones al Kurdistan

La revolució de les dones al Kurdistan: crònica d’un viatge en cinc estacions

Mogudes per una solidaritat feminista amb el moviment de dones kurdes, des de Catalunya ens endinsem al Kurdistan del nord, sota domini turc, a l’inici de la primavera. Volem saber com implementen el Confederalisme Democràtic, un projecte revolucionari feminista, ecologista i democràtic des de la base, fruit de la ideologia del moviment d’alliberament kurd liderat per Abdullah Öcalan, cofundador del PKK (Partit dels Treballadors del Kurdistan), i empresonat des del 1999 a l’illa d’Imrali.

http://directa.cat/revolucio-de-dones-al-kurdistan-cronica-dun-viatge-en-cinc-estacions

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“Yo soy subversiva y rebelde por naturaleza y tú también,
y sino eres fiel a tu instinto te vas a perder”.

Elena PoniatowskaGetAttachment

Escuela Laica

Firma “Religión fuera de la Escuela. Por una Escuela Laica”

En diciembre conocíamos el nuevo currículo de religión islámica, ahora el nuevo de religión católica, que han puesto de manifiesto el adoctrinamiento de las religiones en la escuela. Son las….

https://laicismo.org/2015/firma-religion-fuera-de-la-escuela-por-una-escuela-laica/122834

¿Centro Social o Barrio Cooperativo?

Vuelve aquella Barcelona llamada “La Rosa Roja”

De centro social a barrio Cooperativo
Si uno se acerca cualquier mañana a tomar café en el bar de Can Batlló —la antigua fábrica textil del barrio de La Bordeta de Barcelona reconvertida por los propios vecinos en un macrocentro social autogestionado —, tiene muchas posibilidades de encontrarse a filósofos, arquitectos y contables enfrascados en la limpieza cotidiana del local…

http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/centro-social-barrio-cooperativo_6_367873235.html

Camille Claudel, la escultora de la tumba sin nombre – Arte secreto

Detalle de un retrato de juventud de Camille Claudel | Crédito: Wikipedia

Detalle de un retrato de juventud de Camille Claudel | Crédito: Wikipedia

Durante siglos, las mujeres artistas no han tenido fácil destacar en un mundo que, al igual que en el resto de los ámbitos, ha estado dominado siempre por hombres.

[Relacionado: Sofonisba Anguissola, la única pintora del Prado]

Sin importar su talento, muchas de estas mujeres dotadas para la pintura, la escultura u otras artes fueron relegadas a un segundo plano, a menudo eclipsadas por sus contemporáneos varones, hasta que la crítica y la historiografía moderna las fue rescatando, poco a poco, del olvido.

En algunos casos la obra de estas mujeres sí fue reconocida en su momento, aunque no ocurrió lo mismo con su forma de vida bohemia, libre e independiente, demasiado adelantada para su tiempo.

Eso es precisamente lo que le sucedió a la francesa Camille Claudel Camille Claudel(1864-1943), una genial escultora que consiguió el éxito de la crítica, pero cuya vida personal estuvo marcada por la desesperación, la enfermedad y el desamor, así como por el rechazo de su familia y el fracaso de su relación con los hombres.

Claudel (izda.) en el taller de Rodin | Crédito: Wikipedia.

Claudel (izda.) en el taller de Rodin | Crédito: Wikipedia.

Hermana del célebre poeta y diplomático Paul Claudel, Camille sintió desde muy joven la atracción por la escultura, iniciando sus estudios junto a Paul Dubois –por aquel entonces director de la Escuela de Bellas Artes de París–, y más tarde en la Academia Colarussi, también en la capital del Sena.
Fue en aquella etapa parisina, en 1883, cuando la joven Camille conoció al genial escultor Auguste Rodin, en cuyo taller comenzó a trabajar. La relación entre ambos fue en un principio la habitual entre un discípulo y su maestro, pero no pasó mucho tiempo antes de convertirse en algo más.
Con su singular y delicada belleza, su pasión juvenil y su particular temperamento, Camille no tardó en convertirse en la musa, modelo y amante de su maestro, a quien también ayudó en algunas de sus obras más famosas, como las imponentes y monumentales ‘Puertas del Infierno’.
Por desgracia para la joven artista, el corazón de Rodin pertenecía a otra mujer, Rose Beuret, con quien acabaría casándose al final de su vida. Pese a todo, Camille mantuvo la relación con su maestro –que le superaba ampliamente en edad– durante varios años.
En todo aquel tiempo las peleas, rupturas y reconciliaciones fueron continuas y habituales, pero paradójicamente sirvieron para espolear el espíritu creativo de ambos artistas. Un buen ejemplo de ello es la escultura de Camille ‘L’Âge Mûr’ (La edad madura), en la que la joven se representó a sí misma de rodillas ante Rodin, quien aparece dándole la espalda mientras un ángel-demonio (Rose) le aparta de su lado.
Camille llegó a quedar embarazada y, a pesar de que Rodin le prometió por escrito que se casaría con ella, el maestro nunca cumplió su palabra. Este rechazo, unido al aborto que sufrió, llevaron a Camille a romper con Rodin en 1892, aunque seguiría viéndole a menudo durante otros seis años.
Tras la ruptura con Rodin, la escultora inició una nueva relación sentimental con el músico Claude Debussy, que acabó de nuevo en fracaso, pues también él mantenía relaciones con otras mujeres al mismo tiempo.

'La edad madura', una de las obras maestras de Claudel | Crédito: Flickr! - Kwong Yee Cheng.

‘La edad madura’, una de las obras maestras de Claudel | Crédito: Flickr! – Kwong Yee Cheng.

A diferencia de su atormentada vida sentimental –que lógicamente fue haciendo mella en el ánimo de la artista–, su carrera artística parecía imparable, pues la crítica se deshacía en elogios hacia su obra. No obstante, Camille siempre sintió que seguían considerándola como una simple discípula de Rodin.

Para aquel entonces –comienzos de siglo XX–, Claudel ya había comenzado a sufrir crisis nerviosas, que en ocasiones la llevaron a destruir algunas de sus obras ante la atónita mirada de críticos y admiradores.
Su estado mental fue empeorando con el tiempo, pues se encerró en su piso de la calle Bourbon de París, donde vivía rodeada de gatos y gritaba a todas horas. Aunque la mayor parte de su familia –y en especial su madre y hermana– quisieron ingresarla en una institución psiquiátrica, su padre se opuso hasta su muerte, ocurrida en marzo de 1913.
Fue entonces cuando sus familiares consiguieron internarla en un manicomio –primero en el sanatorio de Ville-Evrard, y más tarde en el de Montdevergues, en Avignon–, donde permanecería encerrada treinta años, hasta sus últimos días.

Detalle de 'El Vals', hoy en el Neue Pinakothek de Munich | Crédito: Flirck! - Gaetanku

Detalle de ‘El Vals’, hoy en el Neue Pinakothek de Munich | Crédito: Flirck! – Gaetanku

Camille había llevado una forma de vida que resultaba inaceptable para una mujer a ojos de la rígida moral de la época –siempre, además, a espaldas de parte de su familia–, así que su madre y su hermana vieron en su enfermedad mental la ocasión perfecta para deshacerse de su incómodo comportamiento.
Ni siquiera cuando años después parecía haber recobrado la salud y suplicó a su hermano Paul que la sacara de aquel lugar hicieron caso a sus ruegos. De hecho, la familia prohibió tajantemente que pudiera recibir visitas de sus antiguos amigos y admiradores. Así pasó el resto de sus días, hasta su muerte en 1943.

Incluso entonces fue víctima del olvido, pues acabó enterrada en una tumba sin nombre, en el propio camposanto del manicomio. Cuando su hermano Paul falleció en 1955, algunos familiares y admiradores decidieron recuperar sus restos y darle una sepultura digna. Pero ya era tarde. Unas obras en el sanatorio habían removido el lugar del enterramiento, y sus restos habían desaparecido.

[Relacionado: Artemisia Gentileschi: la pintora seducida y robada por su maestro ]

Hoy un humilde monumento recuerda en el cementerio de Montfavet a la genial escultora, cuyas obras se encuentran repartidas por museos de todo el mundo, mostrando el producto de un talento que nada tiene que envidiar al de quien un día fue su compañero, amante y maestro.

Fuente original: Camille Claudel, la escultora de la tumba sin nombre – Arte secreto [En línea]https://es.noticias.yahoo.com/blogs/arte-secreto/camille-claudel-la-escultora-la-tumba-sin-nombre-124458276.html [Consulta: 24/06/2014]

Lletres i iciències, aliades en la creació

Article de Isidre Grau en Núvol, Digital de Cultural

Fins a quin punt hem superat la tendència a considerar les lletres i les ciències com dos compartiments estancs? No continuen els científics mirant-se les anomenades humanitats com especulacions poc serioses? Els artistes i creadors no titllen les teories científiques d’empatxos de racionalitat? Estan ben vistos els creuaments de fronteres, o encara s’espera que els científics acumulin articles en publicacions especialitzades, mentre els escriptors s’alimenten de la pura imaginació?

Aquestes i altres qüestions paral·leles van animar la presentació del recull Científics lletraferits el passat 10 de juny a l’Ateneu Barcelonès, oficiada pel doctor Joandomènec Ros, acompanyat de dotze dels vint autors que han participat en el llibre, tots amb un peu a cada banda del terreny de joc. No cal dir que hi va haver consens a lamentar que els estudiants hagin d’optar tan aviat per ciències o lletres, i que a partir d’aquesta divisió els programes d’estudi consolidin l’analfabetisme en el camp no escollit. Com també va ser ben rebut el testimoni personal de Carme Torras, experta en robòtica i novel·lista: la invenció literària reverteix positivament en la continuïtat de la tasca científica, ja que li insufla capacitat imaginativa i esperit de renovació.

Tot ens du a interpretar la creativitat humana com una actitud bàsica susceptible de ser treballada en diversos fronts, combinant l’esperit analític i racional amb la intuïció i la lliure imaginació. Com més interrelació hi hagi més beneficiada en sortirà l’obra final. Almenys aquesta va ser la convicció motor del projecte que ha culminat amb la publicació d’aquest llibre per la Revista Mètode de la Universitat de València, amb vint relats de ficció a càrrec d’escriptors procedents de la ciència o la tècnica.

Trencar els falsos murs entre les ciències i les lletres és l’objectiu primer de la iniciativa promoguda l’estiu del 2011 per Jordi de Manuel, biòleg, i Salvador Macip, metge, tots dos amb reconegut currículum literari. Sabien que seria una experiència pionera a escala mundial i van convocar diferents escriptors en actiu, de formació científica o tècnica, a escriure relats a partir dels seus coneixements professionals. El procés va durar dos anys llargs, amb revisions rigoroses, fins a configurar el conjunt que ara tothom pot llegir, amb una àmplia diversitat tant de branques del saber com de procediments literaris. Per guiar millor la lectura, els coordinadors van reblar la feina agrupant les històries per afinitats temàtiques en set apartats: Història, art i atzar, Vida i mort, Ciència i crims, Interfícies i jocs, Fer ciència, Paisatges naturals i humans, i Altres mons.

Científics lletraferits és, doncs, un recull de vint narracions degudes a Marià Alemany, Sílvia Aymerich, Miquel Barceló, Daniel Closa, Anna Crusafont, Carles M. Cuadras, Martí Domínguez, Xavier Duran, Rosa Fabregat, Jordi Font-Agustí, Teresa Franquesa, Isidre Grau, Amàlia Lafuente, Salvador Macip, Jordi de Manuel, Joan Marcé, Miquel de Palol, Pere Puigdomènech, Carme Torras i Carles Zafon, a més de comptar amb la col·laboració de l’artista Jaume Plensa en la il·lustració de la coberta i les pàgines interiors. A banda de rebre’l els subscriptors de la Revista Mètode, s’ha posat en el circuit de les llibreries perquè tothom pugui gaudir d’aquesta experiència única que fusiona lletres i ciències.

Fuente original: Grau, Isidre “Lletres i ciències, aliades en la creació“. Artículo publicado en Núvol, Digital de Cultura [en linea] http://www.nuvol.com/noticies/lletres-i-ciencies-aliades-en-la-creacio/ [Consulta: 24/06/2014]

Muere Ana María Moix, poeta de la ‘gauche divine’

La poeta, narradora y editora ha muerto a los 66 años. La única chica entre los Nueve novísimos
Fue una de las protagonistas de una época esplendorosa en Barcelona
Juan Cruz 28 FEB 2014 – 23:26 CET

mujeres masonas
Tenía 66 años y seguía siendo La Nena, a la que quería todo el mundo. Ana María Moix, poeta, narradora, editora, periodista, murió anoche en Barcelona, donde nació, después de una enfermedad que la golpeó varias veces. Y ya no pudo resarcirse del último embate. Padecía cáncer.

Escribió, en los años 70, en TeleXpres, las más agudas conversaciones literarias que se recuerdan en el periodismo español y su literatura poética e íntima siempre tuvo que ver con los estados de ánimo de su generación. Su último libro de relatos, de 2002, fue De mi vida real nada sé. Sus libros primeros incluyen poesía y narrativa: Baladas al dulce Jim, Julia, Walter, ¿por qué te fuiste?, Vals Negro, además de la recopilación de las entrevistas que hizo a los representantes del boom y de la llamada gauche divine.

A pesar de que la vida la puso en medio de los grandes, poetas, escritores, arquitectos, periodistas, ella se mantuvo siempre al margen

Fue la única mujer que reclutó Josep Maria Castellet, su antólogo y su maestro, para los muy famosos Nueve novísimos. A pesar de que la vida la puso en medio de los grandes, poetas, escritores, arquitectos, periodistas, ella se mantuvo siempre al margen, como si mirara desde fuera el carnaval del mundo literario. No era desdén: era el sitio que buscó.

En los últimos tiempos había acendrado su sentido crítico sobre la situación que vivían España y el mundo, y reflejo de ello fue su Manifiesto personal, un puñetazo moral en la mesa de un país que se había abandonado a los fastos de los 80 y de los 90 y había descuidado de manera suicida los valores de una sociedad que no merecía la dejadez civil.

Cuando publicó uno de sus últimos libros, los relatos De mi vida real nada sé, en 2002, Rafael Conte escribió aquí sobre el estado de ánimo de La Nena: “Ana María está triste, desde luego, y nos dice por qué: por el paso del tiempo, por la progresiva presencia de la muerte…”. Marcada ya por esa adivinación, superó con entereza los últimos años de su vida; rodeada de amistad y de amor, sus últimas preocupaciones tenían más que ver con la vida de otros (y, sobre todo, con la pervivencia de la obra de su hermano Terenci Moix) que con sus propias ambiciones literarias, que siempre mantuvo en sordina.

Le dije un día en Barcelona que por qué no reeditaba, por qué no se ocupaba más de lo que ya hizo. Me dijo: “Ya soy mayor para cambiar”. Le gustaba hablar de sus amigos, saber de ellos, y saber que les iba bien, le resultaba más importante que buscar papeles que reflejaran lo que otros dijeran de sus libros.
Los amigos de la Nena

La última vez que hablé con ella Ana María Moix habló de otros; ocurría siempre. Esta vez le llamaba para saber cómo estaba pasando el fin de año, cómo iba la vida. Ella se precipitó: el Mestre (así llamaba a Josep Maria Castellet) está muy enfermo, ya sabes. Para que la conversación no discurriera por los lados dramáticos que desde hacía raro tenía la vida, derivamos hacia el fútbol, que era su pasión declarada; el Barça iba mal, bien, regular, todos los días había un elemento nuevo en esa vertiginosa realidad barcelonista, pero ella confiaba. El Barça era un talismán, una medida de la calidad. Luego, en esa conversación, se fue por otros nombres propios. Qué sabes de Juan, de Carmen…

Durante años, en TeleXprés, publicó unas conversaciones por las que desfiló todo el mundo que en los años 70 hicieron de Barcelona la capital editorial del boom, así que por ahí desfilaron Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Julio Cortázar; también se llevó a ese rincón lujoso de su manera de mirar a los jóvenes que compartían con ella la coqueluche literaria de la ciudad. Sus libros se fueron haciendo como con la otra mano, pues ella estaba más pendiente de los otros nombres propios que de sí misma, de su carrera.

En los últimos tiempos su máxima en la vida era hacer que la gente se enterara de una vez de la hondura y la pasión literarias de su hermano Terenci,

En los últimos tiempos su máxima en la vida era hacer que la gente se enterara de una vez de la hondura y la pasión literarias de su hermano Terenci, al que la soledad y la prisa habían arrinconado en el lado de los escritores cuyo glamour importaba más que su letra. Ya entonces, cuando marcó ese territorio como un objetivo, Ana Maria Moix era una mujer con la carrera hecha, pero seguía siendo la Nena, una niña que sollozaba por dentro y que fumaba ya a escondidas, marcada por la enfermedad y sus circunstancias.

Sus libros estaban ahí, ella no se tenía muy en cuenta. De hecho, la última vez que la vida de lo que quería hablar era de la carrera del hijo de Rosa, su compañera, de Rosa, de la generosidad de la que se veía rodeada. En un momento de la conversación (que fue para EL PAÍS Semanal en 2013) anoté algo que me dijo sobre la gente que había conocido: “He tenido amigos que han durado años”. Ese era su tesoro, haber sido querida por tanta gente, haber querido, de veras, a tantos. Detrás de donde se sentaba, en su casa, había dos fotos de Colita, los rostros de Barral y de Gil de Biedma. “Esos son mis amigos. La amistad es una obra”, me dijo.

Fuente: (en línea) http://cultura.elpais.com/cultura/2014/02/28/actualidad/1393608441_117527.html. Consulta: 09/03/2014
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17 de febrero: aniversario de la muerte de Francisco Giner de los Ríos

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